Viviré con humildad y confianza – Capítulo 94

Traducido por Lucy

Editado por Sakuya


Entrando en la segunda mitad de las vacaciones de verano, era el momento de la fiesta anual de verano de Pivoine.

Seguía siendo un evento precioso y agradable, pero después de tantos años se había agotado gran parte de la magia, y mi hermano también se había graduado.

Mi madre estaba muy animada, ya que las fiestas eran siempre una oportunidad para vestirme como una muñeca, así que me arrastró por todo el lugar para elegir un vestido.

Este año nos decidimos por un vestido de gasa en capas de color rosa claro. Personalmente, me pareció demasiado cursi para mí, pero a mi madre le gustó mucho.

Pensando que era una buena oportunidad, hablé casualmente.

—Dime, madre, ya que es verano después de todo, estaba pensando en cambiar mi peinado…

—Vaya, eso no serviría. A tu madre le encanta tu peinado tal y como está, Reika.

Eso pensaba… Es decir, sabía que esto pasaría. Sólo quería intentarlo.

—Sabes, cuando era una niña, a tu madre le encantaban las muñecas de bisque Jumeau. Soñaba con que si alguna vez tenía una hija la vestiría para que fuera tan linda como una.

Creo que eso es un poco imposible. Para empezar, ¿no son rubias? Aunque gracias a Dios que nunca probó el tinte de pelo conmigo…

Si realmente tuvieras un niño como una muñeca antigua, ¿no sería un poco aterrador? Sería como una muñeca viviente. Eso tiene que dar miedo. Me daría miedo. Siempre he odiado las muñecas.

Quiero decir, algunas son tan realistas. ¿No te asustaría que cobraran vida por la noche? Sobre todo, las japonesas…

Sabes, en mi casa todavía hay algunas de ellas. Algunas fueron compradas cuando yo nací, otras heredadas. Y cuanto más viejas eran, más espeluznantes.

Y cada año, cuando las sacamos, pensaba algo como: “¿Eh? ¿Estaban los ojos así de entrecerrados antes?”.

Me daba escalofríos. Juro que sus expresiones cambiaban cada año.

Y sé que les cortaban el pelo cuando las llevábamos a los fabricantes de muñecas para su mantenimiento.

¿El pelo crece o algo así…? Aunque siempre me ha dado demasiado miedo la respuesta como para preguntar.

Por suerte, al menos he evitado que mi madre las ponga en mi habitación.

Sin embargo, cada vez que visito la habitación de las muñecas, juro que me observan. No me sorprendería que se levantaran durante la noche. La gente siempre dice que las antiguas adquieren alma.

Dejemos esto… Si sigo pensando en esto, puede que me despierte y la encuentre sobre mi pecho. Y cuando nos miráramos a los ojos, mi pelo se volvería blanco en un instante. Realmente parece que podría suceder.

Pero las muñecas de bisque, eh…

No se puede evitar.

Decidí soportar mi peinado rococó durante un tiempo más para ayudar a mi madre a cumplir sus sueños de infancia.

♦️ ♦️ ♦️

Cuando llegué a la Fiesta de Verano, Kaburagi y Enjou ya estaban rodeados por una multitud de chicas.

Yurie seguía en el Reino Unido. Estaba segura de que Kaburagi habría faltado por eso, pero supongo que aún tenía el sentido común de tomarse estas cosas en serio.

Intercambié saludos con otros asistentes con una bebida en la mano antes de salir al jardín.

Había viento ahora que era tarde, pero seguía haciendo un poco de calor en el exterior. Eso no cambiaba el hecho de que la rosaleda seguía siendo mi lugar favorito cada año.

Mirando el jardín, recordé cómo toqué la campana con mi hermano durante mi primera vez aquí.

Qué nostalgia. Todavía tenía la foto enmarcada en mi habitación.

