El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 11

Traducido por Lily

Editado por Lucy


Asela Benkan Salvatore, ese era el nombre de la actual duquesa Salvatore.

Ahora, ella cargaba una pluma en vez de una espada, pero cuando su padre aún seguía vivo y Asela estaba un poco libre del trabajo de duquesa, era la comandante de la tercera orden de caballeros imperiales de Lychen, los cuales ahora están bajo el mando de Bethrion.

Cuando era joven, estaba más confundida que ahora. La tercera orden de caballeros era la espada de la familia imperial, pero en ese lugar siempre habían cosas extrañas.

La mayor parte de su vida la gastó enfrentándose en el campo de batalla, de modo que algunas personas bromeaban diciendo que las disputas solían perseguirla.

—Ah.

Asela, quien se bajó del caballo, caminó lentamente hacia las pilas de cenizas, provenían de las pequeñas tablas de madera que se desmoronaban mientras ardían en llamas.

Durante los últimos mil años, los traidores que se oponían al imperio ya se habían acumulado y crecían cada vez más, para hacerles frente se formó el grupo llamado Ethai.

La traición no puede suceder. Dado que han pasado más de mil años… sí, es imposible que cosas como estas pasen.

Pero ya era tarde. La pequeña ciudad estaba envuelta en cenizas, aunque había estado cabalgando todo el día.

En medio de toda esa triste escena, Asela, vestía un uniforme blanco, suavizó su rostro mientras observaba el ambiente.

Pero, ¿por qué empezarías con una pequeña ciudad? ¿Por qué matar niños, mujeres y ancianos?

Todo el lugar estaba cubierto de cenizas y destrucción, la espeluznante luz roja del atardecer se hundió más fuerte cuando la puesta de sol cayó sobre ella.

El uniforme blanco de Asela también se tiñó de rojo durante la puesta del sol.

La mujer, que había estado mirando por todos lados por un tiempo, suspiró y dio órdenes a los caballeros que la miraban.

—Enterremos a la gente aquí, luego regresaremos a la corte imperial.

En eso Asela, estiró su brazo y logró sacar una pequeña mano de un niño pequeño cubierto por las cenizas, Justo encima de un par de piezas de madera.

Las uñas del niño estaban rotas y su piel estaba horriblemente quemada, ¿por cuánto tiempo debió rogar por sobrevivir?. La mujer se quitó su capa y envolvió el pequeño cuerpo.

Los suspiros y la angustia se esparcieron sobre la capa color azul de aspecto pacífico.

Unos años más tarde, logró golpear al jefe de Ethai, pero la parte izquierda de su rostro resultó quemada debido a la traición de su subordinado de más confianza. Y después de un tiempo, dejó la espada de lado.

♦ ♦ ♦

—No quiero despertar.

Leslie se envolvió y encogió más su cuerpo dentro de la manta.

Cuando la suave cama la abrazó, se puso de buen humor y se rió un poco.

Una vez que me levante y me vaya tendré que volver con el Marqués. Realmente no quiero hacerlo. Lo odio.

Cuando regrese, Leah seguramente me gritará tan pronto como me vea, y Eli seguro me preguntará sobre mi poder. Seguro que también el marqués se molestara.

La niña frunció el ceño ante el pensamiento, era molesto y problemático. 

Pero no puedo permanecer aquí, así que se levantó de mala gana.

Justo en ese momento, una criada vino a despertarla y se rió de su primera impresión.

—Buenos días, señorita Leslie, veo que ya ha despertado. He sido enviada aquí para ayudarle con su baño.

Luego, rápidamente se acercó a ella y le entregó agua limpia y una toalla suave.

Cuando el lavado terminó, se sentó frente al tocador con espejo y comenzó con cuidado a cepillar su cabello de plateado.

Abrió los ojos impresionada y se retorció al primer cepillado.

La criada con cabello rizado marrón sonrió, moviendo sus mejillas llenas de pecas cada vez que miraba el reflejo de la pequeña, Leslie agachó su cabeza para evitar reírse.

