Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 01: Extraño mundo, familia y prometido (1)

Traducido por Lucy

Editado por Meli


He pasado tres días acostada en una cuna desde que escuché: «Otra chica. Qué vergüenza». Cada que intentaba decir algo, lloraba, así que mantuve la boca cerrada. La gente a mi alrededor hizo un alboroto sobre si debía ser llevada al hospital, y ahora lloran cada vez que sienten que el momento se acerca.

Ahora sé lo que me pasó.

He atravesado una reencarnación, y soy un bebé recién nacido. Puedo comprender la situación. Me pregunto si hay más de estos casos ridículos, pero  en definitiva esto no es un sueño. Vi a la persona a la que debería llamar madre y a una hermana mayor. Nunca he visto un espejo, pero he escuchado algunas palabras que significan inteligente o linda. No era coreano. Pero sabía lo que significaban. No sería extraño si algo así volviera a suceder.

Luego de varios días me adapté a la realidad. Me alegré de poder seguir mi camino después de haber sido asesinada.

Si hubiera podido moverme libremente, me habría suicidado. Mi madre se sentó a mi lado y dijo: «Desearía que fueras un niño». Sí, eso dijo mi madre, aunque parece una buena chica.

Después de días de mirar afuera, dentro de la suave y reconfortante seda, me percaté que este mundo era uno ordinario. Había de todo: televisor, refrigerador, y la casa era parecida a una de la Tierra. Eso era bueno. Estaba acostumbrada a esas condiciones de vida. Si hubiera reencarnado y caído en un lugar por completo diferente, estaría confundida. No me podría imaginar viviendo en un mundo insalubre, teniendo que ir al baño en las calles. Aunque un mundo sin televisores y ordenadores tendría remedio. A pesar de los objetos familiares a mi alrededor, algo era diferente. Lo que era, no podría decirlo, entonces era demasiado joven para saberlo.

Más días pasaron. Volví a ver al hombre llamado padre. Aunque mi memoria era mala, su rostro estaba incrustado en mi mente.

Inclinó su pelo corto deportivo para levantar su flequillo. Incluso su frente era hermosa. Sus gruesas pestañas estaban en una perfecta línea recta; grades ojos negros que me veían con indiferencia; nariz alta y saludables labios rojos. Su elegante mentón parecía un corte de papel, era tan perfecto y guapo. Pero a diferencia de como lucía, por cómo se comportaba, podía deducir que era una basura.

—Si sabes que lo sientes, intenta dar a luz a un niño la próxima vez.

Quise gritar: ¿Te arrepientes de haberme dado a luz? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?, pero solo salió un pobre llanto.

—Eres ruidosa. Este es el problema de las chicas.

Eso no es así. Lo sé porque he criado a mi sobrino. Los niños y las niñas lloran cuando son bebés. Y cuando yo lloro, me veo linda. Y solo lo hago cuando siento que necesito hacerlo…

Oh, era tan injusto.

Ha pasado más tiempo. Era una niña pequeña, pero sabía que era un mundo diferente. Un lugar extraño donde prevalecía la idea de que el hombre era superior a una mujer. Desconocía la razones de la ideología,  incluso si la conocía, era claro que nunca se adaptaría a mí, quien había vivido en Corea del Sur en el siglo XXI.

Sin embargo, aquí era peor que esos países árabes que justificaban el asesinato de sus hijas y hermanas por su padre o hermano, y permitían la poligamia.

Aquí hay un rey, no un presidente. Y ese rey es mi padre, que dirige bien al país. Mi estatus es el de una princesa, vivo en un castillo, nací con una cuchara de plata en la boca.

En la superficie, todo parecía increíble.

⧫⧫⧫

—Princesa, es hora de comer.

—¡Soojin, juega conmigo!

Maldición, esa voz. La estoy escuchando de nuevo.

—Sí, príncipe.

No, tengo hambre, dame comida, o dame una mano.

Soojin, la ama de llaves a cargo de mí, me dejó sola, solo porque el príncipe le pidió que jugara.

Era muy triste. ¿No tenía que alimentar a la princesa? No, era mucho más importante calmar el aburrimiento del príncipe que el hambre desesperada de la princesa.

¿Hija amada? ¿Hermana amada? No, las mujeres solo son una herramienta para recibir semillas masculinas.

¿Qué demonios pasaba? Había caido en un extraño lugar donde la poligamia está permitida y no me gustaba. Un lugar que no entendía.

La ciencia y la tecnología parecían haberse desarrollado mucho y no había guerra. Entonces, ¿por qué prevalecía la idea de la superioridad masculina?

¿No era natural que con una educación avanzada, los derechos humanos de las mujeres aumentaran?

¡Maldito y asqueroso mundo!

Aún era una bebé sin poder, y no sabía si era factible, pero quería cambiar el mundo.

Miré las botellas alineadas que contenían la leche.

—¡Soy tan tacaño y sucio que voy a construir un bar aquí!

Mi estómago gruñó. Tenía que tomar una decisión para no morir de hambre.

—¿No me vas a escuchar? ¿Quieres ir a la cárcel? —le dijo a Soojin un niño, que era mi medio hermano.

Tenía tres medios hermanos. El segundo y el tercero eran malvados. Sin importar si yo llorara, se acercaban Soojin y le exigían que jugara con ellos.  Kim Hwanseok, el segundo, cumplía cinco años este año, y Kim Hwansung, el tercero, tenía cuatro años y a veces me trataba con amabilidad.

