Mi prometido ama a mi hermana – Arco 6 – Capítulo 10

Traducido por Kavaalin

Editado por Sharon


Finalmente observé la entrada al escenario de mi hermanita como si estuviera mirando los eventos que ocurrían en un mundo lejano. No había nada que poner en palabras, nada que objetar, simplemente estaba aquí como un adorno. Si esta fuera una obra de teatro, estaría aplaudiendo por la aparición de la protagonista, pero era la desdichada realidad. Sólo podía ver como esta historia demasiado buena para ser verdad se desarrollaba ante mí.

No había ninguna persona que notara que estaba mirando esta escena. Así de insignificante era mi personaje. Tal vez ni siquiera era un personaje de esta historia, tal vez solo era una espectadora.

—Escuché que el joven Soleil estaba almorzando con alguien —declaró Silvia tímidamente, apareciendo de repente en la cafetería mientras bajaba la mirada.

—¡Oh, ya veo! ¡¡Cuando escuchaste que Soleil estaba comiendo con alguien más, decidiste venir para ver el rostro de esa mujer!!

Esta voz alegre daba la impresión de que estuviera actuando en una obra. La voz penetrante de Saion resonó en el comedor, atrayendo todas las miradas hacia nosotros. A pesar de decir las mismas cosas que Silvia, ¿no daba una impresión diferente por la forma en que las había expresado? Aunque sus palabras podrían tomarse como un desagradable sarcasmo, si examinabas su expresión, sabrías que no había tal cosa y que simplemente la estaba molestando. Como el objetivo de su broma era Silvia, se desplegó una escena terriblemente encantadora ante nuestros ojos.

—N-No, eso es incorrecto, y-yo sólo…

Las mejillas de Silvia se tornaron completamente rojas mientras negaba con la cabeza ante las palabras de Saion.

—¡Qué adorable! —Se escucharon voces mezcladas con suspiros dentro de la cafetería. Era cierto, mi hermana pequeña era bastante adorable. Mejor aún, parecía que incluso encantaba a las personas del mismo sexo. Al ver la apariencia de Silvia, las personas a nuestro alrededor se relajaban y sonreían, incluso si no la conocían. Poseía algo que hacía que la gente quisiera protegerla.

Desde el momento en que apareció Silvia, fui separada de este mundo donde Silvia y Soleil, así como también Saion, estaban apartados de mí por una ventana de cristal, Yo me encontraba en el lado que se había ensombrecido.

Lentamente inhalé y exhalé, agarrando mis dedos con fuerza. Si levantaba el puño, seguramente, podría romper este cristal. Si empleaba fuerza, entonces no sería difícil entrar al otro lado de esta ventana. Pero yo sería la única herida por las esquirlas de los cristales rotos. Seguramente me criticarían por obstaculizar su descanso, su disfrute. Sería la única herida por sus palabras inconscientes que ni siquiera notarían cómo me lastimaban.

Apreté mis labios que casi se habían arqueado inconscientemente y me dediqué a mirarlos como si no hubiera pasado nada. Sin notar mi miraba, los tres reían como si este incidente fuera realmente divertido. En primer lugar, era imposible que Soleil almorzara con una chica desconocida de dudosa procedencia.

—Pero me alegra mucho. Que con quien estuviera resultara ser mi hermana mayor.

Caminando hacia la silla a mi lado, Silvia, dobló las rodillas para observar mi expresión y entrecerró sus ojos. A pesar de que se había dado cuenta de que la persona sentada frente a Soleil era yo, ¿realmente tenía algún sentido confirmar expresamente mi rostro? El aliento frío de Silvia rozó mi mejilla. Parecía realmente aliviada y mientras revelaba una sonrisa, inocentemente alejó su línea de visión.

Si Soleil estuviera almorzando con otra persona, Silvia no se preocuparía si esa persona era yo. Ese era seguramente el caso. Cuando había dicho que se alegraba de que fuera yo, sus palabras sólo albergaban este significado. Porque la que habría salido herida si Soleil hubiera estado almorzando con otra chica sería Silvia. Probablemente pensaba que era genial que la pareja para almorzar de Soleil fuera yo.

Originalmente, quien debería salir herida es la prometida de Soleil, o sea yo. Pero no era como si Silvia estuviera preocupada por mí. Imaginar una escena en la que Soleil estuviera almorzando con otra chica no era más que una preocupación innecesaria. Silvia finalmente estaba comenzando a comprender el significado de un hombre comiendo con una mujer que no era su prometida.

