Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 01: Extraño mundo, familia y prometido (2)

Traducido por Lucy

Editado por Meli


—¿Ella es mi hermana?

Desde que llegué aquí, ningún hombre me ha dicho ni una palabra tan cálida. Kim Hwanseok y Kim Hwansung eran solo unos niños. Y aunque soy una linda bebé de menos de un año, podía percibir que él olía a hombre.

Parecía un apuesto estudiante de secundaria.

¿Qué descripción podría dar? Era guapo.

Se llama Kim Hyung-seok, el hijo de la primera reina.

No me mires con esos ojos tan cálidos, no quiero tener un ataque al corazón por un chico de trece años.

—Linda.

—Gracias, príncipe.

Mi madre y tercera reina, Kang Seoyoung, se inclinó con educación, cubriéndose el pecho. Ella se retiró y yo me quedé en un espacio cerrado con el apuesto niño. Aunque soy adulta, todavía soy joven. Esto no es para ir a la estación de policía. Es solo la emoción por ser tomada en sus brazos y ser besada en la cara. No soy una pervertida, pero él era muy guapo.

—Ojalá hubieras nacido un niño, —dijo con los ojos llenos de pena mientras me sostenía en sus brazos.

Continuó su monólogo, pero no puse mucha atención, al final solo era una fresca bebé sorda de un año.

—Niña, este mundo es demasiado duro para que las mujeres vivan en él. Me rompe el corazón que mi hermana tenga que estar en un mundo tan complicado.

Ajá, tienes 13 años y eres bastante bueno.

Mi hermano me abrazó y se sentó en la cama. Le extendí la mano y le dediqué una sonrisa. Deberías hacer este tipo de servicio de admiración. Él sonrió y me tocó suavemente el pelo como si le gustara mi bonito acto.

—No tienes poder para mover el mundo. Pero creo que sería bueno que lo tuvieras.

—Eres guapo —balbuceé, pero nada se entendió.

—No lo sé… La tierra le pertenece a los hombres. Estoy triste porque deberíamos vivir bajo las mismas circunstancias. ¿Por qué el mundo es así?

Entonces, Kang Seoyoung volvió a la habitación y habló con una voz cálida.

—Príncipe, no debería decir eso. ¿No es usted el primer príncipe?

—Por supuesto, pero habría sido abandonado o asesinado si no fuera por el rey.

—No digas eso. Sé fuerte en tu mente, no importa lo que digan, es el primer príncipe del reino y lo estaré apoyando cuando sea rey.

Escuché que esa preciosidad no nació con poderes mágicos. Y aunque no lo sabía bien, el maná parecía algo importante; la magia era la fuerza que sostenía al mundo.

¿Qué debía hacer ante la palabra desconocida?

La guapura volvió a hablar.

—No podré ver a mi madre de nuevo por un tiempo. Eso me hará sentir triste y solo.

Sus palabras eran románticas en este mundo donde las mujeres no tenían valor.

Kang parecía bastante conmovida por el comentario. Cuando él se fue, ella limpió sus lágrimas con un pañuelo, me abrazó y comenzó un monólogo, habló sin deternerse, consciente de que no podía entender.

—El primer príncipe será llevado al Imperio de nuevo como rehén.

Incluso en el Imperio, la derecha no es decepcionante.

—Es muy joven para vivir lejos de su familia.

Recordé sus ojos llenos de dolor que no eran adecuados para las emociones de un niño de 13 años.

—¡Guapo! —balbuceé, aunque no se me entendiera.

No hay nada que pueda hacer de todos modos. Ni siquiera puedo caminar bien. Todo lo que puedo hacer ahora es admirar su gran atractivo y significativo corazón.

♦ ♦ ♦

El tiempo pasó y a pesar de que mis dos hermanos seguían siendo molestos e irritantes, el lindo Kim Hwansung, me abrió el corazón. Como se esperaría de un niño pequeño.

—¡Espera! —gritó Kim Hwansung.

Me reí y me arrastré con fuerza a cuatro patas. Es posible hacer mugidos de chica, pero es más rápido y más cómodo gatear. Tomé una pequeña muñeca de tela lanzada por él y se la llevé con una gran sonrisa. Él sonrió muy complacido

—Oh, hiciste un buen trabajo. Eres un perro muy bueno.

Kim Hyung-seok miró los vítores con ojos elegantes a su lado.

—Es un desperdicio de perro… —Inclinó la cabeza—. Tal vez… ¿basura?

¿Cómo podía insultarme mientras sonreía?

Claro, quería hacer algo más, pero sonreír era lo único que podía hacer. Primero debía ganarme su favor si quería cambiar el mundo.

Kim Hwansung me ordenó hacer algo con una mirada seria en su cara.

—Oye, eso no es. Haz esto.

Tú, pequeño bastardo. ¿De qué estás hablando? No quiero que nadie más lo haga.

—¡Wow! Ooh.

Lo… lo… lo… lo hice.

Oops, mi orgullo.

