La Tierra está en línea – Capítulo 59: Me llamo Fu Wensheng

Traducido por Shisai

Editado por Shiro y Meli


En la alta plataforma de madera, la flor de la luna agitó sus hojas verdes y miró a los tres jugadores que tenía delante. Su voz era suave y amable, pero su tono estaba lleno de malicia. Sus palabras hicieron que Tang Mo la mirara con frialdad.

La mujer estudió detenidamente el hilo de plata que había en el suelo. Levantó la vista y dijo:

—Mencionaste que había dos caminos, y que uno de ellos estaba lleno de trampas. ¿Qué pasa si no escogemos ninguno de esos caminos y, en su lugar, pisamos la línea?

Era un método que también se le había ocurrido a Tang Mo, pero era consciente de que había algo mal en él.

—Entonces, písala —dijo la flor, balanceándose a la luz de la luna.

La mujer se quedó atónita.

—Písala y descubre lo que pasa. Vamos, aquí te espero. Pero, si yo fuera tú, elegiría uno de los dos caminos. Esta línea es muy fina. Quién sabe, al pisarla podrías acabar en los dos caminos… Oh, ¿he mentido? Esta vez sí que no he mentido. Lo juro por la nariz de la Reina de Corazones.

La expresión de la mujer se ensombreció. Frente a la flor de la luna que amaba mentir, no solo ella, incluso Tang Mo se sentía impotente.

A la flor de la luna le encantaba mentir, pero nadie sabía qué era verdadero o falso. Tal vez solo fuera una tontería y no había trampas en ninguno de los caminos. O había trampas en solo uno de ellos o en ambos.

Ante una flor tan mentirosa, las palabras no tenían ningún significado.

Tang Mo se puso en cuclillas y miró el hilo de plata en el suelo.

Se extendía desde sus pies y terminaba en la alta plataforma donde estaba la flor de la luna. La cubierta de cristal, debía impedirle escapar de allí. Era igual que las flores del invernadero: podía hablar, pero no podía moverse. Como la rosa blanca que solo pudo mirar mientras era arrancada por el joven con cara de niño.

—Esta línea no debería tener nada que ver con la flor de la luna. No dibujó la línea. —Tang Mo continuó especulando—: Esta línea podría existir ya o podría haber sido dibujada por los guardias que movieron la flor de la luna. Me inclino más por esto: la línea es algo que la torre negra añadió para aumentar la dificultad de nuestra misión.

Hasta ahora, el grupo se había encontrado con dos misiones secundarias.

La primera les exigía llegar al invernadero de cristal en diez minutos. Sin peligros en el camino y corriendo a toda velocidad, podrían llegar al invernadero de cristal dentro del tiempo límite.

La segunda era encontrar la flor de la luna a la que le gustaba mentir. Ahora la habían visto y solo tenían que recogerla para completar la misión. En el camino, solo se encontraron con una feroz pantera en una habitación. Si Tang Mo no hubiera utilizado su habilidad de Hombre Rápido, podría haber resultado herido. Pero no amenazaría su vida.

Por lo tanto, la segunda misión no era difícil.

—La frase de que este corredor tiene una trampa debe ser cierta y no una mentira. —Tang Mo miró a la mujer y al joven—. Hay unos diez metros desde nuestra posición actual hasta ese podio. Como has dicho, normalmente tenemos tres opciones. Ir por la izquierda, ir por la derecha o caminar por la línea.

—No voy a caminar sobre la línea —intervino el joven.

Los otros dos lo miraron.

—¿Por qué lo dices? Si vas o no vas no tiene nada que ver con nosotros —La mujer preguntó con extrañeza.

El joven señaló a Tang Mo.

—¿No pretendía que los tres tomáramos un camino distinto?

La flor de la luna se rio de las palabras del joven, haciendo que las tres personas la miraran. La planta tenía un aspecto noble y elegante a la brillante luz de la luna. Por su bella apariencia, nadie pensaría que acababa de soltar una risa siniestra.

