Crié a un dragón negro – Capítulo 21: Adrian Rossinell

Traducido por Den

Editado por Hime


La puerta de los cuarteles de seguridad de Sorrent se abrió de golpe. Como de costumbre, el jefe de policía que dormía sobre su escritorio durante horas de servicio, saltó del asiento en pánico.

—¡No me estaba quedando dormido, Sir Leonard! —Los últimos días se le habían hecho sumamente difíciles debido a la intromisión de Kyle Leonard, quien lo visitaba todos las tardes.

Kyle Leonard era el jefe del departamento de seguridad de la capital, y por lo tanto, era el hombre de mayor rango y con más poder, tanto como para hacer que cualquier oficial no se atreviera siquiera a hacer contacto visual. Además, era más aterrador de como lo pintaban los rumores, tanto como para ser apodado “La Bestia”.

El jefe de policía cerró los ojos a la espera de la terrible crítica.

—Hazte a un lado.

—¿Sí?

Pero inesperadamente, no recibió ninguna reprimenda y se hizo a un lado, despejando el camino para el investigador jefe, quién parecía estar ocupado con un asunto urgente. Se sentó en el asiento del jefe y encendió rápidamente el puerto de vídeo en la esquina del escritorio.

—La Agencia de Investigación y Seguridad de la capital Tezeba.

Inmediatamente después de marcar una dirección, el resorte en espiral principal de la máquina comenzó a girar y después de un pitido, una pantalla transparente emergió por encima de la misma.

—Sí, habla con la Agencia de Investigación de Seguridad de Tezeba. ¿Qué necesita? —respondió con sequedad el hombre que apareció en la pantalla sin mirar en dirección a Kyle Leonard.

—Paul, envíame todos los perfiles de la señorita Eleonora Asil. La ubicación de la transmisión está aquí, en el distrito diez de Sorrent.

—Oh, ¿jefe? —El rostro del hombre palideció apenas reconoció la voz de su interlocutor.

—Quiero que me envíes todas los registros del historial de la dama Eleonora, el perfil detallado y el registro de casos en su nombre. Ahora.

—¡Sí! ¡Se lo enviaré de inmediato! —El hombre llamado Paul sabía que Kyle no era un jefe paciente que repetía las órdenes dictaminadas, por lo que respondió inmediatamente mientras que con su mano hacía un saludo.

Después de emitir su orden, Kyle apagó el puerto de vídeo y en menos de un minuto, la impresora de la oficina se puso en marcha reproduciendo los documentos que había solicitado.

Entonces, puso la pila de papeles recién impresos, de casi un centímetro de grosor, en el escritorio y comenzó a pasar rápidamente las páginas.

Eleonora Asil. 

Se ha sentido extraño desde que vio a la bruja de Sorrent.

A pesar de su odio y desprecio por Eleonora Asil, no sabía nada de ella a excepción del tamaño de su cuerpo, personalidad, forma de hablar, ojos, pequeños movimientos de mano, forma de andar y tamaño de zancada; incluso conocía el grosor de su cabello y la dirección de los remolinos de sus huellas dactilares. Era natural que supiera esa información porque fue el investigador especial asignado de Eleonora Asil durante cinco años.

Sin embargo, cuando se encontró con la bruja, quien había estado escondida del mundo durante dos años, ya no era la misma de antes.

Algo debe haber cambiado, pensó, pero supuso que eran cosas triviales.

Por ejemplo, la mujer a quien consideraba impecable y pulcra, de repente tenía su casa hecha un desastre. El brillo travieso en sus ojos había desaparecido y ahora carecía de la intrepidez que la caracterizaba. Había perdido peso y su apariencia era como la de la leña seca, pero cuando agarró los brazos de la bruja, sin darse cuenta, algo familiar surgió en su interior.

Eleonora escapó de sus persecuciones más veces de las que podía recordar y no hubo una sola oportunidad en que tras encontrarse, la bruja astuta no lo golpeara. En consecuencia, le resultó sumamente extraño cuando se apareció frente a su puerta al alba y ésta no le dio ni un solo golpe. Sin embargo, cuando intentó usar la fuerza para llevarla consigo e interrogarla, el tan esperado golpe llegó.

Así que esta maldita mujer finalmente volvió en sí, pensó.

Pero eso no fue suficiente para silenciar sus molestas preguntas. Hacía unos días, cuando la interrogó, le dijo: “Señorita Eleonora Asil con quince condenas previas”, y eso la sorprendió.

¿Por qué la sorprendería?, reflexionó.

La había arrastrado a prisión con sus propias manos en todas y cada una de esas oportunidades. ¿Lo olvidó?

Kyle dejó de hojear la pila de documentos y miró con ferocidad la hoja de papel que sostenía en su mano. Era la lista de nombres de los cómplices de Eleonora Asil en su segundo, séptimo, octavo y décimo segundo crimen.

Adrian Rossinell.

『¿Ha tenido algún contacto con Adrian Rossinell?』

『¿Eh? ¿Quién?  』

『Adrian Rossinell. 』

『¿Quién es ese? 』

El recuerdo del interrogatorio le vino de la mente.

Cuando pronunció el nombre de Adrian Rossinell, la bruja parecía no tener idea de quién le hablaba. Fue en ese momento cuando su extrañeza alcanzó su punto máximo y sus dudas se intensificaron. Para él no tenía sentido que diera una respuesta así porque Adrian Rossinell, el ministro de magia más joven de Laurent, era el antiguo amante de Eleonora Asil.


Den
¡¡Qué!! OoO Aunque no lo crean, quiero saber más al respecto, hmm…

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