Dama Caballero – Capítulo 36: Se ven increíblemente parecidos (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Por favor, espera un minuto Mirabelle.

Ella se sentía preocupada. El castillo Blaise estaba lleno de caballeros, y mientras Mirabelle estuviera afuera, a Kuhn le resultaría difícil escapar.

Kuhn señaló silenciosamente la ventana de la habitación. Ella lo miró sin saber a qué se refería, pero pronto se hizo evidente cuando sacó una cuerda del interior de su chaqueta.

—Ah…

Antes de que Elena pudiera decir algo, Kuhn aseguró la cuerda a la ventana y saltó sin miedo. Asustada, Elena corrió hacia él.

Mirabelle, impaciente, abrió la puerta y asomó la cabeza.

— ¿Qué estás haciendo? ¿Estás ocupada?

—Oh, no. Entra.

Con el permiso de Elena, Mirabelle abrió completamente la puerta y entró en la habitación.

Elena miró hacia atrás con preocupación, pero Kuhn ya había llegado al suelo y la observó con una expresión de indiferencia. Cuando sus ojos se encontraron en el aire, Kuhn inclinó la cabeza como de costumbre, luego se dio la vuelta y se alejó casualmente.

Elena no pudo evitar reírse.

Realmente es una persona impredecible.

En cierto modo, Kuhn era incluso más protector de su identidad que Elena. Mirabelle se acercó a ella, mirando por la ventana.

— ¿Está pasando algo ahí fuera?

Siguiendo la mirada de Elena, los ojos verde oscuro de Mirabelle reflejaron la imagen de la figura de Kuhn. Mirabelle señaló al hombre con el dedo.

— ¡Oh! Hermana, mira a ese hombre.

Elena respondió con cautela, mirando la cuerda que aún permanecía sujeta a la ventana.

— ¿Qué hay con él?

—Su cabello es del mismo color que mi osito de peluche.

—Oh, ya veo.

Elena asintió, recordando el juguete de Mirabelle. Estaba hecho con un material aterciopelado de un color negro azulado único, y era aún más precioso porque su madre fallecida se lo dio a Mirabelle cuando nació. Cuando era joven, no podía dormir sin eso.

—Son increíblemente parecidos.

Elena y Mirabelle observaron cómo la figura de Kuhn desaparecía gradualmente.

Sin embargo, Elena pronto se puso nerviosa por la cuerda conectada a la ventana, por lo que rápidamente desvió la atención.

—Pero, ¿qué te trae por aquí?

—Oh, solo quería preguntar qué vas a empacar cuando vayamos a la capital…

Mirabelle habló, pero no podía apartar la vista de la espalda de Kuhn tan fácilmente. Pensó que si su oso estuviera vivo, él se vería exactamente así.

Kiara
No se ustedes pero en mi mente ya son pareja.

♦ ♦ ♦

—Manténganse a salvo.

La actitud, normalmente rígida de Derek, fue reemplazada por una expresión preocupada cuando se despedía. En la entrada del castillo, Derek, el mayordomo Northman y todos los demás sirvientes, vinieron a despedir a Elena y Mirabelle cuando se iban a la capital.

—Volveremos con buena salud, así que no te preocupes.

Habló de manera tranquilizadora con Derek, aunque él agregó más de unos pocos caballeros a su grupo. Luego se volvió para dirigirse al Northman, que estaba de pie junto a su hermano.

—Cuida la casa mientras estoy lejos.

—Por favor, siéntase a gusto. Gracias a su atención, estará en buena forma, incluso si no está aquí.

—Entonces me alegro. Si algo sucede, por favor envíeme una carta.

Mirabelle tiró de la mano de Elena mientras su despedida se hacía más y más larga.

—Es suficiente. A esta velocidad, estaremos aquí por días. Además, nuestro hermano se ve demasiado preocupado.

—Todavía…

—Vamos. ¡Te traeremos un regalo cuando regresemos!

Mirabelle condujo a Elena al carruaje e inmediatamente saludó a Derek, que estaba allí de pie, y él asintió brevemente.

—Deberíamos partir antes de que oscurezca.

Mirabelle habló con impaciencia a los cocheros.

— ¿Oyeron eso? Vámonos.

—Sí, señorita.

El cochero tiró las riendas y el carruaje comenzó a avanzar lentamente. Mirabelle agitó su mano hasta que Derek estuvo fuera de vista, y Elena reemplazó su último saludo con una leve inclinación de cabeza.

A medida que los caballos ganaron un poco más de velocidad, también lo hizo el hermoso paisaje que pasaba fuera de la ventana del carro. Mirabelle, que rara vez dejaba el castillo de Blaise, miró expectante por la ventana y murmuró para sí misma.

—Tengo muchas ganas de viajar lejos contigo, hermana.

Elena había estado trabajando sola para salvar a Carlisle, pero ahora también estaba encantada de tener a Mirabelle con ella.

—Estoy seguro de que será agradable. Vamos a pasar un buen rato juntas.

Ella sonrió satisfecha, ignorante de lo que les esperaba en la capital.


Kiara
Cada vez más emocionante, estoy super ansiosa de ver a Carlisle otra vez, nos leemos en el proximo

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2 thoughts on “Dama Caballero – Capítulo 36: Se ven increíblemente parecidos (2)

  1. Yeka21 says:

    Pero el príncipe también tiene el pelo azul… Un anillo azul raro y q el príncipe la conozca y haga todo eso ami no me parece coincidencia

  2. Tarsis says:

    Su oso… SHIP SHIP SHIP. Obviamente va a haber algo allí. Y eso de que no le pudo quitar la vista… más aún. Empiezan pronto las aventuras de estás señoritas en al capital (?

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