El dragón volvió a arrebatar a una princesa – Capítulo 9: Estás aquí

Traducido por Shisai

Editado por Meli


Después de eso, parecía que el diablo había atacado: un hombre fue envuelto en fuego y luchó en un estridente grito; otro fue mordido hasta la muerte; y el último fue traído al cielo por sus afiladas garras apretadas alrededor de su estómago, arrancando sangre y carne cuando el dragón voló hacia arriba, luego lo dejó caer en el aire.

Mucha gente vio la escena que tuvo lugar en el cielo. La luna era redonda y brillante ese día, pero la silueta del dragón cubrió la mitad, tenía los ojos rojos como la sangre y soltó gruñidos ensordecedores antes de liberar a la persona de su agarre. Esa persona cayó del cielo y sus agudos gritos pronto desaparecieron.

Tammy caminó paso a paso hacia Shiloh que ya estaba al borde de la muerte.

Trató con torpeza de desatar el tenedor de dos cabezas del cuello de Shiloh, pero no pudo abrir la delicada hebilla con sus ásperas garras de dragón.

Estaba tan ansioso que estuvo a punto de llorar.

Habiéndose convertido en dragón durante tanto tiempo, esta era la primera vez, la primera vez que deseaba con tanta urgencia y desesperación convertirse en humano.

De repente, una corriente cálida se extendió desde su corazón. Todo el cuerpo de Tammy se congeló cuando la luz de la luna cayó sobre él, creando una capa de luz blanca que cubrió su cuerpo.

Luego, dentro de esa nube de luz blanca, su cuerpo se hizo cada vez más pequeño.

Se convirtió en un joven de cabello negro y ojos oscuros.

Tammy se quedó atónito por un momento antes de darse cuenta.

En la noche de luna llena, había matado a alguien.

En ese instante, los recuerdos perdidos siguieron los cambios en su cuerpo y todos volvieron a su mente.

Recordó los días en que Shiloh había sido un dragón.

Shiloh lo llevó volando, Shiloh lo llevó a jugar, Shiloh le dio carne asada, Shiloh se acercó para ayudarlo a vendar sus heridas.

Shiloh… Shiloh lo convirtió en un dragón.

Su rostro se puso pálido.

Pero ya no tuvo tiempo de pensar en ello. Se apresuró a quitar el tenedor de dos cabezas en el cuello de Shiloh y desató la cuerda de cáñamo que sostenía su cuerpo. En el momento en que fue liberado, su cuerpo se derrumbó hacia él.

Tammy lo sujetó.

Shiloh, quien ahora estaba encima de Tammy, soltó una risa débil y suave.

—Tammy, estás aquí.

La voz de Shiloh era muy suave, pero tenía rastros de una sonrisa, como si estuviera muy tranquilo.

Tammy recordó de repente el momento en que Shiloh resultó herido. En ese momento, Shiloh todavía era un dragón y todo su pie había sido atrapado en una trampa que los nobles usaban para atrapar tigres. Recordó su apariencia empapada de sangre.

Eso era lo que él también había dicho en ese momento.

—Estás aquí —dijo Shiloh, luego dejó escapar un suspiro de alivio y se rió con suavidad.

Tammy de repente sintió que un ligero viento soplaba a través del lugar más suave de su corazón, haciendo que la pelusa sobre él se agitara con delicadeza.

Abrazó por reflejo al hombre en sus brazos con fuerza.

Si, estoy aquí.

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