Estaba acostumbrada a recibir golpes o regaños cada vez que veía a alguien directamente y no estaba acostumbrada a reírse de esa manera.

Mientras la niña seguía avergonzada, la criada abrió la boca para conversar. 

—La duquesa está esperando abajo.

—¿La duquesa Salvatore?

Bueno, me quedé dormida ayer sin terminar de contar mi historia correctamente. Leslie asintió, la criada la miró a través del gran espejo sonriendo brillantemente.

—Y no solo la duquesa, el chef Barta preparó el desayuno para la Señorita Leslie con todo su esfuerzo.

—¿Es así?

La joven parpadeó.

¿De verdad le importaba mucho la opinión de los invitados? De todos modos, la comida de ayer era muy deliciosa.

Se frotó el estómago suavemente, pensando en la comida que le habían servido y el sonido de las croquetas que resonaban en su boca, también de lo avergonzada que se sintió repentinamente al escuchar su estómago gruñir delante de la duquesa.

—¿Qué cinta le gustaría llevar hoy señorita Leslie?

Leslie volvió a sonrojarse, recordando todo lo sucedido el día de ayer, cuando la criada tomó algunas cintas de una pequeña caja y se las mostró.

Parpadeó mientras miraba fijamente las hermosas cintas con las decoraciones de colores.

¿Por qué le mostraba esas cintas? Ella vaciló, la criada se rió de nuevo y abrió la boca. 

—Puedes elegir lo que quieras. O puedes usarlas todas.

Cuando pensó en sí misma con algo como eso en su cabeza, se rió un poco.

Leslie comenzó a hablar con su criada, nunca antes había tenido un bonito adorno que decoraba su pequeña cabeza, así que no tenía idea de cuál debería elegir.

Después de estar probando varias cintas en su cabeza, ambas lograron llegar a un acuerdo y redujeron la elección de cintas.

Una, era una linda cinta hecha de seda azul, la otra era de un verde oscuro con un patrón dorado.

La niña, se quedó reflexionando por un momento, luego tomó la cinta verde oscuro.

—Creo que el color azul se verá mejor en usted, señorita.

Leslie asintió con la cabeza cuando la criada expresó con cautela su opinión. El cabello plateado de Leslie se veía mejor combinado con una linda cinta azul. A pesar de lo que se vería mejor en ella, agarró la cinta verde oscuro.

—Quiero tomar esta.

La criada sonrió y asintió con la cabeza ante su palabras, comenzando a ayudarla a peinarla, haciéndole un peinado recogido.

Mientras la criada le arregló el cabello rápidamente y la peinó hábilmente con una cinta, Leslie se miró en el espejo.

La cinta azul también era bonita.  Pero me avergonzaba decir que la cinta verde oscuro me recordaba a los ojos de la duquesa.

Cuando terminó con su cabello, la llevó al comedor del primer piso donde había cenado la noche anterior, lugar donde la duquesa la esperaba, en una gran mesa, ubicada en medio la duquesa vestía una túnica dorada. Al llegar Leslie, parecía estar mirando hacia otro lado.

—Oh, Leslie.

Al descubrir la llegada de la niña, le sonrió mientras le entregaba una pluma al mayordomo junto con los documentos que estaba mirando.

—Bienvenida, ¿dormiste bien?

—Sí, la cama era cómoda y no había nada que faltara. Gracias por su consideración. ¡Oh, gracias también por esta cinta! 

La mujer la miró.

Tan pronto como Leslie se sentó en la  alta silla, la pequeña comida fue colocada delante, y pudo ver que lo que la criada había dicho anteriormente era cierto.

Esta vez había una gran cantidad de alimentos, los cuales nunca antes había visto en su vida. Lanzó un pequeño suspiro de sorpresa, además de eso también había una gran variedad de postres coloridos, más de los acostumbraba ver. El olor de los diferentes dulces y alimentos le hizo cosquillas en su nariz.

