La Princesa del Ataúd – Volumen 2 – Capítulo 2: El Paladín retirado (2)

Traducido por Akatsuki

Editado por Sakuya


Gillette Corps, la división de Kleeman dirigida por el caballero Alberic Gillette, se formó para investigar, confrontar y, si fuera necesario, eliminar todos los sucesos que pudieran ser perjudiciales para la reconstrucción después de la guerra.

Este grupo estaba compuesto por seis miembros: el líder Alberic Gillette; su mano derecha, el mercenario Nikolay Avtotor; los magos Mattheus Callaway y Zita Brusasco; la asesina Vivi Holopainen; y Leonardo Stola un miembro poco atípico. Él no era un caballero, mercenario, mago o asesino. Si le preguntabas a sus compañeros, ellos solo te responderían que ‘Leonardo es solo Leonardo’.

No había nadie como Leonardo Stola, para bien o para mal.

—Gillette-sama.

Tan pronto como Alberic completó su entrenamiento diario con la espada, escuchó una voz. Esta era casi como si su dueño hubiese estado esperando a que terminara antes de hablar.

Ya era de noche y el vehículo de modelo ‘April’ de Gillette Corps estaba estacionado en un pequeño espacio abierto cerca de la carretera; estaban tomando un descanso rápido. Lo más probable era que Zita se encontraba descansando ya que ella era la única encargada de conducir, Mattheus y Viví preparaban la cena y, probablemente, Nikolay atendía sus heridas. Aunque su vehículo era de última generación, todavía se sacudía cuando estaba en movimiento. Así que cosas como estas eran difíciles de hacer estando en movimiento.

—Leonardo, ¿verdad? —Respondió Alberic mientras guardaba la espada dentro de su vaina.

Leonardo tenía cierto talento especial, y esa era la razón número uno por la que fue incluido en este grupo.

—Yo. —Instantáneamente y sin ruido alguno, la figura de un niño pequeño apareció junto a Alberic. Su cuerpo parecía delgado y frágil, como si fuera una niña. Era el tipo de cuerpo que nunca sudaba. Además, de sus pantalones cortos sobresalía un par de piernas delgadas y de aspecto femenino. Sin embargo, su estructura corporal no era para nada anormal; deliberadamente mantuvo su cuerpo en el límite mínimo para no sobresalir. Debido a esto, no era muy útil en los combates. Pero en cuanto a su velocidad y sigilo, podía superar a la de un asesino como Viví. Aunque la apariencia de este chico era similar a la de una chica, lo que más llamaba la atención eran las orejas sobre su cabeza y la cola que sobresalía de su pantalón.

En otras palabras, él era un hombre-bestia y a estas personas se les conocía como ‘semihumanos’.

Aunque originalmente fueron humanos, no eran muy reconocidos como tal. Ya que, gracias a la magia, sus cuerpos fueron ‘reestructurados’ para reemplazar capacidades humanas por las de un animal, como aumentando la agilidad, el sigilo, la fuerza, etc. Esta tecnología vino, por supuesto, de la tierra del ‘Emperador Taboo’, el Imperio Gaz que era el líder en desarrollo de tecnología mágica.

No obstante, Leonardo no fue mejorado en el Imperio Gaz. En realidad, la confidencialidad de esta tecnología fue muy mala que, su información terminó siendo conocida por varios países. A partir de la información que recolectaron, cada uno comenzó a desarrollar su propia tecnología, y una de estas llegó a la creación de los semihumanos y con el avance surgieron una serie de experimentos, a partir de los cuales se crearon muchos semihumanos.

En cualquier caso, estaban en una época donde las cosas como estas, podían volverse ridículas si eran ‘para ganar la guerra’. Debido a su estatus, Alberic llegó a escuchar algunas cosas verdaderamente inhumanas sucediendo en estos experimentos. En el caso de Leonardo, él estaba siendo modificado mientras aún se encontraba en el vientre de su madre, y para cuándo nació ya tenía estás orejas y cola.

Y llegó el final de la guerra.

Básicamente, los países que tenían estas ‘armas experimentales’ tenían ahora la cuestión de dónde ponerlos a todos. Leonardo, por simple casualidad y por orden de sus superiores, llegó a ser parte del grupo de Gillette.

—Logre alcanzarlos.

—Perdón por eso.

Intercambiaron sonrisas irónicas.

