La revolución mágica de la princesa reencarnada – Capítulo 10: La princesa merodeadora

Traducido por Akatsuki

Editado por Lugiia


Una “estampida” ocurre cuando una piedra demoníaca aparece de imprevisto e incrementa el poder de los demonios a su alrededor, provocando a su vez que se agrupen y actúen como manadas.

Ya que a esos demonios les provee una oportunidad de escapar y sobrevivir al buscar nuevas tierras, es natural que se muestren desesperados por su supervivencia.

¿Qué pasaría si tuviéramos la oportunidad de comunicarnos con los demonios? ¿Qué pasaría si ellos intentaran escapar del Bosque Negro por su propio bienestar? Sin embargo, su dura realidad es que… “los demonios solo son materiales”. Y, ¿a quién no le gustaría tener todos los materiales disponibles a la mano?

—Oh, Dios mío, ¡hay muchos! ¡¿No es esta una de las estampidas más grandes?!

Ana-Sofía estaba de pie, observando el enorme cúmulo de demonios con una sonrisa en sus labios. A primera vista, el número de demonios excedía fácilmente los tres dígitos; era más que una estampida común.

A pesar de ello, seguía sonriendo. No había ni una pizca de miedo en su rostro, porque ella solo veía “materiales” corriendo.

—No tiene sentido decirles que no hicieron bien en escapar del bosque ya que todos lo lograron; sin embargo, no puedo tenerlos causando estragos por aquí y allá. Así que, aprovechemos al máximo esta situación. ¡¡Vengan a mí!!

La sonrisa en sus labios se volvió retorcida. Por lo general, las personas se enojaban con ella por ser exagerada, pero en momentos así, no se podía evitar. La situación se volvería mucho peor si los dejaba pasar. Por eso, se le dio permiso para solucionar este problema.

Es de conocimiento común el derrotar demonios para obtener materiales, pero llamar “oportunidad para obtener muchos materiales” a una estampida…, era algo que solo lo haría alguien tan excéntrico como Ana-Sofía.

Akatsuki
—Y así, inició la recolección. XD

Y así, inició la batalla.

—No debería continuar perdiendo el tiempo, tomemos esto en serio… —dijo Ana-Sofía, canalizando magia a través de los grabados en su espalda. La piedra mágica de dragón se disolvió, pero a cambio, el poder que esta contenía pasó a ser de ella.

Para tener más poder, uno debe ofrecer el propio. No pasó mucho tiempo antes de que su cuerpo fuera cubierto por un aura.

El aura parecía tomar la misma forma de su cuerpo; sin embargo, parecía tener también un par de cuernos y unas garras de dragón, haciendo además que sus ojos lucieran como los de un reptil.

Mientras más poder obtengas de un dragón, más posibilidades tienes de volverte uno. Algunos lo llamarían maldición; otros, rencores del que fue asesinado. Incluso algunos lo consideran un honor diciendo: “Solo un dragón, puede derrotar a otro”.

—¡¡Aquí… voy!!

Una vez que el aura que cubría su cuerpo llegó a su límite, tomó su espada de maná y, con una patada al suelo, salió disparada en dirección a los demonios. Tomando el exceso de maná, lo vertió en la empuñadura y creó la hoja.

Los demonios rápidamente avistaron a Ana-Sofía y se prepararon para pelear. Sin embargo, eso no era suficiente para detenerla.

—¡Uno! ¡Dos! ¡Tres! ¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Seis! ¡Siete! ¡Ocho! ¡Nueve!

Corte tras corte, las cabezas de los demonios se desprendían de sus respectivos cuerpos. Cuando se situó en medio de todos ellos, dio un giro circular. De cierta manera, este movimiento podría describirse como un “vals giratorio”; el mismo hizo que varias cabezas salieran volando hacia el cielo, dejando sus cuerpos detrás.

Los demonios parecían intentar contraatacar a Ana-Sofía, sin embargo, eran lentos ante su espada, terminando entonces con una lúgubre muerte.

