El Jardín Imperial estaba ruidoso debido al banquete de esta noche. En contraste, los patios rodeándolo estaban en silencio. Ming Ze estaba de pie en silencio, de espaldas a las puertas principales del Salón Qing Feng, observando la luna brillante con ojos fríos pero una pizca de ridículo.
En el banquete del primer mes del príncipe, el Comandante de los Jardínes Imperiales había sido desplegado más temprano, por lo que él no necesitaba preocuparse por la protección y seguridad de la Concubina Imperial Qing y el príncipe. Sin embargo, Ming Ze se mantuvo de pie durante un largo tiempo, cuando de repente, una sombra negra extremadamente rápida pasó a través de los arbustos. Seguí leyendo “Harem Imperial – Capítulo 89: ¿Verdaderas hermanas?”
Parece que, sin darme cuenta, las historias sobre mostrar la forma de los copos de nieve y permitir que todos en las tiendas de los niños de la tribu Shiru conozcan a Rashiok han sido escuchadas por los niños de los agricultores. Bueno, probablemente debería haberme dado cuenta de que es imposible detener a los niños de chismorrear, y está bien de todos modos. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 102: El motivo de la discusión”
Hoy para el almuerzo tuvimos panqueques, estofado de calabaza y yogur de cabra.
Arxia nunca había tenido productos lácteos fermentados antes. La primera vez que los comí aquí, sentí que estaba comiendo algo extremadamente “valioso”, pero me acostumbré después de comerlos cada dos días. El centeno se muele para hacer la harina y se utiliza para hacer la masa de los panqueques, y tienen un sabor bastante simple. Me gusta mucho esta comida porque no se encuentra este tipo de cocina en Arxia. Si solo se pudiera agregar azúcar a este estofado de calabaza, estoy segura de que ganaría un delicioso dulzor. Seguí leyendo “Villana en un otome, ¿cómo acabaron las cosas así? – Capítulo 101: Remanentes del Reino de Artolas”