—¡Hermano! ¡Mírala! ¡Muévete como una lombriz! ¡Eres un caracol feo!

Los dos se burlaron y se rieron. Fingí no entender sus palabras y sonreí brillantemente en la habitación. Sé dónde estoy y quién soy; en el Reino del Sur,  una princesa no puede atreverse a ser malvada. No podía meterme con mis hermanos que eran un hombres. Dejé que ellos se rieran hasta su saciedad.

—¡Hermano! ¡Está sonriendo! ¡Es lindo!

—No se supone que deberías decirle “lindo” a una mujer, o algo parecido. La mimas. —respondió Kim Hwanseok con una voz sombría

Sentí un tendón endurecerse en mi frente. El problema había surgido a la luz. ¿Qué quieres decir con mujer? Y sin importar el género, ¡los bebés entienden tus palabras!

—Oh, es cierto. Lo siento hermano. —Kim Hwansung estuvo de acuerdo.

¡No seas tan obediente con esto…!, pensé y sonreí.

Soy una mujer de veintiséis años, pero tengo que fingir que no entiendo nada. A menos que me pase mucho de la raya, las cosas que haga pueden perdonarse. Mi primer objetivo sería Kim Hwansung.

Me arrastré con entusiasmo. Entre los juguetes con los que Kim Hwansung jugaba, cogí un modelo de coche deportivo blanco y rojo que estaba lejos del muchacho.

Oh, es pesado. ¿Por qué es tan grande y aterrador? Aún así, no expresé mis sentimientos en mi rostro.

También me arrastré con fuerza y le entregué el juguete a Kim Hwansung. No olvidé sonreír mientras lo hacía.

—¿Hermano…? Quiero decir, ¿qué debo hacer? Es como un cachorro.

—En ese caso, perro.

No le enseñes algo tan malo. ¡No hay duda de que soy diferente a un perro! No, ¡¡¡eso está mal!!! Soy un bebé manchado de desgracia, pero voy a ponerlos de mi lado primero. Mi hermano mayor Kim Hwanseok limpió los juguetes que le di con su ropa.

—Es superficial. Me están saliendo gérmenes.

¿No ves que estoy limpia?

Quería matarlo. Miré al cielo para tranquilizarme, incluso si estaba molesta, los traería a mi lado.

—Mi hermano es un genio. —Kim Hwansung lo admiró.

Suspiré. Todavía había un largo camino por recorrer.

⧫⧫⧫

El tiempo pasó y ahora estaba a punto de ponerme de pie, y enfrentarme a mi padre otra vez.

—Empiezas a caminar temprano —dijo él.

Muy bien. Está interesado en mí.

Sonreí lo más bonito que pude. No quise reírme, pero oí un sonido muy bonito.

—Es muy madura, —habló con orgullo mi madre, Kang Seoyoung.

—Solo es una niña pequeña.

Muy bien, padre, intenté ser adorable, pero te pasaste de la raya. A partir de ahora, tu nombre es Ganapán .

—¡Jeheha (Ganapán)!

Me levanté con los brazos abiertos y luego repetí la caída. Sin embargo, continué caminando hacia el hombre que es mi padre.

—Creo que le gustas mucho, parece reconocerte.

Levantarme, caerme.

Me está empezando a doler la rodilla.

Pero me volví a levantar. Mientras me acercaba a Ganapán, me caí unas siete veces. Me aferré a su pierna y me reí.

Por favor, no me rechaces. Era un acto casi suicida. En este mundo, una mujer es una don nadie, que puede morir si un hombre lo desea de esa manera. Y este hombre se trataba del mismísimo rey, y si le caía mal, podía despedirme de mi vida. Esto es algo que no podía suceder en Corea en el siglo XXI, pero ahora estaba aquí.

Ganapán me miraba con un rostro inexpresivo, y poco después habló.

—Prepárate y espera al niño hoy.

Kang Seoyong sonrió ampliamente ante el comentario, como si le estuviera haciendo un favor.

—¡Sí! Lo intentaré.

¿Cómo puede una mujer intentar hacer eso! Creo que la ciencia está desarrollada aquí, ¡pero qué rayos! ¿Qué es lo que te pasa?

Recuperé la compostura, dejé salir mi frustración de mi cuerpo. Al ser una bebé, podía caerme y levantarme y aunque no me había visto en un espejo… creía que tal vez sería linda.

—¡Pequeño bastardo! —grité con una expresión encantadora.

Ganapán miró a Kang Seoyoung.

—¿Qué está diciendo?

—Creo que extrañaba mucho a su padre. Mira eso. Está sonriendo.

—Es molesto. Quítala. Me voy a ir.

El resultado de mi gran operación fue un fracaso total. Sin embargo, todavía tendré muchas oportunidades. Soy joven. Esto ni siquiera ha comenzado.

Esa noche, escuché un gemido ardiente proveniente de Kang Seoyong, no la ví, ya que estaba muy cansada. En realidad, no hacía mucho calor, pero lo disfruté. Sin embargo, mi patético cuerpo se durmió sin ver la escena hasta el final.

Y al día siguiente, conocí a mi hermano mayor, que sería la primera esperanza y salvación de mi vida. Y gracias a él, pude conocer un poco de este mundo.

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