—Un lobo gris, un mono asesino… ¡Ahhh! ¡Una cocatriz! ¡Kyaa~! ¡Eso es genial!

Manteniendo aún la sonrisa de éxtasis sobre su rostro, estaba maravillada por la cantidad de dinero que obtendría si decidía vender todos los materiales que obtendría el día de hoy.

Sin embargo, la felicidad de Ana-Sofía se detuvo cuando vio a otros demonios correr hacia su posición, pasando por encima de los cuerpos de aquellos que había matado.

—¡Oigan! —exclamó, sin aquella sonrisa en su rostro. Sin cuidado alguno, se encargó de los demonios que estaban lo suficientemente cerca—. ¡Están dañando mis materiales!

Esto provocó que la espada de maná respondiera a su ira y, en consecuencia, ampliase el tamaño de su hoja. Realizando un giro horizontal a su alrededor con la espada, los cuerpos de los demonios se detuvieron, como si la gravedad misma aumentara por un momento, hasta que de repente sus torsos comenzaron a resbalarse del resto hasta caer al suelo.

—Mierda. Si continuo así, acabaré con menos materiales… Siempre es un error tras otro —murmuró Ana-Sofía para sí misma en tono casual.

Al percibir su falta de miedo, los demonios intentaron mantener la distancia mientras se esforzaban en intimidarla con sus gruñidos.

Al ver que la distancia entre ella y los demonios parecía aumentar, Ana-Sofía volvió a sonreír mientras la espada recuperaba su tamaño.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué no pelean? Si no lo hacen, vendrán los demás y terminaré con menos materiales. Um, miren, si no vienen hacía aquí…, ¡no tengo más remedio que ir por ustedes!

Ella perdió los estribos debido a que no se acercaban. Así que, se encargó una vez más de los demonios más cercanos como un torbellino. Al ver esto, los demonios restantes se dieron cuenta de la potencial amenaza que resultaba ser la chica frente ellos y comenzaron a escapar.

Ella no dejaría que lograran su objetivo. De inmediato, se abalanzó para dar caza a cada uno con su espada de maná.

—¡No se alejen! ¡Hacen que esto sea ineficiente! —gritó, indignada, mientras seguía el rastro de los demonios.

—Ah…, ¡está siendo cruel otra vez…!

—¡Esa es… la princesa merodeadora!

—¡No sé quién es el verdadero demonio…!

—¡No se apresuren! ¡Mantengan la formación! ¡Si entran ahora, la merodeadora los considerará su botín!

A lo lejos, temblando de miedo, todos los aventureros observaban a Anne-Sophia. A pesar de todos los preparativos, no era necesario que alguno interviniera ante su demostración de codicia.

Ahora, los demonios eran cazados unilateralmente por ella. Si alguien intervenía, sin duda lo notaría.

Ana-Sofía supuso que ya había terminado, así que comenzó a tomar un descanso. Sin embargo, los demás no pensaban lo mismo.

Habiendo presenciado aquel baile mortal, Euphilia apretó su puño con fuerza. Aún recordaba aquella figura que corría ferozmente por el campo de batalla masacrando a cada demonio que entraba en su campo de visión. Ella no se parecía en nada a un humano y mucho menos con aquella espada que la ayudaba arrebatar cada vida a su paso.

En ocasiones, en lugar de usar la espada, se limitaba a usar su pie para matar a un demonio. Tomando en cuenta la fuerza que le otorgó el grabado dragón, su fuerza actual era más que abrumadora.

Ella era prácticamente un dragón. Ahora, no podía negar que la llamaran como tal después de presenciar aquella masacre.

—¿Debería… no haber hecho eso…?

¿Acaso se volvió loca?, pensó Euphilia recalcando lo que hizo Ana-Sofía. Ella no podía usar magia. La magia era privilegio de los nobles, y si alguien que no podía usarla demostraba poder usar una magia diferente y más poderosa, claramente llamaría la atención de muchos.

