¡No quiero ser la Princesa Heredera! – Historia paralela 27: La canción de cuna del Apóstata

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


Me siento bien por primera vez en mucho tiempo.

Caminé a paso rápido para regresar rápidamente a mi país. Es difícil tener un equipaje grande, pero es un recuerdo para mamá.

No puedo perderlo.

Mientras caminaba, recordé la conversación con el “Shinigami Rojo” con quien me encontré inesperadamente y mi boca se aflojó.

Nunca imaginé que hubiese una persona que puede hablar conmigo de forma normal.

Me pregunto si es porque es igual que yo.

El tiempo con él fue agradable, mientras hablaba con él mi cuerpo temblaba de alegría.

Con ganas de tararear o incluso de cantar, dejé la calle principal y entré en un camino de montaña.

Ya es hora del contacto habitual.

Como nadie puede verme, me adentré en un sendero de animales y desaparecí entre los árboles.

Bajé la bolsa de yute que llevaba, durante todo este tiempo, bajo un gran árbol.

Se cayó.

Cuando la bajé, las cosas dentro hicieron un ruido sordo al chocar entre sí.

Para asegurarme, comprobé los alrededores y saqué del bolsillo del pecho un papel con una formación mágica dibujada.

Lo extendí sobre las raíces del árbol y le imbuí poder mágico a la formación mágica dibujada. La formación brilló pálidamente y pronto pude escuchar una voz.

—Llegas tarde…

Es la voz baja de una mujer. Es mi maestra.

Respondí con indiferencia, a la voz malhumorada de siempre, que terminé el asunto importante.

No quise hablar por mucho tiempo.

—Lo he resuelto. Como estaba previsto, 5 objetivos. Ahora vuelvo.

Después de que simplemente resumiera el asunto, la voz proveniente de la formación mágica fue acompañada por un sonido desagradable.

—¿Regresar? Todavía no te he ordenado que regreses al país.

—Enviaste a los miembros de “Kuro” a mí en secreto. ¿Pensaste que no me enojaría con eso? Me siento mal, así que me iré a casa.

Como le informé de la intención real, mi maestra de gremio sólo respondió, “ya veo”.

—Hmm. Pensé que no harías contacto, ¿pero tal vez te has deshecho de ellos?

—No hay manera, el Maestro lo sabe mejor. Yo no mato aparte de mis objetivos. Otra persona lo hizo. Yo sólo limpié.

—Hou.

Se hizo el silencio. La magia sigue brillando a pesar del parpadeo.

Me pregunto si esta escena no terminará pronto, pensé.

—Aunque no los necesitaras… a pesar de las apariencias, reuní a los más hábiles entre nosotros. ¿Sabes quién lo hizo?

Ante esta voz, que contenía una carcajada, la apariencia de Caín parpadeó ante mis ojos.

Por primera vez, en mucho tiempo, me encontré con alguien con un talento igual al mío.

—El Shinigami Rojo.

—¿Qué…?

—Estoy diciendo, el Shinigami Rojo. Supongo que estaban en su camino. Fue una obra espléndida e indescriptible. Todos murieron al instante… ¿No sería mejor entrenar a nuestros miembros desde cero?

—Qué tontería. La historia dice que el Shinigami murió por la Maldición de Sahaja… No debería estar allí.

Como si me burlara de ella, respondió con una voz irritada.

En todo caso, pensé que se me vería diciendo una mentira. Realmente, no me importa.

—Si dices eso. Entonces, me pregunto quién era. No nos peleamos, pero que tenga un talento igual al mío me hace pensar que ha sido él. Y esos ojos rojos. Creo que eso es prueba suficiente de que es él.

—Shinigami de ojos rojos… eh.

Cuando le hablé de los ojos que eran su rasgo más característico, como era de esperar, la Maestra dejó de dudar. Hay muchos asesinos y, entre ellos, él es el único con ojos rojos. Todo el mundo lo sabe.

—Creo que es inequívocamente él. Yo también tenía curiosidad por la maldición, así que le pregunté, pero la evadió. Es interesante. Hacía mucho tiempo que no quería matar de verdad.

—Para. No se permitirá.

Intenté decir una broma, pero me derribaron fácilmente.

Por Dios, me encogí de hombros.

—Lo sé. Es el favorito del Rey. No pienso levantar una mano sobre él sólo para ser ejecutado.

Es una historia famosa que nuestro Rey está obsesionado con él.

—Hmm… Parece que sería un buen recuerdo. ¿Podrías traerlo?

