Dicen que nací hija de un rey – Capítulo 27: Catorce reinas

Traducido por Saitama

Editado por Nemoné


Catorce reinas y treinta y ocho princesas fueron a la primera reunión familiar de la historia, organizada por el rey. Los cuatro príncipes también estaban presentes y un extraño rumor había comenzado a extenderse entre las princesas unos días antes de la fiesta.

—La princesa Sanghee es la primera mujer que ha sido masculinizada exitosamente, por eso es que los príncipes le dieron un trato especial.

— ¿Recuerdan cuán protectores se volvieron mientras ella crecía?

—Exacto, no hay otra explicación.

Realmente había otra explicación. La princesa Sanghee siempre se recordaba a sí misma que había una mujer adulta en su interior. En su vida pasada, ella había sido conocida por ser una molestia. En este mundo, La princesa Sanghee había usado sus encantos para ganarse a los chicos cuando ninguna otra chica se atrevería ni supo cómo hacerlo. No obstante las otras princesas no tenían manera de observarlo porque se habían mantenido separadas de la princesa Sanghee.

Seonhwa Lee, la octava princesa, estaba mordiéndose las uñas.

La princesa Seonhwa era bastante cercana a la princesa Heeah. Ellas tenían la misma edad y se llevaban bien. La princesa Heeah le dijo:

—Planeo masculinizarme.

—Pero eso nunca se ha hecho y esto no es solo una conjetura.

—Se las han arreglado para hacerlo. Hay algo diferente de la Princesa Sanghee. Ella ha sido aislada de todos y estuvo frecuentemente con los príncipes. Hay algo que la hace diferente de las otras princesas.

La princesa Seonhwa asintió con la cabeza.

—Así que ¿planeas postularte también?

—Sí, definitivamente lo haré.

—Tal vez estarías en una mejor posición si dieras a luz un hijo como la reina Seoyeong.

Tres años antes, la reina Seoyeong había dado a luz gemelos. La posición de la reina Seoyeong había mejorado mucho gracias al prestigio de dar a luz a una niña y un niño con habilidades mágicas. La ruta más rápida para ganar prestigio era dar a luz a un niño, pero si fueras masculinizado, sería imposible ya que serías estéril.

La princesa Heeah apretó los puños. Ella dijo:

—Creo que sería mejor poder usar magia que dar a luz a un niño.

Los rumores continuaron zumbando entre las princesas.

♦ ♦ ♦

Había aprendido un nuevo hecho. Había catorce reinas y treinta y ocho princesas. Era la ceremonia de entrega del título. Esta gran reunión familiar se había convocado sólo para conferirme mi título de “Tesoro”.

Aún así, esto no es nada grandioso para el Idiota Real.

Para él, no fue una gran hazaña convocar al número cada vez mayor de reinas, las princesas y los cuatro príncipes. Mientras estaba muy atenta al Idiota Real, él no se molestó en pensar en mí. Probablemente incluso no había pensado mucho en el título que me conferirá.

Pero las reinas y princesas no pudieron evitar ser cautelosas.

Tenían que estar atentas a las acciones del rey. En este mundo, un movimiento falso de una niña tuvo graves consecuencias. Sin lugar a dudas, todos morían por saber por qué se había convocado esta reunión familiar, por primera vez en la historia del Reino, nada menos. Esto era de esperarse. Si uno de sus superiores, que normalmente no le prestaba atención, lo convocara de repente, también sentiría cierta inquietud. En este caso, el superior en cuestión era un rey todopoderoso que tenía tu vida en sus manos, realmente no se les podía culpar por el alboroto.

Yo, por otro lado, estaba cómoda.

¿Qué he hecho para merecer este título? Esto fue claramente significativo. El nombre por sí mismo significaba poco, pero el problema era que el Rey había planificado personalmente esta reunión familiar, por eso conferir este título era algo especial.

El rey estaba sentado en un trono alto y dorado flanqueado a cada lado por dos reinas que habían tenido hijos. Mi propia madre, la reina Soyeong, estaba entre ellas.

El Idiota Real anunció:

—Esta reunión familiar se ha convocado en honor a la princesa Sanghee.

Las princesas me miraron. Me había preparado para esto. Después de todo, la fiesta era en mi honor, y se esperaba que se me otorgara un título de honor. Esto no me agradó particularmente, por la falta de contacto que me había impedido hacerme amiga de ellas. Tenía miedo de convertirme el objeto de celos, lo cual fue lejos de mis intenciones.

Sin embargo, no pude descifrar la mirada que me dieron. Sus miradas parecían significar un gran anhelo en vez de celos. Me era difícil describir. Ciertamente fue extraño.