Cuando se dio cuenta de que la persona del sexo opuesto que estaba comiendo con Soleil era yo, Silvia se sintió aliviada. Eso es lo que nos había dicho. Yo no era una persona con la que necesitaba estar en guardia. Ella lo percibía instintivamente. Yo no era una persona con la que tuviera que ser cautelosa. Tal vez Silvia no supiera por quién albergaba sentimientos Soleil. Sin embargo, sí sabía que él no sentía nada por mí.

Ah, ¿por qué? ¿Por qué podía entender tan bien los sentimientos de Silvia? Nunca nos haríamos cercanas. No había futuro donde ambas siguiéramos vivas.

—¿Qué tal si te sientas con nosotros?

La voz tranquila de Soleil resonó en la habitación, como para llenar el silencio momentáneo. Era una voz agradable y amable. Para otras personas, probablemente sonaba como la misma voz de siempre. Pero hoy, sólo yo me di cuenta de que era diferente de lo habitual.

Era diferente de lo habitual, diferente de su actitud impasible habitual.

Mis dedos temblaban levemente mientras sostenía un tenedor, pero afiancé mi agarre para que nadie pudiera darse cuenta. Pensaba que sería insoportable dejar que otros malinterpretaran el ruido hecho en medio de la comida como ruidos de ira, como había sucedido en un pasado distante. Como había un tercero, Saion, estaba lidiando con la situación con más calma de lo habitual. Los ojos de los extraños siempre me recordaban mi deber.

La posición como la prometida del heredero del marqués siempre me obligaba a actuar. Mostrar una expresión compuesta incluso si no tenía ninguna compostura, pretender estar serena incluso si me sentía alterada, no mostrar que estaba afligida cuando me sobrecogía la angustia, todo para comportarme como debería una dama noble. No era tan difícil ya que había desempeñado ese papel varias veces en mis múltiples vidas. Es por eso que debería haber logrado formar una sonrisa con la cual nadie sería capaz de entrever y percibir mis sentimientos reales.

También le devolví una sonrisa a Silvia, quien rió desde el fondo de su corazón y nos agradeció.

—Gracias por invitarme.

Había una especie de compostura en su voz mientras bajaba la cabeza avergonzada.

— ¿Tu condición física ya está bien?

Le hice esta pregunta, pero seguramente algo estaba mal con las palabras que había utilizado. Al escucharme, Silvia asintió con la cabeza y comenzó a decir algo también.

—Sí, hum, ¿tú también te encuentras…?

Probablemente estaba preocupada por el incidente ocurrido ayer por la noche. Pero se suponía que el hecho de que casi me había ahogado en la bañera era un asunto confidencial. Por lo tanto, Silvia inmediatamente se dio cuenta de su desliz y dio un rápido grito en un tono frenético antes de sacudir la cabeza.

—¡Ah! Lo siento —murmuró con un tono de disculpa por lo bajo.

Su lamentable apariencia mientras encogía su cuerpo hizo que el rostro de Soleil se contorsionara en una expresión sombría por un segundo. Esos ojos suyos que se movieron rápidamente para mirarme, a pesar de que no sabían nada de nuestras circunstancias, se sentía como si me estuvieran condenando en silencio.

—Está bien, Silvia. No te preocupes —dije, fingiendo que no había notado su mirada. Sin embargo, no pude deshacer el ambiente desagradable que había caído sobre nuestra mesa.

—¿De qué hablan? ¿Qué pasó?

Como era de esperar, el único que mordió alegremente el anzuelo fue Saion. Silvia torpemente levantó la cabeza y se echó a reír como si estuviera avergonzada

—No, no es nada.

—Si dices eso, me dará más curiosidad, ¿sabes? —Saion presionó a Soleil para obtener su aprobación—. ¿Cierto, cierto? —repitió mientras curvaba sus labios sugestivamente en una sonrisa.

—Realmente no es nada.

Cuando endurecí mi voz con la intención de respaldar a Silvia, por alguna razón, la única que mostró una reacción fue ella misma.