Seguí de pie mirando el arco de rosas cuando me di cuenta de que había un niño y una niña cerca. Eran lo suficientemente pequeños como para que probablemente fueran de la Petite Pivoine, y parecían estar rondando vacilantes.

Oh, ¿podría ser?

—¿Quieren probar a tocar la campana? —pregunté.

Con un sobresalto, los dos se volvieron hacia mí. Me di cuenta de que estaban tomados de las manos. Era adorable.

—No, umm…

Intercambiaron una mirada, pero no supieron qué hacer.

—Yo también lo he tocado antes. Fue muy divertido. Adelante. Estaré aquí con ustedes.

—¿De verdad podemos…?

—¡Claro que sí! Las campanas están hechas para ser tocadas.

Sujetaron la cuerda y vacilaron tirando un poco.

—Vaya, la campana apenas sonará con un tirón así.

Con un poco de ánimo, los dos volvieron a tirar, esta vez con más fuerza, y la campana empezó a sonar. Saqué mi cámara e hice una foto.

Se empezó a formar una multitud por el sonido. Aunque los dos chicos se estaban poniendo rojos, tenían sonrisas de felicidad.

—¿Satisfechos?

—¡Sí! ¡Muchas gracias!

—Muchas gracias.

Otras personas también empezaron a tocar la campana con alegría. Parecía un déja vù.

Les dije a los dos que les daría la foto en la escuela más tarde, y entonces se presentaron. Al parecer, estaban en el mismo curso y eran muy amigos. Qué bonito~. No salí de la escuela primaria con ningún recuerdo dulce como ese.

Hablamos un poco más después de eso antes de que la pareja comenzara a regresar al edificio del hotel mientras se despedían. No obstante, antes de que se fueran, la chica se detuvo y se inclinó hacia mí.

—Muchas gracias, hermana Reika —sonrió tímidamente antes de desaparecer.

Hermana Reika… ¡Qué maravilla…!

Pensando en ello, creo que nunca me habían llamado así. La única excepción era cuando Ririna estaba siendo sarcástica.

Fue extrañamente conmovedor. No tenía mucha experiencia con ser admirada por alguien más joven.

—Buenas noches, Kisshouin —interrumpió Enjou mientras yo me deleitaba con el “hermana”.

No me había dado cuenta de que se acercaba. ¿Eres un ninja o algo así?

—Buenos días, joven Enjou —respondí con una sonrisa falsa.

Me aseguré de estar en guardia. Interactuar con este tipo era como navegar por un campo de minas.

—¿No vas a tocar la campana esta vez?

—Eh-.

—¿No la has tocado antes? Con tu hermano, si no recuerdo mal.

¿Por qué lo sabe?

—Es porque Masaya parecía tener mucha envidia de ti.

Oh, Dios mío. No solo vio el vals, ¡¿incluso vio eso?! ¡Y para! ¡Deja de leer mi mente!

—El vestido que llevas esta noche te sienta realmente bien. Parece que tu dieta realmente valió la pena.

—Gracias…

¿Todavía no se había olvidado de eso…? Tsk, qué tipo más desagradable.

—La mamá de Masaya realmente te quiere ahora, sabes. Estaba hablando de que quería invitarte a su cena también.

—Eh…

¿Una cena? ¡No bromees conmigo! Eso sería aún peor que la fiesta del té.

—No pareces feliz de escuchar eso.

—Oh, no, me siento muy honrada.

Oh, mierda. ¿Se me notaba en la cara?

—Hmmm~.

Odié la sensación de que podía ver a través de mí. ¿Por qué había tantos lectores de mentes a mi alrededor?

—El viento se está volviendo un poco fuerte. Creo que voy a volver a entrar.

Con pasos rápidos, lo dejé atrás. De alguna manera, sentí que se reía de mí.

Enjou tenía la misma profundidad oscura e incógnita que mis muñecas japonesas.

Da miedo…

| Índice |

2 thoughts on “Viviré con humildad y confianza – Capítulo 94

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *