La Princesa derriba banderas – Capítulo 105: La gira de la princesa reencarnada (1)

Traducido por Ichigo

Editado por Sakuya


Sosteniendo un cubo de agua en cada mano, caminé torpemente por la calle.

—¡Me voy a caer…!

Si me concentraba demasiado en mi mano izquierda, perdía de vista la derecha y viceversa.

Mientras trotaba por el camino como un borracho asalariado volviendo a casa del trabajo por la noche, el rastro de charcos de agua se esparcía por el camino como lunares. Los cubos que antes estaban llenos, ahora eran una sexta parte de lo que antes eran.

Oye, ¿no estoy siendo un poco inútil aquí?

—Por eso te dije que está bien tomar uno a la vez.

Lily miró hacia atrás por encima de su hombro y suspiró con cara de amargada.

Ajustó su postura y se acercó a mí con pasos ligeros. Aunque sus dos cubos estaban todavía llenos de agua, daba la impresión de que no pesaban nada.

Es sorprendente que alguien tan delgada como Lily tenga tanta fuerza. Esto demuestra la diferencia en nuestra experiencia.

Por cierto, como no tenía esperanzas de equilibrar el poste en mi hombro, tuve que llevar los cubos a mano en su lugar.

—Aquí, por favor, bájelos. Descansemos un poco.

A pesar de decirlo con una voz monótona y una expresión estoica, sabía que en el fondo estaba preocupada por mí. Descubrí lo amable que era Lily después de haber pasado estos últimos días juntas.

Con gusto acepté su amable oferta y puse los cubos en el suelo.

Después de separar lentamente mis entumecidos dedos del mango, me miré las manos. Mis palmas estaban rojas por todas partes.

—Me duele…

—No me sorprende, considerando que eres una princesa tratando de sacar agua.

—Pero eso es porque no pude hacer nada más…

Se suponía que me tratarían como invitada de honor del Clan Kua ya que no podrían mantener a alguien con estatus de princesa encerrada para siempre. Esto podría cambiar en cualquier momento, sin embargo. La conclusión era que podía simplemente sentarme en mi habitación, no hacer nada en todo el día y nadie se quejaría. Además, se me permitiría caminar libremente por el pueblo, siempre que alguien estuviera conmigo.

Pero, por otro lado, su excesiva amabilidad me inquietaba.

Después de que les dije que quería ayudar, el jefe dio su permiso, pero otros miembros se habían opuesto completamente, incluyendo a Lily, que gritó en protesta. A pesar de que había un forastero deambulando por su aldea y los aldeanos se negaron a ayudarme al principio, finalmente se dieron por vencidos en su intento de detenerme. Al final, me aconsejaron, aunque con una cara como si estuvieran masticando avispas, y a veces incluso me pidieron ayuda. Tal vez, en el fondo, son realmente buenas personas. 

—Eso no es cierto. Simplemente no eres apta para tareas de trabajo intensivo, eso es todo.

—Sí, una princesa debería encerrarse en su habitación como una buena princesa.

Alguien me arrebató uno de mis cubos mientras gruñía detrás de mí.

Un hombre de mediana edad, de unos cuarenta años, pasó junto a mí y llevó mi cubo de agua como si no estuviera hecho de nada.

—¡U-Um! ¡Eso! Puedo cargarlo yo sola.

—Si te dejo a ti, oscurecerá antes de que volvamos.

Intenté perseguir al hombre, pero me despidió y siguió caminando.

—¡Ese podría ser el caso! ¡Pero…!

—Eso está en el camino, cabeza hueca.

—¡¿Quuu-?!

Mientras gritaba tras el hombre, una sombra negra se movió a mi lado y me volteó la falda. Sujeté los dobladillos de mi vestido con pánico y grité como una rana. Cuando miré, un niño con una sonrisa descarada se estaba riendo a carcajadas.

—¿Qué estás haciendo?

—Tu ropa con volantes está en el camino. Sólo la he cepillado un poco por accidente, eso es todo.

Protesté con una cara roja como la remolacha, pero él siguió riéndose.

¡Este maldito mocoso!

—No seas grosero, Rolf.

—Sí, sí.

Lily le regañó, pero Rolf hizo oídos sordos y no le prestó atención.

Había muchos espectadores mirando desde lejos, pero quizás debería estar agradecida de que me hayan cuidado, aunque hayan pasado por alto el comportamiento de Rolf hace un momento… No, es imposible.

Quiero decir, honestamente no podría lidiar con estos mocosos porque he estado con otro tipo de chicos por mucho tiempo.

