La Princesa del Ataúd – Capítulo 3: Memorias Olvidadas (3)

Traducido por Akatsuki

Editado por Sakuya


Les tomó la mitad del día el reunir todas las herramientas necesarias para el trabajo.

Cuando salieron de la aldea Acura, la mayoría de sus herramientas estaban en buenas condiciones, pero el paso del tiempo las agravo. Algunas habían sido víctimas de la humedad y otras estaban rotas o corroídas hasta el punto de ser inutilizables. Tampoco sus alimentos lograron preservarse. Tendrían que volver a adquirir lo que necesitaban en Del Solant, y si eso no era posible, no tendrían más remedio que comprar las materias primas para hacer las reparaciones.

Toru había salido de compras con algunos fondos que Chaika le prestó. Cuando regresó, vio a Chaika mientras abría su extraña caja similar a un ataúd. La vio sacar su Gundo y comenzó a jugar con ella.

—Bienvenido de nuevo. —dijo ella, volviéndose para mirar a Toru.

Parecía que Akari aún estaba ocupada en la otra habitación. Los saboteadores no solo usan armas cuerpo a cuerpo–a veces usan veneno, píldoras para dormir, o incluso un fuerte ácido que a menudo lo usaban para desbloquear cerraduras. Sin embargo, no había muchos lugares que vendieran ese tipo de sustancias, por lo que se vieron obligados a crearlos y a mezclarlos por su cuenta.

Cualquier error cometido durante el manejo o la mezcla de las sustancias, podría tener unos resultados muy desastrosos. Por esa razón, era mejor hacer toda la alquimia en una habitación diferente, solo, con la mayor concentración posible.

Aparte de eso—

—Ah… estoy en casa. —respondió Toru.

— ¿…?

Chaika lo miró e inclinó la cabeza, probablemente porque se dio cuenta de que Toru la había estado observando.

— ¿Problemas?

—Nah, no es nada. De todos modos, ¿qué diablos es ese ataúd?

—…

A las palabras de Toru, Chaika se volvió para mirar el ataúd que ahora estaba apoyado contra la pared.

—O, mejor dicho, ¿qué demonios eres? Querer robar algo de la mansión de un Conde no es normal sabes—y, además, ¿cuál es la razón para que lleves ese ataúd a dondequiera que vayas?

Si ella solo llevara un Gundo, eso tendría al menos un poco más de sentido.

El ataúd era demasiado grande como para ser utilizado como saco de dormir, y además, un saco de dormir de tela plegable sería más que suficiente. Es más, el ataúd parecía estar prácticamente vacío.

—Ataúd, es ataúd. —dijo Chaika. —Buque, para difuntos.

—Sin embargo, ¿no está vacío?

—Por ahora. —contestó Chaika, su expresión facial no cambió en lo más mínimo.

Ella habló como si el ataúd estuviera reservado para alguien.

¿Pero quién?

Probablemente no era un enemigo. Si ese fuera el caso, no tendría sentido llorar por ellos.

Sin embargo, también era difícil imaginar que fuera un amigo cercano. Si fuera alguien cercano a ella, uno pensaría que querría que siguiera viviendo. Pero si ahora estuviera muerto, esa sería una historia diferente… pero si fuera verdad, entonces no tendría sentido que el ataúd todavía estuviese vacío. ¿Quizás ella se enteró de la muerte de una amiga que vivía muy lejos? Pero, ¿por qué tiene un especial cuidado en llevar el ataúd con ella?

Tal vez–este ataúd estaba destinado a alguien que eventualmente moriría.

Por ejemplo–¿La misma Chaika?

— ¿Para quién es el ataúd, entonces? ¿Alguien que va a morir? ¿O alguien que ya está muerto?

—…

Chaika simplemente sacudió la cabeza.

Fue bastante ambiguo. ¿Eso significaba que no podía decirlo? ¿Que ella no lo sabía? Toru estaba a punto de presionarla más cuando–

—Aquello, tengo que hacer.

Chaika habló, claramente.

—Algo que tienes que hacer…

—Aquello, tengo que hacer. Misión. Deber. Objetivo. Absolutamente debe hacerse. Incluso si, lleva toda la vida.

Ella le dio una dulce sonrisa.

—Debo perseverar.

—…

Toru estaba perdido en lo que escucho. Chaika no dudó de sí misma en lo más mínimo.

Esta niña más joven ya había encontrado un propósito en la vida, y se dirigía hacia él por su propia voluntad.

En comparación, ¿qué estaba haciendo él?

Hasta ahora, le habían negado su vida como saboteador… sin siquiera saber si era lo correcto para él, había continuado ocultándose en esta ciudad. Comparado con Chaika, se veía francamente patético.

—… ¿Toru?

A pesar de que la expresión de Toru no había cambiado, ella reaccionó. Dejó de atender su Gundo y, preocupada se asomó frente a la cara de Toru.

—Toru, fuerte.

La chica de cabello plateado lo dijo muy claro.

—… ¿huh?

—Ser bueno, todo tipo de cosas.

—Ah–te refieres a mis habilidades de saboteador, ¿huh?

—Sí. —Chaika asintió. —Objetivos, puedes elegir. Muchos.

Él logró ver cómo algunas personas podían pensar eso.

Los saboteadores eran personas de mentalidad “abierta” en el campo de batalla.

Combate mano a mano. Conocimiento de cómo mezclar explosivos químicos. La capacidad de difundir rumores. Sin mencionar cómo sabotear a las personas, cómo construir fortalezas, cómo racionar y almacenar alimentos–estas habilidades y más, fueron parte del trabajo. Ellos eran responsables de todos los trabajos sucios que soldados y caballeros, que se enfrentaban cara a cara, simplemente no podían hacer.

Para algunas personas, estas habilidades podrían resultar bastante útiles en la vida cotidiana.

Incluso si convertirse en un experto en cada una de estas cosas era imposible, si comenzaba a aplicarlas seriamente ahora, sería lo suficientemente bueno. Si un saboteador se sintiera así, podría convertirse en un cazador, un carpintero, un herrero, un comerciante o cualquier otra cosa, en realidad. El potencial de una gran cantidad de habilidades significaba que apuntar a la cima en cualquiera de ellas era probablemente imposible, pero, aun así, era más que suficiente para ganarse la vida.

Sin embargo—

—Yo…

Sin saber por qué, Toru se sintió obligado a contarle su historia.

Nunca había hablado de esto cara a cara con nadie; ni siquiera con Akari. Aunque se criaron en el mismo pueblo, probablemente ella ya lo hubiera sabido.

—…Quiero dejar algún tipo de prueba de que he vivido.

—… ¿Prueba?

—Sí. Nacer, vivir, morir… Quiero un poco de sentido para todo eso.

…………..

El pueblo Acura era un pequeño pueblo en el valle.

Para ser precisos, en realidad se trataba de algunas pequeñas aldeas vecinas que se referían colectivamente como “El pueblo de Acura.” En cualquier caso, no era muy abierto al público.

Su única conexión con el resto del mundo era un camino angosto, por lo que no sería una exageración decir que se trataba de un pueblo aislado. Pero, como cabría esperar, si se separaban por completo de los demás, no podrían mantener sus medios de subsistencia, por lo que para hacer su trabajo adecuadamente, debían asegurarse de tener una fuente constante de información.

Y entonces, fue necesario permitir que cierto grupo de comerciantes ingresara al pueblo en un horario fijo como “conocidos.”

Los mercaderes se presentaban una vez al mes. Para los niños de la aldea Acura, que pasaban día tras día en entrenamientos rigurosos, había pocos momentos alegres. Los comerciantes traían consigo noticias del mundo exterior y, para Toru y Akari, era un mundo maravilloso como algo sacado de un sueño. Cada vez que tenían un descanso de su entrenamiento, los niños se reunían alrededor de los comerciantes y les preguntaban todo tipo de cosas. En este grupo de comerciantes había una mujer llamada Jasmine Orlo.

Ella era una comerciante ambulante por naturaleza, que había nacido y se había criado en el grupo. Esa naturaleza había estado tan arraigada en su madre que en realidad terminó dando a luz a ella mientras estaba en el camino, en la caravana. Ella no tenía ningún lugar en particular que pudiera llamar “hogar”; Ella era una nómada cuya única casa era la carretera. Pero, parecía estar bastante orgullosa de ese hecho.

—Está bien, solo vivan la vida en paz.

Es lo que ella diría.

Ella dirigiría su atención a los futuros saboteadores, que inocentemente soñaban con estar en el campo de batalla algún día, desempeñando un papel indispensable en la lucha.

—Ver todo tipo de lugares diferentes. Observar y experimentar todo tipo de cosas diferentes. Al hacer eso, estarán satisfechos.

—Pero en ese caso, no habría nada que dejar. —dijo Toru, que era muy joven en ese momento.

La visión de la vida de Jasmine, su camino hacia la felicidad, no había forma de que Toru estuviera de acuerdo con eso.

—Cuando muera, no dejaré nada atrás.

—Eso no es cierto. —dijo Jasmine con una sonrisa. —No necesito luchar en el campo de batalla para dejar algo atrás. Todas las personas que he conocido recordarán las cosas que hice. Quizás–

Sus mejillas se sonrojaron un poco, y ella de repente toco su vientre.

—Cuando nazca mi hijo, ese niño será una prueba de que yo vivía. Cuando ese niño tenga hijos, mis nietos serán una prueba de que yo vivía. Eso es porque… de esta manera, nuestras vidas están conectadas.

En ese momento, Toru no se dio cuenta de que ella se había enamorado de otro miembro del mismo grupo al que pertenecía, ni de que ya estaba cargando al hijo de esa persona.

Y el fracaso de Toru al darse cuenta de que eso era solo un hecho deprimente ahora.

Jazmín, probablemente fue su primer amor.

Por supuesto, al mirar diez años hacia atrás, probablemente no hubiese sido amor romántico. Era más el tipo de pseudo-amor que un niño alberga hacia un padre o amigo adulto cercano del sexo opuesto. Sin poder entender por qué, desde el fondo de su corazón Toru había querido observar la felicidad de Jasmine.

De todos modos…

Después de eso, el grupo con el que Jasmine viajaba solo llegó a la aldea Acura dos veces más; sin embargo, cada vez que el estómago de Jasmine se inflaba aún más. Cada vez que ella y Toru se conocían, tanto ella como su marido tenían conversaciones distantes sobre el bebé en el camino.

Sin embargo—

…………..

—En la tercera vez que vinieron a la aldea Acura… Jasmine murió.

—… ¿¡Murió!?

[Akatsuki: ¿¡Murio!?]

Lo más probable, después de esa acumulación con la historia agridulce del primer amor, esperaba un resultado mucho más agradable. De repente, Chaika escuchó sorprendida las palabras que salían de la boca de Toru.

—Ella fue atacada. Fueron algunos bandidos o algo así; No estoy realmente seguro.

El grupo de comerciantes había sido aniquilado.

Los padres de Jasmine y su esposo fueron asesinados. A juzgar por las armas que se usaron, probablemente fue un grupo que desertó de las fuerzas armadas. Debido a que viajaban con frecuencia por regiones remotas, el grupo mercante había contratado a varios guardaespaldas y estaban armados; A pesar de ello, fueron superados en número.

—Incluso ahora, lo recuerdo como si fuera ayer.

Los había visto una y otra vez en sus sueños.

De innumerables veces en su cabeza, aquellos recuerdos ya habían echado raíces. Incluso si quisiera olvidarlo, él nunca podría hacerlo.

Aquel recuerdo había sido tallado en su alma–esa era su cruz.

♦ ♦ ♦

[Traducido por Reino de Kovel]

—Aaahh… Ahhh… Agghh…

Jasmine había dejado de ser capaz de formar palabras, y todo lo que se le escapaba de la boca eran gemidos.

De hecho, la forma en que todavía podía hacer ruido era un misterio–una verdadera maravilla que vale la pena mencionar. Toru sabía que a veces cuando los humanos eran lo suficientemente tenaces, los resultados podían exceder la razón o el sentido común, pero, aun así, había un límite para eso. El hecho de que Jasmine continuara aferrándose a la vida incluso ahora era un milagro, porque una lanza atravesaba su delicado cuerpo. Ella había sido perforada por el centro de su espalda, y la punta de la lanza sobresalía de su estómago.

Era más como si no pudiera morir. A pesar de que dejar este mundo sería mucho más cómodo, era demasiado para ella.

—Aggghh… Aaa… Ah…

Jasmine estaba sosteniendo delicadamente un pequeño trozo de tela con ambas manos.

Lo envuelto en esa tela era, increíblemente–

—Aaaahh… Ah… Ah…

Lo más importante para ella—su bebé.

Jasmine, quien llevaba una pequeña vida dentro de ella desde comienzos del año, finalmente había dado a luz.

Pero—ya era demasiado tarde.

—…Ah ah…

Quizás Jasmine no se había dado cuenta. O, tal vez ella se había dado cuenta, y simplemente optó por ignorarlo.

El bebé había muerto antes que su madre.

Era natural después de todo, el bebé murió de la forma más insignificante. Con solo observar a Jasmine haber sufrido tal tragedia, no había forma de que el bebé pudiera salir ileso.

—…

Como si deseara un milagro para salvar a su hijo muerto, continuó sosteniéndolo con todas sus fuerzas mientras se tambaleaba.

Como si dijera: —Al menos salva al niño. —ella miró a Toru, quien se quedó ahí estupefacto y le ofreció el bebé, que ya era frío al tacto.

Sus labios temblaban, y apenas pudo reunir la energía para poder hablar.

—P…or…fa…vor…

Jasmine ya había agotado todo lo que tenía.

O tal vez, para decirlo mejor, esta mujer herida ya se había quedado sin energía y murió hace un tiempo, pero por algún hecho extraño, aún se mantenía con vida—como una especie de imagen residual.

Pero, todo lo que quedaba eran dos cadáveres.

No, eso no es del todo correcto. Incluso sus cadáveres tarde o temprano se desintegrarán, se desmoronarán y eventualmente, desaparecerán.

Eso era el resultado final. Por buenas obras. Por valiosos milagros. Todo volvería a cero.

Eso era todo lo que había al final. Eso no era más que un hecho constante y cotidiano, y se mantenía en todas partes del mundo.

Vivir. Morir. Vivir. Morir.

Para él, era simplemente un ciclo sin sentido y repetitivo. No puedes dejar nada atrás simplemente viviendo.

No tenía sentido que naciera en este mundo.

Por eso—

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