Pronto, utiliza el rostro del demonio – Arco 2 – Capítulo 8

Traducido por Shiro

Editado por Meli


Du Xu Lang era solo una serie de datos compilados por el Señor Dios, no era como él, un alma inmortal, ¿cómo podría haberlo seguido? Fumar era muy normal, y sus malos hábitos, aunque similares, no eran nada fuera de lo común tampoco.

Zhou Yun Sheng se convenció a sí mismo de este modo, pero la amargura en su corazón era atroz.

Además, no tuvo más tiempo para enredarse en otras cosas. Fu Xuan había comenzado a llamarlo repetidas veces, urgiéndolo a que le mostrara pronto su pintura al óleo de la ceremonia de premios; su tono demasiado ansioso como para ocultarlo por completo.

Fu Xuan era considerado el pez gordo del departamento de pintura al óleo, su trasfondo muy prominente. Su padre era el presidente de la Asociación de Pintura y Caligrafía del País C, y su madre era una artista especializada en pintura al óleo de renombre internacional, experta en pintura de paisajes. Su obra maestra «Oleada de trigo» se vendió por el precio astronómico de 7.5 millones en la casa de subastas Jiadeli. Desde la infancia, Fu Xuan heredó los buenos genes de sus padres, a la edad de seis años, realizó su primera exposición de arte individual; en términos de pintura, era más talentoso que cualquier otra persona.

Pero ejemplos de «La pena de Zhong Yong» no eran inusuales. Por desgracia, Fu Xuan cayó en este grupo de personas. Como resultado de un éxito prematuro, se tornó engreído. Sumado a su banda de seguidores, gradualmente perdió su ambición. No solo dejó de practicar arduamente, también se volvió adicto a la comida, bebida y diversión.

Shiro
«La pena de Zhong Yong» es la historia acerca de un niño prodigio que dejó de serlo por no haber asistido a la escuela y pulir sus habilidades. Lo que lo convirtió en una persona de las más comunes en términos intelectuales, incluso por debajo de alguien regular que se esforzó en la escuela.

Es necesario pulir las habilidades artísticas. Si se ignora el pincel durante largos períodos, la inspiración y la habilidad se deteriorarán. Cuando Fu Xuan se encontró de pie frente a un lienzo en blanco, incapaz de dibujar una línea recta, entró en pánico.

Sin embargo, su solución no fue forzarse a retomar la brocha, sino contratar apoderados. Cada vez que un instructor asignaba tareas o solicitaba una pieza de arte, otros lo harían en su lugar. En el departamento de pintura al óleo no escaseaban personas talentosas de pocos recursos, a los que él pagaría por su arduo trabajo y su discreción. Inesperadamente, avanzó sin inconvenientes hasta el último año, incluso convirtiéndose en uno de los mejores estudiantes a ojos de los profesores.

Ahora bien, esta Ceremonia Internacional de Premios de Pintura al Óleo solo se llevaba a cabo cada cinco años. Era uno de los concursos más importantes en el mundo del arte y los apoderados de Fu Xuan tenían acceso a este. Era natural que quisieran aprovechar esta oportunidad para hacerse famosos de inmediato, por lo que lo rechazaron. Sin alternativas, después de mucho pensarlo, Wei Xi Yan le vino a la mente.

Wei Xi Yan de personalidad introvertida, mantenía un perfil bajo y rara vez interactuaba con sus compañeros de clase. Considerándolo un simple huérfano sin amigos, plagió su obra de arte en su totalidad. Una pintura en la que había desahogado su abandono por parte de la familia Ning, en ella estaba su falta de voluntad, su dolor, su anhelo y su tristeza; alejándose de su estilo suave habitual y mezclando a la perfección la belleza del clasicismo con la naturaleza desenfrenada de la abstracción. Fue muy impresionante.

Con esa obra maestra, Wei Xi Yan tuvo la oportunidad de convertirse en uno de los pintores al óleo más sobresalientes. Pero, inesperadamente, Fu Xuan se apoderó de sus logros e incluso lo llevó a tribunales por infracción de derechos de autor.

Él, quien había sido echado de la familia Ning, no pudo hacerle frente. Sin alternativas, tuvo que acceder a un acuerdo extrajudicial, prometiendo abandonar para siempre la industria de la pintura al óleo. Entonces, no pudiendo ya alzar su adorado pincel, fue embargado por un gran dolor, perdiendo en el proceso las ganas de vivir.

Ahora, Zhou Yun Sheng era un estudiante diurno, solo pintando en el estudio de arte de la residencia Ning y no en compañía de sus compañeros de clase, dificultándole a Fu Xuan plagiar la obra. Entonces, al ver que la fecha límite para la presentación de trabajos se acercaba, no pudo evitar sucumbir a la ansiedad, llamando constantemente e incluso mintiéndole a Zhou Yun Sheng, diciéndole que el instructor lo puso a cargo de recopilar las pinturas de los estudiantes más jóvenes.

Dada la situación, Zhou Yun Sheng prometió entregarle su trabajo y colgó, ojos oscureciéndose ligeramente.

Entonces, con cuidado examinó la pintura en el caballete, modificando algunos lugares con los que no estaba satisfecho y llevándola al estudio de Ning Si Nian una vez seca.

Era fin de semana, por lo que Ning Si Nian estaba trabajando desde casa. Se encontraba en medio de examinar un grueso archivo, y miraba el monitor cada diez aproximadamente. Ver al chico frente al caballete, pintando como de costumbre, lo hacía sentir muy tranquilo.

No irá a ninguna parte, siempre estará allí, esperándome. El repentino pensamiento le encantó.

Cuando volvió en sí, el estudio estaba vacío, y una ansiedad con la que estaba familiarizado comenzó a burbujear en su corazón. Si algo así sucediera mientras estaba en la empresa, habría llamado de inmediato a Zhao Jun para que lo buscara. Sin embargo, siendo ese su día libre, decidió hacerlo él mismo.

Justo cuando dejó el archivo, escuchó que llamaban a la puerta.

—¿Quién es? —preguntó impaciente.

—Soy yo. —Se escuchó la nítida y dulce voz del joven

Ning Si Nian se puso rígido al instante y, luego de salir de su estupor, apagó el monitor sobre la computadora, arregló las carpetas desordenadas y caminó con prisa hacia la puerta. Justo antes de abrir, se detuvo frente a la puerta de vidrio de la estantería para arreglarse el cabello. Entonces, satisfecho con su apariencia, sonrió y abrió la puerta.

—Xi Yan, entra. —Con naturalidad, agarró la muñeca blanca como la nieve del chico y lo condujo hasta el sofá doble. Pensó en servirle una taza de café, pero, por alguna razón, sentía que no era lo apropiado, por lo que corrió escaleras abajo a servirle un vaso de leche. Luego de calentarlo, lo llevó de regreso con cuidado.

Zhou Yun Sheng se sintió extremadamente cómodo siendo atendido por él, pero, en la superficie, mostró una expresión halagada. Al verlo con las mejillas enrojecidas, además de un par de húmedos y cristalinos ojos seductores, Ning Si Nian, siendo el fanático que era, casi perdió el control.

Calmando la agitación en su corazón, Ning Si Nian se sentó junto a él y preguntó:

—Xi Yan, ¿necesitas decirme algo?

Si se tratase de algo intrascendente, el joven jamás tomaría la iniciativa de acercársele.

—Sí. —Lo miró con timidez y dijo en voz baja y con labios rosáceos fruncidos—: Quiero participar en la Ceremonia Internacional de Premios de Pintura al Óleo.

—¿Ceremonia Internacional de Premios de Pintura al Óleo? Estoy al tanto de esto, ¿no obtuviste una entrada? Llamaré de inmediato para conseguirte una que te lleve directo a la final.