—No quiero que los tres nos separemos. —explicó Tang Mo—. Donde decidan ir será por su propia voluntad. No voy a forzar a nadie. Solo estoy explicando las opciones. Pero señor Bruce, tengo curiosidad. ¿Por qué no quiere caminar sobre la línea?

—¿Dice que no se camine sobre la línea? —El joven señaló sinceramente a la flor de la luna.

La flor de la luna actuó como si estuviera viendo una película. Una vez que fue llamada de repente, se congeló por un momento antes de decir gentilmente:

—Sí, dije que caminar sobre la línea podía ser considerado como caminar sobre ambos caminos. Realmente no mentí.

El joven con cara de niño sonrió.

—Sí, creo en ti.

Tal vez la propia flor de la luna no pensó que habría un humano que creyera en ella. Sus pétalos se agitaron contra el cristal y siguieron temblando durante mucho tiempo.

Tang Mo miró entre la flor de la luna y el joven mientras continuaba:

—Personalmente no recomiendo caminar por esta línea que es demasiado fina. Incluso si caminas en puntillas, tus pies pisarán ambos lados. Este comportamiento puede ser visto como pisar los dos caminos a la vez. —De repente miró al joven con cara de niño—. Señor Bruce, ¿hacia dónde quiere ir?

—Lo decidiré casualmente después de observarte —respondió.

Tang Mo miró a la mujer. Esta se encontraba un poco indecisa. Pensó un rato antes de preguntarle:

—¿Por dónde vas?

—Voy a ir por la pared. Tengo un accesorio que me permite ignorar la gravedad y caminar durante diez minutos en cualquier plano. —Tang Mo ya no ocultó el accesorio—. No importa el camino que tome, será peligroso. Por lo tanto, quiero probar.

—¿Se puede hacer eso? —La mujer lo vio con sorpresa.

—No dijo que no pudiera. —Tang Mo miró la flor de la luna.

—No lo había pensado, pero es posible.

La mujer escuchó las palabras de Tang Mo y se acercó a las paredes, comenzando a ponderar la posibilidad. Sin embargo, pronto se dio por vencida, sin los Zapatos Mágicos, era una tarea imposible para ella y el joven.

El tiempo pasó y la mujer osciló entre los dos caminos. Caminó hacia el lado izquierdo del cable y luego hacia el derecho. Tang Mo no estaba ansioso. En esos momentos, nadie quería ser el primero. Si se quedaba así, tal vez ninguno avanzaría.

—Los tres iremos al mismo tiempo —la de apellido Wang sugirió, Tang Mo la miró, pero ella no sudó ante su mirada y expresó con calma—: Nadie está dispuesto a ir primero. A decir verdad, yo también me niego. Si seguimos así, nunca completaremos la misión. Por lo tanto, iremos juntos. ¿No es justo? —Miró al joven con cara de niño.

—No me opongo —contestó el joven con una sonrisa.

Volvió a mirar a Tang Mo, quien lucía tranquilo.

—Bien.

La mujer respiró profundamente y lo dejó salir lentamente.

—Entonces vayamos juntos. Ahora estamos parados en esta línea. En diez segundos, elegiremos nuestro propio camino y nos iremos al mismo tiempo. Cuando estemos listos, los tres pondremos las manos en la espalda del otro para evitar que alguien no se mueva como un ratón asustado.

El joven la miró con un poco de interés. Tang Mo lo hizo con indiferencia.

Medio minuto después, Tang Mo y el joven dijeron juntos:

—No tengo objeción.

—Entonces ponte en un lado —concluyó la mujer.

Tang Mo entendió de inmediato sus palabras, era algo que él también quería decir.

El juego de recoger la flor de la luna aún no había comenzado y ya había una semilla oculta enterrada en las tres personas. No eran amigos. Si el juego no se manejaba bien, podrían no elegir el camino correcto e incluso podría haber peleas.

Todo porque nadie quería ser el primero en ir.

Solo había dos caminos. Una vez que la primera persona fuera, las dos restantes podrían recorrer ese camino si era el correcto, en cambio, si hubiera trampas y las dos personas restantes no pudieran ir por este camino. ¿No era el primero en ir, solo un cebo?

