Sin madurar – Capítulo 7

Traducido por Den

Editado por Nemoné


—Que esa chica empaque de inmediato sus cosas y sácala de aquí. Nadie contrataría a una doncella que deambula por las calles sin una carta de recomendación. ¿No es eso todo lo que necesitas hacer?

Los ojos azules de la duquesa, que miraban a su hijo, eran como bolas de cristal vacías. Le dijo eso a Leandro y le dio la espalda a él e incluso a su marido, sin siquiera saludarlos ni una sola vez.

—Regresa a tu habitación. Como sabes, mañana hay una fiesta importante —le dijo el duque.

Como comparto habitación con Anna, depende de mí empacar sus pertenencias, por lo que no había tiempo para ir a ver a Leandro. Cuando terminé de empacar sus cosas, me sorprendió lo poco que pesaba el equipaje de Anna.

De camino, me encontré con Anna despierta y sentada en las escaleras. Hasta ahora había permanecido en silencio, pero he estado pensando que sería mejor que se marchara.

A pesar de no éramos amigas cercanas, ni intercambiamos saludo, Anna ni siquiera podía hacer contacto visual conmigo, así que agarró el equipaje y me lo arrebató. Me entregó el collar de Leandro que tenía en la mano y se marchó cojeando del anexo de la casa ducal.

Las joyas esparcidas en las escaleras ya habían regresado a su lugar, y parecía ser que esta era la única quedaba.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, tan pronto como le traje el desayuno a Leandro, saqué el collar de mi bolsillo y se lo entregué. Leandro, con los ojos borrosos, estaba concentrado escogiendo los guisantes de su sopa. Echó un vistazo al collar que saqué, luego volvió la cabeza y se sumergió en lo que estaba haciendo.

—¿Joven maestro? Esto era lo que Anna intentaba robar ayer.

—¿Y qué?

—¿Dónde debería ponerlo?

—No lo necesito.

—¿No?

—¿No lo entiendes?

—¿No es demasiado caro para venderlo? Por eso Anna intentó robarlo.

—Haz lo que quieras con él, ya sea venderlo o quedártelo.

Chasqueé la lengua cuando vi la costumbre de Leandro de elegir y poner a cada lado lo que comería. Pero, incluso si come bien y está sentado comiendo, me pregunto si está subiendo de peso o no.

Entonces, de repente admiré su perfil derecho, donde la maldición aún no se había extendido. Incluso si eres joven, estás mirando hacia el futuro. ¿No es eso lo que estás haciendo?

El padre de Leandro, a quien vi ayer, también era un hombre muy alto y apuesto. Tal vez Leandro se verá así cuando la maldición haya desaparecido. Pero de repente recordé otro incidente. Había olvidado su infancia porque la relataron de forma muy rápida y corta.

Tal vez sea el año que viene,  pero el duque Velveeta sufre un accidente cuando está de viaje en pleno invierno con su amante, y muere al volcarse el carruaje. Debido a eso, Leandro hereda el título a temprana edad.

Había vivido toda su vida recluido del mundo, pero el heredero del duque solo era Leandro. Por eso, no tuvo más remedio que sentarse en el lugar del cabeza de la familia, a pesar de que ni siquiera tenía los conocimientos, la salud o estaba preparado para suceder la familia. Y fue el día en que puso un pie en el Palacio Imperial para sucederlo que Leandro se encuentra por casualidad con Eleonora.

Eleonora, que había olvidado completamente los acontecimientos oscuros del pasado y estaba gastando bromas con su doncella, se sorprende al ver a Leandro, quien ocultaba la mitad de su rostro con una máscara, y le dirige una sonrisa brillante. Para ella, Leandro fue una pesadilla de su infancia. Pero por un momento, Eleonora vaciló. No obstante, se llenó de valor y dio un paso hacia el chico lastimado.

A medida que se acercaba a él, Leandro retrocedía paso a paso. Ella era la mujer que llamó a Leandro monstruo de niño. Cuando los labios temblorosos de Eleonora iban a decirle algo, Leandro huye, como una bestia herida que casi queda atrapada en una trampa.

♦ ♦ ♦

Era un día soleado. Estamos en verano, así que ¿qué día no lo es?

Un médico que examina regularmente a Leandro vino del Palacio Imperial. El médico, que dijo que había estado viendo a Leandro desde que fue maldecido, estaba muy emocionado. Agarró la muñeca de Leandro con su mano arrugada y le tomó el pulso. También tocó la piel fea de Leandro con un bastón largo y delgado.