♦ ♦ ♦

A mi madre, Kang Seoyoung le gustaba leer libros. Yo lloriqueaba cada que iba a leer para que me sentara en su regazo, así podía aprender del mundo exterior que había fuera de la habitación, que era todo mi mundo.

¿Podría leer? Entendía lo que decía, pero leer…

Cuando tuve la oportunidad, tomé un papel y una pluma.

A pesar de que mi memoria era mala porque era una niña, aún recordaba el rostro de Jinsoo. Mis manos se movían inconscientemente y escribí: «Te extraño».

Las letras estaban torcidas e ilegibles, sin embargo, si podía escribir, podría leer.

—No puede ser…

Kang Seoyoung se sorprendió mucho, tiró al suelo el conejo de peluche que tal vez, trataba de darme.

—¿Tú lo escribiste?

Solté unas pequeñas risitas.

Levanté el papel y sonreí brillantemente. Escribí otra carta, no quería que viera la primera.

«Mamá.»

Kang Seoyoung abrió su boca de par en par.

«Es bonito.»

Con los ojos bien abiertos, miraba alternativamente entre mi escrito y yo. Debía ser increíble que una niña que ni siquiera caminaba correctamente ya pudiera escribir.

Oh, no quiero parecer un genio.

«Maní».

Escribí mal la última palabra, debía parecer una chica normal. Sobre todo en una sociedad centrada en los hombres y el poder de su mana. Las mujeres no podían hacer nada.

No creo que tenga maná.

Si no tienes dientes, tienes que vivir con las encías. En realidad, no era una genio, pero podría ser considerada una.

—¿Qué es esto…?

Resonó la voz ronca de mi padre cuando observó mi escrito.

Oye, vamos, admírala. Soy una niña con un gran potencial, como ninguna otra criatura femenina.

—¿Está esto escrito por esta niña?

—Sí —respondió Kang Seoyoung.

—Ni siquiera puedo entenderlo.

Lo importante era que había escrito algo ¿acaso él fue un genio de niño?

Y sí, él había comenzado a escribir cuando tenía un año. Fui ingenua al guiarme por los estándares de mi antiguo mundo.

Maldije por dentro, pero me aferre al baile de piernas de ese tipo. Él extendió sus brazos y se rió. Era una escena que hacía que mis oídos se agiten.

—Suéltame.

Gachaban se agachó y me sacudió. Caí sobre mis caderas, pero no me rendí. Aunque te caigas siete veces, levántate ocho. Él era mi mayor desafío, pero si lo atrapaba, podría expresar mi voluntad.

Ya  lo verás. Algún día te seduciré.

Sonreí brillantemente y me arrastré a la fuga otra vez.

—No llora, pensé que serías una niña pequeña y harías mucho ruido. Creo que eres muy inteligente.

—Esa es mi niña.

Ese idiota aún así me ignoró.

Espera. Te atenderé en un minuto.

♦ ♦ ♦

Tengo cuatro años. Mi tercer hermano, Kim Hwansung, quien ahora tiene siete años, vino a mi cuarto.

—Príncipe, eso es un poco…

—Huh, no es de tu incumbencia.

¡Hey, ella es mi madre! ¿Cómo puedes ser tan distinto de tu primer hermano? Kang Seoyung, no podía decir no, pero yo no soy ella.

—No lo haré.

Por un breve momento yo era la jefa. Él empezó a ahogarse.

—Mi padre dijo que no. Voy a meterme en problemas también.

Mi excusa era absolutoria, aunque utilizara a mi padre que no tenía corazón y había sido marcado por el machismo.

—¿Realmente saldrás con algo así?

—Lo siento, hermano. No hay nada que pueda hacer. No puedo desobedecer las órdenes de mi padre.

—¡Solo una vez!

—Dijiste eso el otro día.

—¡Solo esta vez!

El hombrecito aún quería seguir.

Muy bien, lleguemos a un compromiso.

—Entonces, haremos un trato.

—¿Qué? —El niño de repente colocó una expresión seria en su rostro—. No daré barras de chocolate.

Oh, dios mío. No estoy interesada en eso.

Nunca he comprendido porque padre, limita al príncipe a comer una barra de chocolate por día.

—No puedo darte eso. Todo menos eso —dijo Kim Hwansung seriamente.

Sí, haz lo que quieras. Al final, solo vas a pedirme que haga tus deberes de escritura. Kim Hwansung era muy bueno utilizando su cuerpo, pero no era bueno escribiendo. había oído que es un genio de la espada, o algo así. De todos modos, estoy segura de que no es muy inteligente.

—Todo lo que tengo que hacer es ¿firmar aquí? Es un papel vacío, ¿no?

—Si no te importa.

Obtuve el autógrafo del príncipe en un papel vacío en el que escribiría algo más tarde; sería un pequeño fraude. La mirada de Kang Seoyoung sobre mí ahora era inusual, pero ese era un problema que podía arreglar después, abrazándola y gritando: «¡Te amo, mamá!».

Y un día más ha pasado.

—¿Han Jinsoo…?

Ahí había un rostro que quería ver hace mucho.

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