Aquella chica no podía usar magia en absoluto. Como no podía, decidió crear una para ella. Los resultados de su arduo trabajo acababan de ser demostrados.

Qué miedo, pensó Euphilia, para luego preguntarse hasta dónde podría llegar Ana-Sofía.

—La magia… es aterradora.

Entonces, ¿esta magia también lo es…?, pensó Euphilia mientras recordaba las palabras de Ana-Sofía.

Aunque Euphilia tenía miedo, no sabía el origen del mismo: no estaba segura de si era porque la magia podía llegar a ser aterrorizante, o porque la propia Ana-Sofía podía crear una magia nueva. Tal vez se debía a ambas razones.

¿Qué fue lo que provocó a Ana-Sofía para que hiciera algo como eso? ¿Cómo es capaz de usar magia si no puede?

Aunque el miedo aún controlaba a Euphilia, no podía quitarle la mirada de encima.

¿Cómo es que una persona así también puede llegar a ser energética y feliz?, se preguntó a sí misma.

Mientras estaba perdida en sus pensamientos, un rugido se escuchó en el campo de batalla.

Mirando a su alrededor para encontrar el origen, pronto se percató de una sombra proveniente de la parte profunda del Bosque Negro. Esta sombra sobrepasaba con mucha facilidad la altura de los demonios que aparecieron.

Un rugido se volvió a escuchar en el aire; un grito gutural que paralizaba de miedo a quienes lograban escucharlo. Aquella sombra se asemejaba a una figura humana, pero estaba tan distorsionada como para ser considerado humano. Una vez que la sombra emergió del bosque, Euphilia detuvo su respiración.

—Eso es… ¡¿un ogro?!

Los ogros son una sub-raza de demonios temidos por su naturaleza caníbal. Son tan peligrosos que, una vez son avistados, se realiza una petición urgente para su exterminio inmediato.

El físico de los ogros es mucho más grande que el de un ser humano normal. Además, suelen llevar el tronco de un gran árbol como si fuera un garrote, pero cubierto de sangre.

Cuando el ogro que salió del bosque divisó a un grupo de aventureros cerca, una sonrisa apareció en su rostro.

Son conocidos por su preferencia de comer carne humana, aunque también consumían la carne de otras criaturas, como los demonios. Es probable que este ogro sea la causa por la que apareció la estampida en primer lugar.

Observando al grupo de aventureros, el ogro los reconoció como comida. En ese momento, Euphilia sintió un frío sudor recorrer su espalda.

—Es… ¡Es enorme!

—¡Es un ogro de clase “conocida”! ¡Es más peligroso que un ogro normal!

—¡Esa cosa destruirá la villa por completo si se acerca demasiado!

—¡Es más probable que sobrevivamos a una estampida…!

Podría decirse que fue gracias a la estampida que hallaron al ogro. Algo así podía ser considerado como una bendición disfrazada. Si el ogro no hubiese ocasionado la estampida, era seguro que hubiese destruido las villas cercanas sin ser detectado, haciendo que la situación fuera mucho peor.

Por otro lado, era posible que la estampida hubiera provocado la aparición del ogro. Sea cuál sea la razón, en estos momentos, el ogro estaba acercándose a los aventureros con Ana-Sofía en la dirección contraria. Era como estar atrapado entre la espada y la pared.

—¡Agh…! ¿Un ogro, eh? Probablemente obtenga una piedra demoníaca.

Aunque Ana-Sofía aún se encontraba en medio de su “recolección”, incluso ella pudo sentir el cambio en el ambiente. La persona que estaba felizmente recolectando sus materiales ya no estaba allí.

Había pocas aplicaciones para las piedras demoníacas de ogro, saber esto hacía que la motivación de Ana-Sofía disminuyera significativamente. Además, pelear contra uno durante una estampida resultaba peligroso y, cabe mencionar, el riesgo de daño aumentaba también.

