El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 10

Traducido por Lily.

Editado por Lucy.


—Vete.

—Uh… volver sola sin un carruaje… además el clima está muy frío…

Como si estuviera esperando un cambio en las palabras de Leslie, el cochero tenía en sus manos la riendas preparadas, pero ella seguía firme en su decisión.

—Yo me encargaré de eso, regresa y dile al marqués que pasaré toda la noche rezando para limpiar mis impurezas en el templo, así que nunca menciones esta visita a la duquesa Salvatore.

—Pero entonces estaré engañando al maestro.

—Créeme, sería mejor mantener oculta esta visita a la duquesa. Si no quieres ver tu cabeza rodar por el piso, mantente en silencio y dile al marqués lo que dije.

El cochero, quién había puesto los ojos en blanco ante sus palabras, apretó las riendas y se arregló el sombrero, como si hubiera tomado una decisión.

—Entonces, le diré eso. ¡No la detendré más, señorita Leslie!

Entendí que él no le diría nada al marqués, en estos momentos, solo podía pensar en los momentos que pasé cuando estuve en el fuego y, sin darme cuenta, me había quedado sola al frente de la puerta de la mansión de la duquesa.

♦ ♦ ♦

—Así que no tiene de qué preocuparse.

Leslie sonrió un poco amargamente y miró a la duquesa. Su cabeza se inclinó ligeramente hacia un lado, una sonrisa pronto se engrosó alrededor de su boca. 

—Eso es genial. Entonces duerma en nuestra casa esta noche, señorita Leslie. Este es un lugar donde los huéspedes no vienen a menudo, pero la habitación siempre está en buen estado y disponible…

La duquesa, quién hablo, se acercó a ella y puso su mano en la frente de la niña, luego bajó su vista al brazo herido por la quemadura.

Sus ojos se entrecerraron cuando rodó las mangas de su vestido, y vio las marcas en su piel.

Bethrion, quién estaba detrás de Leslie vio las quemaduras, e hizo una expresión de sorpresa, como si no pudiera creer lo que estaba viendo.

—Estas heridas son muy  graves, no recibiste el tratamiento adecuado inmediatamente después de que esto haya ocurrido, ¿verdad?

La niña asintió levemente con la cabeza.

Para el doctor no era nada más que una herida sin importancia lo único que pude conseguir fue un extraño yeso hecho de hierbas.

El efecto de la medicina fue leve, también tenía mal olor, pero era la única que tenía, así que tenía que conformarme.

—Debe haber dolido.

La duquesa Salvatore bajo cuidadosamente la manga y sonrió de forma melancólica, mientras acariciaba su cabello plateado.

—Llamaré al sacerdote y le pediré que trate ésta herida, antes de que te vayas, señorita Leslie. 

Es como un sueño.

La niña, quien estaba en la habitación de invitados, se subió la manta hasta cubrir su nariz y miró en dirección al techo, con los ojos bien abiertos.

Estaba decorado con grandes detalles, parecía tan alto que, aunque Leslie extendiera sus manos, no sería capaz de alcanzarlo.

Además, la suave manta que cubría su cuerpo estaba caliente, sin darse cuenta rápidamente empezó a sentirse somnolienta.

La niña levantó la manta y tocó su mejilla, ese pequeño toque le hizo cosquillas.  Esta manta es tan suave que lo más seguro es que ni siquiera Eli tuviera una igual.

Sigo pensando que es un sueño.

Leslie, parpadeando con somnolencia, mientras estiraba sus brazos hacia el techo.

Sus extremidades blancas aparecieron con su pijama limpia, que era diferente de la habitual, deslizándose lentamente hacia abajo.

Hace solo unas horas, sus brazos que estaban llenos de ampollas y pus, ahora ya estaban limpios y no había rastros de aquellas viejas heridas.

Incluso el lugar donde Eli había enterrado sus uñas se veía suave. La niña tocó ese lugar con los dedos.

Se sentía muy suave, era increíblemente blanco sin el color rojo de la herida, no creía que fuera su carne.

Parpadeó un momento recordando al sacerdote que había conocido antes.

—Oh, Dios mío. ¿Qué tipo de seres humanos diabólicos han llegado tan lejos sin siquiera darle el tratamiento adecuado?

El hombre, quien acudió a la llamada de la duquesa, miró el brazo de la niña y le habló con una expresión dolorosa.

—Debe haber dolido mucho…

El sacerdote le dio unas palmaditas en la cabeza haber sido capaz de soportar tanto dolor. Parecía que verla en ese estado lo hacía sentirse mal.

