¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 49: Ella y el Shinigami (1)

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


La señora Delris le dio un mordisco, no al relleno, sino al daifuku blanco, y pareció asombrada.

— ¡¡Hee!! Tiene una textura inusual. Es la primera vez que pruebo algo como esto.

—Ufufu, ¿de verdad? Todos los que lo comen por primera vez, se sorprenden.

Estoy satisfecha con la reacción de la Sra. Delris. Es un sentimiento agradable. Ella tomó otro bocado.

— ¿Nn? ¿Qué es esto dentro?

—Es pasta de frijoles rojos. En términos generales, son frijoles azuki y azúcar hervidos juntos. Creo que es algo inusual, porque no está disponible en este país.

—Pasta de frijol rojo, ¿eh? Es completamente diferente de los dulces que como normalmente, pero podría volverme adicta a este sabor…sí, delicioso. Me gusta.

— ¿De verdad? ¡Si es así, me alegro!

Le sonreí a la señora Delris, quien asintió, mientras masticaba. Incluso si nunca lo ha comido, pensé que estaría contenta con este tipo de dulzura. Por supuesto, no hablo por todos y cada uno de nosotros, pero, las mujeres somos, generalmente, débiles a los dulces.

Parece que la señora Delris no es una excepción.

La señora Delris, con un aspecto totalmente satisfecho, esta vez, recogió un daifuku de fresa de la caja.

— ¿Esto es? Recuerdo que lo llamaste daifuku de fresa.

— ¡Sí, es un trabajo nuevo que hice esta mañana! serás la primera en probarlo.

— ¿Eso está bien? Trayendo algo tan precioso a este lugar.

Cuando me preguntó si no me gustaría comerlo, sacudí la cabeza.

—Está bien, estoy en deuda con usted por todo lo que ha hecho. Por supuesto, que me gustan los dulces, pero los hice para que una persona en especial pudiera comerlos. Debido a que fueron hechos para usted, por favor no se preocupe y cómalos sin miedo.

—Esto, se está convirtiendo, cada vez más, en un honor —Sonriendo felizmente, la señora Delris mordisqueó el daifuku de fresa.

—Fufu. Tengo mucha confianza en ellos.

Hablé con la señora Delris quien se quedó quieta en cuanto lo probó. Esta reacción significa que, indudablemente, le gustan. Cuando le hablé con confianza, la señora Delris habló mirando fijamente al daifuku de fresa.

—No puedo creerlo…es tan delicioso

¡¡Bien!!

Espontáneamente, hice una pose de éxito en mi mente y mostré una sonrisa completa.

— ¡Cierto! También amo el daifuku de fresa. Me alegra que haya sido de su agrado, señorita Delris.

Haa, la Sra Delris suspiro de admiración y me miró con respeto.

—Tú…esa es una habilidad secreta increíble.

—Gracias por el cumplido. Me alegro que lo haya disfrutado.

Los elogios sinceros, se sienten bien. Cuando veo a las personas que comen con deleite, creo que, como era de esperar, no puedo dejar de hacer dulces. Bien, también demos lo mejor la próxima vez.

—Nnn…

Satisfecha con la reacción de la Sra. Delris, estaba pensando en nuevos productos, cuando se escuchó una voz apagada desde atrás.

— ¿Nn?

—Ah, parece que finalmente se despertó.

La Sra. Delris lo dijo como si fuera un asunto insignificante. Cuando entendí el significado de estas palabras, me puse de pie.

A toda prisa, volví a su lado.

Acostado en algo en lo que parecía ser una pequeña cama, tenía una expresión confusa, sus ojos estaban, claramente, abiertos.

En este momento noté…

Sus esbeltas facciones aún conservan la infantilidad, pero hay un poco de galantería mezclada en ellas, espero, con ansias, que se convierta en una belleza de piel clara en el futuro. Siguiendo el puente de la nariz en su pequeño rostro, no hay nada feo como un bigote. Quizás porque es consciente de su ojo que no puede ver, se dejó crecer un flequillo largo en el lado izquierdo.

El pelo negro y rizado está recortado uniformemente a la espalda.

—Buenos días. ¿Recuerdas quién soy?

Cuando me acerqué y lo llamé, se sorprendió y me miró.

Su ojo vigilante me atrapó. Estaba tan sorprendida por el tono rojo claro que contuve el aliento. Cuando ese ojo me reconoció, su expresión cambio.

— ¡Tú, eres la de antes!

Al escuchar esas palabras, me sentí aliviada de que él recordara la reunión que habíamos tenido. Me pregunto qué debería decirle si me cuestiona sobre quién soy.

Parece incapaz de entender su condición actual, así que comencé a hablar para que se sintiera seguro.

—Está bien. La maldición desapareció. ¿No estás contento?

Cuando lo dije con una sonrisa, miró su pecho con un Eh.

Después de confirmar que no hay nada ahí, se sentó en pánico. Puedo decir que, por la agilidad de su movimiento, está considerablemente entrenado.

Examinó a fondo su cuerpo, y cuando se dio cuenta de que no había ninguna anormalidad, su expresión se volvió aún más confusa.

— ¿La formación de hexcraft se ha ido?… ¿Por qué?

—Está niña te ayudo.

Al verlo lucir aún más sorprendido que antes, la señora Delris se acercó y me señaló.

En respuesta, me miró con recelo.

Oh, oh, estoy incómoda.

— ¿Lo hiciste…? ¿Cómo…? La Maldición de Sahaja es irremovible, ¿no?

—Es algo…ah, o más bien, es un secreto. ¿No está bien, estás a salvo?

Evite responder honestamente.