Leandro miró al médico con mala cara.

—¿Qué hiciste…?

—Realmente has mejorado.

—Hmm.

Lo hizo una vez más. Leandro me hizo señas. Aunque pareció dudar un poco, el médico sonrió y dijo:

—Estoy sin palabras. ¿No te duele al presionar? ¿No te pica? Qué extraño. Las marcas también parecen ser un poco más claras que cuando lo visité el mes pasado…

—¿De verdad?

—Puede ser un fenómeno temporal. Cambié el tipo de medicamento que te envié la última vez.

Lo sabía. Toma medicamentos todo el tiempo. Sintiendo mi mirada, Leandro me sacó la lengua.

Me quedé en silencio. ¿Ahora ya sabes hacer esa clase de bromas? Me cubrí la cara con las manos porque hice un mueca con la boca. Leandro volvió a dirigir la mirada hacia el médico.

—Mi vista… ha mejorado. No todos los días, pero a veces todo se ve más nítido. ¿Recetaste una medicina efectiva? Incluso veo bien las pequeñas arrugas de tus ojos.

—Eso es maravilloso. Ha pasado un tiempo desde que prescribí medicamentos para ayudar a tu vista.

—¿Entonces, por qué no tuvo efecto hasta ahora?

—Hasta ahora, como sabes, la enfermedad no es muy conocida, por lo que disponemos de poca información…

—¿No lo sabes aun cuando eres médico?

Incluso con esa reprimenda, el médico pareció estar satisfecho. Cuando la condición no es realmente buena, incluso la lengua se vuelve insensible y no puedes hablar correctamente. Por eso, incluso la forma de hablar hostil y agresiva se había sentido bien para el médico que había estado cuidando de Leandro durante mucho tiempo.

El médico sacó de su bolso el sobre que contenía el medicamento, me lo entregó y se marchó del anexo ducal.

Después de que el médico se fuera, Leandro miró inexpresivamente el techo, como si estuviera pensando. Las marcas de la maldición están desapareciendo. Su vista parecía estar volviendo. ¿Qué es esta tortura que da esperanza?

Solo yo sabía que eso nunca sucedería. Porque en los próximos cuatro años, tendrá que vivir con esa visión nublada, y el daño causado por la maldición se extenderá gradualmente que lo consumirá tanto por fuera como por dentro rápidamente, cubriendo más de la mitad de su cuerpo con marcas negras. Sufrirá todos los días de fiebre y tendrá que vivir tomando muchos más tipos diferentes de medicamentos que los de ahora, y al final, la maldición llegará hasta lo profundo de su corazón y lo lastimará tanto que lo debilitará aún más. Vomitará sangre y tendrá convulsiones varias veces al día que le saldrá espuma por la boca.

Pero, durante esos momentos es que conocerá a Eleonora; cuando su cuerpo y su mente rotos alcanzan sus límites. En tal estado, sin saber cuándo dejará de respirar, y viviendo desesperado día tras día, le da la “salvación”. Ese es el papel de Eleonora. Sin embargo, cuando las esperanzas se agrieten y pierdan su luz, se desvanecerán por completo y su frustración se hará cada vez más grande.

Espero que Leandro no tenga expectativas ni esperanzas. Porque en unos pocos meses, mientras duerme, sufrirá un ataque severo y colapsará, por lo que perderá nuevamente la vista.

♦ ♦ ♦

Fue una semana sin mucho trabajo. A diferencia de lo que esperaba, la salud de Leandro fue mejorando poco a poco y visiblemente.

Mientras tanto, Leandro se ha acostumbrado un poco a recibir ayuda, y ya no trata de resolver todo por su cuenta.

¿Recuerdas al niño insolente que se esforzaba porque no lo tocaran hasta hace un tiempo? Ahora, Leandro está aceptando mi ayuda para sumergirse en la bañera con hierbas medicinales.

—Joven maestro, a partir de mañana estaré de vacaciones. Puede que no le interese, pero solo se lo digo. Si toca la campana durante estos dos días, vendrán las otras doncellas.

—¿Por qué haces todo lo que quieres?

—¿Eh? Pero no fui yo, es un horario de la Sra. Irene.

—No.

