La Princesa del Ataúd – Capítulo 3: Memorias olvidadas (5)

Traducido por Akatsuki

Editado por Sakuya


Decidieron comenzar la misión en plena noche.

Aparte de la razón obvia de que atacar a plena luz del día sería demasiado temerario, Chaika tuvo que traer su ataúd con su Gundo adentro para usar magia. Llevar eso a plena luz del día llamaría la atención, y no había nada que ganar haciendo eso. Por esa razón, el grupo de Toru optó por moverse en la noche ya que la mayoría de la ciudad se habría ido a dormir.

—Ahora solo… —él murmuró.

La parte adinerada de la ciudad estaba rodeada por una hilera de árboles. Y, él estaba parado en lo alto del techo de una casa de la misma altura que los árboles, enfocado en la mansión del conde.

La distancia entre los dos edificios era de unos cien metros. Moviéndose a lo largo de los tejados, Toru podía cubrir esa distancia a pie en cuatro respiros — aproximadamente quince segundos–incluso cuando transportaba todo su arsenal de equipo y armas. Si él usaba la “Transformación de Hierro-Sangre” podría reducir el tiempo aún más, pero, dado a que no puede permanecer en esa forma por mucho tiempo, usarlo de inmediato no era una buena idea.

—No hay cambios alrededor de la mansión, eso parece. Procederemos según lo planeado.

—Entendido.

Con un gesto, Akari extendió su mano derecha a alguien que iba llevar. Era Chaika, con un collar como el de un gatito. Toru ya había levantado su ataúd, y ahora lo estaba sujetando a su costado.

—… ¿Realmente tenemos que traer esta cosa? —Toru miró hacia abajo, desconcertado.

El ataúd no tenía que estar en todo momento, pero cada vez estaba fuera de su vista, Chaika parecía estar asustada. Toru había sugerido poner las piezas del Gundo en una bolsa discreta, pero ella se había negado tercamente.

Por naturaleza, los magos no eran aptos para el combate cuerpo a cuerpo, además los movimientos de Chaika eran mucho más restringidos debido a la carga del ataúd, por no mencionar que ella era pequeña para comenzar. Sería mucho más preferible para ella quedarse atrás y apoyarlos desde otro lugar, pero entonces no tendrían forma de confirmar qué era lo que se suponía que debían tomar en realidad. Por lo tanto, ella tuvo que ir con ellos.

—Como mínimo, llevarla a la mansión va a ser difícil. Por qué no–

—No. —Chaika miró furiosa a Toru. —Otras opciones, ninguna.

—…De cualquier forma que se mire, definitivamente harás que nuestro trabajo sea más difícil. —murmuró.

Toru repasó su estrategia en su cabeza.

Su tarea en última instancia era apoderarse de un “cierto objeto” de la mansión de un conde. Ellos no estaban obligados a asesinar al Conde o destruir la fortaleza o cualquier otra cosa, por lo que la dificultad de esta misión era relativamente baja. Sin embargo, el problema radicaba en el hecho de que Toru y Akari no tenían idea de qué era ese “cierto objeto.”

Para ser más precisos, el problema era que no sabían cómo se almacenaba, y mucho menos cómo se veía.

Era como tratar de bajar una nube.

Según lo que Chaika les había contado, parecía ser algo relacionado con la magia. Podría haber sido una pieza de algún artefacto, o simplemente podría estar encerrado en una bóveda o caja fuerte.

Al final, no había más remedio que traer a Chaika, una hechicera, para que ella misma inspeccione el objeto. Si ella dejaba desinformado a Toru y Akari, podrían terminar tomando algo que no estaba relacionado en absoluto. También existía la posibilidad de que el Conde Roberto Abarth fuera del tipo cauteloso y hubiera preparado un señuelo.