—Lo siento, hermana —dijo mientras hacía que su delicado cuerpo se volviera cada vez más pequeño. No era como si estuviera siendo mala con ella, entonces, ¿por qué estaba haciendo esa expresión? Pero misteriosamente, mientras miraba su carita, Saion reprochó:

—Oye, oye, no hagas ese tipo de expresión.

Aunque entendía que sus palabras estaban claramente dirigidas a mí, no recordaba haber mostrado una expresión que justificara recibir tal regaño. Me preguntaba si lucía como si estuviera enojada. Pero, naturalmente, no tenía esa intención. Por eso, si hubiera sido la yo de hace tiempo, probablemente habría perdido la calma e incluso habría objetado. Ser culpada de algo que no había hecho era demasiado irrazonable. Pero, ahora sabía que si hiciera algo así, quien terminaría mal sería yo. Inhalé y exhalé repetidamente para expulsar el enojo que se había acumulado dentro de mí y bajé la mirada. Pensaba que no tenía más opción que escapar de las miradas de a mi alrededor.

De reojo, veía a Soleil mover elegantemente su tenedor y cuchillo. No estaba mostrando ningún interés en nuestra conversación. No, no era eso. Probablemente no tenía ningún interés en .

—Hey Soleil, tú quieres saber también, ¿verdad? —dijo Saion alegremente.

—Quédate tranquilo. Si sigues así, Silvia no será capaz de disfrutar de su comida —respondió Solei tranquilo. Como todas sus últimas palabras habían sido expresadas debido a su preocupación por Silvia, esta vez no pude contener la risa. Soleil notó el resoplido que escapó de mis labios. Sólo era en momentos como este que se mostraba perceptivo.

—¿Ilya?

Cada vez que decía mi nombre, mi corazón se oprimía un poco. En una de mis vidas pasadas, él nunca llamó mi nombre, ni una sola vez. Había sido ahogada en burlas, llamada aborrecible, me habían dicho que nunca sería perdonada y mi corazón había sido destrozado por una mirada penetrante. Recuerdo muy bien esa figura suya. Aunque las cosas que no podía recordar eran numerosas, sólo la escena de Soleil rechazándome permanecía grabada en mi memoria. Incluso si no quería recordar, no importaba cuánto quisiera olvidar, siempre lo recordaba.

Cuando sonreí a pesar de las abrumadoras emociones que me hacían sentir náuseas, esta se convirtió irremediablemente en una expresión dolorosa mezcla de lágrimas y sonrisa. En el momento en que levanté el rostro, me encontré con Soleil. En ese instante, él rápidamente apartó la vista. Como si nada hubiera pasado. Creo que era la reacción correcta. Era su ser habitual. A diferencia de cuando estaba a solas con Silvia, ahora no era diferente de lo habitual. Pero al verlo reaccionar, me sorprendió el hecho de que no me lanzara ninguna palabra cruel.

Realmente la única anormal era yo…

—¿Y entonces? ¿Qué diablos pasó?

Sin haberse dado por vencido todavía, Saion miraba a Silvia con su cuerpo inclinado hacia adelante.

—No moleste demasiado a esta pequeña, por favor —dije. Había sido casi como una acción instintiva. No tenía nada en mente al momento de hablar. Simplemente había visto a Silvia fruncir el ceño ligeramente. Sólo había reaccionado ante ese rostro que despertaba en uno un deseo absoluto de protección. Pero quien reaccionara a mi voz había sido un estudiante sentado en la mesa al lado de la nuestra que parecía haber estado escuchando nuestra conversación por quién sabía cuánto tiempo.

—Es como dicen los rumores, es una mujer feroz…

La voz se sentía como si su dueño hablara inconscientemente. Y, precisamente por eso, entendía que eran sus verdaderos pensamientos. No parecía estar hablando con otra persona, más bien parecía que se estaba hablando a sí mismo y la voz se disipó y dispersó en la cafetería. Pero había resonado vívidamente en mis oídos. Porque sabía que eran palabras dirigidas hacia mí. Todos eran sensibles a las palabras llenas de malicia dirigida a sí mismos. Eché un vistazo a los rostros de Soleil, Saion y Silvia para ver si lo habían notado, pero su atención ya había cambiado a otra cosa. Tales actitudes despreocupadas parecían decir que no les importaba en lo más mínimo. Una vez más, el mundo se había partido en dos.

—¿Ilya?

