Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 62: El progreso del hermano mayor

Traducido por Hime

Editado por Sharon


—¿De acuerdo…? Chris.

—N-No. Después de todo, joven maestro… Yo soy…

—Está bien, ¿no es así? Te amo. Madre también ha dado su aprobación. Y si Chris acepta, nunca amaré a nadie más por el resto de mi vida. Lo juro.

—Podrías engañar a cualquier mujer con esas palabras…

—No, mis sentimientos son verdaderos.

¿Qué debería hacer? Escuché algo importante.

♦ ♦ ♦

Por la mañana, como de costumbre, estaba caminando junto a Natalia y Mary hacia la cocina para pedirle comida para llevar a Chris.

Natalia va conmigo a la guarnición, pero en la mansión, suelen acompañarme ambas. En los días libres de Natalia, serían Richard y Mary. De paso, el señor Wilhelm dijo que soy una profesora temporal en la orden, así que un caballero vendría a recogerme cada vez que Natalia tenga días libres.

Bueno, normalmente era Zack. Honestamente, no es muy confiable.

Y así, vine a pedirle a Chris que me deje hacer un plato para el señor Wilhelm, cuando chocamos con la imagen de mi hermano arrinconándola contra el muro.

Al haber visto algo que no debería, me fui a esconder.

—Es que… Tengo 10 años más que usted, maestro. También nací como una plebeya. Usted es el hijo del duque. Debería casarse con unas mujer más apropiada.

Hime
Aquí les gustan mayores~ De esos que llaman señores~

—¡Chris! ¡Eres la única a quien amo!

—Entonces, por favor cásese con una mujer más apropiada. Y si entonces me hace su amante…

—¡No! ¡Otra mujer que no sea Chris es…!

—No… Por favor piense que yo no existo. La diferencia entre nuestras clases…

—¡Eso no importa!

Vaya.

Sabía que mi hermano mayor le profesaba incansablemente su amor a Chris. Lo escuché bastante a menudo.

Pero cada vez, Chris lo ignoraba y dejaba su confesión perderse en el viento.

De esta manera, pensé que la visión de esta Chris que miraba a mi hermano con el rostro enrojecido, era bastante refrescante.

Mientras nos escondíamos en un rincón, yo en lo más bajo, seguida por Mary, y encima de ambas Natalia… Miramos la interacción de esos dos con nuestros rostros ligeramente asomados. Somos unas completas mironas.

Pero tenía curiosidad. Aunque sabía que Chris y mi hermano habían tenido un ambiente agradable últimamente, no pensé que habría progresado tanto.

Chris negaba sus avances por la diferencia de estatus entre ambos, pero algo así no le preocupaba a mi hermano mayor. Si ella decía que sí, él pondría un anillo en su dedo a la velocidad de la luz.

—¿Qué hay de la señorita de la casa Anderson, quien viene a menudo por aquí? Ella podría apoyar al joven maestro mucho más que yo.

—Chris… Eres…

—Quiero decir, ¿quién lo aceptaría? “La esposa del duque es una cocinera plebeya, encima es diez años mayor que él”. Pero ya sabe, no es que no me guste el joven maestro. Así que si me convierto en su amante…

—No me llames joven maestro.

De pronto, mi hermano mayor alzó la voz.

Una pelea de amantes. Estaba sonriendo levemente mientras miraba.

Mientras tanto, como las tres estábamos escondidas y apiladas, nuestros cuerpos se pegaron. Específicamente, Mary estaba pegada a mi espalda. Esa parte de sus montañas presionando mi espalda era mucho más grande de lo que había pensado. Me hizo deprimirme un poco.

Los pechos de Natalia y Mary rebotaron audiblemente arriba mío. No es de extrañar que Richard, quien estaba muy confiado enseñándole varias cosas a Mary, estuviera luego de tan buen humor.

Emociones obscuras brotaron, pero por el momento las hice a un lado. Ahora era el momento de ver el romance de mi hermano.