Toru y Akari tendrían que asaltar la mansión mientras escoltaban a Chaika con su ataúd. Por supuesto, había sido Chaika misma la que los había contratado, lo que significaba que comprendía sus propias debilidades. Además de ser algo ingeniosa, su conjunto de habilidades no era adecuado para el robo o el combate cuerpo a cuerpo. Ya sea que irrumpiera y tomara rápidamente el objeto o que se lo llevara sigilosamente, Chaika era completamente la clase incorrecta–y necesitaba ayuda.

—…Bueno, lo que sea. Vámonos. Akari, cuento contigo aquí.

—Entendido. —respondió asintiendo.

Con eso, Toru golpeó el techo.

Sus botas estaban cubiertas de suave resina para evitar el desgaste, y eso junto con sus flexibles rodillas, él casi no emitía ningún sonido mientras se movía. Ellos se dirigieron directamente a la mansión del conde, saltando de un edificio a otro en un silencio casi total.

Gracias al reconocimiento de anoche, sabían dónde se ubicaban los guardias.

Había torres de vigilancia al norte, sur, este y oeste de la mansión. Pasaron por alto los jardines y los lugares a los que las torres no podían llegar estaban cubiertos por guardias que patrullaban el área en un horario fijo. En lo que respecta a los sistemas de prevención del delito para los nobles, era una formación bastante estándar y elemental.

Debido a que la propiedad probablemente fue diseñada para albergar a más de cien sirvientes, sería prudente considerarlos como posibles amenazas de la mansión. Gracias al largo período de las guerras, era común encontrar a personas que fueran bien versadas en artes marciales.

Por supuesto, la idea de derrotar a todos esos sirvientes–era impensable.

En lugar de eso, el plan de Toru era reducir los lugares donde el artículo se pudiese encontrar según la estructura de la mansión, y luego asegurar una ruta donde Akari pudiera llevar a Chaika.

Él tenía un traje de batalla que no había usado en mucho tiempo. Estaba equipado con las armas que casi nunca usaba. Armado con estas cosas, Toru podía sentir que su espíritu aumentaba.

[Traducido por Reino de Kovel]

La aldea Acura fue construida con el propósito de la batalla, y había continuado sirviendo a ese propósito.

Toru, que nació y creció ahí, también fue instruido con el propósito de la batalla. Él vivió para eso.

Varias personas habían muerto en medio de su entrenamiento, incluso antes de salir y experimentar un combate real. Espadas que serían manejadas, se habían oxidado y roto sin haber sido sacadas de sus fundas. A Toru, esa idea le provocaba miedo.

Los humanos, algún día, morirían. Y él quería dejar su marca en el mundo–algún tipo de prueba de que él había vivido. Un propósito para recordar–lograr ese objetivo fue su razón de ser.

Lograr eso, y luego morir… esa era la forma de vivir la vida.

Y entonces…

—Pero, este no es un campo de batalla. —murmuró Toru en burla de sí mismo.

Esto era un simple robo.

Y todavía–

—Oh bien.

Toru saltó en el aire.

Sacó un pequeño espejo de su bolso y lo agitó detrás de él.

Girando su cuerpo mientras estaba en el aire, soltó una delgada cadena que estaba sujetada en el puño de su manga. Al final había una garra pesada y, cuando la arrojó, voló sobre la enorme pared que rodeaba la mansión y se aferró a la cima de una de las torres de vigilancia.

¡Nn! Un fuerte ruido pasó por la cabeza de Toru.

En realidad, era exactamente lo contrario de un ruido.

Un vacío con la capacidad de cortar todo el sonido de alrededor se extendía en una línea estrecha y llamativa y golpeaba directamente a la torre de vigilancia. Toru pudo escuchar el “ruido” porque todos los molestos y débiles ruidos alrededor de la torre de vigilancia, como el viento o el canto de los grillos, se extinguieron.

Él saltó en el aire y se sujetó en la sección central de la torre de vigilancia.

—…

Dio una mirada furtiva sobre la torre. No podía decir si algún guardia se movía o no.

