La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 130: Destino inverso (3)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


—¡Señorita!

Afortunadamente, cuando escuchó la voz urgente de Aria, el mayordomo se apresuró a entrar, pero no pudo hacer frente a la calamidad inesperada que se desarrolló en el hermoso jardín y se tragó el aliento.

—¿Qué… qué es esto…?

—¡Date prisa! ¡Llama a un médico! —le ordenó Aria, y el hombre abandonó el jardín, corriendo apresurado.

—Sí… ¡Sí!

Las sirvientas que entraron al jardín gritaron al observar el alboroto.

—¡Aaaaaah!

—¡Oh, Dios mío!

—¿Qué podemos hacer?

—¡Coge la toalla!

La cantidad de sangre que Caín vomitaba aumentó, y todos gritaron llenos de pánico. El llanto de Mielle se hizo más fuerte.

—¡Hermano!

—¡Ah, señorita…! ¿Estás bien? —preguntó Jessie, pálida por los increíbles horrores, al recordar que Aria había estado bebiendo el mismo té en la mesa.

—Estoy… bien —le respondió Aria, recuperando lentamente la razón a diferencia de otros que estaban llenos de horror. No, podía sentir un estado de ánimo creciente porque, después de una década más o menos, finalmente pudo lograr lo que había esperado.

Hubiera sido mejor si Mielle hubiera recordado el pasado como yo.

De esa manera, Mielle habría tenido que retractarse de lo que había hecho en el pasado y su resentimiento se habría multiplicado, aunque tampoco estaba mal saber que se enfrentaría a la muerte sin entender lo que había sucedido. De esa manera, sentiría que era más injusto. Terminaría derramando lágrimas de resentimiento contra la mujer malvada, pensando que incluso Caín, que no había cometido ningún crimen, terminó perdiendo la vida.

Pensando que quería verlo lo antes posible, Aria fingió estar asustada y se acercó.

—¡¿Qué demonios es esto…?! ¡Hermano! ¿Qué puedo hacer? ¿Estás bien?

Ante las audaces palabras que la persona culpable de la situación pronunció, Mielle abrió los ojos con enojo y comenzó a gritarle sin dejar de llorar.

—¡¿Por qué?! ¿Por qué le dejaste beber ese té? ¡¿Por qué?! ¡Gracias a ti…! Gracias a ti, mi hermano… ¡Bebió el té envenenado que se suponía que debía hacer Annie!

Jessie y Annie ladearon la cabeza por un momento, frunciendo el ceño ante los gritos de Mielle que implicaban que alguien más tendría que haber sido la víctima.

—¿De qué estás hablando, Mielle? ¿Estás diciendo que le dejé beber el té…? —preguntó Aria de nuevo con una mirada muy perpleja como si no supiera de qué estaba hablando.

—¿Por qué…? ¿Por qué me preguntas eso? No me digas… ¿había algo en el té que alguien no debería beber…?

En ese momento, Caín tosió fuertemente y una terrible cantidad de sangre fluyó hacia atrás. Parecía indicar el final de Caín y el jardín se llenó de gritos.

—¡Yaaah!

—¿Qué tengo que hacer? ¡Oh Dios mío! ¡Señor Caín…!

—Mi…  Mielle…

Caín la llamó con una voz débil que parecía a punto de desaparecer. Su voz estaba tan sin vida que solo podía ser su última voluntad. Mielle respondió con lágrimas en los ojos, sorprendida por el sonido de su voz moribunda.

—¿Si…! ¡Dilo!

—Eso… no fue… ¿verdad?

Era una pregunta sin tema, pero Mielle dejó de respirar cuando se dio cuenta lo que quería decirle.

—Bueno, yo… yo… ¡uh…!

La respuesta poco clara fue suficiente para traer decepción y tristeza a Caín. Su mirada perdieron foco y tembló como un pequeño bote que se encontraba con las olas.

Lo último que sentiría sería la decepción y el dolor por su hermana. Aria, quien pensó que era una muerte adecuada para Caín, quien le había cortado la cabeza en el pasado, lo consoló agarrándose de las manos frías de Caín.

—¡Hermano…! ¡Mielle…! ¡Mielle no sería una chica tan mala…!

Fingió encubrir a Mielle, recordándole lo horribles que habían sido sus fechorías para que Caín no pudiera afrontar la muerte con ningún alivio. Le permitió recordar que Mielle había sido lo suficientemente malvada como para mutilar a su padre, empujarlo por las escaleras y alimentarlo con té envenenado.

Tan pronto como terminaron las palabras de Aria, los ojos de Caín se cerraron lentamente. De sus dos ojos cerrados, el arrepentimiento fluyó como una lágrima, y ​​la fuerza desapareció de sus manos frías. Su cabeza cayó impotente como si fuera a marcar su final miserable por su karma pasado.

—¡Oh, Dios mío! ¡¿Todavía no ha venido un médico?!

—Oh no, ¿qué podemos hacer?

—¡No hermano! ¡No, no…! ¡No! ¡No! ¡No…! —gimió Mielle, sacudiendo los hombros de Caín con mucha fuerza para que pudiera abrir los ojos de nuevo—. ¡Vamos, hermano! ¡Por favor…! ¡Por favor abre los ojos! ¡Por favor!

Como si no pudiera soportarlo más, Mielle gritó desesperada, hasta que Aria se acercó al oído de Mielle por su acto tonto.

—Por eso te dije que controlaras bien la cantidad, Mielle.

—¡Yaaah!

Al oír ese susurro burlón, Mielle finalmente comenzó a luchar como una loca, y algunas de las doncellas, que estaban aterrorizadas y observando, la restringieron.

—¡Gracias a ti! ¡Por tu culpa! ¡Si no fuera por ti!

¿De qué estás hablando, Mielle? Todo fue por tu culpa. 

Aria se encogió de hombros y tembló como si las palabras de Mielle la hubieran lastimado, y sollozó. Se cubrió la cara con la palma de su mano porque no pudo manejar su expresión al ver a Mielle, que había estropeado todo ella sola y se había vuelto loca.

Aria pensó que era extraño que no pudiera controlar su alegría en una situación en la que Caín podría estar muerto, pero también pensó que era natural porque era la venganza que había esperado durante tanto tiempo.

—Así… es. Todo es mi culpa. ¡Si me hubiera portado bien, esto no habría sucedido…!

—¡Yaaah!

Debido a Aria, que dijo lo que no podía soportar, Mielle no pudo soportar su ira, y finalmente perdió la cabeza. Pero nadie estaba dispuesto a ayudarla, y en cambio, solo una mirada de desprecio y enojo se derramó sobre el pequeño cuerpo de Mielle.

—Mielle, ¿cómo pudiste…?

Especialmente Jessie, que sabía que el té que Caín acababa de beber pertenecía a Aria. Estaba aterrorizada por la ira, la traición y el miedo de haber estado a punto de perder a su precioso ama.

Después de repetidas locuras, nadie se compadeció ni un poco de Mielle.

♦ ♦ ♦

No pasó mucho tiempo antes de que el mayordomo regresara a la mansión con un médico. No tomó mucho tiempo, pero Caín no pudo obtener ayuda debido a la cantidad significativa de veneno que Mielle había puesto en el té, y perdió su vida.

No hubo dudas sobre la identidad del culpable, y la inconsciente Mielle fue encerrada en una habitación. Como se trató de la muerte de un enviado del Castillo Imperial, naturalmente, fueron ellos los que realizaron la investigación.

—¿Estás bien? —Asher llegó corriendo al lado de Aria en un paso, dejando todo su trabajo atrás. Estaba con el equipo de investigación imperial a cargo de la investigación.

Aria sonrió torpemente ante su mirada preocupada.

—Estoy bien. El hermano Caín fue el único que bebió el veneno.

Lo diseñé todo, y nada podría haberme dañado.

Pareció adivinar la verdad con su respuesta discreta, pero incapaz de disipar sus preocupaciones por completo, miró el rostro de Aria durante mucho tiempo.

—Estoy realmente bien —enfatizó Aria con una sonrisa, y solo entonces Asher se sintió aliviado.

—Me alegro entonces. Me preocupaba que pudieras haberte dañado.

—Tengo el reloj de arena. Si pasa algo, puedo usarlo.

El reloj de arena estaba sobre la mesa. Esto se debía a que aún no lo había guardado después de haberlo sacado para usarlo a la hora del té.

—No te preocupes —le dijo Aria, pero el rostro de Asher se oscureció de nuevo.

—La habilidad no lo es todo. Además, tienes que pagar un precio muy alto. No vas a morir, pero espero que no lo uses si puedes. Este poder es muy raro e inusual, pero por eso mismo nadie puede garantizar las consecuencias.

