Katarina – Volumen 11 – Capítulo 1: Una convocatoria Real (6)

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


Mientras yo, Sora Smith, volvía al dormitorio, me abanicaba la cabeza con todas mis fuerzas, esperando que se enfriara. Como siempre, la culpa fue de la densa Katarina Claes.

Empezó a preguntarme sobre el romance y el amor de la nada. Siempre había sido tan tímida (y densa) en este tipo de cosas que ni siquiera hablaba de amor cuando se refería a las novelas románticas, así que su pregunta me sorprendió tanto que acabé respondiendo con sinceridad. Para colmo, incluso empecé a soltar tonterías sobre cómo no se puede aprender sobre el amor y esto y lo otro. Deseé desaparecer de la faz de la tierra.

No siempre fui así. Solía ser capaz de ir por la vida sin apegarme a nada. Todo cambió cuando la conocí. Ella tenía una manera de desordenarme y obligarme a hacer las cosas a su ritmo. Tenía miedo de que su tonta confianza e ingenuidad se me hubieran contagiado también.

Si alguien me hubiera dicho que iba a sentir algo tan fuerte por una chica, no le hubiera creído. Tenía mi buena experiencia con las chicas, y el romance había sido un juego divertido para mí… Pero ahora todo era diferente. Me excitaba solo porque me llamaba atractivo y mi corazón se aceleraba cuando me miraba a los ojos. Estaba actuando como un niño que nunca se había acostado con una mujer.

¿Qué me pasó?, me pregunté. Lo peor es que, haya pasado lo que haya pasado, lo estaba disfrutando.

♦ ♦ ♦

Mi carruaje acabó llegando a casa. Normalmente, a estas alturas solo tendría que cenar e irme a la cama, tareas muy fáciles. Sin embargo, esta vez tenía que hacer algo más.

Me armé de valor y entré en la mansión, empezando a caminar hacia mi habitación cuando, en medio de un pasillo, me encontré con Keith.

—Bienvenida de vuelta… ¿Pasa algo? Estás poniendo una cara muy rara —me saludó, notando lo nerviosa que estaba.

—¡No es nada! No te preocupes. Por cierto, hay algo de lo que quiero hablar contigo. ¿Puedo ir a tu habitación después de la cena?

—Por supuesto. Puedes venir cuando quieras —respondió de inmediato con una sonrisa.

Probablemente pensó que quería desahogarme con él sobre algo, como ya había hecho muchas veces. Agradecí este malentendido, ya que no quería decirle todavía de qué quería hablar. Eso haría una cena incómoda.

Volví a mi habitación y me preparé para la comida. Estaba tan nerviosa que no pude comer tanto como de costumbre, y esto terminó por preocupar aun más a Keith… Tal vez no debería haber esperado hasta después de la cena, después de todo.

Cuando terminamos de comer, fui a su habitación.

—¿De qué querías hablar? —preguntó. Parecía dispuesto a ayudarme a desahogarme, y me sentí bendecida por tener un hermano tan bueno. Siempre estaba ahí para consolarme en los momentos difíciles y para ayudarme a resolver mis problemas.

Si lo pienso, le debo mucho. No, ni siquiera necesito pensarlo.

Keith y Jared eran hombres increíblemente talentosos, guapos y amables. No podía entender por qué se habían enamorado de mí. Los conocía lo suficientemente bien como para saber que no confesarían su amor solo como una broma o un chiste, pero esto lo hacía más confuso.

¿Por qué yo?

No intentaba despreciarme ni ser modesta. Simplemente pensaba que era una chica bastante normal. No tenía ningún talento especial ni era tan bella. Lo único destacable de mí era el rango de mi familia, que tenía en común con la Katarina del juego. Sin embargo, a diferencia de ella, tenía un montón de amigas maravillosas, inteligentes, amables y guapas, sobre todo María. Tanto Jared como Keith se relacionaban mucho con estas amigas mías, pero en lugar de enamorarse de ellas, acabaron eligiéndome.