Debido al vacío mágico, cualquier sonido que la cadena de Toru podría haber hecho había sido completamente anulado. Aquella magia era de Chaika. Según ella, era una especie de magia vacía, llamada “The Sucker” que absorbía la mayoría de los sonidos.

—…Bueno.

Tras confirmar que tenía todas sus armas y herramientas, comenzó a trepar.  

Los guardias que patrullaban el área solo llegaban aproximadamente una vez cada hora. Por el contrario, eso significaba que, si silenciaba a los guardias de la torre de vigilancia dentro de esa hora, no sería descubierto.

—…Ahí.

Había dos soldados en la cima de la torre de vigilancia, y esa área ya era lo suficientemente pequeña como para no ser visible para nadie más. Para bien o para mal, fue un lugar diseñado solo para observar el entorno. Si no hubiese habido ninguna barandilla, sólo el más leve toque a un compañero podría enviarlo directamente al piso.

—Resulta que no fue muy bien para el hermano menor del comerciante.

—Ya he escuchado esto, hombre.

Dos hombres de mediana edad se apoyaban contra la barandilla y se metían en chismorreos.

Toru vio su oportunidad y rápidamente se colocó encima de la torre de vigilancia–

— ¿¡huh!?

Toru golpeó en un punto vital de uno de los guardias desde atrás, silenciándolo, y el segundo guardia solo tuvo tiempo de soltar un breve sonido antes de que lo golpearan de la misma manera. Fue un trabajo rápido–solo tomó un instante.

Por cierto, Toru había tratado con los guardias sin usar sus armas. No por la bondad de su corazón, ni por alguna manifestación de sensibilidad moral; fue simplemente que el olor de la sangre a la deriva de esta área alertaría a los otros guardias, por lo que matar habría sido una acción temeraria.

Los dos guardias de mediana edad estaban sentados en su lugar, inconscientes.

Toru deliberadamente sostuvo a un soldado, ubicando su cuerpo a lado de la cerca y sujetándolo con una cuerda delgada, podía dar la impresión de que el guardia todavía estaba en guardia.

Para evitar que los enemigos los invadieran, la mayoría de las fortalezas tenían estructuras extrañas y complejas dentro de sus muros–debido a esto, era fácil esconderse. El propósito de una torre de vigilancia era detectar estos escondites desde arriba.

Era cierto que la finca del conde tenía cuatro torres de vigilancia, pero ahora una parte–un punto ciego en un área entre las cuatro torres que vigilaban–había sido creada. Con esto, era posible que Akari apareciera y trajera a Chaika consigo. Sin demora, Toru comenzó a buscar la ruta más corta posible hacia dónde residiría lo importante. Si durante la redada, alguien lo observaba, él pondría a dormir a esa persona, lo que aumentaría aún más el punto ciego.

—Aquí vamos.

Él estaba colgado de la cadena y descendiendo del mismo modo que subió.

Luego continuó hacia la mansión, esta vez moviéndose encubierto.

♦ ♦ ♦

Desde la torre de vigilancia brillaba un reflejo de luz. Esa era la señal.

—Todo bien.

Akari asintió para sí misma, y ​​luego asintió con la cabeza frente a Chaika.

Chaika tenía el ataúd en su espalda mientras se aferraba a Akari.

—Agárrate fuerte.

—Entendido.

Akari, Chaika y el ataúd.

El ataúd en sí estaba vacío, pero aun así parecía bastante pesado–sin embargo, Akari llevaba tanto a Chaika como al ataúd sin ningún esfuerzo.

—Soy acero.

Ella comenzó a recitar las palabras para activar la “Transformación de Hierro-Sangre.”

Al mismo tiempo que todos sus músculos se contraían, su cabello, que fluía detrás de ella, se había teñido por el color de la sangre.

—El acero no conoce el miedo. El acero no tiene dudas. Cuando me enfrento con mi enemigo, no dudo. Soy un arma para destruirlos.

En un instante, Akari había duplicado su fuerza muscular. Y comenzó a correr por el techo.

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