Crié a un dragón negro – Capítulo 20: Bebé, ¿dónde estás?

Traducido por Den

Editado por Hime


Cuando Park Noah regresó a casa sujetando un puñado de bolsas de la compra, la encontró extrañamente tranquila. Normalmente cuando abría la puerta, un niño salía corriendo hacia ella con una enorme y brillante sonrisa.

Hoy nadie la recibió, y eso la molestó.

No, solo han pasado diez días Noah. ¡No puedes cambiar de opinión en sólo diez días! 

Pero, ¿a dónde fue realmente el niño?

Noah rápidamente colocó las compras sobre la mesa y comenzó a registrar la casa. Antes de irse, el pequeño estaba tomando una siesta en su cuna, pero ésta ahora estaba vacía.

—¿Dónde estás, bebé? —dijo mientras buscaba por todo el salón y el trastero en el sótano. Fue entonces cuando se dio cuenta de que el pequeño aún no tenía nombre. Lo había estado llamando “tú”, “bebé” y “pequeño” durante quince días.

—Fui tan insensible. Yo…

Si hubiera sabido que esto pasaría, le habría dado un verdadero nombre junto con un montón de apodos. 

Entonces, respiró hondo y subió la escalera de caracol hacia su habitación, esperando que el niño saltara milagrosamente y la sorprendiera. Sin embargo, tampoco estaba allí.

La ansiedad la envolvió lentamente.

¿Estará afuera? 

Poco después comenzó a buscar en cada rincón, tratando de contener la creciente ansiedad y nerviosismo. Tardó menos de diez minutos en poner patas arriba la habitación del investigador, que ahora lucía como si acabara de pasar una tormenta. Sin embargo, no encontró al niño en ninguna parte.

Comenzó a sentir escalofríos en todo el cuerpo. El niño nunca había salido de casa sólo. Además, estaba segura de haber cerrado la puerta con llave antes de irse.

—¡Bebé! —gritó la bruja, volviendo a bajar las escaleras. Miró bajo el sofá y abrió todos los armarios de la cocina, pero el niño no estaba por ninguna parte. Su corazón latía más rápido con cada minuto que invertía en la búsqueda.

¿Entraron a robar? ¿Lo secuestraron porque sabían que era el dragón? ¡Ni siquiera tiene la fuerza para protegerse ya que no pudo hacer la impronta! 

—No… Mantengamos la calma, Noah —Evitó que sus pensamientos se salieran de control e intentó pensar racionalmente.

Ahora que lo pienso, ¿el niño no soltó una llama? Si cualquier otra persona que no fuera Kyle Leonard o yo hubiera intentado acercársele, éste seguramente no se habría quedado quieto. Es un dragón al que no le importa la muerte de un humano, así que podría atacar a esa persona… 

—¡Ese es otro problema! —Se estaba exasperando. Apretó los puños con tanta fuerza que las uñas se le estaban clavando en la piel. Exhaló profundamente y decidió buscar alrededor de la casa en caso de que hubiera salido por un momento por sentirse aburrido.

Si no puedo encontrarlo, tendré que pedirle ayuda a Kyle Leonard. ¡Eso es lo menos que puedo hacer! 

Pero después de dos o tres vueltas alrededor de su cabaña, todavía no pudo encontrar al bebé dragón.

—Ugh… ¿A dónde fue? —Su cuerpo débil, el cual llevaba un año sin ejercitar, estaba a punto de colapsar. Regresó a su casa a descansar un momento cuando un pensamiento cruzó por la cabeza.

¿Te fuiste porque pensaste que no haría la impronta? 

De repente, un recuerdo se mostró rápidamente frente a sus ojos.

『… obsérvame mientras estés conmigo, y entonces toma una decisión. ¿Realmente soy un ser humano digno de ser tu maestra?』

Recordó lo que le dijo al niño hacía unos días, las palabras resonaron en su mente, y remordimientos inundaron su corazón. Se mordió los labios por un momento y luego gritó:

—¡Aun así…!

¡No puedes irte sin decírmelo! No puedo descartar el caso de secuestro, así que debo denunciarlo. 

Se estaba preparando para salir de casa vestida con ropa holgada, guardando de paso unas cuentas monedas en el bolsillo, pero…

En ese momento escuchó un ruido extraño dentro de la casa…

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