¿Será que están tan acostumbrados a las chicas guapas que se aburrieron de ellas y querían a alguien más sencillo para variar? ¿O tal vez solo les gustan las caras de villana? Cada uno a lo suyo, supongo.

—¿Hermana? ¿Pasa algo? —me preguntó Keith preocupado, sacándome de mis pensamientos y volviendo a la tierra.

¡No puedo hacer que se preocupe aún más! ¡Estoy aquí para contarle mis sentimientos y demás pensamientos!

—Keith… —Empecé, haciendo acopio de todo mi valor—. Es sobre cuando te confesaste conmigo.

—¡¿No te habías olvidado de eso?!

Ver su sorpresa me hizo sentir pena por él. Pensó que lo había olvidado… y, bueno, lo había hecho. Hasta hoy. Me había obligado a olvidarlo. Respiré profundamente y hablé.

—No lo olvidé, pero empujé el recuerdo a un rincón de mi mente —continué.

—Así que mis sentimientos eran una molestia —murmuró Keith, y su rostro se volvió más triste y tenso.

Le estoy haciendo daño otra vez… ¡Eso no es lo que quiero hacer!

—¡No! No he pensado eso ni por un segundo. Es que me da miedo el romance y estaba huyendo de él sin darme cuenta —le expliqué, levantando la voz casi hasta el punto de gritar.

—¿Miedo al romance? —preguntó, con los ojos muy abiertos.

—Sí. Siempre he pensado que enamorarme me llevaría a la perdición. Por eso… Tenía miedo, pero nunca me di cuenta, y seguí evitando el romance por completo, tratando de olvidar cosas como tu confesión. Siento haberte hecho esto después de que me contaras lo que sentías.

Bajé la cabeza y él empezó a acariciarla con suavidad.

—Gracias por hablar con sinceridad. Y siento no haberme dado cuenta de que te sentías así —dijo.

Levanté la vista y vi que sonreía con torpeza.

No… ¡No es así como quiero hacerlo sentir!

—¡No, espera! Yo tampoco me había dado cuenta. No hasta ahora, al menos. Pero ahora que lo sé, quiero cambiar eso —declaré, mirándole a los ojos—. Quiero tomar mis sentimientos, y los tuyos también, en mis manos.

—Hermana…

Ahora sí que estaba sonriendo. Me alivió ver eso, pero sabía que aunque había logrado sacar este tema tan difícil, aún me quedaba algo por decir.

—Es que ahora mismo estoy luchando con algunas cosas muy importantes, así que… Me centraré en todo esto cuando termine con eso —prometí, y él empezó a reírse.

—Lo entiendo. Gracias. Y si alguna vez necesitas ayuda con esas “cosas muy importantes” tuyas, házmelo saber.

—Por supuesto. Gracias, Keith. Siempre eres de gran ayuda.

Parecía muy, muy feliz. Este era el Keith que yo conocía. Siempre estaba a mi lado, sonriendo.

Pero hay una última cosa que todavía tengo que decirle…

—Todavía estoy muy confundida y asustada sobre el amor. Pero me alegró oír que me amas. Solo podía alegrarme escuchar algo así viniendo de una persona tan maravillosa como tú —dije por segunda vez en un día, sintiendo que mi cara se calentaba una vez más—. Era eso. Buenas noches —concluí, saliendo a toda prisa de la habitación de Keith antes de que tuviera tiempo de responder.

Corrí a mi habitación, donde mi cara roja y brillante terminó por hacer que Anne se preocupara por mí.

—Estoy bien, solo estaba corriendo por los pasillos.

—Sabes que no debes hacer eso, o tu madre volverá a enfadarse contigo —respondió con calma.

—Tienes razón… Tendré más cuidado —respondí, agradecida de que mamá no me hubiera visto.

Bebí un poco de agua y esperé a que se me enfriara la cara antes de irme a la cama. No sabía que el mero hecho de decirle a alguien que me alegraba de su confesión podía ser tan dolorosamente embarazoso. Obviamente, todavía era una novata en lo que a romances se refiere. Sin embargo, no quería volver a ver a Keith y Jared poniendo esas caras tristes.

