Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 122: La condición de mi madre

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Joven Louis, he traído los documentos solicitados…

—Oh, muchas gracias.

Desde ese día, estuve ocupado en todo momento investigando el responsable de los uniformes falsos del ejército. Cuando revisé los registros de las pasadas órdenes de uniformes que se hicieron desde el castillo, pude identificar algunos puntos sospechosos.

Después de todo, dejando a un lado las órdenes hechas en tiempos de guerra, tener un gran número de solicitudes de uniformes militares en tiempos de paz, era sospechoso.

Además, parece que mi padre también está investigando el asunto de forma independiente.

Ya que sus deberes normales han incrementado debido a la diplomacia con el Principado de Rinmel… no he sido capaz de ver mucho a mi padre en casa.

Aunque también estaba en una situación similar.

Cuando terminé de procesar los documentos que recibí, dejé el castillo un poco más temprano que de costumbre.

Al llegar, de repente se me ocurrió revisar algunos documentos más antes de ir a mi habitación, y por ello, me dirigí a la biblioteca.

Aunque esta biblioteca no se podía comparar con la que teníamos en la mansión principal situada en el territorio del duque Armelia, de igual forma tenía una vasta colección de libros, más aun teniendo en cuenta que se producían más documentos en este lugar ya que era el sitio oficial de trabajo del primer ministro.

Entré en la habitación y busqué el libro que deseaba.

De repente, descubrí que alguien se había derrumbado dentro de la habitación.

—¿Madre…? ¡Madre!

Era mi madre, Aurelia.

La levanté rápidamente entre mis brazos.

El miedo se apoderó de mi interior al ver lo ligera que era en comparación con mis recuerdos.

—¿Qué sucede…? ¿Por qué causas un escándalo?

Parecía que su conciencia había regresado, mientras fruncía la frente en respuesta a mis gritos.

—Escándalo, dices… Madre, ¡¿no sabes que acabas de colapsar justo ahora?!

—No es algo tan importante que requiera que levantes la voz. Es un asunto insignificante.

—Debemos apurarnos y llamar a un doctor…

—Haré que alguien llame a uno mañana. Solo me mareé un poco al ponerme de pie, no hay necesidad de preocuparse.

—Pero…

Estaba mucho más delgada de lo que recordaba y, ante su pálida apariencia, me era imposible borrar mi ansiedad. Es por eso que estaba siendo obstinado con su rechazo de llamar a un doctor de inmediato…

—Escúchame, no debes causar ningún alboroto. Si lo haces, entonces llegará a los oídos de tu padre también, ¿entiendes? En este momento, él está trabajando en algo increíblemente importante. No hay manera de que tenga tiempo para ocuparse de mí, y mi orgullo como la señora de la casa ducal Armelia tampoco me deja interponerme en su camino… Louis, lo mismo va para ti, ¿de acuerdo? No te preocupes, y date prisa en ir a descansar. Tienes que levantarte temprano mañana también, ¿no?

Mi madre siguió sin dar marcha atrás a sus palabras.

Ante su digna apariencia, uno no pensaría que es la misma persona que acababa de colapsar.

Con eso, la observé en silencio.

—Entiendo… Pero, asegúrate de que un médico te vea mañana, ¿de acuerdo? Además, te llevaré de regreso a tu habitación —le respondí, dejando salir un suspiro.

—Está bien incluso si no te preocupas tanto. Bueno… ya que te ofreciste, aceptaré tu oferta.

Y entonces, mi madre tomó mi mano y se puso de pie.

—Aun así, ¿por qué estás en un lugar como este completamente sola?

—Todos en la residencia están preocupados y no me dejan salir mucho de la cama… No obstante, si duermo todo el día, no logro dormir por la noche. Hoy me desperté más temprano y me levanté de la cama para venir a la biblioteca.

—Si todos en la residencia están preocupados, entonces… ¿eso significa que todos saben de tu condición, madre?

Al escuchar mi pregunta, ella se quedó sin palabras por un momento. Finalmente, hizo una expresión complicada y dejó escapar un suspiro.

—Sí… Últimamente, mi condición ha empeorado un poco.

—¿Por qué…?

—Lo estaba manteniendo en secreto… También les prohibí a los empleados que hablaran de ello.

—No puedo negar tu deseo de no querer que mi padre y yo nos preocupemos, pero… tú eres nuestra preciada familia. Si algo te sucede, tanto mi padre como yo lo lamentaremos mucho…

—Eres un buen niño. Eso es verdad… Estoy segura de que tu padre también se preocuparía por mí si lo supiera.

—Entonces…

—Este es mi orgullo. Si supiera de mi condición… entonces, aunque no pudiera venir a mí, seguramente se preocuparía. Hay mucha gente que necesita su intelecto y su ayuda… No está en una situación en la que tenga la libertad de poder preocuparse por mí.

—¿Por qué sabes sobre eso…?

Ni mi padre ni yo le habíamos dicho a mi madre sobre el atentado a los archiduques del Principado de Rinmel.

A pesar de eso, la expresión en su rostro me decía que lo había percibido todo.

—Por supuesto, no conozco los detalles… pero con solo verlos a ustedes dos, pude percibir que algo grave está ocurriendo.

No pude evitar sonreír de forma amarga ante su respuesta de cómo llegó a esa conclusión.

—Ya he recibido mucho de tu padre… Eso es suficiente para mí. Es por eso que… su ayuda debe extenderse hacia aquellos que lo necesitan en este momento. Es lo único que puedo hacer como la duquesa Armelia.

—Ya veo… Pero, en el futuro, por favor no te escapes por tu cuenta.

Viendo que mi madre parecía no querer dar marcha atrás a su decisión, dejé escapar un suspiro.

Probablemente, esta elección iba en contra de la voluntad de mi padre… Sin embargo, aun así… después de ver su fuerte mirada, no pude rechazar su deseo.

—Oh, Dios… dices exactamente lo mismo que todos los demás en la residencia —respondió mientras reía de forma agradable.

—Por supuesto. Todos están preocupados por ti, madre. Por eso, por favor, cuida tu salud.

—Sí, lo haré… Tú también deberías olvidarte rápidamente de lo que pasó esta noche.

Entonces, observé a mi madre hasta que entró en su habitación, y luego regresé a la mía a leer el libro que había tomado de la biblioteca.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *