¡No quiero ser Princesa! – Historia Paralela 22: Las Preocupaciones de la Dama de la Corte 4

Traducido por Hime

Editado por Ayanami


Su Alteza y la Princesa Consorte regresaron a su cuarto.

Habiendo recibido el reporte de mi subordinada, miré hacia el reloj.

Es pasada la medianoche. Aún queda tiempo para que ambos asistan a la fiesta de celebración de la victoria.

—Si vienes conmigo a servir a la Princesa, debes asegurarte de no molestarlos de ninguna manera. Hasta que nos llame Su Alteza, debemos organizar las preparaciones para la Princesa Consorte y esperar.

—¡Sí!

Cuando hablé con las damas de la corte, cada una asintió con una cara seria.

Estas cinco damas de la corte fueron escogidas personalmente por mí. Se ha decidido que un día servirán a la Princesa Consorte.

El criterio de selección fue simple. Aquellas que no le coquetean a Su Alteza, y aquellas que no envidian a la Princesa Consorte.

Aquellas que puedan servirles a ambos con todo su corazón.

Esas cinco fueron las pocas capaces de cumplir esas condiciones.

—Dama Principal de la Corte, ¿La relación entre su Alteza y la Princesa Consorte es buena?

Una doncella que no era consciente de la relación de Su Alteza, preguntó.

Las demás observaron con gran curiosidad.

—Estoy consciente de que Su Alteza declaró que no necesita una concubina. También estuve presente cuando entraron a la alcoba de Su Alteza. Como sea, con información de terceras personas no puedo discernir la verdad. La Dama Principal de la Corte estuvo allí y vió su condición en persona, ¿verdad? De ser así, ¿podría explicarnos cómo es en realidad?

—Veamos…

Les sonreí con ironía a las damas de la corte que me miraban con ojos brillantes.

Era obvio que estaban impacientes por escuchar.

Usualmente, tras decir “No hay necesidad de pensar en cosas innecesarias” las hago callar, pero esta vez lo consideré un poco más.

En realidad, no es bueno creer únicamente en los rumores.

Especialmente estas cinco que, eventualmente, estarán en contacto con la pareja. No puedo permitir que tengan información errónea.

Habiendo llegado a esta conclusión, decidí revelar un poco de información.

—Muy bien. Es necesario que ustedes sepan la verdad… Como dicen los rumores, Su Alteza está perdidamente enamorado de la Princesa Consorte. Podría decirse que Su Alteza no quiere separarse de ella en ningún momento.

—¡Oh, Dios mío! ¡Después de todo, los rumores eran ciertos!

Después de explicar la situación de antemano, las damas de la corte tenían miradas soñadoras.

Le advertí a las chicas que ellos eran así.

—Por lo tanto, deben tener cuidado con su actitud hacia la Princesa Consorte. Si actúan sin tacto, incurrirán en el disgusto de Su Alteza.

—Como sea, Dama Principal de la Corte. ¿No es un matrimonio político? ¿Es eso realmente posible?

Corregí a otra doncella cuando sugirió que era un acuerdo decidido por sus padres.

Estoy segura de que, si no aclaro esto, ella molestará a Su Alteza.

—Esto es algo que Su Alteza mismo dijo, este matrimonio es lo que él desea. Por lo tanto, por ningún motivo lo malentiendan.

—¡Kyaaa!

Qué encantadoras, con alegría, las damas de la corte suspiraron y recordé el estado de Su Alteza hace un mes.

Su Alteza, quien nunca mostró un interés romántico en las mujeres, por primera vez desea a una.

Basta una mirada hacia la actitud de Su Alteza en torno a la Princesa Consorte para entender que es sincero cuando dice no necesitar a otra mujer.

No importa que tan hermosa sea una doncella, Su Alteza no les dará ni una mirada.

Puedo decirlo con confianza.

Siempre enseñando una sonrisa serena, demuestra que los sentimientos de Su Alteza fueron devueltos con fuerza.

Su Alteza le enseñó varias expresiones a la Princesa Consorte.

Entre todas ellas, la más increíble era la expresión de un hombre dulcemente encantado.

Al ver ese vergonzoso desplante de afecto, no pude esconder mi sorpresa.

Hablando de la Princesa Consorte, quien es tan amada, ella no parece ser consciente de ello.

Incluso ese día, ella huyó fácilmente de Su Alteza.

El shock que recibí al escuchar las palabras de amor de Su Alteza, quedará grabado en mi memoria.

Ella es idéntica a mi amiga de la infancia, pero, al parecer, solo son similares en apariencia.

Es más masculina de lo que imaginé, parece naturalmente franca.

Tampoco parece embelesada por la buena apariencia de Su Alteza. Interactúa con él de manera natural.

A pesar de mi sorpresa, al notar que ella no es alguien fácil, más tarde, me di cuenta de que eso no es algo tan malo, más bien me dió una buena impresión.

Claro que, al ser la hija de mi amiga de la infancia, mi opinión acerca de ella es positiva, y no puedo negarlo. Porque soy consciente de ello.

Sin embargo, para convertirla en una gran princesa consorte, la apoyaré en todo lo que pueda.

Creo que eso es suficiente.

¿Qué puedo hacer…? Elegí a estas doncellas pensando en ello.

Mientras miraba a las damas de la corte que gritaban en su apuro, Su Alteza me contactó telepáticamente.

Sonreí tras recibir un pedido para el vestido de la princesa consorte y respondí claro que sí, a través de la telepatía.

Aplaudí para obtener la atención de las doncellas.

—La petición es de parte de Su Alteza. Elegiremos un vestido para la princesa consorte. Después de media hora los llevaremos a su cuarto para preparar a la princesa consorte, ténganlo en mente.

—¡Sí!

Ya que recibí una buena respuesta de parte de las doncellas, pensé un momento acerca del espectáculo que montarán.

Es maravilloso que Su Alteza esté en buenos términos con la princesa consorte, pero, lamentablemente, sus suspiros son malos para su corazón.

La languidez característica, posterior al acto, aumenta el encanto de la princesa consorte, y lo amoroso que es su alteza con la princesa, cualquiera de las dos opciones es la última cosa que las damas de la corte deben ver.

Es un hecho indiscutible que estaba seriamente preocupada, pero tal parece que mis preocupaciones eran innecesarias esta vez.

Cuando abrí la puerta en el momento acordado, a pesar de estar reposando en el regazo de Su Alteza, las ropas de la princesa consorte estaban arregladas apropiadamente.

Como la princesa consorte exhaló un suspiro con una expresión extraña, hice mi mayor esfuerzo en no prestar atención a las arrugas en su vestido.

Su Alteza, por el contrario, parecía rebosante de energía. Por cortesía, decidí no investigar al respecto.

Sin mucho interés en las damas de la corte, intercambiaron un beso apasionado, reacios a separarse.

Sea como fuere, una vez que los preparativos estén terminados, Su Alteza volverá con la princesa consorte, por lo que mi sorpresa ante su arranque exagerado no fue pequeña.

Pero, al pensar en que están tan enamorados, solo puedo pensar que esa forma de actuar es agradable.

Las damas de la corte se avergonzaron ante la escena y bajaron la cabeza.

Pensé que eran niñas muy inocentes, pero no serán apropiadas para el trabajo si tienen este tipo de reacciones.

Deben acostumbrarse, incluso si no quieren.

Les lancé una mirada estricta a las damas de la corte.

Mientras las niñas se enderezaban rápidamente, murmuré está bien.

Ahora, es tiempo de mostrar nuestras habilidades.

Debemos vestir a la princesa consorte acorde a los gustos de su alteza.

Mientras me ponía manos a la obra, le hablé a la princesa consorte quién veía a Su Alteza marcharse.

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