¡Esa es una razón más para luchar contra la perdición del juego! No puedo ir y desaparecer después de haber dicho esas cosas a esos dos. Sobreviviré a la secuela y me enfrentaré a mis sentimientos. No voy a huir más.

Necesitaba pensar en mis planes con respecto al juego y a la perdición con la que me amenazaba, pero hoy había hecho y dicho cosas que nunca antes había hecho y dicho. Estaba agotada.

Me dormí en cuestión de segundos y tuve un hermoso sueño en el que veía a Keith y a Jared sonriendo felizmente.

Voy a hacer todo lo posible.

Shisai
¿Quizás se quedará con los dos? Es un gran avance que hablará con ellos, pero aun tiene mucho que pensar y resolver

♦ ♦ ♦

Cuando supe que mi hermana Katarina había vuelto a casa, salí de mi habitación para saludarla y ver cómo estaba. La encontré en el pasillo y noté que parecía estar preocupada por algo. Le pregunté qué le pasaba, pero me contestó nerviosa que estaba bien y que quería hablar conmigo después de cenar. A menudo me pedía que escuchara sus problemas, e imaginé que algo había ocurrido para preocuparla.

—Por supuesto. Puedes venir cuando quieras —respondí, asegurándome de sonreír.

Katarina no era la misma de siempre durante la cena; lo que fuera que tuviera en mente debía ser bastante serio. Me preparé para prestarle un hombro para llorar y posiblemente hacerla sentir mejor.

Después de la cena, como había prometido, vino a mi habitación. Llevaba una expresión seria en el rostro, y ni siquiera se dio cuenta del té y los dulces que le había preparado. Conociéndola, esto último era lo más preocupante, y demostraba lo angustiada que estaba.

Cuando la miré mejor para evaluar su situación, me di cuenta de que estaba distraída. Preocupado por ella, le pregunté si estaba bien y me miró como si acabara de despertarse. Entonces me reveló el tema que había venido a tratar: mi confesión de amor hacia ella.

Sinceramente, me sorprendió saber que se acordaba de eso. Sucedió cuando fui secuestrado por un hechicero oscuro y quedé en un estado apenas consciente. Le revelé mis sentimientos a Katarina, dejándole claro sin lugar a dudas que la amaba.

Sin embargo, algo —sea su timidez, sea su torpeza en materia de romances—, hizo que lo olvidara.

—No lo olvidé, pero aparté el recuerdo a un rincón de mi mente —explicó.

Entendí que esto significaba que mi amor no era más que una molestia para ella. Al fin y al cabo, sabía que ella solo me veía como un hermano y, al revelar mis sentimientos, era muy consciente de que no serían bien recibidos. Sin embargo, el hecho de que Katarina me transmita esta verdad en persona fue muy doloroso… hasta que se explicó mejor.

Casi gritando, me explicó que le daba miedo el amor mismo. Una vez más me sorprendieron y confundieron sus palabras. Luego dijo que temía que el amor la llevará a la perdición, una idea que no tenía ningún sentido para mí. Pero como la mayoría de las cosas que salían de la boca de mi hermana tampoco tenían ningún sentido, seguí escuchando en silencio. Katarina continuó explicando, diciendo que su evasión del amor provenía de un miedo subconsciente.

Me culpé por no haberme dado cuenta de eso a pesar de haber estado siempre tan cerca de ella. Para mí era una chica siempre sonriente que no tenía ningún miedo en el mundo.

Ella bajó la cabeza disculpándose y yo la acaricié, agradeciéndole que me hubiera hablado con sinceridad y pidiéndole perdón por no haberme dado cuenta de lo asustada que estaba. Levantó la vista hacia mí e intenté sonreírle, pero quizá mi expresión no era tan tranquilizadora como pensaba.

Tras un momento de silencio, volvió a hablar.

