Yurina se sintió extrañamente comprensiva con Dave.
—He oído hablar de las dificultades de tus estudios. Debes haberla pasado muy mal.
—No fue tan malo.
Seguí leyendo “Crié a un sirviente obsesivo – Capítulo 32: El camino hacia ti (3)”
Yurina se sintió extrañamente comprensiva con Dave.
—He oído hablar de las dificultades de tus estudios. Debes haberla pasado muy mal.
—No fue tan malo.
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Cuanto más se adentraban, más oscuro se volvía, y parecía como si no hubiera luz en el lugar. Y, llegó al punto en que no había ni siquiera un poco de luz de los alrededores, y solo el rayo púrpura en las manos de Yu Yan estaba parpadeando con ruidos crepitantes. Zhu Yao no pudo evitar agarrarse a la esquina de la ropa de la persona que tenía delante de ella, ya que tenía miedo de pisar el aire vacío, y hacer un gran resbalón. Eso sería demasiado embarazoso. Seguí leyendo “Mi discípulo murió una vez más – Capítulo 46: El engaño del protagonista prometido”
—¿No…?
Sin entender por qué había cambiado de tema, con la boca abierta el barón negó con la cabeza. Un vejete calvo poniendo una cara como esa resulta poco menos que ridícula.
—El nombre de la chica por la que has mostrado un considerable desprecio antes es Lidiana. Mi querida, única y verdadera hermanita. Seguí leyendo “¡No quiero ser Princesa! – Extra 8: La represalia de la Casa Ducal (2)”