—Muchas gracias, por su hospitalidad.

Los ojos de la niña demostraron un gran brillo al tener todo ese menú delante, pudo reconocer la mirada encantada de los trabajadores de la cocina cerca de la puerta del comedor.

—Me siento tranquila, sabiendo que estás cómoda, ahora vamos a comer.

Cuando la infante les agradeció, las sonrisas de todos se volvieron aún más gruesas, especialmente la del payaso de la cocina Bartha, que parecía elevarse hasta el techo.

—No tenemos reglas sobre la forma de comer en nuestra casa, así que come tanto como quieras, señorita Leslie.

Me siento un poco extraña, ya que solo estamos nosotras dos solas en esta gran mesa.

—Bueno… Duquesa Salvatore, ¿dónde está Sir Bethrion?

Leslie intentó no sonar grosera al hablar delante de la duquesa, y logró usar las palabras adecuadas. A pesar de que estaban en la hora del desayuno, el tema de conversación fue sobre el hijo de la duquesa Salvatore Bethrion. Además, aún la pequeña no conocía al esposo de la duquesa…

—Ese niño tendrá su propio desayuno después de haber terminado sus rutinas de entrenamiento, así que no te preocupes Señorita Leslie, simplemente continúe comiendo.

La niña se preguntaba porque los otros dos miembros de la familia de la duquesa no eran visibles, pero rápidamente dirigió toda su atención hacia el pastel colorido que tenía enfrente.

La sra. Eleanor a menudo realizaba pequeñas fiestas de té en el jardín del Marqués cuando el clima era bueno.

Solía poner bonitos refrescos sobre un mantel blanco con encaje y charlar con té fragante.

Siempre lo había visto en secreto desde el ático, pero ahora tenía un postre que se veía diez veces más hermoso y delicioso que esos, o quizás cien veces más precioso. Leslie se acercó ligeramente, estiró el brazo y tomó un pequeño bocallido grumoso en su boca.

En ese instante, el dulce se derritió en su boca y la rica dulzura se extendió, logrando que abra los ojos sorprendida y parpadeara.

Los miembros de la cocina que la observaban desde el otro lado de la puerta se mostraban un poco ansiosos de ver la ternura que transmitía, pero tan pronto como la duquesa se dio cuenta de su presencia les dio una mirada afilada, y rápidamente se dispersaron.

—Leslie…

La pequeña, quien estaba entretenida comiendo ahora una gelatina de frutas, dejó de tocar su plato, levantó la cabeza para mirar a la duquesa.

—Todavía tenemos cosas que discutir.

La duquesa abrió la boca dejando de lado su desayuno de pescado con salsa al vapor.

Hasta ahora, Leslie había estado disfrutando de esa nueva maravillosa sensación, reaccionó al llamado de la duquesa y la miró, sus ojos demostraban su firmeza.

La duquesa soltó una pequeña sonrisa a la vista.

—La señorita Leslie es inteligente, así que debería saber, de lo que quiero hablar. Estoy pensando en convertir a la señorita Leslie en mi hija adoptiva.

La niña asintió con la cabeza al oír el comentario. Las palabras de la duquesa no fueron sorprendentes, ya que le dijo ayer a Bethrion que era su “hija”.

—Gracias.

—No hay razón para estar agradecida, ya que usaré a la señorita Leslie cuando sea necesaria.

Eso suena lógico, pensó la infante y cuando miró a la duquesa, ella también sonrió. —No es fácil para un noble adoptar un hijo de otra familia noble. Especialmente, si ese niño proviene de una familia de alto estatus como la familia Sperado, eso lo hace aún más difícil, y la adopción entre los nobles generalmente se realiza principalmente entre familiares porque no hay descendientes, o que la familia de mayor rango entregue al niño a la otra familia por alguna razón de cuidado.

Lucy
Bueno... ¿Cómo decirlo? Este capítulo terminó más bien demasiado abrupto xD, ¿no?

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