—Yo tampoco me había dado cuenta. Al menos hasta ahora. Pero ahora que lo sé, quiero cambiar eso. Quiero tomar mis sentimientos, y los tuyos también, en mis manos.

¿Cómo puedo pensar que es una chica débil a la que tengo que proteger? Su honestidad es encomiable…

Ya no me dolía; sentí que mi pecho se llenaba de calor mientras mi amor por Katarina se hacía aun más fuerte.

Sin embargo, me informó torpemente de que tenía algunos asuntos urgentes que la mantenían ocupada en ese momento. Sabía que solo podía concentrarse en una tarea a la vez, y podía imaginar que lo que la mantenía preocupada tenía que ver con su trabajo en el Ministerio.

No tenía que llegar a mencionarlo, pero esa desventurada sinceridad formaba parte de su encanto, y no pude evitar sonreírle. Le dije que lo entendía y que podía contar conmigo si necesitaba ayuda, y parecía muy contenta.

—Siempre eres de gran ayuda —respondió, como si fuera lo más natural del mundo. Una vez más, me encontré sonriendo.

Ella quiere tomar mis sentimientos en sus manos… Después de todos estos años de temer que mi amor no sería correspondido, que nunca me miraría como un hombre y que siempre olvidaría mis sentimientos en cuanto se lo confesará, nunca soñé que escucharía palabras como estas viniendo de ella.

Katarina no tardó en seguir su tirón de orejas con otro aún más fuerte.

—Me alegró oír que me amas. Solo podía alegrarme escuchar algo así viniendo de una persona tan maravillosa como tú —me dijo, sonrojada, antes de darme las buenas noches y salir literalmente corriendo de mi habitación.

Me quedé de pie, boquiabierto, tratando de procesar lo que acababa de escuchar. Me repetí lo que acababa de decir, empezando a preguntarme si estaba soñando. Incluso intenté pellizcarme en la mejilla para asegurarme. Me dolía. No era un sueño, pero tenía que serlo. Esto nunca podría ocurrir en la realidad. También me pellizque la otra mejilla. También me dolió. Era seguro asumir que todo esto era real y que Katarina me había dicho que se alegraba de que me confesara.

—¡¿Qué?! —grité, sin poder contenerme.

—¿Pasa algo, señorito? —preguntó sorprendido un sirviente que se encontraba en la puerta de mi habitación.

Nerviosamente me tapé la boca con una mano para detener mi excitado grito.

—Estoy bien… Ahora me voy a dormir. Buenas noches.

Me metí en la cama y apoyé la cara en una almohada, tratando de calmarme… pero fue en vano. Me revolqué de un lado a otro, sin control, como nunca lo había hecho ni siquiera de niño. Estaba tan feliz que temía que mi corazón pudiera explotar de la pura alegría.

Se alegró de oírlo… Una persona tan maravillosa como yo… Y la forma en que se sonrojó al decir esas cosas…

No dejaba de pensar en eso, todavía rodando en mi cama casi hasta el amanecer.


Shisai
Awww, la reacción de Keith es muy linda

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9 comentarios en “Katarina – Volumen 11 – Capítulo 1: Una convocatoria Real (6)

  1. H says:

    Team Maria o Jared. Definitivamente no apoyo a Keith en parte porque su relación seria muy forzada. Y en parte porque esos dos tienen más posibilidades. Ya que mi team murió Nícol. Solo me queda por decir gracias por el capítulo. ❤️🙇

  2. Luna says:

    Se pasa!! le hubiera variado en el dialogo buuu fue mas emocionante con Jared probablemente no se quede con ninguno no me gustaría que se quede con María demasiada perfección que aburrido

  3. Mel says:

    No sé, lo sentí muy abrupto, rápido y fue una repetición de lo que le dijo a Jared. Sonó como quien quiere sacarse la cosa de encima. Creo que los puntos son para el príncipe, porque realmente fue natural en el momento.

  4. Lili Whitethorn says:

    Gracias por el capítulo 💕
    Aunque no quiero que se quede con Keith, pero por fin estamos viendo una evolución sobre los sentimientos de Katarina.

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