Ya no te amo – Capítulo 20

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


Se rió con ganas, los nobles de Thierry eran estúpidos, pero el rostro del emperador se tensó al escucharlo.

Aquello le hizo lamentar brevemente la conmoción que había causado. Seguramente, después del anuncio de matrimonio, empezarían a hablar mal de ella, a decir cosas estúpidas como que se había aferrado al duque y tan pronto como la abandonó, había corrido a conquistar al emperador de Vinfriet. Dirían que era de cascos ligeros y que no conocía el pudor.

Cuando llegó a la explanada, vio múltiples pares de ojos emocionados, así que una idea vino a su mente. Preparó todo el escenario para cuando ella llegara.

—Estimado emperador Vetrlang, primero que nada, me gustaría agradecerle profundamente por permitirme llevarme una hija de Thierry.

—Soy yo quien te agradece. Con esto has vuelto más íntima la relación entre nuestras naciones, prometo darte toda mi buena voluntad con la hija que hayas elegido.

—Me alivia tanto escuchar eso, porque aún no puedo creer que ella haya aceptado mi propuesta, así que quería anunciarlo en un lugar como este y las palabras del emperador alivian la carga en mi corazón. —Desde un principio había planeado anunciar que Niveia era la persona ideal para convertirse en su novia, pero ahora había agregado un poco de condimento.

—Oh, ¿así que tú te declaraste primero?

—Me enamoré a primera vista de su belleza, mi cuerpo se paralizó con su presencia. No puedo evitar avergonzarme al recordar mi posición como gobernante de mi país.

Arendt había admitido que fue él quien se enamoró al conocer a Niveia e inmediatamente le propuso matrimonio. El bello rostro avergonzado del hombre fue suficiente para comprar la simpatía de todos. Incluso el emperador de Thierry le consoló con unas palabras.

—No diga eso, Joachim, ¿no ha dicho que ella ha aceptado su propuesta? Todos aquí seremos testigos de su anuncio matrimonial, así que seguramente será suficientemente digno de la mujer que capturó su corazón.

—Gracias, Vetrlang. —Sonrió profundamente con clara admiración. Su sonrisa era tan pura como hermosa, hacía imposible inferir que solo era una mentira.

Su caballero, alejado de la vista de todos, hacía todo lo que estaba en su poder por no morir de la risa en ese momento. Dentro de él, su estómago se revolcaba, pero en el exterior se mantenía tranquilo como debía ser.

Entonces el emperador hizo la siguiente pregunta.

—Entonces, ¿quién es esta misteriosa mujer que se ha robado tu corazón? —Esta pregunta llamó la atención de todos los presentes que no quitaban la mirada de encima de Arendt.

En el momento en el que iba a responder la pregunta, la puerta se abrió de par en par, revelando una figura femenina en un vestido blanco. El sol se derramaba detrás de su espalda, era una rubia bañada por el sol dorado que fluía por sus hombros. Lucía como una prometida perfecta.

—Ah, justo a tiempo. —Mientras todos estaban sorprendidos, Arendt solo abrió la boca con una brillante sonrisa. Se acercó a la mujer como si hubiera estado esperándola desde siempre, tomó su mano y la condujo al centro del salón—. Estimado Vetrlang, esta persona será mi compañera.

Así que de esto se trataba.

Niveia analizó rápidamente la situación. En primer lugar, conocía al hombre que sostenía su mano mientras hablaba con gran entonación dirigiéndose al gobernante de esa nación. Después, tras su entrada, la gente en todo el salón abrió sus ojos de par en par, al punto que podría decirse que se saldrían de sus cuencas.

¿Conclusión? Él aceptó su propuesta.

No querías negarte desde un principio, ¿no es así?

Niveia rió en su mente, se sentía estúpida por toda la ansiedad que había experimentado recién. Todo porque él había querido crear esta situación frente a ella. Él era el único responsable de este alboroto, empezó con el anuncio del compromiso sin hablarlo con ella primero.

Seguramente era una venganza por la puesta en escena del día anterior. No, de ninguna manera, no es posible que sea una persona vengativa.

Justo al acabar de aclarar sus pensamientos, los siguientes acontecimientos evitaron que volviera a pensar en ello. Estaban justo a la mitad del salón principal en el palacio imperial de Thierry.

—¿Qué sucede? ¿Por qué todos se ven así? —Arendt abrió la boca para preguntar con cierta confusión. Se adhería a su imagen de amante trágico sin ninguna intención de ocultarlo. Incluso provocó aún más la situación, al dirigirse al hombre que le parecía más detestable. —Duque Valor de Wistash, nunca le había visto esa clase de expresión, ¿se siente mal?

—…

Por supuesto que no obtuvo respuesta, esto se debió a las anteriores declaraciones de Joachim. Se había expresado de manera exagerada con respecto a Niveia, la había descrito como una belleza digna de enamorarlo, que estaba maravillado de que hubiera logrado convencerla de casarse con él. Si Valor se atrevía a hablar mal de ella en aquel lugar, sería cómo declararle la guerra a Arendt.