—Por la presente confiero a la princesa Sanghee el título honorario de Tesoro en reconocimiento de su servicio al Reino. Por favor, acércate princesa Sanghee.

Luchando contra mis verdaderos sentimientos, sonreí tan brillantemente como pude. Esperaba que mi expresión dijera: “Pongo a mi querido padre  encima de todas las cosas del mundo”.

El Idiota Real me tiró un hechizo como si estuviera impaciente con mis pasos lentos.

— ¡P-Padre!

Volé hacia adelante, impulsada por el hechizo. Volé ligeramente como si fuera una muñeco de trapo de Hwanseong y me detuve justo en frente de él. Aleteé desesperadamente mientras estaba suspendida en el aire. Entonces, vi con mis propios ojos las comisuras de su boca crispandose hacia arriba. Sentí que mi ánimo decayó. Esta era la misma cara que había visto en años. Debería resignarme a fracasar ahora.

¿Para qué había estado luchando duro solo por esas pobres recompensas?

Entonces, chillé a pesar de mí misma. Sentí como si mi alma hubiera salido de mí.

Mientras estaba siendo hábilmente maniobrada en el aire. Cerré los ojos. Sentí que la muerte era inminente. Esta podría no ser su intención, sino un leve error, y podría chocar de cabeza contra una columna de mármol a una velocidad vertiginosa y morir al instante. Seguramente sería una muerte vergonzosa. El Idiota Real solo ignoraría un error como ese con una despreocupada disculpa.

Yo supliqué:

— ¡Padre! ¡Me disculpo! Por favor perdóname.

Me acurruque como una pelota mientras me lanzaba de un lado a otro en el aire. No parecía tener ninguna intención de parar este juego. Tenía los ojos cerrados y no podía verlo, pero estaba seguro de que solo estaba moviendo su dedo hacia arriba y hacia abajo con una sonrisa indiferente. Quería matarlo.

Mi vuelo a través del aire fue mucho más acrobático y duró mucho más de lo usual.

El Rey se encogió de hombros, —Hmm… no estás reaccionando como normalmente lo haces el día de hoy.

La princesa Sanghee debe ser consciente de sí misma ante las reinas y las princesas. Usualmente, cuando él lanzaba este hechizo sobre ella, ella gritaba “¡Papá!” pero no hoy. Y el Rey decidió ser generoso, creo que eso es suficiente por ahora.

La princesa Sanghee voló hacia el Rey, y él la dejó aterrizar. Sin darse cuenta de que estaba en el suelo, Sanghee continuó moviendo sus brazos y piernas salvajemente.

El príncipe Hwanseong parecía haber disfrutado la escena y gritó:

— ¡Mírame, yo también estoy volando!

Él volvió a pensar en la escena en la cual la princesa Sanghee acababa de volar y parecía una pelota de goma.

La parte de la ceremonia de entrega del título de la fiesta llegó a su fin de esta manera. Las reinas y princesas se quedaron rascándose la cabeza ante la escena que acababan de ser testigos. Parecía posible que esta ceremonia de entrega fuera parte de una maquinación política para atraer a una princesa conspiradora. Por supuesto, ninguna princesa se atrevería a hacer tal cosa. Sin embargo, si alguien hubiera hecho tal intento, la fiesta podría haber sido usada como un pretexto para reunir pistas y las cabezas rodarían en el palacio. La ejecución de la princesa Suyeong cuatro años atrás todavía era un recuerdo fresco para las princesas.

Princesa Heeah pensó, ¿cuándo seleccionarán a los candidatos para la masculinización?

Ella estaba decepcionada. Tal vez realmente sea solo una reunión familiar. Sí, lamentablemente, ese parecía ser el caso. Todo era parte de una maniobra política. La princesa Heeah miró furtivamente hacia el rey. Él tenía la mano en su barbilla, y estaba lanzando un hechizo sobre la princesa Sanghee nuevamente.

Ella sentía pena por la princesa Sanghee, quien suplicaba desesperadamente y al mismo tiempo también parecía estar al borde de las lágrimas. Ese terror era familiar para ella. También temía la muerte inminente. Luego sucedió algo impactante cuando sus ojos se abrieron por la sorpresa.

De hecho, todos se sorprendieron. El tiempo se detuvo como si de repente hubiera plomo. Todos los ojos fueron a un lugar.

El rey estaba abrazando a la princesa Sanghee. Era inaudito el revuelo que estaba causando. El rey habló entonces. Las princesas se esforzaban por escuchar.