—El tiempo se acabó, ¿eh? Vaya, vaya… —dijo Ana-Sofía mientras suspiraba y se alejaba poco a poco.

Los demonios que rodeaban a los aventureros no se molestaron en acercarse ya que fue el ogro quien se abalanzó primero para devorarlos grotescamente.

Ana-Sofía evadió su golpe inicial con un salto, y luego respondió con una patada al rostro del ogro haciendo que retrocediera con gran impulso. Cuando ella aterrizó, desenvainó su espada y gritó una orden a los aventureros:

—¡Caballeros y aventureros presentes, yo me ocuparé del ogro! La estampida lo dejó en sus manos, ¡¿de acuerdo?! ¡Ya me hice cargo de la mayoría! Entonces… ¡No mueran! ¡Eso es todo!

Euphilia se quedó perpleja mientras Ana-Sofía daba órdenes a los demás.

Incluso si se comportaba de forma extraña, excéntrica y totalmente diferente a como debería ser una princesa, Ana-Sofía en realidad pertenecía a la realeza. Aun si perdía su lugar en el trono, ella estaba dispuesta a continuar defendiendo a su pueblo, sin importar las circunstancias.

La ironía de este hecho era tan divertida para Euphilia, que hizo que terminara relajándose. Desenvainando a L’Arc en Ciel, llamó a uno de los caballeros.

—Um, disculpe, señor. ¿Su Alteza siempre se comporta así?

—¿Hm? Ah, sí. No importa cuán peligrosa sea la situación, ella siempre estará allí.

—En ese caso, deberíamos seguir sus órdenes y acabar con la estampida.

—Sí, así es… Hm, no quisiera ofenderla, pero ¿no es usted la señorita Euphilia Magneta, la hija del duqu…?

—Ja, ja, ja… ¿Podría mantener esto en secreto? Se supone que nadie sabe sobre nuestra “pequeña excursión”.

—¡¿Excursión?! ¿Con qué propósito una duquesa saldría de excursión a un campo de batalla?

—¡¿Por qué están perdiendo el tiempo ustedes dos?! ¡Tenemos que acabar con la estampida!

Un caballero, quien parecía tener experiencia en estos casos, los llamó a ambos. Euphilia dio un paso adelante y le sonrió al caballero que se estremeció por la reprimenda de su superior.

Cosas como esta no eran del conocimiento de Euphilia. Era imposible saber qué sucedería luego si nunca imaginó estar en esta situación. Aunque era una experiencia absolutamente aterradora, por alguna razón, sintió que la esperanza brotaba de su interior.

—¿Sabes? Eres muy extraña, princesa. Y no puedo quitarte los ojos de encima.

¿Podré alcanzarte?, se preguntó Euphilia mientras vertía su magia en L’Arc en Ciel y se preparaba para la pelea. Por ahora, solo se centraría en la batalla que tenía por delante.

♦ ♦ ♦

Para ser honesta, no soy buena con los ogros. Sus piedras demoníacas no tienen mucho uso para la magia, así que no hay razón alguna para juntarlas o tenerlas guardadas.

Se suponía que hoy solo iba a juntar materiales, pero mi motivación estaba cada vez más baja. Sé que es peligroso, pero no significa que no pueda manejarlo. De hecho, podría solucionar el problema del ogro fácilmente, así que tal vez lo haga y luego me vaya a casa.

Mientras luchaba con el ogro, unos sonidos llamarón mi atención. Se trataba de la magia que impactaba directamente sobre los demonios, haciendo que cayeran muertos uno a uno. De entre toda la multitud, la persona que destacaba era Euphilia, ya que era ella quien lideraba el ataque.

Ojalá pudiese tomar también los materiales que obtuvo Euphilia. Si hiciera eso, recuperaría los materiales que no pude tomar por pelear con este grandulón. Sin embargo, de seguro los aventureros se enojarían conmigo si me apropiara de todos los materiales.