Dentro del grupo de Gillette, Mattheus y Leonardo tenían roles diferentes al resto, como explorar la zona o recopilar información desde un ángulo diferente. En esta ocasión, Alberic le encargó que entregará su informe a la Organización Kleeman, así como solicitar información nueva que tuvieran de su objetivo. Era muy sencillo comunicarse con ellos mediante el uso de magia, pero cuando se trataba de documentos… Estaban obligados a usar el servicio postal.

Mientras que Alberic y su grupo perseguían a su objetivo, Leonardo se quedó en Del Solant en espera para recibir los nuevos documentos.

— ¿Como te fue? —Preguntó Alberic.

—Oh, ya sabes. De camino aquí, le di un vistazo. —Dijo Leonardo bajando los hombros. —La hoja está tan blanca que da miedo.

—Me lo imaginé. —Dijo Alberic con un suspiro.

Obviamente no era la primera vez que miraba la información de Chaika Gaz. Junto con algunas instrucciones se le encomendó perseguirla y capturarla. Pero solo incluyeron su nombre y sus características físicas como el color de su cabello y sus ojos, además del hecho de que lleva un ataúd con ella.

Para empezar, la mayor parte de la información del Imperio Gaz, desde los documentos secretos hasta el registro de los ciudadanos, se perdieron durante la guerra.

—No estoy interesado en sus antecedentes, pero…

Su objetivo era un completo misterio y debido a la conversación que tuvo con Zita, el misterio se incrementó.

¿Cuántos años tenía?

¿Cómo sobrevivió cinco años sola?

En primer lugar, ¿cómo escapó?

Debido a que el mundo estaba en una era de postguerra, había demasiados puntos inexplicables. Entonces Alberic pensó en hacer otra solicitud para tener una idea de las circunstancias que la rodeaban. Además, Guillette Corps no era el único grupo que la investigaba, por lo que esperaba tener alguna información nueva.

Pero…

—Es demasiado extraño. Simplemente no puedo evitar tener la sensación de que nos estamos perdiendo algo importante.

Alberic tenía la sensación que lo que dijo Zita era correcto.

—O tal vez simplemente están mirando desde el ángulo equivocado. —Opinó Leonardo.

— ¿Eh? —Alberic se sorprendió y se volvió ante Leonardo.

—En la humilde opinión de un semihumano, eso…

—Ya te lo dije. Tu posición no es asunto mío. —Interrumpió Alberic.

Era muy inusual escuchar estas palabras, pero Alberic no discriminaba a las demás clases sociales. Debido a esta forma de pensar, recibió el ‘honor’ de ser enviado a una organización exigua como Kleeman, y no se arrepintió de ello.

—No obstante, soy un semihumano. —Insistió Leonardo. Sin embargo, su tono no era autocrítico. —Aunque nuestros ojos sean iguales… —Leonardo señaló sus ojos y agregó. —Veo de una manera diferente. La noche no es oscura para mí, y la única manera de experimentar la oscuridad es cerrando mis ojos con todas mis fuerzas.

Leonardo tenía visión nocturna, y su alcance de audición era mucho más amplio que la de un humano normal. Sonidos que no podían ser escuchados por sus compañeros, eran muy perceptibles para él. Era como si el mundo que percibía fuera un mundo completamente diferente.

—Incluso si estuviéramos viendo lo mismo, sería completamente diferente. Y desde mi perspectiva y posición, lo que has dicho también adquiere un nuevo significado…

Habiendo dicho esto, Leonardo miró a Alberic dudoso, inclinando la cabeza.

Alberic asintió con la cabeza y le indico que continuará: —Entiendo. Continúa.

—Esto es solo una corazonada, pero… No se pudo obtener información sobre Chaika Gaz durante estos años, y la causa de su supervivencia es desconocida… ¿Lo has mirado desde otro ángulo?

— ¿Otro… ángulo?

— ¿Qué sucedería si ella nunca existió en primer lugar? —Dijo Leonardo con una voz casi cantarina.

— ¿Qué es lo que…

— ¿El ‘Emperador Taboo’ realmente tuvo una hija?

—…

De hecho, esa era una buena pregunta y a menudo se escuchaba entre los miembros de Kleeman.

Si Chaika Gaz, la hija del Emperador Gaz, cuya existencia fue reconocida luego de terminada la guerra. ¿Qué sucedería si su existencia fuera el resultado de un experimento?