Era la voz irritada que no había escuchado después de tanto tiempo. Apartó la mano que le estaba lavando la cabeza. Su respuesta fue inesperada.

—¿Por qué crees que no me interesaré por ti?

No respondí.

Puse los ojos en blanco. Estaba un poco sorprendida.

—¿Eso es así…? ¿Estaba preocupado por mí?

¡Leandro estaba preocupado por mí! Sonreí alegremente y aplaudí. Cuando aplaudí, la espuma del jabón de mi mano le salpicó a la mejilla.

Cuando limpié su mejilla, puso sus dedos sobre mi mano. Era inusual que me tocara primero. Observé su delgada muñeca por un momento. Luego, dijo:

—No me trates como un niño.

—¿Cuándo lo hice?

—Ahora mismo.

—Yo… pensé que era una persona que no tenía ningún interés en los demás.

¿No es así? Leandro Chirillo Velveeta fue un personaje presentado como sinónimo del silencio y la franqueza. Era una persona que no estaba interesado en nadie excepto en quien amaba.

—No me juzgues como quieras.

—No te he juzgado…

No había forma de explicarlo, así que me quedé en silencio. Esa fue la introducción del personaje. No lo estoy haciendo deliberadamente, pero eres el personaje original.

—¿Lo sigo lavando?

Cuando le pregunté, Leandro chasqueó la lengua con fuerza. Entendí que la respuesta significaba que incluso si soy así, podía hacerlo.

Las burbujas de jabón le caían por la cara. Rápidamente le lavé la cara con agua. Ahora, incluso si toco el perfil izquierdo de su cara rígida y callosa, solo se estremece pero no se niega.

Además, sus extremidades delgadas, que parecían romperse con un golpecito, tenían un poco de carne, pero todavía eran débiles. Le obligaba reiteradamente a comerse la mitad de la comida, pero seguía escogiendo con cuidado.

Nadie más conoce su personalidad a excepción de mí, así que si me esfuerzo, obtendré resultados. ¿No es así como se cría a una mascota? Sé que parece un ejemplo inadecuado, pero no puedo encontrar una palabra para reemplazarlo, así que decidí seguir adelante. Ya que me habían asignado como la sirvienta a cargo, quería cuidarlo bien incluso en mi turno.

También le limpié las burbujas de jabón que tenía en la cabeza. Leandro no ha estado sumergido en el agua durante mucho tiempo. Solo he estado trabajando unas pocas semanas y podía comprender completamente sus hábitos.

Mi trabajo terminó cuando trasladé a Leandro a la habitación y le traje la cena. Después de terminar el trabajo temprano en la noche, regresé a mi habitación vacía. Compartí la habitación con Anna por un tiempo, pero ahora estoy sola.

—Hmm.

Después de ponerme el pijama, me senté en el borde de la cama y miré el collar que ahora me pertenecía, soltando un grito.

Este será el color de ojos que Leandro tendrá en el futuro lejano, el día en que recupere completamente la vista. Era una joya que irradiaba una luz profunda como el mar. Una cadena de plata envolvía la circunferencia de una piedra preciosa del tamaño de una uña. Obviamente era demasiado para que una plebeya lo tenga.

Leandro dijo que no era importante si lo vendiera o no, pero decidí quedarme con el collar que me dio porque es muy importante para mí.

Den
No quedó tan mal el capítulo, ¿verdad? Este lo he traducido del coreano y los siguientes también los traduciré dado que el equipo del inglés lleva tiempo sin traducir y he visto que varias personas llevan tiempo queriendo leer más capítulos. Así que pido paciencia porque lleva su tiempo y porque hasta ahora solo estaba traduciendo PE/Athanasia del coreano. Quiero traer capítulos con buena calidad 🙂

Nemoné
En realidad no está nada mal. Gracias por tu trabajo~

| Índice |

12 thoughts on “Sin madurar – Capítulo 7

  1. Yuna93 says:

    Muchas gracias por el trabajo! Adoro el manhwa y ahora también la novela. La tradición está bien hecha, de hecho la lectura fue muy placentera y fácil de comprender. Continúe así.
    Spero con ansia el próximo capítulo. 😃

  2. GenIssa says:

    Gracias por el capítulo y es increíble que te animaras a traducir desde el coreano al español, te quedo muy bien. 🌻🌻🌻🌻🌻
    Ánimo, esperare por más capítulos
    (*˘︶˘*).。*♡

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *