El contrato de la Princesa y la Duquesa Monstruosa – Capítulo 8

Traducido por Lily.

Editado por Lucy


—Estoy aquí para hacerle una propuesta a la duquesa.

La niña, quien había estado mostrando signos de vergüenza y nerviosismo, miró a la duquesa Salvatore, que estaba sentada frente a ella con una expresión firme.La mujer sintió aún más curiosidad debido a su mirada fija.

—Quiero proponerle…

Con un pequeño vistazo, Leslie miró cuidadosamente al mayordomo, Jenna asintió con la cabeza  entendiendo qué tenía que irse, luego se despidió inclinándose levemente.

—Voy a irme ahora. Espero que tengan una agradable conversión.

Leslie miró hacia la duquesa, quién le había dado permiso para retirarse, y a continuación, se marchó cerrando la puerta. 

Mordió su pequeño labio inferior y pronto dejó escapar esas palabras que llevaba  guardadas adentro.

—Por favor, adoptame.

En ese momento, los ojos de la duquesa Salvatore, se abrieron debido a la impresión e inclinó la cabeza hacia un lado.

En toda su vida, esa era la primera vez que escuchaba una oferta tan absurda.

Antes varios nobles habían venido a ella para comprometer a sus hijas, con los suyos en matrimonio. 

Pero al escuchar esas sugerencias solo podía reírse de ellos.

Además, quién estaba sentada frente a ella era la hija del marqués. Leslie habló una vez más, dirigiéndose a la duquesa, quién era incapaz de entender la situación completamente.

—Por favor, conviérteme en la única hija de la familia Salvatore.

Si hubiera escuchado esa oferta, provenir de la boca de uno de los otros nobles, sin duda los hubiera pateado y hubiera fingido que no había escuchado nada. 

Pero la duquesa simplemente se quedó mirando fijamente en silencio los ojos lilas de Leslie.

Esos ojos inquebrantables, determinados a conseguir un objetivo. La duquesa sabía bien el significado de aquella mirada.

Eran los ojos de quienes luchan para sobrevivir, en un mundo en donde lo único que pueden hacer es pelear para vivir.

—¿Por qué debería hacer eso? 

—Porque tengo algo que podría interesarle, duquesa.

¡Kuung!

Con un enorme rugido, la negra oscuridad envolvió a la duquesa.

Se escucharon pequeños gritos aquí y allá, los sirvientes de la familia estaban confundidos, no entendían qué pasaba, pero la duquesa Salvatore miró a la niña sentada frente a ella con ojos brillantes.

Todo se volvió negro y, el salón, donde ellas estaban sentadas, se llenó de una oscuridad total, lo único visible era la figura de Leslie y la duquesa Salvatore, quien reconoció ese poder al instante.

—¡Una maga oscura!

La duquesa Salvatore no pudo contener su risa.

Estaba claro que un mago oscuro tan poderoso solo se podía ver una vez cada siglos.

Hubo un tiempo en que eran lo suficientemente poderosos como para ser comparados con un miembro de familia Salvatore, pero ahora una maga oscura, estaba sentada frente a ella, una niña así era tan valiosa que sería difícil encontrar a otro con el mismo poder.

—Obtendrás al mago oscuro más grande del Imperio,  no, más bien del continente entero.

Después de eso, Leslie cerró los ojos.

Ahora, la oscuridad que rodeaba a la duquesa rápidamente se convirtió en su sombra.

—Ja, ja, ja.

Por fin, con una pequeña carcajada, la duquesa Salvatore  dirigió su mirada a Leslie, y  la máscara que había estado cubierta con su cabello quedó brevemente bajo la luz.

—Señorita Sperado, ¿sabe realmente qué es lo que deseo?

—No lo sé.

Leslie observó orgullosamente a la duquesa y continuó.

—Pero he oído que ha estado buscando a una niña recientemente en varios orfanatos.

La gente hablaba sin pensar en las personas que tenían menos posición que ellos..  Y Leslie era la mujer más débil en la familia del marqués Sperado, su posición era incluso inferior a una criada o sirvienta.

Entonces, el marqués y otros nobles solían hablar de diversos temas delante de ella, y una de esas era la historia secreta de que la duquesa deambulaba por los orfanatos buscando a una niña.

—Oh dios mío, al parecer tenemos una rata en nuestra casa. Muchas gracias, señorita Sparado.

¿Me pregunto quién será?  La duquesa echó la cabeza hacia atrás y su mirada quedó fija en el techo.

¿Quizás esa nueva niña?  ¿O la traición proviene de alguien viejo en la mansión como la última vez? Bueno eso ya no importa.

Lo que era importante para la duquesa ahora, era la pequeña Leslie sentada frente a ella.

—No entiendo por qué la señorita Sperado dice que quiere venir a mí y convertirse en mi hija. Por ser miembro de la familia del marqués, no creo que se muera de hambre o trabaje duro.

Leslie sonrió en silencio ante las palabras de la duquesa Salvatore.

Aunque no hacía muchos trabajos forzados, sufría profundas heridas mentales todos los días y se estaba muriendo de hambre.  Al final solo se convirtió en un sacrificio para Eli.

—Por favor, protejame hasta que me convierta en un adulto.

Leslie continuó, mirándola.

—Solo quiero vivir como la hija de la duquesa hasta que tenga dieciocho años, la edad necesaria en la que pueda vivir sola.  Y después de cumplirlos, dejaré  este lugar por mis propios medios.  También estoy dispuesta a renunciaré a mis derechos de herencia y sucesión.

Los ojos color lila de Leslie, que hasta hace unos momentos estaban tranquilos, de pronto se humedecieron con lágrimas, y finalmente, éstas comenzaron a caer por su mejilla.

—Solo quiero llegar a vivir como adulto normal, tener a alguien a quien amar, casarme, tener hijos, leer los libros que me gustan y comer adecuadamente.

No vivir una vida para los demás, tampoco ser un sacrificio para Eli, solo una existencia tranquila. Quería tener mi propia fuerza para poder tomar mis decisiones, yo sola.

Nunca pensé que tener esa vida sería tan difícil. Leslie derramó un par de lágrimas,  pero no apartó su mirada de la duquesa Salvatore…

—Así que, por favor, acéptame duquesa.

Al mirar a la joven maga, golpeó ligeramente con su dedo una de sus piernas.  La duquesa se dio cuenta de que las palabras de Leslie eran genuinas y, al mismo tiempo, sabía que había algo más detrás.

—Creo que hay algo más detrás, señorita Leslie.

Leslie, quién se había limpiado las lágrimas con una de sus mangas, asintió con la cabeza y esta vez le mostró a la duquesa una mirada fría impregnada en ira, muy diferente de su expresión anterior.

—Y si pudiera…

De repente, el pequeño sonido de dientes rechinados hizo eco en el salón, y Leslie respondió enfadada

—Quisiera destruir a la familia Sperado bajo el nombre de la duquesa Salvatore.

De hecho, para la joven había muchas maneras por las cuales podía morir antes de convertirse en adulta.

Aún así, eligió a la duquesa Salvatore porque escuchó que estaba buscando una niña de la boca de la familia Sperado.

La familia Salvatore era una de las pocas familia que estaba en un nivel superior

Era más probable aplastar a los de abajo, estando en la cima

Leslie pensaba en los beneficios que obtendría al ser adoptada por la familia Salvatore. Sería una gran oportunidad.

—Está bien, señorita Leslie, ¿puedo hacer algunas preguntas más?  —ella asintió, sin notar que su título había cambiado de “señorita Sperado” a “señorita Leslie”— ¿Por qué viniste a mí?  Puedo entender perfectamente las dos razones anteriores que mencionaste,pero, ¿alguna vez has pensado en ir con la familia imperial? Obviamente, si fueras con ellos y explicaras la situación,  podrían brindarte protección. Además, ¿no están ellos más calificados para castigarlos? 

—Incluso si la familia imperial los castiga, la corte solo impondrá un pequeño castigo, en sus intereses sería problemático derribar repentinamente a una familia prestigiosa, y sacudir el equilibrio entre los otros nobles.  Además, la familia imperial puede conocer los secretos de la Casa Sperado.

Sí, no hay forma de que no lo sepan.  Leslie estaba muy segura.Esto ha sucedido por alrededor de mil años.

Era imposible que la familia imperial no conociera la terrible forma en la que los Sperados  empujaban a los niños al fuego, solo por el hecho de conseguir más poder.

Ellos preferían ignorarlo. La familia imperial sería capaz de obtener un enorme poder, mientras la familia Sperado conseguiría fama y prestigio, por lo que no era una mala oferta.

—Usted llegó a pensar en todo por sí misma, señorita Leslie, si me disculpa, ¿cuántos años tiene?

—Cumplí 12 este año. En este tiempo he aprendido un par de cosas, aún no soy tan buena pero he luchado para sobrevivir, y eso siempre me empuja a salir adelante.

La duquesa Salvatore volvió a mirar a Leslie. Le gustó ese pelo plateado, que parecía nieve blanca. Incluso esos ojos determinados, que se comparaban a un diamante malva.

El duque de Salvatore tenía cabello oscuro, con unos oscuros ojos verdes.  En su casa la atmósfera cambiaría al tener una niña que se veía así de dulce y cálida.

Ella sabe muchas cosas, y también es ingeniosa, es bueno. Aunque su autoestima parece ser baja,  pero se puede arreglar con un poco de amor y cuidado.

A pesar de que ahora está flaca y desgastada, esta niña puede brillar más fuerte que cualquier otra…

—Una maga oscura.

Le agradó de muchas maneras. La duquesa Salvatore sonrió.

Pero todavía quedaba una última prueba. Se levantó y caminó lentamente hacia Leslie.

—Señorita Leslie, ¿alguna vez escuchaste hablar de los rumores que me rodean?

La muchacha parpadeó sorprendida ante la repentina pregunta de la duquesa.

—Su sangre está mezclada con la de monstruos.

¿Debería seguir?, Leslie mostró vacilación en su rostro, y la mujer la instó a que continuara.

—Escuché que la mitad de su rostro está cubierto de escamas.

—Joo-joo, así que también lo escuchaste.

La duquesa se rió un poco, a pesar de que esas eran palabras muy crueles. Luego tocó su máscara con los dedos.

—Voy a quitarme esto, pero será horrible. ¿Está esto bien para usted, señorita Leslie?  

—Sí.

Al escuchar la respuesta de  la niña, la duquesa asintió, y se quitó la máscara.

La joven observó debajo de la máscara blanca, abrió mucho los ojos y se estremeció. Graves marcas de quemaduras cubrían la mitad de su rostro.

—Fue una herida de guerra hecha antes de que nacieras. Provocada por alguien en quién confiaba.

Dicho esto, la duquesa Salvatore observó la expresión de Leslie.

Ningún niño pudo mantener la calma después de ver su rostro. La mayoría de ellos estallaban en llanto o se desmayaban. Incluso algunos quedaban atónitos.

Las heridas que sufrió durante la guerra no fueron tratadas inmediatamente, y para cuándo se encontró con el sacerdote era demasiado tarde.

Si quiere convertirse en mi hija al menos, debería conocer esta historia y no llorar al ver la marca.

—¿No le duele?

La duquesa abrió mucho los ojos, era una respuesta completamente diferente de la que esperaba.

Leslie la estaba mirando con una expresión de tristeza, pero no era causada por el miedo, sino por el sufrimiento.

—Debe dolerte mucho.

Entonces la joven continuó observando las heridas de la duquesa.

Unos días atrás, podría haberse desmayado o gritado, pero ahora conocía el dolor y el miedo que provocaba el fuego.

De tan solo recordarlo, sintió un pinchazo en su brazo.

—¿No tienes miedo?

—No, porque yo también tengo uno.

Dicho esto, Leslie rodó la manga de su vestido y mostró su brazo, dejando al descubierto una fea quemadura.

Cuando la duquesa vio su brazo, sonrió de nuevo y se puso la máscara, volvió hacia el lado opuesto y se sentó.

—Ya no duele, porque ha pasado mucho tiempo desde que sucedió.

—Lo siento —dijo Leslie.

La duquesa se dirigió a la muchacha y concluyó el contrato propuesto.

Dicho esto, se dirigió a Leslie y la consoló. Llegó a la conclusión que la propuesta del contrato era vanidosa.

—Muy bien, señorita Leslie. Ahora le diré mi veredicto.

Un gruñido proveniente de sus entrañas resonó. 

En ese momento, las mejillas de la niña se tiñeron de rojo.

Leslie envolvió su estómago con los brazos a toda prisa, pero no pudo detener el sonido.

Una vez más, aquel ruido incontenible se hizo escuchar.

Mejor dicho, la cara de la joven se enrojeció hasta la puntas de sus orejas, había pasado un tiempo desde que había comido. La duquesa Salvatore se quedó mirando las mejillas coloridas de la niña.

Verla de esa manera, le parecía divertido. Soltó una pequeña risa.

—Oh Dios, he cometido un pequeño error, señorita Leslie. ¿Le gustaría unirse a nosotros para cenar esta noche?

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