A diferencia de la familia real, Aria había pasado por mucho para despertar su poder, y siempre debía pagar por su uso. Como era algo que Aria misma sabía muy bien, y para calmar sus preocupaciones, asintió sin contradecirlo.

Por supuesto, a ella no le importaría pagar ese precio y girar el reloj de arena cientos de veces si podía continuar con esta vida, pero no se molestó en decírselo porque no quería preocuparlo más.

—Y por favor úsame en lugar del reloj de arena. Soy más capaz de lo que piensas y siempre estoy esperando tu llamada —le dijo con sus ojos azul oscuro fijos en ella. No había ni una pizca de falsedad en ellos.

Aria, que sintió que su corazón se desbordaba cuando dijo que estaba listo para moverse por su llamada en cualquier momento, asintió con un poco de rubor.

—Gracias.

—Se trata de un sirviente que salió con mi permiso, así que daré las instrucciones finales. Por favor, no te preocupes, porque me aseguraré de que no descuiden la investigación y de que le den el castigo adecuado.

Oh, querías mostrármelo. El Castillo Imperial no está muy lejos así que no tenías que acompañar a los caballeros. Me preguntaba por qué tendrías que perder el tiempo… Por eso me gustas. Como conoces mi pasado, pareces saber que esto no es algo natural, pero te pones de mi lado y me apoyas plenamente.

—Me alivia oírte decir eso. Cooperaré con la investigación para que no tengas que preocuparte.

Sin embargo, incluso si él no usaba su poder para este caso, ella no tenía que tomarse ningún problema porque ya lo había planeado perfectamente sin ningún cabo suelto. Sintiéndolo, Asher sonrió brillantemente por primera vez hoy. Era una sonrisa muy agradable, a pesar de que no tenía nada que hacer y su novia no le dejó ayudar.

—Es difícil para mí soportarlo porque sigues haciendo esto.

—¿Es difícil?

—Desecharía todo lo que estoy haciendo para tener una conversación contigo —le dijo, tocando suavemente un largo tramo del cabello de Aria. No era apropiado tener una breve conversación en este lugar. Aunque estaba un poco agitada por el toque que alisaba su cabello, se dio cuenta de que no era el momento, y rompió la extraña atmósfera que él creaba.

—No me gusta la gente que se olvida de su deber y hace el tonto.

—Si dices eso, no podré quedarme aquí más tiempo.

Finalmente, Asher, a quien Aria le recordó su ajetreada realidad, tuvo que levantarse de su asiento. Su rostro estaba lleno de pesar, pero no tenía excusa para quedarse porque ella dijo que no necesitaba su ayuda. Como la casa estaba en un estado desordenado, tuvieron que verse en su habitación en lugar de la puerta de entrada, así que Asher estaba a punto de abrir la puerta y salir, pero se detuvo y se dio la vuelta.

—Bueno, me iré ahora. Por favor llámame cuando me necesites. Y…

Esperando el final de su oración, Aria se sorprendió al sentir sus labios caer sobre su frente. El caballero esperándolo en la puerta abrió los ojos al verlo, sonrojándose. Poco después, volvió la cabeza apresuradamente, entendiendo que vio algo que no debería.

Sus labios, que la habían sido tocado brevemente, no se retiraron, sino que tocaron la mejilla de Aria de nuevo. Ahora estaban bastante acostumbrados y ninguno de ellos se sonrojó ante la muestra de afecto. Se miraron a los ojos y prometieron volver a verse.

—Por favor, no te excedas.

—Lo… entiendo.

Asher dio las instrucciones firmes a los caballeros e investigadores que se quedarían en la mansión para verificar el caso para que busquen de manera exhaustiva y justa, y abandonó la mansión. Sin embargo, los rostros de los oficiales se llenaron de ira al escuchar la situación.

—¿Se cayó justo después de beber té?

—¡Sí! ¡Tan pronto como bebió, se derrumbó vomitando sangre! —les explicó Annie emocionada. Incluso imitó el colapso como si estuviera sucediendo en ese momento.

—¿La señorita Aria también tomó del té?

—¡Sí!Lo bebió, pero no mostró problemas. Caín fue el único que cayó.

Ante la declaración de Annie, el caballero asintió con un rostro muy serio. Escribió que si bebieron el mismo té, pero solo él cayó, Mielle tuvo que haber envenenado una taza de té.