¿Qué le quedaba por hacer? Cerrar la boca.

¿Por qué demonios? Apenas podía aferrarse al silencio, tuvo que morder su propia lengua para evitar hablar. ¿Desde cuándo está pasando esto?

En el momento en el que la joven se adentró en el salón, fue devorado por indescriptibles emociones. Sentía como si fuera absorbido por un abismo sin fin. La persona que tuvo su asiento a su lado durante diez años y que siempre lo había mirado con ojos expectantes, ahora estaba del brazo de otro hombre y anunciaba que se convertiría en su novia. Lucía incluso más radiante que en todo el tiempo que pasó con él. Cuando ella le dejó los documentos de rompimiento, quería gritar, estaba lleno de sentimientos abrumadores, ahora tenía que soportar esto, debía ser paciente.

—Si se siente enfermo, quizás sería mejor que se retirara temprano, su cara no tiene buen aspecto, me preocupa su salud, duque.

—Emperador Joachim XII, la mujer a su lado, es mi ex-prometida. —No pudo soportarlo más.

—¿Es así?

—Sí, estuvo a mi lado por diez años, desde nuestra concepción fuimos prometidos por nuestros padres. —Cuando mis padres intentaron anularlo, pidieron una cantidad ridícula de dinero.

—¿Y qué más?

—¿Disculpe?

—Su relación ya fue anulada, ¿cierto? Son libres ahora. —¿No es así? Sonreía amablemente como si se burlara con la pregunta, para después mirar a Niveia, como pidiendo su confirmación, cortando el espacio entre ellos. Se sonreían dulcemente, con gran calidez.

Para ellos fue tan glorioso como las personas en aquel lugar se quedaron asombrados, eran realmente buenos actuando. Se miraron un momento antes de que la joven dirigiera su atención a Valor. Se encontró con su mirada, como si fuera algo normal, pero él no podía quitarle la vista de encima.

Ella nunca se había comportado así en el pasado. Pensó que cuando ella se fuera, se alejaría y nunca volvería atrás, que sólo desaparecía, pero ahora se sentía como si su amante le hubiera sido arrebatada.

Solo éramos novios de papel.

Niveia exhaló ligeramente, no era parte de su plan descontrolar tanto a Valor y que éste corriera tan descuidadamente. Por supuesto que viviría bien después de la ruptura, ella viviría bien y tenía que demostrarlo, él también debería estar demostrando eso. Sintió que estaba fallando.

Debo terminar con esto.

Esto era obra de su nuevo prometido y debería dejarlo en sus manos, pero el duque estaba saliéndose de control. Pese a que quería ver que terminaba haciendo, soltó la mano del emperador y realizó una reverencia frente a Vetrlang.

—Me inclino ante el soberano de Thierry. —Sus palabras no se pronunciaron con sinceridad, pero su pronunciación era impecable y elegante. Ella había estado años a prueba, sometiéndose a lo peor. Ahora, solo quedaba una joven malditamente perfecta—. Yo, Niveia Solen, que alguna vez intenté ostentar el nombre de Wistash, le solicito con humildad al emperador. —Ya no le importaba aquel nombre—. Que me deje portar el nombre de Thierry como apellido.

Al casarse, se adquirían dos apellidos, el de su propia familia y el de su esposo. Pero este era un matrimonio entre dos naciones, así que podía elegir el apellido de su familia o tomar el apellido del país. Niveia Thierry de Joachim, nadie podría criticarla con tal nombre.

—Permítame convertirme en la gloria de Thierry como hija de su majestad. —Cuando terminó de hablar, miró hacia arriba para mirar a Arendt, que le devolvía la mirada con bondad. Le gustó cómo la miraba, ahora con ese nuevo nombre, viviría una nueva vida.

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32 thoughts on “Ya no te amo – Capítulo 20

  1. 1lectora+ says:

    Este capitulo estuvo buenísimo!!!! Sufre valor por tu ignorancia y estupidez has perdido una joya y otro la encontro y no creo que la quiera perder. Me encantan los personajes que manipulan y son inteligentes como Niveia y Arend muajaja Espero que siga haci la historia. Gracias por la traducción!!!

  2. elegtsol says:

    Vaya un final de capítulo, me voy de mi país el cuál me ha denigrado y agotado hasta la saciedad, con el apellido del emperador y el del emperador del país vecino. Win win. Me está encantando la trama y como se desarrolla, gracias por traducirla. Ahora queremos saber más de la historia de Nivea y Arendt. Estaremos esperando nuevas actualizaciones.

  3. Analia Neri says:

    ¡En tu cara Valor! Debiste apreciarla más, pero nunca te importo y ahora ella se va.
    ¡Bien Niveia! Tu plan funcionó.
    Gracias por este capítulo y estaré esperando con ansias el siguiente ^-^

  4. Muffin says:

    Tremendo capitulo me encantó cómo Niveia y Joachim anunciaron su compromiso frente a todos en el palacio imperial y la cara de Valor y lo que pensó sobre su compromiso jajajaja 😝 te lo tienes más que merecido querido Valor.
    Gracias por la actualización 😊

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