Esta era una excelente oportunidad para mostrar cuán serio era, ¿cómo podía dejarla pasar? Antes de que terminara de hablar, ya había marcado una serie de números, a punto de presionar el botón de llamada.

El Grupo Ning era el mayor patrocinador de este gran evento de arte, conseguir un puesto en la final era muy sencillo.

—No, eso no. —Zhou Yun Sheng lo agarró con rapidez del brazo, su pequeño rostro ruborizado a causa de la ansiedad—: Ya tengo una entrada.

Ning Si Nian aprovechó esta oportunidad para traerlo a sus brazos.

—Entonces, ¿por qué viniste a buscarme? —preguntó, conteniendo su emoción mientras le acariciaba el suave cabello.

Maldito pervertido, tus habilidades de acoso sexual ya no pueden ser mejoradas.

Zhou Yung Sheng apretó los dientes en secreto, bajó la cabeza y dijo con suavidad:

—¿Puedo consignar esta pintura para revisión?

En ese momento, Ning Si Nian por fin se percató del lienzo de 22×14 a sus pies. Alzó la cubierta protectora y la cara pequeña y redonda de Ning Wang Shu apareció, aspecto extra rechochito.

El pequeño niño estaba en cuclillas en el suelo vestido con una camisa blanca muy grande, mangas arremangadas. Levantaba sus dos gordas manitos para mostrarle al pintor sus palmas manchadas mientras que a sus pies había un lienzo estampado con huellas pequeñas de manos. A sus ojos, obviamente se trataba de una obra maestra, por lo que sonreía radiante. Ni siquiera la luz del sol que bañaba el fondo se le comparaba.

La ternura y el amor incondicional del pintor eran palpables en cada pincelada. El tono cálido ocupaba casi la totalidad del lienzo. Esperanza, alegría, tranquilidad y vitalidad asaltaron los sentidos de Ning Si Nian apenas destapó la pintura, quien la miró asombrado. Casi había olvidado la última vez que vio el rostro sonriente de su hijo.

—¿Puedo consignar esta pintura? —repitió Zhou Yun Sheng mientras le tocaba el brazo con gentileza.

Ante su pregunta, el hombre salió de su estupor, parpadeando para disimular sus ojos acuosos.

—Claro que puedes. —Guardó silencio por un momento y añadió—: Algún día, ¿podrías dibujar un retrato de mí también?

Jamás admitiría que estaba celoso de su propio hijo.

—Claro. —Asintió, colocando con cuidado la cubierta protectora sobre el lienzo de nuevo.

♦ ♦ ♦

Cuando Fu Xuan vio a Zhou Yun Sheng acercarse caminando para entregarle la pintura, parecía como si estuviese viendo a su salvador. Entonces, al levantar la cubierta del lienzo, la estudió por un largo rato. Solo cuando supo que el niño en la pintura era imaginario fue que dejó escapar un suspiro de alivio. Sabía que la pintura destacaría, era ingeniosa, llena de emociones y encanto, resultaba obvio el esmero y el amor con el que había sido creada.

Al ver que era incapaz de ocultar la avaricia en su mirada, Zhou Yun Sheng supo que había caído en la trampa.

Cuando regresó a casa, Ning Wang Shu estaba tomando una siesta. Zhou Yun Sheng lo arropó, besó su rostro pequeño y rosáceo y susurró:

—Lamento haberme aprovechado de ti, pero me quedaré contigo y te protegeré toda la vida, hasta que seas mayor.

Después de regresar en silencio a su habitación, Ning Si Nian lo llamó para preguntarle acerca de lo que hizo durante el día, incluyendo con quién se encontró, de qué habló, adónde fue, entre otros. Su deseo de posesividad y control, cada vez más intenso, hizo que Zhou Yun Sheng se debatiera entre reír y llorar.

Shiro
Esta expresión es bastante curiosa, porque se refiere a que la situación puede resultar chistosa a terceros, pero es tortuosa para quien la padece.

—Xi Yan, Xi Yan, ¿estás ahí? —llamó Zhao Xin Fang fuera de la puerta.

Zhou Yun Sheng se cambió con rapidez a ropa de casa, luego abrió la puerta y la miró en silencio.

Ella estaba maquillada de forma sencilla, destacando su par de grandes y brillantes ojos almendrados. Aunque ya era finales de otoño, llevaba puesto un vestido lencero blanco. Su cuello en «v», deliberadamente bajo, sacaba a relucir su profundo escote, y su par de delgadas piernas blancas, juntas en una pose sensual, hacían que su figura femenina luciera aún más encantadora.

¿Te preparaste para seducirme? ¿Quieres arrastrarme al pantano del adulterio? 

Un pequeño destello surcó los ojos de Zhou Yun Sheng.

Zhao Xin Fang notó que el chico se estaba esforzando por evitar su mirada, cosa que la hizo sentir orgullosa. Respecto a las debilidades de los hombres, era bastante conocedora, y sus métodos eran astutos y eficientes. Si incluso un hombre mujeriego como Ning Si Niang podía ser capturado, ni se diga de un joven inocente como Wei Xi Yan. Los chicos huérfanos e introvertidos eran los más sedientos de amor maternal. Con una sonrisa y algunas palabras afectuosas, sin duda, le permitiría hacer demandas ilimitadas, completamente sumiso.

Los padres de Wei Xi Yan le dejaron una gran herencia, y aunque no se comparaba con el Grupo Ning, era suficiente para que una persona común comiera y bebiera por generaciones. Por tal razón, luego de reflexionar durante mucho tiempo, Zhao Xin Fang se decantó por enamorarlo y así convertirlo en su esclavo, para usarlo a placer.

No solo las mujeres recordaban su primer amor, los hombres también; por lo que quería convertirse en el primer amor de Wei Xi Yan.

—Cuñada, ¿necesitas algo? —Zhou Yun Sheng se vio obligado a retirarse a un rincón a causa de Zhao Xin Fang. En la esquina superior izquierda de la estantería había una cámara de vigilancia, la escena quedaría capturada a la perfección desde allí.

Ella, ignorando esto por completo, colocó ambas manos a los lados de las mejillas del chico, frotando ligeramente su pecho voluptuoso contra él.

—Me siento incómoda, por lo que quise venir a charlar un poco. Tu hermano está fuera de casa la mayor parte del día, me siento muy sola —dijo en tono lánguido y coqueto.

Zhou Yun Sheng contuvo la respiración, mejillas ruborizándose, encogió el cuello y huyó pasando por debajo de la axila de Zhao Xin Fang.

—¿A qué le temes? ¿Temes que te coma? —preguntó divertida. Lo arrastró de vuelta, le pellizcó la mandíbula y lo besó. El beso fue muy corto, porque dos segundos después, el adoslecente luchó con vehemencia y la apartó, estallando en llanto y corriendo hacia el baño. De frente al retrete, comenzó a vomitar sin cesar, pronto quedándose sin nada en el estómago.

Maldición, por esto es que nunca me gustarán las mujeres.

La cámara en el techo del baño filmaba la escena en silencio.

El aspecto de Zhao Xin Fang fluctuó. Nunca anticipó esta reacción. ¿No debería la gente normal empujarla al suelo para hacer con ella lo que quisieran?

Estaba avergonzada, lívida, pero más que eso, estaba en pánico. Regresando hasta la puerta, amenazó con ferocidad:

—Wei Xi Yan, si te atreves a decirle a Si Nian lo que sucedió hoy, le diré que intentaste violarme. Soy su esposa, mientras que tú eres un bastardo de origen desconocido, ¿a quién piensas que le creerá?

El adolescente se puso rígido y se acostó sobre el retrete, temblando. Parecía estar aterrorizado y llorando. Luego, mucho tiempo después de que Zhao Xin Fang se fue, miró con lentitud hacia arriba, revelando un rostro pálido en demasía y con ojos muy rojos.

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