—Si tan solo tuviera dinero, no estaría haciendo estos trabajos.

No me divierte la idea de estar peleando con monstruos. Mi objetivo principal es ser una gran investigadora. Es por ello que suelo hacer estas excursiones; aquí, los materiales están en juego y son rentables. Y no, no soy una maniática por la batalla.

Además, si una princesa, de entre todas las personas en el campo de batalla, saltara de la nada a las líneas delanteras solo para cazar algunos demonios, pensaría que está perfectamente bien para alguien declarar que esa persona no es de la realeza. No me molestaría que los demás pensaran igual.

En mi estado actual, es imposible que este ogro de clase “conocida” pueda derrotarme. Sería demasiado tonto enfrentarse a un dragón, pero para ellos una vez que entras a una pelea, solo uno termina victorioso.

—Hah, aún así no te la pondré fácil por pelear contra mí.

Invadida por la determinación, y con intención de acabar esto rápido, agarro mi espada de maná con ambas manos.

Los ogros son fuerza pura; su capacidad física va más allá de cualquier principio humano. Pueden aplastar cualquier cosa. Es decir, no puedes dejar que te toquen.

Tienes que observar el entorno y a tu oponente…, prediciendo sus movimientos. Con la experiencia pasada que acumulé contra ogros, me fue fácil encontrar una posición para luchar contra este.

Me encanta esta sensación de inmersión. Es como si volviera a armar un rompecabezas enorme. Uno a uno, pieza por pieza, todo volvía a mí.

—Define, corrige… y empieza.

A toda prisa, comencé a moverme. Los recuerdos, el sentimiento, todo se volvía parte de mí y se manifestaba para poder asestar un golpe crítico al ogro.

Tras recibir un golpe directo a la cabeza, el cuerpo del ogro comenzó a tambalearse hasta que finalmente cayó al suelo, como si recién hubiera percibido que la cabeza no estaba en su lugar.

No quería dañar las partes valiosas, así que estoy un poco molesta de haber hecho que su cabeza volara por los aires. Si no estuviera interesada en la recolección, ¿podría haber lidiado con esta situación más rápido?

Una vez que los demonios más pequeños notaron la derrota del ogro, todos comenzaron a volver rápidamente al interior del bosque, evitando acercarse a mí.

Viendo cómo intentaban escapar, no había razón para que los cazara. Además, ya me había ocupado de la mayoría haciendo poco probable que inicien otra estampida dentro de un tiempo.

—Muy bien, trabajo terminado.

Ahora que todo había terminado, dejé escapar un gran suspiro y, a la vez, corté el suministro de magia hacia la espada de mana para devolverla a su funda.

Una vez cortado el suministro de magia, volví a mi estado usual; el hormigueo que sentí al principio comenzó a desaparecer gradualmente. Era normal tener esa sensación; después de todo, provenía de la piedra de dragón.

De repente, unos aplausos se escucharon a mi alrededor. Todos los aventureros, incluso los caballeros, gritaban con fuerza en el campo de batalla. Aunque no es por elogiar, las estampidas usualmente son fatales si no hay quien las elimine, así que creo que no es engreído de mi parte decir que esto hubiera sido mucho peor si no lo hubiera evitado.

—Como pensaba, vivir con libertad es lo mejor.

Incluso si las personas dicen que no soy una princesa, no me molesta en absoluto. Protegeré todo lo que esté a mi alcance. Solo quiero seguir haciendo lo que me gusta y obtener beneficios por mérito propio.

No me gusta ser reverenciada ni mucho menos que sean sumisos ante mí. Solo quiero vivir una vida que me guste y buscar la felicidad. Con todo eso, ya me siento feliz. Una vida así es solo para mí, Ana-Sofía von Palletia.

—¡Muy bien, es hora de recoger mis materiales!

Esperen por mí, mis preciosos materiales. Ah, mis recompensas también. No puedo evitar sonreír con solo pensar en ello.

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