—Chris… ¿Me odias?

—No… Llamarlo odio sería…

—Entonces, ¿te gusto?

—Bueno… No, um…

Mi hermano estaba siendo molesto. Me pregunto por qué estaba siendo tan agresivo. Hasta ahora, nunca lo había visto decir algo con tanto fervor.

—¡Si no  me quisieras, no te lo habría permitido…!

—¡Entonces…!

—Esa noche nunca sucedió. Ya la olvidé. El joven maestro es… el joven maestro…

—¡Te dije que me llames Albert, ¿verdad?! ¿Estás diciendo que no dijiste mi nombre en ese momento?

—Es por eso… eso sucedió… Por favor, olvídelo.

—¡No puedo hacerlo! ¡Siempre te he amado, Chris! ¡¿Cómo puedo olvidar una noche con la mujer que amo?!

Al parecer algo sucedió una noche en concreto.

Por el tono de voz de mi hermano, parece haber sido un gran suceso. ¿Qué rayos pudo haber pasado?

La cara de Chris estaba de un rojo brillante. Era refrescante verla de esa manera.

—Una vez más… Llámame Albert.

—Joven maestro, yo…

—Solo una vez. Solo una será suficiente.

—Ah… Yo… Cielos, A-Albert… Maestro…

—¡Chris!

Y entonces, mi hermano abrazó y luego besó a Chris.

Ella no lo rechazó, y dejó todo en sus manos. Que cosa tan vergonzosa para hacer por la mañana. Pero entonces, me avergoncé mucho más por estarlos espiando.

Mi corazón palpitaba.

Sí, los hombres y mujeres que se aman se besan y abrazan como ellos. Las historias de amor que suelo leer por lo general terminan en un beso.

Lo verdaderamente embarazoso es que esta era mi primera vez viendo a alguien besarse como ellos lo estaban haciendo. Era tan movido.

—Casémonos, Chris. Si estoy contigo, puedo superar cualquier cosa.

—Albert… Señor…

Uuuuh…

A ese punto, volteé mi rostro.

Ya había visto más que suficiente, hubiese sido grosero de mi parte espiar aún más. Después de retirarme, me siguieron Mary y Natalia.

Les señalé con mis ojos que por ahora sólo regresaríamos.

Desayunemos primero.

Dejé la cocina y me dirigí al comedor. Me senté frente a mi padre y madre quienes estaban sentados. Por supuesto, mi hermano no se hallaba cerca. Me sorprendería si lo hiciera.

—Buenos días, padre, madre.

—Buenos días, Carol.

—Buenos días, Carol. Aunque tu cara luce un poco roja. ¿Qué sucedió?

—N-No. Nada en absoluto.

Después de ver algo así por la mañana, la cara de cualquiera estaría roja.

Pero me alegro. Al parecer los sentimientos de mi hermano finalmente alcanzaron a Chris. Me pregunto cuándo llegará el día en que pueda llamarla cuñada.

De pronto, comencé a pensar en lo que había hecho mi hermano mayor antes. Esas palabras apasionadas, ese abrazo, y entonces… Ese beso.

Si hiciera eso con el Señor Wilhelm…

Con la velocidad de un soplo, el calor se apoderó de todo mi rostro.

¿Qué debería hacer? Si algo así sucediera. Probablemente moriría de felicidad.

El cuerpo robusto del señor Wilhelm sosteniéndome con cuidado, sus maravillosos labios barbudos acercándose, y nuestros labios tocándose apasionadamente… Solo pensar en eso hace que mi cabeza esté mucho más caliente de lo que pensé que estaría.

—¿Carol…?

—Tu cara está mucho más roja ahora. ¿Estás bien?

—Aaah…

Señor Wilhelm. Carol siempre lo esperará.

Como mi hermano esperó a Chris, con palabras de amor que lleguen al corazón, y luego con un beso apasionado.

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