Solo yendo juntos se podían evitar los conflictos de equipo. Esa era la forma más justa, pero decirlo era demasiado cruel. Para asegurarse de que nadie se retirara en secreto, los tres pondrían sus manos en la espalda del otro. Una vez que el tiempo se termine, empujarán a su compañero de equipo.

No quieres ir, tienes que ir.

Esta era la intención de poner una mano en la espalda del otro.

Tang Mo optó por caminar por la pared. Miró los dos caminos antes de alcanzar un botón de sus mangas. Lanzó el botón al aire antes de cogerlo. Luego abrió la mano y miró el dorso y el frente del botón.

El joven se acercó a su lado.

—Zhao Zhao, ¿aún crees en eso?

Tang Mo se quedó atónito ante la forma que lo nombró. Cuando el joven puso su cara frente a la de Tang Mo, éste se recuperó y dio medio paso atrás. Habló con voz fría:

—Señor Bruce, mi apellido es Zhao. No me llame así, es muy desagradable.

—Te he puesto un apodo. —Sonrió con descaro—. ¿No es bonito? Tu apellido es mejor que el suyo. Sería difícil de escuchar si la llamo Wang Wang.

—Gracias por no llamarme así —se burló la mujer.

Ese pequeño episodio alivió ligeramente el ambiente tenso. Tang Mo estaba a la izquierda, la mujer en el centro y el joven a la derecha. Las tres personas se situaron al principio de la línea de plata.

—¿Qué tal si me dejas hacer la cuenta atrás? —El joven dijo de repente. Tang Mo y la mujer se volvieron para mirarle—. No importa quién haga la cuenta atrás. Mientras alguien se atreva a empujar al otro, todos lo haremos juntos. Esto es justo. Por lo tanto… ¿me dejas hacer la cuenta atrás? Soy muy afortunado. Otras personas me han llamado Afortunado Yao… Afortunado Bruce.

¿Yao? ¿Era Yao parte de su nombre?, se preguntó Tang Mo.

—No tengo opinión —expresó la mujer.

—Yo tampoco tengo opinión.

El joven con cara de niño sonrió. Apoyó una mano en la espalda de la mujer, mientras la mujer apoyaba una mano en su espalda y en la de Tang Mo. Tang Mo también puso su mano en la espalda de la mujer. Las tres personas miraron juntas al frente.

En el silencioso pasillo, una voz desafinada cantó.

—Diez ah~ —Tang Mo y la mujer fruncieron el ceño ante la extraña canción improvisada—. Viene el nueve. ¿Dónde está el ocho? Hay un siete~…

—¡Suficiente! Si no cuentas con normalidad, lo haré yo. —gritó con impaciencia la mujer.

El joven puso una cara de impotencia.

—Esto es para que todos se relajen y no se pongan nerviosos. Entonces contaré normalmente. Diez, nueve, ocho…

Tang Mo contuvo la respiración al escuchar al joven contar seriamente. Se preparó para usar sus Zapatos Mágicos y correr por el lado izquierdo de la pared. Este fue el resultado de su botón. No pudo decidir entre la pared de la izquierda y la de la derecha y acabó eligiendo el lado izquierdo con cara y cruz.

—Seis, cinco, cuatro-tres-dos-uno, ¡vamos!

Los últimos cuatro segundos se volvieron repentinamente más rápidos, convirtiéndose casi en un segundo. Tang Mo y la mujer no estaban preparados mientras el joven empujaba a la mujer hacia delante. La mujer no estaba dispuesta a mostrar debilidad y empujó sin piedad a Tang Mo y al joven también.

Tang Mo pisó la pared y dio otro paso. Con la ayuda de sus Zapatos Mágicos, estabilizó rápidamente su cuerpo. Entonces miró hacia arriba y se sorprendió.

¡La mujer y el joven habían elegido el lado correcto!

Aunque la probabilidad era del 50%, que ambos eligieran el lado correcto era solo una cuarta parte. Esa probabilidad en realidad no era demasiado baja. Tang Mo aceleró.

Con su velocidad, podía cruzar diez metros en dos segundos. Pero en el momento en que dio un paso adelante, ¡bang! Un rugido ensordecedor llenó el estrecho pasillo. Junto a la pared en la que estaba Tang Mo, el suelo del pasillo se derrumbó de repente.

No era solo el pasillo de su lado. El lado con el joven y la mujer también se derrumbó.

Los tres comprendieron inmediatamente.

—Has mentido. Ambos lados son trampas —reprochó la mujer.

La flor de la luna se rió.

Ambos caminos tenían trampas, pero eran diferentes en cada uno. En el lado de Tang Mo, el suelo desapareció y había un pozo oscuro y sin fondo. En el lugar donde estaba la línea de plata, apareció una pared transparente de la nada. Separando a Tang Mo del otro lado.

El joven reaccionó más rápido. Casi al mismo tiempo que el suelo se derrumbaba, lanzó una daga hacia delante, esta se introdujo en la plataforma de madera donde se encontraba la flor de la luna. El joven pisó la pared y un cable conectado a la daga que había lanzado desde su manga. Con gran habilidad, dio una voltereta en el aire usando la fuerza de su daga y aterrizó en el suelo junto a la plataforma.

El lado de Tang Mo estaba muy mal.

En el momento en que el suelo desapareció, una mano grande y ensangrentada surgió del fondo y lo agarró. Él se movió sobre la pared para evitarla, la mano se estrelló contra la pared antes de desaparecer, entonces, una terrible fuerza de succión emergió del pozo sin fondo.

La mujer también utilizó un arma oculta para llegar a la meta, pero la fuerza de succión la atrajo. Gritó mientras era arrastrada hacia abajo a solo un metro del final. Lo mismo le ocurrió a Tang Mo. Podía caminar sobre la pared, pero ésta se rompió y surgió la fuerza de succión. En ese instante, él miró al joven con cara de niño que ya estaba al final.

Bruce Wayne, quien podría apellidarse Yao, observaba a sus dos compañeros con interés.

Tang Mo extendió la mano y apuntó a la cara del joven. Una cuerda de goma salió volando de su palma y se ató alrededor del brazo derecho del joven. Al mismo tiempo, la mujer agarró los pantalones del joven con una mano antes de caer completamente.

Una pizca de asombro apareció en la cara del joven.

La succión era demasiado fuerte y tanto Tang Mo como la mujer estaban siendo succionados por ella. El joven los miró fijamente mientras su cuerpo se movía en dirección al pozo sin fondo. Sus ojos eran fríos pero dijo palabras burlonas:

—Eh, no me arrastres hacia abajo.

La mujer le envió una mirada suplicante.

—Sálvame…

El joven bajó la cabeza y miró a la miserable mujer, sin hacer nada. Las dos personas se miraron durante un momento. Entonces, el pantalón que la mujer sostenía desesperadamente fue arrancado. Ella miró al joven con desesperación antes de caer, con sus gritos resonando en el agujero sin fondo.

Tang Mo observó la escena mientras sostenía la cuerda de goma en la mano.

El joven miró el lugar donde la mujer había desaparecido durante mucho tiempo. Tang Mo no podía ver su expresión desde su posición. Entonces el joven levantó la vista y sonrió a Tang Mo.

—Esta cuerda es muy interesante. ¿Puedo desatarla?

【Habilidad: Soy el hombre que quiere ser el rey pirata】

【Función: Desde la palma de la mano puede disparar una cuerda de goma con excelente elasticidad. Debido a la causa y el efecto, el tiempo para desatar la cuerda de goma es de un minuto.】

¡El joven comenzó a tratar de desatar la cuerda!

Tang Mo no tuvo tiempo de dudar. El joven se sujetó a la pared con una mano para estabilizar su cuerpo, y no ser arrastrado al agujero sin fondo. Con la otra mano, intentó desatar la cuerda que le rodeaba el brazo.

Tang Mo, sin decir nada, tiró de la cuerda con ambos brazos, sacándose de la puesta uno a uno. Una vez que pasaron sesenta segundos, sus pies pisaron el suelo, caminó sin ninguna expresión hacia el joven y desató la cuerda de goma.

El joven movió la muñeca.

—¿Este es tu accesorio? Bueno… Pausar el tiempo, caminar por paredes y una cuerda de goma que no puedo desatar. ¿Son todos accesorios? ¿O son… habilidades?

Tang Mo no le contestó. Se metió la cuerda de goma en el bolsillo y fingió que era un accesorio. La cuerda se metió en el bolsillo y desapareció lentamente. Se puso en cuclillas, fingiendo que se ataba los cordones de los zapatos mientras dibujaba un círculo en el suelo. Entonces miró al joven que seguía sonriendo. Sus miradas se encontraron.

Tres minutos después, el joven preguntó:

—¿Estás pensando en por qué no la salvé? Ella rompió mis pantalones y eran mis pantalones favoritos. Si aún estuviera viva, la encontraría para conseguir dinero.

—Esto no tiene nada que ver conmigo. —Tang Mo se dio la vuelta y se dirigió a la plataforma de madera—. …Gracias.

Los ojos del joven se entrecerraron.

Él pudo haber salvado a la mujer.

Tang Mo vio que la habilidad y la velocidad de reacción del joven, eran iguales o superiores a las suyas. Dejando de lado las habilidades y los accesorios, la fuerza pura del joven era superior. No sabía qué hizo antes de que la tierra se conectara, pero sí, que Fu Wenduo tenía mejores habilidades que ese joven con cara de niño.

En solo un segundo, el joven pudo escapar del suelo que se derrumbaba y llegar al lugar donde estaba la flor de la luna. Habría sido capaz de levantar a la mujer en dos segundos y salvarla. Era porque incluso Tang Mo podía hacerlo.

Pero no lo hizo.

A Tang Mo no le interesaba saber por qué no lo hizo. Pero si no hubiera usado la cuerda de goma, habría caído. El joven que no pudo liberarse, se vio obligado a ayudarlo. Aun así, le dio las gracias, aunque lo maldecía por dentro.

No olvidaría que era él quien se levantaba mientras el otro intentaba desatar la cuerda. El joven no tenía la obligación de salvarlo, pero Tang Mo tampoco tenía la obligación de no maldecirlo. Así que…

¡Dibujo un círculo para maldecirte…!

Simuló observar la flor de la luna dentro del cristal, cuando en realidad estaba concentrado en el joven.

Tenía que tener más cuidado con esa persona.

La flor de la luna no había esperado que estos dos humanos llegaran a su lado. Se estremeció mientras decía:

—¿Tú… has venido hasta aquí? ¿Tan rápido? Eh, espera, no quites la tapa de cristal y me cojas. Será peligroso.

—¿Levantarte es peligroso? ¿Estás mintiendo otra vez? —Tang Mo preguntó con un tono casual.

La flor de la luna estaba tan ansiosa que no paraba de temblar.

—No, no estoy mintiendo. No puedes levantarme. ¡No me levantes! Por favor, no me cojas. Tendrás mala suerte si me coges.

—Has mentido más veces que tu número de pétalos. Acabas de decir que uno de estos dos caminos era peligroso y el otro era seguro. De hecho, ambos caminos eran peligrosos, el suelo se derrumbó y casi fuimos absorbidos por el pozo sin fondo.

—Pero realmente hay un camino más peligroso. El camino que elegiste. Has visto la mano. Los dos caminos son diferentes. Un camino era más seguro. No mentí… —Trató de defenderse.

—¿Realmente querías que eligiéramos un camino? —la interrumpió Tang Mo, su voz se volvió fría—: En este corredor, no estábamos tomando un camino sino un espacio. El camino es el suelo. Si caminar por el suelo era peligroso, no debería haber activado una trampa si caminaba por la pared. Pero todo el espacio hacia ti era una trampa. Mientras avancemos, no podemos evitar el peligro. La forma más difícil de recogerlo es no elegir un camino.

Era lo mismo sin importar el camino que se eligiera. Ambos tenían trampas. Solo era un camino difícil y otro más difícil.

La flor de la luna dio estas opciones con dos propósitos. Separar al equipo, si los otros equipos no actuaran como el de Tang Mo, lucharían entre ellos antes de elegir un camino causando bajas innecesarias.

Otro propósito era hacer que los jugadores relajaran su vigilancia: todos ir por el mismo camino o forzar al más débil para ir primero. Si Tang Mo fuera un poco más cruel, podría haber obligado a la mujer a ir primero y el joven no lo hubiese detenido. Una vez que ella eligiera un camino que contuviera una trampa, Tang Mo iría por el otro camino y a pesar de que tenía la sospecha de que también habría trampas, inevitablemente se relajaría un poco, disminuyendo sus probabilidades de sobrevivir.

La flor de la luna hizo un gran esfuerzo para evitar ser recogida por un jugador.

Tang Mo quitó con decisión la tapa de cristal y la sujetó por el rizoma.

—¡No me cojas! ¡Por favor, no me agarres! —se lamentó la flor de la luna—. Esta vez no estoy mintiendo. Si me coges, habrá consecuencias que no podrás pagar. Por favor, no me agarres.

El joven se acercó al lado de Tang Mo y miró la flor.

—Pero si no te recogemos, no podremos completar nuestra misión. No podemos salir de aquí hasta que la terminemos. Si no… ¿estamos aquí para hablar contigo mientras mientes? Oye, esta opción suena bien.

—No me agarres, tócame y te arrepentirás…

Tang Mo recogió la flor de la luna sin expresión alguna. Una fuerte voz resonó en el pasillo:

¡Ding, dong! La misión secundaria «Encontrar la flor de la luna que ama mentir» ha sido completada.

Una vez que recogió la flor de la luna, ésta pareció perder la capacidad de hablar. Bajó su capullo y se quedó quieta en su mano. Tang Mo no tuvo tiempo de observar cuando oyó un ruido sordo delante de él.

Los dos jugadores levantaron la vista, observaron con cautela como frente a ellos, el muro se elevaba poco a poco, revelando el mundo que había detrás. Tang Mo sujetó la pequeña sombrilla, receloso de posibles enemigos. Un minuto después, el muro se levantó por completo. Cuando vio lo que había, sus ojos se abrieron de par en par con sorpresa.

Detrás de la flor de la luna, ¡había una habitación en forma de triángulo equilátero!

En un lado de la habitación, la pared se levantó y reveló el pasillo que contenía a Tang Mo sosteniendo la flor de la luna y al joven. Las paredes de los otros lados de la habitación triangular se levantaron para revelar dos pasillos idénticos.

Un pasillo contenía una flor de la luna plateada que se extendía perezosamente bajo la cubierta de cristal. En el otro lado había un chico que parecía un estudiante de primaria que sostenía una flor de la luna en la mano, mirando fijamente a Tang Mo y al joven con cara de niño.

Sobre la sala del triángulo equilátero había una luna llena brillante y redonda. La clara luz de la luna se reflejaba a través de la cúpula de cristal sobre la habitación con tres pasillos. Los rayos de luz destellaban en el suelo y las paredes. Tang Mo se movió hacia un lado, dejando que la luz de la luna iluminara sus pies. Descubrió que una vez que la luz de la luna brillaba en el suelo y las paredes, éstas parecían convertirse en magníficas piedras preciosas.

Su corazón se detuvo al recordar de repente un lugar.

¡Ding dong! Activada la misión principal: «El juego del escondite en el Corredor de Gemas».

Las reglas del juego:

En primer lugar, hay 999 bifurcaciones en el Corredor de Gemas.

En segundo lugar, debe haber al menos un camino en cada bifurcación. Si es la dirección equivocada, entonces será un callejón sin salida.

En tercer lugar, en cada callejón sin salida, hay dos guardias de la Reina de Corazones patrullando.

En cuarto lugar, solo los que tienen la flor de la luna pueden salir del Corredor de Gemas.

En quinto lugar, un extremo del Corredor de Gemas es el dormitorio de la Reina de Corazones. Introduce la flor de la luna en el jarrón del dormitorio de la reina y el Corredor de Gemas se cerrará para siempre.

Se dice que todos los humanos que permanezcan en el Corredor de Gemas durante más de tres horas, ya no podrán salir de este corredor mágico. Serán convertidos en estatuas. Es un honor para cada persona clandestina convertirse en una estatua animal de la Reina de Corazones. El Corredor de Gemas también lo considera así.

La crujiente voz de un niño sonó en la mente del ex bibliotecario, se volvió hacia el joven que estaba a su lado. Este último parecía haber oído algo mientras miraba a Tang Mo. Levantaron la vista y miraron al niño del otro pasillo.

Las tres personas se miraron durante un rato antes de entrar en el centro de la sala triangular.

El pequeño sostenía una flor de la luna en su mano. Miró la parte superior de la cabeza de Tang Mo y del joven. Tang Mo también agachó la cabeza para mirar la del niño.

El niño los miró con cautela y dijo:

—Tú eres verde, yo soy rojo. Somos diferentes.

Tang Mo vio que el dibujo sobre la cabeza del niño era igual a la suya, pero roja. Cuando conoció a la mujer y al joven con cara de niño, los tres tenían figuras verdes idénticas sobre sus cabezas.

En un lado había dos adultos y en el otro solo un niño, sin embargo, se trataba de un peligroso juego de ataque a la torre, en el que el recién llegado podría ser una trampa. Por lo tanto, no le importaría usar la fuerza de un adulto para oprimir al niño.

—Dime con qué te encontraste antes de que se levantara el muro. Cuéntanoslo.

El niño agarró con fuerza su flor de la luna y miró a Tang Mo. Descubrió que estaba en desventaja, los colores de las figuras indicaban que los dos adultos podrían ser equipo. Además, él era solo un niño, en términos de fuerza, no era oponente de esos dos hombres.

—Déjame adivinar primero. Son compañeros de equipo y solían ser tres personas, ¿verdad? —expresó el chico con calma

—Antes de que se levantara el muro, ¿qué viste e hiciste? —Tang Mo siguió preguntando en lugar de responder.

El niño miró la expresión de Tang Mo y pareció ligeramente aliviado.

—Antes de que el muro se levantara, éramos tres en el equipo. Teníamos la misión de encontrar la flor de la luna a la que le gusta mentir, ¿ustedes tenían la misma misión? —El niño señaló la flor en la mano de Tang Mo. Luego continuó el análisis—: Si estoy en lo cierto, el objetivo de ambos lados es el mismo. En este sentido, no somos enemigos. ¿Has oído la misión principal que la torre negra acaba de lanzar?

Los ojos de Tang Mo se entrecerraron mientras el joven con cara de niño se reía, ninguno refutó sus palabras. El niño continuó:

—Ahora estamos en el Corredor de Gemas. Según la misión principal, ¿somos enemigos? No lo decía en mi misión principal y tampoco creo que lo haga en la tuya. Ya que no somos enemigos, analicemos… ¿Cuál es el significado de que estas tres flores lunares estén en diferentes corredores y por qué no hay nadie en ese corredor?

El niño parecía tener once o doce años pero sus palabras tenían sentido. Tang Mo casi fue burlado por él.

Era muy inteligente y no dijo su misión principal. Tang Mo tampoco quería que lo dijera. Era porque no sabía cuál era la misión principal del joven con cara de niño.

Si el joven y el niño tenían la misma misión, los dos podrían formar una alianza para enfrentarse a él.

Si la misión principal del niño y de Tang Mo era la misma, el joven sabría que había un problema y ocultaría su misión.

Sería problemático que todos tuvieran misiones principales diferentes.

Para Tang Mo, lo más importante era salir del Corredor de Gemas en tres horas.

El niño vio las expresiones de los dos adultos y no habló. Entonces tomó la iniciativa de pasarle su flor de la luna a Tang Mo. Este se sobresaltó mientras el niño hablaba con calma:

—No puedo vencerte. No sé cuál es tu habilidad pero sé que no puedo ganarte.

Por lo tanto, quiero ganar tu confianza, el chico no dijo esta frase pero Tang Mo y el joven con cara de niño lo entendieron.

Si ellos quisieran su flor, se la habrían arrebatado, pero el niño quería mostrar su sinceridad. De cierta forma, también había insinuado el contenido de la misión principal: «Solo los que tienen la flor de la luna pueden salir del Corredor de Gemas».

La flor de la luna era lo más importante. Tang Mo no sabía si el chico tenía las mismas reglas de juego que él, pero con sus acciones, la relación entre los tres se estabilizó temporalmente.

Los tres entraron en el último pasillo donde no había nadie, allí, el suelo no se había derrumbado. Una flor de la luna plateada estaba cubierta por una cúpula de cristal.

—No me cojas, no me cojas. Será muy peligroso si me agarran —dijo en pánico la flor de la luna.

—¿Nos encontraremos en el Corredor de Gemas si te recogemos? —preguntó, con sarcasmo, «Bruce Wayne».

La voz de la flor de la luna se detuvo bruscamente.

El joven con cara de bebé miró a Tang Mo y al niño.

—¿Seguro que esto es lo que se refiere con peligroso?

Tang Mo no se preocupó por él. Abrió la tapa de cristal, dispuesto a tomar la flor de la luna. Pero justo cuando estaba a punto de tocarla, el joven extendió repentinamente la mano y la agarró.

Tang Mo se volvió para mirarlo.

El joven con cara de niño sonrió.

—La anterior flor de la luna la recogiste tú y el niño te dio la suya. Yo no tengo una y tú no pareces querer darme una flor… ¿Puedo quedarme con esta?

—Si la quieres entonces tómala.

El joven con cara de niño la puso delante de su nariz y la olió.

—Vaya, no es fragante.

Después de tomar la flor de la luna, los tres examinaron el pasillo desierto. El fino hilo de plata y la sangre roja atrajeron la atención de Tang Mo. Examinó con cuidado las marcas y se escuchó la voz del niño.

—Parece que no pudieron elegir un camino y empezaron a luchar. ¿Fue la última persona que no pasó por el camino? —Tang Mo se volvió para mirarlo, el niño prosiguió—: Todos comprenden que la misión de encontrar la flor de la luna es la misma y las dificultades que se encuentran son iguales. Tú ya tienes mi flor de la luna. ¿No me crees?

Tang Mo miró a este niño precoz y le pareció ver en él la sombra de otro niño.

—No te creo. Solo te creo en nueve puntos.

—¿Todavía hay noventa y un puntos en los que no me crees?

Tang Mo no respondió.

El joven con cara de niño sonrió y respondió por Tang Mo.

—Aunque solo haya un punto de incredulidad, no te creerá. No me ha creído hasta ahora. ¿Cómo va a creerte?

Tang Mo dijo con ligereza:

—Comparado contigo, confío más en él.

El de apellido Yao extendió sus manos.

El niño los miró durante mucho tiempo. Luego dijo:

—Creo que la próxima misión de todos es la misma y que no debemos ser enemigos. Ya que tenemos que cooperar… Me llamo Fu Wensheng, es mi verdadero nombre. ¿Cómo debo llamarlos?

La expresión de Tang Mo cambió al sentir que algo no estaba bien.

El joven con cara de niño sonrió y respondió por ambos:

—Me llamo Bruce, Bruce Wayne. Su nombre es Zhao Zhao.

♦ ♦ ♦

La autora tiene algo que decir:

Tang Tang: Dilo otra vez. ¿Te llamas Fu qué? ¿Wensha? ¡¿Por qué el apellido Fu siempre me persigue?!

Viejo Fu: …

Fu Wensheng: ¡¡Cuñada!!

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