Pero, no podían entender nada de lo que decía, aunque tenían un sentimiento de premonición. Tal vez el rey pensó que ella no merecía un título honorario o no planeó proceder con la masculinización. La imaginación de las princesas se disparó, y abundaban las sospechas.

♦ ♦ ♦

Volé directamente a los brazos del Idiota Real, aunque no quería. Esta era una situación precaria, si pensaba en algo ingenioso, podría salir de esto.  Entonces dijo muy silenciosamente:

—Si lloras, estarás muerta.

Él era perfectamente capaz de hacerlo, por lo tanto, me quedé callada.

—Eso es bueno —Me dio unas palmaditas en la cabeza—. ¿Papá fue demasiado duro?

Las palabras parecían tan prolongadas como si el tiempo se hubiera ralentizado. Quizás lo estaba imaginando. Su discurso parecía lento. Quería decir, ¡Idiota Real! ¡Todo esto porque querías que te llamara “Papá”! ¿Acaso no sabes que no puedo hacer eso delante de todos?

Me puse de puntillas.

—No, estoy agradecida por todo lo que haces por mí, papá.

Parecía complacido conmigo. Lanzando un hechizo volador, me dejó estar en el suelo.

El Idiota Real luego dio las palabras:

—Todos, disfruten la fiesta.

Todas las princesas me estaban robando miradas. Bueno, ciertamente les había dado un espectáculo. Fue entendible. Probablemente debería tratar de familiarizarme con ellas antes de tener oficialmente mi ceremonia de la edad adulta. Había estado demasiado ocupada cuidando a los gemelos y entreteniendo a los príncipes.

El pequeño príncipe Hwan-Hyeok estaba enviando a las princesas al terror. Corrió hacia ellas y se dirigió por sus nombre, ofreciéndoles algunos dulces, y luego se les acercó para charlar afablemente. Esto fue ciertamente aterrador para las princesas, porque no estaban acostumbradas a ser abordadas directamente por un príncipe.

El comportamiento del príncipe Hwan-Hyeok fue tan discordante como si un feroz depredador de repente se volviera sumiso, o como si un tigre comenzara a maullar como un gatito. Seguía invitando a las princesas a probar diferentes platos, pero las princesas temían que las estuviera poniendo a prueba de alguna manera, pero en verdad, el Príncipe Hwan-Hyeok les estaba ofreciendo genuinamente alimentos que creía que eran deliciosos.

Aunque no estaría desanimado si se hubieran negado porque las princesas solo estaban acostumbradas a nada más que el abuso de los príncipes y era de esperar que estuvieran asustadas hasta la muerte.

Después de ver eso, el príncipe Hwan-Hyeok corrió a mis brazos.

— ¡Te amo mas a ti! —dijo.

Mi hermano mayor nos miraba con cariño. Ambos representaban mi única esperanza para el futuro.

La fiesta continuó. Poco después, Escoria tragó su vino y se levantó.

—Tengo un pequeño evento planeado junto con la ceremonia del título. —Todo el mundo prestó atención—. Tienen tres horas para  presentarme un regalo de su propia elección. Presentaré a quien me dé el regalo que más me gusta y lo premiare.

Bueno, ciertamente merecía el nombre de Idiota Real. Este evento sería todo sobre él. Las princesas tragaron saliva. Ahora sabían cuál era el propósito principal del evento. Parecía poco probable que resurgiera el tema de la masculinización cuando las palabras del Rey hacían eco.

Las princesas intentaron adivinar cuál sería este regalo. La princesa que le diera el regalo que más le gustara, en tres horas tendría el honor de ser masculinizada. Por supuesto, esto era lo que debía haber querido decir, o eso pensó la princesa Heeah, ya que estaba especialmente emocionada. Ella quería tener poderes mágicos más que cualquier otra princesa.

¿Qué debería darle?

Las princesas, reinas e incluso los príncipes se dispersaron.

Los gemelos salieron al jardín y comenzaron a pelear.

— ¡Voy a atrapar la mantis más grande que haya!

— ¡Voy a atrapar la cigarra más grande!

— ¡No, yo lo haré!

El pequeño príncipe y la princesa, lanzando sus hechizos inmaduros, corrieron por el jardín. Tres horas después, los príncipes, princesas y reinas se reunieron en el salón de fiestas.

El rey se levantó y dijo:

—Ya es hora, ¿a quién le gustaría ir primero?

La reina Seoyeong y la princesa Heeah fueron las primeras en levantar la mano. El Rey se acarició la barbilla.

—Reina Seoyeong, adelante. ¿Qué me has traído?

La princesa Sanghee, que solía sorprender a los demás, esta vez estaba sorprendida por su propia madre. Esta vez parece que la reina Seoyeong causó conmoción.

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