Jessie, que había estado en el jardín de principio a fin con Aria, respondió de igual manera, excepto por una sola cosa: alguien cambió su asiento con Caín.

—¿Quieres decir que estaba sentado en otro lugar?

—Sí. En realidad, ese era el asiento de la señorita Aria —respondió Jessie con expresión oscura. Estaba experimentando la traición, ira y decepción de alguien que alguna vez creyó en Mielle. Ante las inesperadas palabras de la sirvienta, el caballero la apresuró.

—Por favor, cuéntame en detalle.

—Originalmente… la señorita Aria estaba sentada allí. Vertí té en su taza. Nuestra señora volcó el té de Annie, que estaba sentada a su lado y cambió de asiento mientras tanto. Annie y Mielle salieron para cambiar su ropa mojada. Entonces Caín llegó a la mansión y tomó el asiento de nuestra señora. Y…

Cuando Jessie, que había terminado su larga explicación, no pudo terminar, el caballero se quedó brevemente sin habla por el impactante testimonio.

—Caín bebió el té que originalmente pertenecía a Aria, mientras que la mujer que había preparado el té desapareció… 

—Así es… —afirmó Jessie a punto de llorar.

La expresión del caballero escuchando el testimonio de Jessie estaba en shock. Si era cierto… Mielle intentó matar a Aria, la estrella del imperio y amante del príncipe heredero.

—¿Tú también lo crees?

—¿Si? ¿Qué…?

—Te pregunto si crees que su objetivo real no era Caín, sino la señorita Aria.

No hubo otra señal de afirmación, pero el ceño fruncido de Jessie y los labios firmemente cerrados eran suficiente respuesta. El testimonio de Jessie agregó rigor a la investigación, que ya estaba siendo llevada a cabo con cuidado por las instrucciones de Asher.

Incluso el desdén impregnaba los ojos de los caballeros e investigadores que se suponía que debían llevar a cabo la investigación de manera justa y tranquila. Después de una serie de estallidos emocionales, el testimonio de Annie y que descubrieran el cambio de asientos, fueron a encontrarse con Aria furiosos.

—Lo escuchamos de los testigos. ¿Es eso cierto?

—¿Es eso lo que dijeron? 

Aria, que estaba eligiendo qué decir a la pregunta de un caballero, suspiró afirmativamente. Parecía como si le hubieran descubierto un secreto que no quería contar.

—Eran una familia en el pasado, así que entiendo que quiera encubrirlo… Pero el perdón tiene un límite. Ella debe pagar por este horrible acto —le dijo un caballero con cara de pesar.

Había malentendido, pensando que Aria trataba de encubrir los desagradables pecados de Mielle. Los ojos de Aria, que disfrutó al máximo de la respuesta deseada, se enrojecieron. Parecía que derramaría sus lágrimas si movía unas cuantas veces sus largas y ricas pestañas.

De alguna manera, sintió que había visto algo que no debería, así que el avergonzado caballero se apresuró a sacar un pañuelo de sus brazos. Era un pañuelo que le había dado su amante, por lo que no podía prestárselo a nadie más, pero no podía permitirse el lujo de ignorar esta situación.

—Gracias. Eres muy amable.

—Oh, no. Lo siento mucho… creo que dije algo grosero…

—No eres grosero. Soy estúpida… Me siento culpable de que esto haya sucedido porque he estado encubriendo los errores de Mielle. Tengo la conciencia culpable.

—¡Qué tontería! ¡Ella es la culpable si no pudo reflexionar a pesar de la misericordia que le ha mostrado!

—Es un poco reconfortante para mí decir eso… —sonrió Aria un poco triste, fingiendo ser consolada.

—Lamento decirle esto, señorita Aria, pero esta vez tendrá que pagar por su pecado sin piedad.

Aria asintió lentamente después de retrasar su respuesta.

—Supongo que sí. Una persona inocente perdió la vida por mi inútil interferencia. Ahora cooperaré sin ocultarlo.

Fingió que, aunque no era lo que quería y que la entristecía, ya no podía seguir evitándolo.

Una vez Aria decidió que Mielle sería castigada severamente, la investigación fue fluida y rápida. Se obtuvieron testimonios de todos en la mansión, y la evidencia dejada en el jardín y el cuerpo de Caín fueron recolectados y enviados a otro lugar para analizarlos.


Maru
La venganza es un plato que se sirve bien frío. Y la manera en que ha hecho esto, simplemente me encanta.

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