—Real o no, se decía que el Emperador Gaz fue un monstruo que vivió más de trescientos años. Si eso fuera cierto, ¿crees que, para él, tener una hija, hubiera tenido sentido?

—Entonces…

Acaso, ¿Chaika Gaz nunca existió?

De ser así, ¿por qué está chica pretendió ser ella?

¿Qué motivos tiene como para hacerse pasar por la hija del Emperador Taboo?

Quizás ella…

—Podría ser cualquier cosa. —Dijo Leonardo encogiendo sus hombros. —Incluso tal vez, ella podría ser un simple peón que los seguidores del Imperio Gaz crearon para tener un fácil acceso al trono.

Eso no puede ser posible.

Revivir un imperio no era tarea fácil, y mucho menos tratándose del Imperio Gaz. Sus seguidores no se moverían sin la autoridad de su temible líder, el Emperador Gaz. Pero, de ser necesario, buscarían el método de obtener un sucesor. Uno con el peso del nombre de su predecesor.

Si la corazonada de Leonardo era correcta, significaba que la organización Kleeman solo estaba perdiendo el tiempo en una imitación.

Kleeman tenía a varias ‘Chaika’ en la mira. Pero si en realidad todas eran falsas, una ‘falsa princesa’ por así decirlo, entonces podría haber muchas otras más que no conocían.

Quizás los seguidores las tenían en alguna parte y simplemente las enviaban cuando era conveniente para ellos. Después de todo, se trataba de personas provenientes del Imperio Gaz, y probablemente no era tan difícil para ellos hacer más copias. Podrían tomar algunos huérfanos de la guerra sin identificar y hacerles modificaciones para que sean ‘princesas’.

—No puede ser. —Las cejas de Alberic se arrugaron.

Si las sospechas de Leonardo y Alberic eran correctas, entonces se trataban de vidas humanas y personalidades diferentes con las que trataban.

—No podemos permitir eso.

—Espere, Gillette-sama. Esto es solo especulación mía. —Dijo Leonardo agitando sus manos en pánico. —Aún no tenemos pruebas que lo confirmen.

—Cierto.

Pero, si lo fuera, explicaría bastante bien las circunstancias actuales. Quizás incluso la ‘Chaika’ que ellos perseguían, podría ser en realidad un simple señuelo.

—En cualquier caso, necesitamos ponernos al día con ellos y confirmarlo nosotros mismos. Esa es nuestra prioridad.

—Bueno… Como poco interesante de conclusión que es, tienes razón. —Dijo Leonardo encogiéndose de hombros.

♦ ♦ ♦

Ratisom era una ciudad relativamente pequeña.

El llamado ‘trono del señor’ de esta área estaba ubicado aquí, lo que significaba que era su residencia principal, pero al mismo tiempo, no lo era.

En parte, era cierto porque durante la guerra, este lugar brindó la mayor protección por sus defensas muy resistentes. Debido a esto, era el lugar ideal para que sus súbditos se reunieran, por lo que su escala aumentó en muchos aspectos. Los caminos y las fortificaciones eran más fáciles de instalar mientras más grande se volvía.

Sin embargo, el señor de este territorio se estableció en otras áreas, convirtiendo a esta ciudad en una sombra de lo que era.

—Aun así, es muy animada. —Murmuró Tohru, que estaba apoyado contra el marco lateral de Svetrana. Él y su grupo estaban en el estacionamiento de un mercado, una característica de la mayoría de las ciudades. Había carruajes de todas las formas y tamaños, algunos tirados por caballos como por bueyes, así como otros vehículos que utilizaban magia para moverse. Uno podría decir que los comerciantes de todo el país se reunieron aquí, ya que parecía un hervidero de comercio.

—O… Bueno, algo me parece extraño. ¿Pero qué? —Dijo Tohru escaneando el área.

— ¿Mui? —Dijo Chaika, que estaba a su lado inclinando su cabeza.

—Nada, es la ciudad. Es como si todo estuviera por todas partes. Realmente parece que no hay orden aquí… Así que… Ugh, esto es difícil de explicar. ¿Cómo debería decirlo?

Mirando a su alrededor, señaló en la dirección del mercado.

—Ahí. Mira ese edificio.

— ¿Mercado?

—Sí. Mira a su alrededor. ¿Ves como no hay administración ni nada? Normalmente, en lugares donde se da el comercio, bueno, hay personas regulando el flujo, como con una puerta de entrada o algo así. ¿Dónde están los recaudadores? Debería haber algunos por aquí. Impuestos por transporte o comercio, siempre son estrictos con esas cosas. Es inaudito que un señor haga todo el laissez-faire.

De hecho, pagaron una tarifa para ingresar a la ciudad, pero era ridículamente barata, y fueron los mismos ciudadanos que lo hicieron.

En casos normales, los impuestos recaudados de esta manera eran fáciles de evadir y obviamente los comerciantes intentaron salirse con la suya, pero los ciudadanos fieles a su señor regularon esto, enviando funcionarios a cobrar directamente.

Sin embargo, aquí no había nada de eso. Era casi como si el señor simplemente no quisiera interferir.

—Comprender.

—Oye, realmente no tienes ni idea de lo que es una sociedad, ¿verdad?

—Noble. Recluso. —Por alguna razón, ella mostró una expresión de orgullo e infló su pecho.

—Quiero decir, eres una princesa, ¿verdad?

—Absolutamente.

—Pero… ¿Cómo diablos sobreviviste hasta ahora?

—Virtud personal. —Respondió señalándose a sí misma.

—Bueno, creo que cualquiera estaría de acuerdo con eso.

Independientemente de sus intenciones, ella no se involucró con ningún bandido, ladrón o estafador.

— ¿Cómo escapaste de entre todo ese caos en primer lugar?

—No lo hice.

— ¿Huh? ¿Qué quieres decir?

—Fuera del Imperio. Desde el Principio.

— ¿Desde el principio? Oh, ¿te refieres a que estabas fuera en el momento del ataque?

—Sí. —Afirmó Chaika.

Tenía sentido. Ahora era fácil entender cómo fue que ella aún estaba viva. Pudo haberse escondido en lugar de haber escapado cuando las fuerzas aliadas atacaron el Imperio Gaz. Sin embargo…

—Escapaste, ¿eh?

—Sí. —Su expresión se nublo un poco mientras asentía. Ella era realmente fácil de leer.

Frunciendo el ceño, Tohru la presionó: — ¿Alguien te ayudo?

—Sola. Desde el principio. Antes de despertar.

Estuvo sola desde el principio… Antes de que…

—No me digas que… ¿Perdiste tus recuerdos?

—Afirmativo. —Asintió Chaika.

Después de que Tohru la interrogará, se pudo determinar que ella solo podía recordar hasta hace aproximadamente un año. Los recuerdos de esa época eran cuando ella vivía en el castillo y cuando el Imperio aún era próspero. Luego los años siguientes fueron un enorme vacío para ella, aparentemente no tenía un macro temporal de sus recuerdos en esa brecha.

—Por guardar silencio. Discúlpa. —Chaika parecía estar avergonzada. —Explicar. No era buen momento.

En otras palabras, si hubiera mencionado desde el principio que le faltaban partes de sus recuerdos, Tohru y Akari sospecharían de ella aún más y admitirlo disminuiría aún más su credibilidad. Simplemente no había encontrado una buena oportunidad para decirles.

—Bueno, después de todo lo que sucedió, sería un poco tarde para que diera alguna objeción, ¿no? —Dijo Tohru rascándose la mejilla. —Aun así, eso es molesto.

—Sí. —Chaika estuvo de acuerdo.

Es posible ella que haya perdido sus recuerdos como resultado de algún trauma, miedo o conmoción…

¿Pero que pudo haber hecho que Chaika perdiera sus recuerdos? Quizás…

¿Podría ser que vio a su padre ser asesinado frente a ella?

Ahora que lo pienso, aquel tipo de Del Solant mencionó que ‘se suponía que ella estaba muerta’. Además, ese hombre fue uno de los héroes que estuvo en la ejecución del Emperador Gaz. Eso significaba que pudo haber visto a Chaika en el castillo. Si era cierto, ella tenía que haber estado ahí, durante la subyugación.

—Pero… —Chaika murmuró de repente. —Antes de darme cuenta. Todo terminó. Padre… Muerto.

—Ya veo.

Tohru ahora entendía por qué Chaika era tan inflexible en recuperar los restos de su padre y darle un entierro adecuado.

Incluso dejando de lado si realmente estuvo ahí cuando eso sucedió, la actual Chaika solo pudo haber escuchado la muerte de su padre a través de los rumores.

