Villana mimada por el príncipe vecino – Capítulo 96: Baile de máscaras (2)

Traducido por Sharon

Editado por Ayanami


—¿Cómo debería decir esto…? Es una situación tan cliché…

El hombre bronceado quedó atónito ante las acciones de Lucas, y sonrió.

Ante su señal, cinco hombres aparecieron. Todos tenían trajes maravillosos y máscaras, por lo que no podían ver sus rostros.

Me pregunto cómo se las arreglaron para meter a tantas personas…

La seguridad de la familia del conde definitivamente no era tan pobre como para permitir que se entrometieran. Si alguien no invitado entrase a través del salón de la recepción, alguien le informaría a Tiararose o los demás. Sin embargo, no era el momento de pensar en eso.

Para empezar, debemos lidiar con esta situación.

Lucas se cruzó de brazos y se rió. Luego le extendió su mano a Philiane.

—Bien, Philiane. No pretendo ser duro aquí, así que regresemos juntos.

Si no tenía otra opción, él terminaría usando la fuerza… Es lo que estaba escrito en toda su cara.

Le estaba advirtiendo que, si no quería que su amiga resultara herida, debería ir con él. Esa vista hizo que Philiane se mordiera los labios con ira.

—No esperaba que fueras tan estúpido.

—Philiane, no hay razón para que vayas con él.

—Tia-. Pero…

—No hay nada de lo que debas preocuparte —le dijo con gentileza. En su lugar, no podía perdonar al hombre que trataba a su linda doncella de esa manera.

No lo mostró en su expresión o tono, pero ahora mismo estaba extremadamente furiosa.

El hombre bronceado compartía su sentimiento y miró fijamente a todos los hombres desde su máscara.

—Tal parece que no pretenden entregarme a Philiane. En ese caso, no tengo otra opción. ¡Les haré probar una cucharada de su propia medicina!

Con el comando de Lucas, los cinco hombres avanzaron. El hombre bronceado intentó detenerlos de inmediato y dio un paso hacia ellos… y los pateó con toda su fuerza.

—¡¡Woah!!

—Ustedes ni siquiera saben cómo escoltar a una dama de manera apropiada. ¡No hay manera en que puedan derrotarme!

—E-Eres fuerte a pesar de ser un noble… ¿Quizás eres un caballero, o algo?

—Entonces…

Primero, un hombre colapsó en el suelo.

Viendo eso, Lucas chasqueó la lengua y dio un paso atrás… pero el avance del hombre bronceado no podía detenerse. En un instante, las cuatro personas restantes habían colapsado. Lidió con ellos tan bien que Tiararose y Philiane dejaron escapar gritos de sorpresa.

—E-En verdad eres fuerte… Gracias, nos has ayudado.

—No sé quién eres, pero muchísimas gracias.

Las dos le agradecieron. En el momento en que Tiararose pensó en entregarle a la mente maestra, Lucas, a seguridad, el hombre bronceado exclamó con sorpresa.

—¡Cuidado, detrás…!

—¿Eh?

Bajaron sus guardias, pensando que todo estaría bien, sin esperar que los subordinados de Lucas estuvieran esperando en las sombras. Dos hombres saltaron hacia Tiararose y Philiane desde atrás. El hombre bronceado intentó ayudarlas, pero no había manera en que pudiera lograrlo a tiempo con la distancia que había entre ellos.

—¡¡Cuidado!!

—¡Philiane!

Ella dio un paso frente a Tiararose de inmediato para protegerla. Vio los cuchillos en las manos de los hombres y cerró los ojos… Sin embargo, notó que no se habían movido más que eso.

—A-Ah… Estoy feliz de haberlo logrado a tiempo…

—¿E-Elliot…?

—Sí. ¿Te encuentras bien, Philiane?

El cuchillo del atacante fue detenido por la espada de Elliot. Tenía sudor cayendo por su frente; parecía que había llegado corriendo.

Regresó su espada a su vaina y extendió su mano hacia Philiane, quien había colapsado en el suelo, con una sonrisa para aliviarla.

—Todo está bien ahora —le dijo mientras le sonreía.

Es genial…

Tiararose también se alivió al verlos. Además, escuchó una voz gentil hablar a su espalda.

—Lamento llegar tarde.

Era la voz profunda de la persona que más amaba Tiararose.

—¡Rey Aqua!

—Estoy feliz de que te encuentres bien. Nunca hubiera esperado que algo como esto fuera a ocurrir.

—Sí…

Aquasteed miró a los hombres colapsados, y a Lucas, que estaba siendo restringido por el hombre bronceado, y se dirigió hacia él de inmediato.

—Las protegiste a ambas. Muchas gracias.

—Es el papel del hombre proteger a las damas.

—Vamos a entregar a ese hombre a seguridad de inmediato.

Era bueno que hubieran logrado controlar la situación antes de que empeorara más. Al parecer, los otros invitados del baile todavía no habían notado nada. Tiararose estaba por sugerir que llevaran a Philiane a otro lugar, pero cuando vio que Elliot estaba con ella decidió no hacerlo.

—¿Hm? ¿Esos dos no tienen una atmósfera agradable? —Pensó Tiararose en voz alta, y los dos hombres a su lado se giraron hacia donde ella estaba mirando.

La atmósfera cálida que rodeaba a ambos hacía parecer que el problema de antes no había sucedido para nada.