Recordé el consejo de la señora Delris de hace un momento, sobre que es mejor mantenerlo en secreto. Después de hablar evasivamente, la miré para verla entrecerrar los ojos como si dijera que está bien.

—Ciertamente, desapareció, sin embargo…

La señora Delris le preguntó, quien inclinó la cabeza ante mi extraña respuesta.

—Después de todo, se trata de la Maldición de Sahaja. Parece que te molesta considerablemente. ¿Quién se supone que eres?

—Soy… — Él respondió reflexivamente a la señora Delris, pero inmediatamente se detuvo.

Sacudió la cabeza, se enderezó y, mirando a la señorita Delris, habló.

—Lo siento. Aunque mi vida fue salvada, no he ofrecido las gracias. ¿Es ella la que me salvó?

—Sí, no hay nada que pueda hacer contra la Maldición de Sahaja. Realmente, fue esta chica quien te ayudó.

Él asintió, ante la respuesta de la señora Delris, con ojos sinceros. Luego, se enfrentó a mí e inclinó profundamente la cabeza.

—Lamento este tipo de postura. Estoy profundamente agradecido de que hayas salvado mi vida.

Al enfrentarme a una inesperada actitud solemne, entré en pánico. Aturdida, me dio la mano.

—Ah, no necesitas inclinarte. No te preocupes por eso, lo hice porque quise.

Aunque lo dije en serio, no asintió.

—No puedo hacer eso. Estaba a punto de morir…estaba preparado para la muerte. No entiendo qué método usaste, pero es un hecho que me salvaste. Quiero devolverte el favor. Si hay algo que pueda hacer, dime.

Con una expresión llena de determinación, dijo que haría cualquier cosa y se inclinó hacia mí.

No esperaba algo así. Solo lo salvé por capricho. Sacudí mis manos nerviosa.

—Realmente no necesito nada. Salvé a una persona herida. ¿No es natural? Sería inhumano si no tuviera la intención de salvar a una persona que colapsó frente a mí.

Aun así, no retrocedió. Se inclinó hacia delante y apeló.

—Sin embargo, hace un momento, me protegiste de esa desagradable señorita, ¿no? Mi cuerpo no podía moverse, así que no vi todo, pero entiendo que fuiste tú quien lo hizo. Además, me salvaste la vida, simplemente, no puedo ignorar eso. No tengo ninguna intención de ser desagradecido.

— ¡No te protegí! ¡No podía soportar lo que estaba haciendo! ¡Ayudarte fue una consecuencia de eso!

—Aun así, es un hecho que me ayudaste.

Oh es…un chico terco. Ninguno de nosotros retrocedió una pulgada. Como resultado, nuestra conversación no ha progresado ni un poco.

Habiendo perdido la paciencia, usé mí carta final, siendo su salvavidas.

—Aah, suficiente. Entonces, tu salvadora te está diciendo que es innecesario, ¡así que escucha lo que te estoy diciendo!

— ¡No, pero entonces…!

—Por ahora, ¿por qué no se presentan? —Harta de nuestro intercambio improductivo, siguiendo líneas paralelas, la señora Delris nos ayudó.

Tanto él como yo, nos detuvimos en un instante. Ahora que lo pienso, ciertamente, no he escuchado su nombre.

Tal vez, habiéndose dado cuenta de lo mismo y como si acabara de recordar algo, solo pudo dejar escapar un pequeño gemido. En pánico, se enderezó y una vez más inclinó la cabeza.

—Lo siento. No le he dado mi nombre a mi salvadora. Me llamo Caín…acerca del asunto de la maldición, debo confesar que pertenecía al Gremio de Asesinos de Sahaja Rojo. Esa maldición me fue colocada por el maestro del gremio cuando decidí escapar.

Caín habló de haber pertenecido al Gremio de Asesinos, como si fuera algo natural, no tengo idea de cómo responder.

A pesar de mi confusión, devolví el saludo con mi auto presentación.

—Soy Lidiana…por favor llámame Lidi.

—Lo tengo. Déjame agradecerte de nuevo, Lidi. Realmente, fui salvado…siendo maldecido por ese hombre para que dejara de vivir. A pesar de estar tan cerca de cumplir el último deseo de mi padre. Me diste la oportunidad de cumplirlo, por eso, estoy profundamente agradecido.

Una promesa con su padre… ¿eh?

Presionó su mano contra su pecho, como para agarrar algo importante. Luego, se inclinó y sacudió la cabeza.

—Aunque me dijiste que te matara, tus ojos no parecían rendirse ante la vida. Por eso te salvé. Eso es todo —explique.

De hecho, fue una coincidencia que pudiera salvarlo, ni siquiera puedo entender lo que hice, me preocupa que me den las gracias.

—Sí. Estoy realmente feliz de haber sido salvado —me lo dijo con una sonrisa llena de emoción.

Quiero decir que es obvio, pero Caín entrecerró los ojos como si viera algo radiante.

— ¿Qué pasa? —Pregunté.

—No, solo pensé en cuántos años han pasado desde que tuve una conversación adecuada con otra persona.

Insté a Caín, que sacudió la cabeza en auto burla, a que continuara su historia.

¿Qué quiso decir con no tener una conversación en años? Con una leve sonrisa, Caín respondió honestamente a mi duda.

—Ha pasado mucho tiempo desde que una persona se dirige a mí, de una forma tan normal como esta. Lo que generalmente pasaba no se puede llamar conversación. Me encontraban repugnante y eso es todo…por eso, desde hace un tiempo he estado pensando que es extraño que me hayas ofrecido ayuda.

Me dirigió una mirada desafiante.

—No me digas que, ¿no sientes disgusto por mí?

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