‘Mi padre está muerto.’

‘No tengo un hogar.’

‘La guerra terminó.’

Habiendo escuchado los recuerdos de Chaika. Tener un futuro ya decidido. Tohru conocía esa ira demasiado bien.

Al recolectar y enterrar los restos de su padre, Arthur Gaz. Probablemente la brecha de todos estos años la dejarían avanzar.

— ¿Tohru?

—No, no es nada.

Cuando Chaika lo miró con una expresión curiosa, la mirada de Tohru se volvió hacia el mercado. En ese momento, apareció Akari, que se había ido a realizar unos trámites. Para comprar alimentos, suministros y cosas similares, tenían que guardarlos en algún lugar por ello consiguieron un vehículo.

— ¿Cómo te fue? —Preguntó Tohru.

—Sin problemas. La tarifa de estacionamiento era barata.

—Igual a la tarifa de ingreso.

—Sobre eso… —Akari se inclinó un poco. —Escuché algo interesante.

— ¿Interesante?

—Aparentemente, el señor de este territorio no se preocupa por esta ciudad. Básicamente lo ha abandonado.

— ¿Qué no le importa? —Tohru frunció el ceño.

—Especialmente no se molesta en recaudar impuestos.

—Pero eso es…

—Para bien o para mal, simplemente no interfiere en nada. Aparentemente han dejado esta ciudad en manos de un consejo vecinal autónomo. Gracias a esto, casi no se recaudan impuestos y, como resultado, todos vienen aquí para comercializar.

—Una ciudad libre de mercado, ¿eh? Pero…

Hacer una ciudad ‘libre de mercado’ era esencialmente una maniobra política que eliminaba la recaudación de impuestos a favor del comercio para que la información de otros países se pudiera obtener de manera más eficiente. Sin embargo, debido a la posibilidad de que se infiltraran espías, emisarios u otros, no era una tarea fácil eliminar por completo las restricciones de admisión. Incluso si su señor no interfiere directamente, generalmente había alguien más haciendo su trabajo, actuando como si fueran sus ojos y oídos.

No obstante, Tohru no pudo ver algún tipo de vigilancia en este mercado.

—No hay maniobra política aquí, al señor de estas tierras simplemente no le importa. —Repitió Akari. —Usa un poco la razón. Parece que el señor estuvo lejos por mucho tiempo, y cuando terminó la guerra, tomó un nuevo puesto lejos de aquí.

Aparentemente, dado que su señor no estaba interesado en gobernar, el consejo vecinal asumió el control y así pudo administrar la ciudad nuevamente.

—También se rumorea que este señor masacró a un gran número de aldeanos en su territorio anterior y su nombre es… Dominica Scoda.

Tohru y Chaika intercambiaron miradas. Si la información de Guy era cierta. Ella era uno de esos héroes.

No era inusual que un señor tomará tierras nuevas como reparaciones de guerra. Pero que un señor elimine a los aldeanos de sus viejas tierras, era una historia que incomodaría a cualquiera.

—Nii-sama. —Akari entrecerró los ojos. —No me mires innecesariamente. Una vez que quede embarazada, será demasiado tarde.

— ¡No voy a embarazar a nadie! —Gritó Tohru. Cruzando los brazos y agregó. —Pero, bueno, esa ciertamente es una historia interesante.

Dejando a un lado las masacres por un momento. ¿Y si la razón por la que no estaba interesada en gobernar, ni mucho menos en los impuestos, era por qué ya poseía más que suficiente ‘riqueza’?

¿Si realmente tenía uno de los restos?

—De todos modos, pregunté dónde vive este señor. Es justo como lo dijo ese chico. ‘Una mansión en el interior del bosque.’ Debería tomarnos alrededor de medio día en llegar.

Tohru y Chaika se miraron.

—…

—No puedo garantizar que no sea una trampa.

La información de Guy parecía ser precisa hasta el momento, pero por otro lado no le mencionó nada sobre la supuesta ‘masacre’ de Dominica Scoda.

Tal vez porque era un simple rumor. Pero en cualquier caso…

—Sólo estar pensando no nos llevará a ninguna parte. —Tohru se levantó del marco lateral del vehículo. —Hemos terminado de abastecernos, así que salgamos de aquí. Tenemos un señor asesino que persuadir.

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