—Gracias por salvarme. Más importante, estoy feliz de que la señorita Tiararose no haya resultado herida.

—No es necesario agradecer. Sin embargo, también estoy feliz de que no te hayas lastimado.

—Es porque nos salvaste, Elliot… Lamento haberte causado problemas —dijo Philiane, y miró a Lucas, quien tenía la boca tapada, por lo que no podía decir nada. En ese momento, el personal de seguridad llegó finalmente y se lo llevó.

—Esa persona… lo conoces, ¿verdad?

—Sí… Mis padres aceptaron una propuesta de matrimonio sin mi consentimiento, y él dijo que me llevaría de regreso —explicó Philiane con frialdad, y Elliot, que no conocía la situación, se sorprendió.

—Tan brusco… —dijo. Luego tomó su mano y se culpó por no haber podido hacer nada al respecto. Al mirarlo, Philiane rió.

—Eres amable, Elliot… No hay otra opción, estoy segura. Es vergonzoso decirlo, pero mi familia no es rica.

—Por eso el noble de recién…

—Sí, al parecer le ha otorgado ayuda económica a mi familia.

Philiane tenía muchos hermanos, así que era probable que necesitaran el dinero para sus hermanas menores. Aunque era lógico, era doloroso ser forzada a esta situación.

Elliot tragó con fuerza, al ver a Philiane sonreír con una mirada tan solitaria.

—Philiane…

—¿Sí?

Ella inclinó la cabeza, confundida, y se giró hacia él, que parecía haber perdido sus palabras. ¿Le había causado preocupaciones al revelarle sus problemas familiares?

Si es así, realmente lo lamento… pensó Philiane.

—Elliot, estoy bien. Por favor, no te preocupes por mí.

—Estoy preocupado —replicó de inmediato.

—U-Um…

Philiane lo miró con los ojos abiertos. En ese momento, él también la estaba mirando fijamente. Ante sus ojos tan sinceros, no pudo evitar sonrojarse.

—No tengo una posición social adecuada, así que no estoy calificado para decirte esto —le dijo suavemente.

—¿Eh?

Elliot era un plebeyo, así que no pertenecía a una familia noble. Era el asistente de Aquasteed y tenía conocimiento sobre la sociedad noble, pero era diferente a estar involucrado en ello.

Fue bendecido por el protagonista, así que nunca había pensado que sería un problema no ser un noble. Mejor dicho, pensó que era bueno no tener que atender a las problemáticas fiestas nocturnas.

—Sin embargo, ahora mismo… Desearía ser un noble. Si lo fuera, podría ayudarte de inmediato.

—¡Pero me has ayudado! Como el príncipe de un cuento de hadas. Me salvaste, así que no necesitas preocuparte por eso —refutó ella. No obstante, Elliot parecía sentirse diferente, y sacudió su cabeza.

—Philiane.

—¿S-Sí?

—Si pudieras garantizarme un deseo, ¿podrías esperar a que obtenga una posición noble a través de mi trabajo duro?

Los ojos de la sirvienta se agrandaron al escucharlo.

Era muy raro que una persona sin posición se confesara a un noble. Y aunque sucediera, la mayoría no podía llevarla a cabo.

Por otro lado, el caso de Elliot era especial. Después de todo, le era posible obtener una posición social.

Era el asistente de Aquasteed y su persona de confianza. Si se las arreglaba para realizar un gran logro, era muy probable que pudiera obtener un título.

El corazón de Philiane comenzó a latir con fuerza. No pudo responderle, preocupada por qué tipo de palabras debería decir. No había esperado que se le confesaran con una intención tan pura como esta, para algo que no era un matrimonio político.

Observando al suelo sin palabras, Philiane tomó una respiración profunda antes de levantar la mirada hacia Elliot, quien seguía observándola con ojos sinceros.

Era su colega. Usualmente, era gentil y amable… pero también era bueno con la espada y la magia, por lo que era confiable. También tenía comportamientos tímidos; esa diferencia entre su imagen y su personalidad le hacían muy popular entre las sirvientas de palacio.

—Muchas gracias. Estoy feliz de escuchar tus sentimientos…

—Philiane…

—Esperaré… A cuando vuelvas a extenderme tu mano.

—Sí… ¡Definitivamente lo haré!

Tiararose los miró y suspiró de alivio. No había esperado que la situación se resolviera de esta manera.

—Estoy feliz.

—Elliot probablemente trabajará más duro a partir de ahora.

—Es cierto.

Aquasteed sonrió a un lado de Tiararose, apoyando a su asistente. Había pensado en ayudar, pero, al parecer, no debía interferir porque Elliot se esforzaría.

¡Con esto, un caso está resuelto! Bien, regresemos…

En el momento en que Tiararose pensó esto, alguien puso su mano en su hombro.

—¡Eek!

—Por cierto, gatita… ¿Quién es este chico? —Le preguntó el hombre bronceado, acercándose a Tiararose. Por supuesto, no había manera en que Aquasteed se mantuviera en silencio y perdonara algo como eso.

—¿Podrías no tocar a mi esposa?

—¿Eh? Así que en verdad estás casada, huh…

Tiararose observó al hombre y se sacó la mano de su hombro.

—¡Te dije que estaba casada! —Le gritó, impaciente.

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