El descanso para almorzar estaba por terminar en unos cinco minutos cuando Soleil notó mi inusual comportamiento. A pesar de que en todo este tiempo que había permanecido en silencio ni siquiera había mostrado la más mínima señal de atención hacia mí, supongo que le fue imposible no llamar el nombre de su prometida, la cual estaba con la cabeza gacha cuando su mirada cayó sobre ella por un capricho. Probablemente era eso. Había sido así desde hace mucho tiempo. Siempre continuaría siendo mi correcto prometido.

—No, no es nada…

Y yo continuaría siendo una prometida conveniente para él.

Continuaría aún sabiendo que era una relación vacía e infructuosa desprovista de salvación alguna. Incluso mi fuerza de voluntad para cambiar algo estaba menguando, sólo podía aceptar la realidad. ¿Qué demonios había logrado mi yo anterior? ¿Y la anterior a esa? ¿Qué hay de la anterior? ¿Había logrado, en alguna de mis vidas, conseguido siquiera algo? Con el fin de estar con Soleil o, tal vez, en preparación para mi absurda muerte, intentaba vivir, pero… Esto, ¿tenía algún significado?

Sin importar qué, por qué y cómo hacía las cosas, nunca podía obtener el corazón de Soleil. Aunque me había dado cuenta hace mucho tiempo…

No podía olvidar esa pequeña mano extendida hacia mí.

La mano de Soleil seguramente era una hierba, una ramita, la raíz de un árbol. Estaba flotando en la superficie del agua y yo me había agarrado a esta desesperadamente. Se podría decir que para mí, que estaba ahogándome en el fondo del río, no había tenido más opción que aferrarme y confiar en él. Incluso si, a pesar de tomarlo, no significaba que pudiera sacar mi cabeza del agua. Después de todo, no era como si hubiera recibido algo que me alzara. Aun así, yo, que seguía luchando, no había podido evitar aferrarme a algo. No sé si tal vez quería ser salvada. Pero, puesto que estaba terriblemente aterrorizada ante la idea de hundirme sola… Cuidadosamente había envuelto ambas manos alrededor de las hojas de la pequeña, diminuta hierba que abrazaba mi pecho. Aunque sentía que algo importante se reflejaba más allá del otro lado del agua. Mi conciencia desaparecería mientras era incapaz de vislumbrar qué era.

Después de todo, era mejor así. Era mejor no saber nada… Era mejor… de esta manera.


Kavaalin
Pareciera que todo el mundo olvida que, durante su primera vida y en todas las demás hasta esa fiesta de té, Ilya ha sido una verdadera bruja. Dejando a un lado a sus padres, no me extraña que los demás no sientan aprecio por una persona tan desagradable. Además de que la historia está siendo contada por ella, así que obviamente todo está relatado según su conveniencia/propia interpretación. Es una perspectiva parcial

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2 thoughts on “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 6 – Capítulo 10

  1. Thay says:

    Uma criança que recebeu um pesado fardo desde os CINCO ANOS, que só recebe cobranças, críticas, frieza, e nenhum tipo de amor. Ela só recebeu um abraço aos cinco anos da mãe. Como que querem que ela tenha um coeficiente emocional adequado?
    Mas, se o intuito do(a) autor(a) é fazer “entender o lado” de um homem que não tem respeito por sua noiva, ou uma mulher que só por ser doente acha que tem livre permissão pra manter um comportamento ambíguo com o noivo da irmã, ou de uma mãe que nunca amou a própria filha, ou um pai que nem sequer dirige a palavra a filha vai ser preciso mais um pouco esforço, porque até agora não rolou… 🤭

    • ISABELLA says:

      Discrepo mucho. Ilya no ha tenido amor, ha sido ignorada por su familia a favor de su hermana. No conoce las buenas relaciones entre personas, fue educada para perseverar el honor de su prometido, se le inculcó una obsesión con él.
      Ella no ha sido una bruja nunca, si lo hubiese sido habría puesto punto y final entre la relación de su hermana y su prometido, realmente ella habría contratado a unos asesinos para matarla o no habría cumplido su deber como esposa y no se hubiese integrado tanto en los círculos sociales, ni habría “eliminado” a los enemigos que dañarían a su hermana, así como tampoco hubiese pedido el deseo de su protección. Pero en cambio todo lo que ha hecho ha sido por la felicidad de otros, no por la propia. Y para ser una persona con carencia de afecto es alguien demasiado bondadosa.

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