Durante un tiempo, el hombre, cuidadosamente acarició la cabeza de ella, tomó su brazo y comenzó a energizarla. La cálida luz dorada envolvió su cuerpo, y la herida en su brazos comenzó a sanar rápido. El cansancio y la sensación de fatiga que anteriormente tenía, después de haber estado mucho tiempo en la calle fría, comenzó a desvanecerse.  Leslie no podía apartar los ojos del cálido poder dorado. 

—Wow.

La niña parpadeó, mientras su cuerpo se volvía cada vez más ligero. No sabía que mejoraría tan rápido.

Para ella, este tipo de tratamiento estaba muy lejos, porque no podría llegar a pagar al sacerdote la cantidad de dinero que requería.

Una vez el marqués y Eli fueron tratados por una leve enfermedad, pero no se le permitió mirar, por lo que cada vez que el sacerdote los visito, tenía que esconderse en el ático.  El marqués no quería que fuera vista por los invitados.

Después del tratamiento, fue escoltada a una bañera privada con agua tibia.

Allí, por primera vez en su vida, se bañó con ayuda de una sirvienta.  Y esa habitación de invitados era él único lugar donde se sentía cómoda y podría descansar su cuerpo cansado.

Tenía que tratar de mantener la boca cerrada, porque podría parecer una estúpida si abría la boca y miraba alrededor de toda la habitación.

Mirando sus blancos brazos, desvió la mirada hacia sus uñas.

Esas uñas, que hace tiempo habían sido clavadas en el duro piso de piedra en un intento por salvar su vida, quedaron tan dañadas hasta el punto en que era desagradable verlas, pero ahora parecían estar bien, aunque quedaron un poco más cortas, estaban limpias y bonitas. Todo gracias a las sirvientas que la ayudaron mientras tomaba su baño.

Aunque olía el buen olor de su cuerpo, seguía pensando que era un sueño, así que finalmente se pellizcó la mejilla.

—Ah.

Respiró aliviada al ver que había sensación de dolor inminente.

No es una ilusión.  Sonrió tímidamente, enterrando su rostro en la suave almohada de nuevo. Pensó que estaría bien sonreír un poco hoy.

Pasaron muchas cosas durante el día. Me bañaron con agua caliente y recibí tres comidas deliciosas. Tuve que esperar mucho tiempo, pero haberlo hecho valió la pena.

—El contrato fue exitoso. 

Ella me llamó hija. 

Leslie parpadeó ante la ante la constante somnolencia. 

La duquesa, de quien solo conocía rumores, resultó ser una mejor persona de lo que esperaba.

Sin embargo, aún no puedo bajar la guardia.

Todavía no se que me pedirá, y sobre todo, no hay garantía de que me dejen ir después de que alcance la mayoría de edad. Además, no ha habido magos oscuros dentro de la familia Sperado desde hace 100 años, pero gracias a que es tan poderoso, las personas todavía lo recuerdan. 

Leslie, quién leyó todos los libros de historia y magia, siendo capaz de memorizarlos, sabía bien cómo los adultos trataban a los jóvenes con gran poder mágico para aumentar su ansías de poder.

Eso es algo que ha pasado por alrededor de 1000 años, los niños como ella, con gran poder, no suelen vivir mucho tiempo y rara vez salen a luz pública.

Y de esas cosas sabía bien.

Una vida donde eres usada y tratada como una muñeca sin vida.

Esa era la vida que Leslie quería evitar por sobre todo.

Ya sea que se quede con la duquesa o vaya donde la familia imperial, solo quería vivir una vida normal, como dijo antes, quería hacerlo todo a su propia discreción.

No vivir por los demás, sino para sí misma.

—Hamm.

Tengo que encontrarme con la duquesa Salvatore mañana… Y asegurarme de tomar una decisión.

Sin embargo después del baño, el cuerpo de Leslie estaba tan cansado, la habitación era cálida, y su cama era muy suave.

Y de pronto, en la espaciosa habitación de huéspedes comenzó a escucharse el sonido de un pequeño ronquido.

♦ ♦ ♦

—Nos vemos mañana…

La sirvienta dio un pequeño suspiro, mientras iluminaba con una pequeña lámpara el pasillo de la mansión.

Seguramente el tema principal de hoy fue la señorita Leslie Sperado.

La gente a menudo tenía que comer comida deliciosa, escuchar buena música y ver cosas lindas.

Sin embargo, este lugar era uno de los lugares más lejanos de ser agraciado.

Aún así, en comparación con otras mansiones, el trabajo no era difícil, el salario era alto, y los propietarios eran buenos. Sin embargo…

—Todos tienen miedo

Otra sirvienta que bajaba por las escaleras asintió con la cabeza.

Los conceptos básicos que tenía de la familia era que poseían cabezas más grandes de lo normal, y los miembros eran caballeros espadachines. En pocas palabras, algo difícil de ocultar.