Todos los chicos que rodearon mi vida siempre fueron verdaderos caballeros.

No solo Georg y Michael, aristócratas natos, llevaban una etiqueta de caballeros a mi alrededor; incluso Lutz y Theo, que eran de menor rango, nunca me habían tratado así.

En cierto modo, este mocoso es el chico más “masculino” que había conocido.

Su pelo gris ceniza estaba corto y recortado, sus ojos eran de color almendra, y tenía una piel morena oscura característica del Clan Kua.

Su rostro no se perdería ante nadie, pero su personalidad detrás de su apariencia era más salvaje. A pesar de su pequeña contextura, claramente tenía músculos firmes y robustos, especialmente alrededor de sus brazos y cuello. Se parecía a un perro salvaje y, en cierto modo, se parecía a Wolf.

Con una mirada aguda, se volvió hacia mí y levantó una ceja.

—¿Qué estás mirando? ¡Bleh!

Rolf sacó la lengua.

—Nada…

Retiro lo dicho. No es similar. No es similar en absoluto. 

Wolf era ocasionalmente duro con los demás, pero nunca trataría a una chica así. Siento haberte comparado con este mocoso de mierda, Wolf. 

—Marie, por favor. Vámonos.

—Sí.

Cuando Lily me lo pidió, la seguí con gusto. Rolf también me siguió, pero yo lo ignoré.

Lily se detuvo cuando llegamos a una gran piedra. Suavemente pusimos los cubos de agua en el suelo y nos arrodillamos. Después de poner lentamente las manos sobre mi pecho, bajé lentamente la mirada.

Por supuesto, Rolf hizo lo mismo. Solo copié la postura que tomaron y miré fijamente a la piedra que estaba delante de mí.

Digo “piedra”, pero aparentemente una vez fue una estatua.

El clima puede haberla erosionado, pero apenas pude distinguir la forma de una persona. Cuando Lily me la mostró por primera vez, dijo que era una estatua de la diosa.

Se decía que la diosa era la fundadora del Clan Kua, que ejercía un gran poder de milagros.

Si ella lo deseaba, llovería. Si ella cantaba, las flores florecerían. Las plantas crecían en un instante. Las enfermedades y heridas desaparecían con un simple movimiento de su mano. Una mujer de muchas leyendas y la mujer que el Clan Kua adoraba de todo corazón y en la que creía.

—Siento haberle hecho esperar.

Lily terminó su oración y se puso de pie. Por cierto, ni una sola vez me obligó a rezar con ella.

—¿Vas a hacer la comida de esta noche también?

—Así es —asentí a la pregunta de Rolf.

Aunque no podía ayudar mucho con el trabajo físico, era todo lo contrario cuando se trataba de cocinar. Naturalmente, se negaron a dejarme ayudar al principio. ¿Quién en su sano juicio querría que un extraño le cocinara, y mucho menos una princesa? Tal vez es el fruto de mi persistencia que finalmente tuve la oportunidad de cocinar para ellos, pero sólo una oportunidad. Si hubiera fallado, no hubiera tenido más.

Y cuando resultó inesperadamente que podía hacerlo, me dejaron el trabajo a mí desde entonces.

—¿Qué harás esta noche?

—Tenía algunas especias por ahí, así que estaba pensando en algo diferente.

Además de hierbas y verduras, este pueblo cultivaba especias. Probablemente porque algunas especias también pueden ser usadas como medicina.

Había tantas clases diferentes cultivadas aquí, algunas de ellas tan raras que estaba segura de que no podría obtenerlas a través del Maestro Julius.

El cilantro y el comino circulaban en el vecino Reino de Wind, así que no me sorprendió encontrarlo aquí, pero pensé que también encontraría chile y cúrcuma.

Con todos estos ingredientes, puedo hacer eso.

—¿Le parecería bien a Lily hacer trabajos tediosos?

—Sí. En todo caso, me gusta bastante.

—A mí también.

Rolf se puso a trabajar.

—No te he preguntado.

Mientras estaba teniendo una agradable conversación, oí el sonido de las alas agitadas.

Las plumas negras de los pájaros que volaban por encima, bailaban delante de nosotros.

—Espero que no hayas olvidado la razón por la que estamos aquí. 

Su sonrisa sarcástica y cínica pasó por mi mente. Extendí mi mano y agarré una pluma que caía.

—Por supuesto que no… —murmuré con una pequeña voz.

Lily me miró con curiosidad.

—¿Has dicho algo? —preguntó.

—Nada —respondí con una sonrisa irónica.

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