Me sentí asombrado por la Maestra que trajo una demanda irrazonable. ¿Capturar a alguien cuyo talento es igual al mío? Eso es algo terriblemente irrazonable.

—Imposible. Dijo que no tiene ganas de volver.

—Es una orden… ¿Qué pasa si digo eso?

—Injusto… Pero, no. Tengo que ir a ver a mamá pronto. Tengo un recuerdo.

Miré la bolsa de yute que puse encima de la maleza.

Un recuerdo para mamá. Esta vez es mucho. Espero que le guste.

—Egoísta…

Me ofendió la voz de mi Maestra.

—Mira, dije que estaba enojado. Siempre lo digo. Quiero trabajar solo, ya que los demás me parecen una carga.

—Pero, esta vez es el oponente.

—Cállate. Qué oponente. Obedezco a la estrategia del Maestro, pero no cederé solo en eso.

Si no escucha, no trabajaré. 

Cuando insinué eso, el lado opuesto de la formación mágica se hundió en el silencio.

—Lo entiendo… Pero la siguiente petición es imposible solo. Escucharé tus peticiones, así que hazlo.

—No me importa si es mi objetivo.

—Vamos a prometerlo.

Asentí a la respuesta que me devolvieron en un instante.

—Ya veo, está bien. Entonces, me iré a casa.

—Espera, te permito ir a casa, pero resuelve un asunto antes.

Entorné las cejas hacia la Maestra, que todavía tenía un trabajo para mí.

Creo que hoy he trabajado bastante. 

—¿Eh? Tengo suficientes recuerdos para mamá.

—Por culpa del Shinigami, eres el único que puede ir allí ahora. Es urgente… Hay un testigo. Bórralo antes de que Willhelm sospeche algo.

Con esas palabras, un solo chico de pie temblando en la escena vino a mi mente.

Por supuesto, lo recuerdo. Porque, decapité a los blancos frente a él a propósito.

Sumergido en la sangre que salpicaba profundamente a su alrededor, temblaba con los ojos muy abiertos.

Recuerdo la desesperación en sus ojos de que él puede ser el siguiente… pensé que era realmente bueno.

—Él, eh. Sí, lo tengo. Lo arreglaré antes de que se acabe el día… Por eso no te quejes de mis acciones después.

Mientras comunicaba mi consentimiento junto con una amenaza, en respuesta, escuché un chasquido de lengua.

—Tch. Entendido, así que después de todo lo dejaste solo a propósito.

—Porque él no era mi objetivo.

Para mí es natural.

Por eso giré sobre mis talones y lo dejé ir.

Cuando entendió que no lo matarían, se sintió tan aliviado que perdió el conocimiento.

—Tú… simplemente lo ignoraste.

—Naturalmente. Pero está bien. Ahora lo entiendo bien.

—Nunca cambias… Cuando se calme, da la cara en el escondite.

—Entendido.

Junto con esas palabras, la formación mágica escrita en el papel perdió su luz. Le prendí fuego para quemarlo hasta convertirlo en cenizas.

Un trabajo y me voy a casa.

—Es problemático.

Sostuve el rosario invertido que siempre llevo a la luz.

Con la luz dispersa, entrecerré los ojos.

—Mamá, lo siento. Tengo un trabajo más. Lo terminaré en seguida, así que espera un poco.

Me llevé la bolsa de yute al hombro. El contenido rodaba y hacía ruidos de golpes.

Cambié el rumbo de hace un rato y comencé a caminar tranquilamente.

Cada vez que la bolsa de yute se agita, hace un sonido sordo.

Espero que no se aplaste demasiado.

La bolsa tiene muchas capas, así que la sangre no se filtrará, pero no me gustaría que se ensuciaran antes de enseñárselas a mamá.

Ah, pero, ese chico tenía unos hermosos ojos azul cielo.

Recordé, distraídamente, su expresión, antes de ser tragado por la desesperación.

Si vuelvo llevándolos, me pregunto si mamá estará contenta.

Cuanto más lo pienso, mejor me parece la idea.

Misteriosamente, cuando pensé en eso, el molesto trabajo adicional, de repente, me pareció agradable.

La bolsa de yute se agita de arriba abajo. Dentro, los recuerdos para mamá también se agitan.

Además, silbé de buen humor.

Sintiéndome bien, bajé por el camino de la montaña. Me pregunto si todavía está allí.

Mi regreso parece retrasarse un poco.

—Pesado, ho.

Una vez más, reajusté la bolsa de yute, sonó como si algo dentro se aplastara.

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