Pero hoy en día, un pequeño invitado apareció y fue capaz de alegrar un poco el ambiente, esa fue Leslie.

Cuando Bethrion dijo: “Tiene 5 años” todos quedaron impresionados, también cuando la llevé a la habitación de invitados, se quedó tan estupefacta que sus ojos parecían estrellas caídas del cielo.

—Fue algo muy lindo.

Las dos criadas se estremecieron al recordar la ternura que provocó la escena. Es tan pequeña y delgada, necesitaba de buenos cuidados.

Para los trabajadores de la duquesa, fue un evento lindo y memorable, sin duda era una invitada especial.

—Pero ya sabes, estoy seguro de que la duque…

—Ustedes dos.

La conversación, que había sido larga en vela, fue interrumpida por una baja voz, mirando hacia atrás, Bethrion, que se había quitado la armadura, llevaba puesto una túnica cómoda y caminaba hacia ellas.

—Bethrion.

Ambas bajaron rápidamente sus cabezas al ver al muchacho. Intercambiaron miradas entre ellas, como si hubieran reñidas con gran ira.

—Voy a hablar con mi madre, así que por favor retírese.

Afortunadamente no había logrado escuchar su conversación. Una de las criadas, lanzó un pequeño suspiro y rápidamente asintió con la cabeza.

—Sí, señor. ¿Antes de irnos le gustaría algo más?

Bethrion negó con la cabeza, se giró y caminó hacia la oficina.

Los dos mujeres tomaron sus cosas, al tiempo que suspiraban con alivio y caminaron en sentido contrario al de Bethrion, para dirigirse rápidamente a la cocina con el equipo que habían traído.

—Son muy ruidosas.

Una pequeña arruga apareció entre la frente del muchacho. Las sirvientas, que siempre habían estado haciendo su trabajo sin estar tan emocionadas, estaban extrañas hoy.

Sabía bien la razón, pero no podía entender el por qué su madre había traído una niña pequeña a la casa.

—Sabía que estaba buscando una hija pero, ¿por qué?

De nuevo, la imagen de Leslie vino a su mente. Una chica de aspecto soñador con ojos lilas. Se podía apreciar su belleza, a pesar de que solía ver diariamente cosas lindas.

No creo que la haya elegido sólo por cómo luce. 

De ninguna manera. A pesar de que lo pensaba mucho, el comportamiento de su madre le hacía parecer ansioso.

Incluso ahora, los sirvientes de la mansión, así como el mayordomo Jenna, se rieron de él y dijeron: 

—¿Deberías acostumbrarte a comprar vestidos pequeños?

De pie enfrente de la puerta de la oficina, el muchacho suspiró.

—Es Bethrion.

Cuando abrió la puerta de la oficina con un golpe, su madre, quién estaba sentada en una silla le miró e inclinó la cabeza.

—¿Qué estás haciendo? 

—Estoy aquí para preguntarte sobre ella.

El joven se sentó en el sofá y la miró. 

Es difícil leer su cara porque su rostro está medio cubierto por la máscara. No, incluso si no fuera por esa máscara, siempre fue difícil para mí saber lo que estaba pensando.

—Por favor, dime por qué elegiste a la hija de la familia Sperado. ¿No podía ser otro niño? Hay muchos en otros lugares. ¿Por qué tuvo que ser la hija del Marqués? Creo que algo malo saldrá de esto. 

—Sí, será difícil mantenerla con nosotros.

La duquesa rió un poco. 

Era una niña cuyos padres y familiares aún seguían vivos y, además, poseían un gran poder. 

Necesitaba un trato considerable para quedarse con algún hijo de una familia noble caída, por no mencionar con la de la familia Sperado, una de las familias más prestigiosas.

Estaba claro que hacer el contrato formal llevaría tiempo, pero era obvio que en ese tiempo, tanto la familia Sperado como la Imperial se convertirían en un gran problema.

Al ver el efecto de complejidad en su madre, Bethrion le preguntó directamente.

—¿Estas segura realmente de aceptar todas las consecuencias que traiga a la familia esa niña?

—Realmente vale la pena, te lo garantizo.

Mientras la duquesa hablaba, golpeó ligeramente un libro en la mesa con los dedos, el sonido constante del pequeño golpe lo hacía parecer como si se hubiera perdido en sus pensamientos.

Los oscuros ojos verdes de duquesa se volvieron hacia Bethrion.

—¿Como no podría ayudarla?

Después de eso, el muchacho levantó la vista sin decir nada, parecía suspirar debido a su cansancio, ¿qué le estará pasando?

—Esa joven estaba llorando tan desesperadamente por sobrevivir, y yo como un adulto, no pude evitar querer ayudarla.

La brillante luz de luna descendió sobre el rostro de aspecto triste de la duquesa.


Lily

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