Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 123: La angustia del primer ministro

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—¿La hija de Wels…?

—Sí… Cuando el maestro Louis investigó las órdenes de pedido de uniformes del ejército, el rastro finalmente llevó a ella.

—Ahora que lo mencionas, ¿Wels tiene una hija…? —murmuré ante la respuesta de Alf, buscando en mi memoria.

—Sí. Es mayor que el maestro Louis… En estos momentos, tiene veintidós años. Su nombre es Salome. Salome Bella Anderson. Como su padre Wels está bajo vigilancia domiciliaria indefinida, ha estado viviendo sola en una mansión separada.

—¿Sola? ¿Qué hay de los otros miembros de su familia?

—La esposa de Wels se divorció de él y dejó la mansión. Además, Salome aún no se ha casado.

—Ya veo. Estaba seguro de que el autor del pedido del uniforme del ejército era uno de los subordinados de los criados de Wels, pero que sea su hija… Qué inesperado.

—¿Por qué sospechaba de sus subordinados, maestro?

—Incluso si está bajo confinamiento indefinido, es probable que Wels no haya cortado por completo su vínculo con Nord. No obstante, por otro lado, sería difícil para alguien del lado de Nord infiltrarse en una mansión donde el flujo de personas es naturalmente limitado… En ese caso, debería haber un intermediario entre Nord y Wels. Sería más natural que ese intermediario fuera un subordinado de Wels en vez de su hija… Es lo que pensé. Entonces, Alf, ¿sabes quién es? —pregunté, como si no tuviera la menor duda de que la respuesta ya estaba en sus manos.

Y ese debería ser el caso…

Por orden mía, Alf ya había puesto en marcha nuestro plan para interferir en la comunicación entre Nord y Wels… Por supuesto, también habíamos puesto un espía al lado de Wels para entender cómo estaban trabajando juntos.

—Como usted dijo, todavía hay conexiones entre Wels y Nord. Logramos confirmar esto cuando sus comunicaciones fueron interceptadas pero…, por lo general, el mediador con Nord es un subordinado de uno de los criados de Wels, un hombre de nombre Armos.

—Ya veo…

—Una cosa que me pareció un poco extraña al investigar fue que, comparado con el encubrimiento de sus otros planes, el encubrimiento de la obtención indebida de los uniformes del ejército fue demasiado descuidado… Fue fácil llegar al hecho de que Salome había solicitado los uniformes basándonos en el formulario de pedido. Por otra parte, si habían elaborado este plan después de la captura de Wels, ¿no podrían haber preparado ya los uniformes de antemano?

—No… No podría haber hecho eso.

El que negó la pregunta de Alf fue Louis.

—Los archiduques del Principado de Rinmel vinieron esta vez al reino de Tasmeria como resultado de las negociaciones con mi padre. Como esto es un acontecimiento reciente, ni Nord, ni tampoco Cordis, podrían haberse preparado para ello con tanta antelación si pensaban aprovechar la oportunidad.

—Ya veo… Cuando lo veo de esa manera, ciertamente no habrían podido hacer muchos preparativos por adelantado.

—Así es… Para este asunto, podría ser la imprudencia unilateral de Salome al enterarse de la conexión de Wels con Nord, o posiblemente porque tuvo algún contacto con Nord… Creo que cualquiera de las dos cosas es posible. Aunque, como dijo Alf, el encubrimiento del plan fue bastante descuidado, así que las posibilidades de que sea la propia imprudencia de Salome parecen mayores. Dejando eso de lado, ¿cómo va la división de sus comunicaciones?

—No intercambian cartas muy a menudo, así que solo lo hemos hecho unas pocas veces… pero la maniobra va bien. Tenemos la custodia de todos sus intercambios antes de implementar la maniobra, así que, por favor, revise más tarde los documentos.

—Ya veo.

—Creo que podrá verlo por sí mismo cuando los revise, pero de acuerdo con una sola frase de sus intercambios previos, podemos confirmar que el general Gazelle no está involucrado con ellos… Además, tengo informes de todos mis agentes encubiertos de que el general no ha participado en sus planes.

—Entonces, ¿qué hay del paradero del hierro…?

—Hemos recibido confirmación de su distribución. Una parte de él parece haber circulado al territorio del duque Sligar en el Principado de Rinmel…

—Ya estaba preparado para escuchar eso… así que no sirve de nada lamentarnos ahora. Entonces, por parte de Nord y Cordis, ¿cuál es la situación de la recolección de evidencia que sugiere la participación de Wels?

—Estamos en ello. Sería difícil tomar todas las pruebas de una vez, así que estamos haciendo la eliminación por etapas… Por ese asunto, no se preocupe, Bern está ahí manejando la situación personalmente.

—En efecto, no hay mejor combinación de la que me sienta seguro que Alf y Bern… Por favor, continúa con la interferencia de la comunicación y la recuperación de pruebas. Si el lado de Wels comienza a moverse de forma ofensiva…, entonces hazlo de manera que no quede ninguna evidencia de ello en ese momento. Adicional a esto, asegúrate que no vengan refuerzos del lado de Nord ni de Cordis. La situación más aterradora sería si ellos cooperaran. Si Wels hace un movimiento y la casa ducal Sligar, liderada por Cordis, instiga al Principado de Rinmel a ir a la ofensiva, estaríamos en problemas.

—Entendido.

—Con esa suposición podemos compartir la información con Gazelle… Con respecto al mencionado hierro, haz que el cuerpo de guardia de los Anderson, que está bajo la supervisión directa de Gazelle, se encargue de ello.

—¿No va a movilizar al ejército? —preguntó Alf, inclinando la cabeza ante mi orden.

En respuesta a esa pregunta, mi frente se arrugó ligeramente.

—Si movilizamos al ejército, este asunto será revelado al público, ¿no es así? Por supuesto, no puedo decir que sea muy conocedor de los asuntos militares, pero… si el cuerpo de guardias no puede llegar a manejar esto con su nivel de habilidad, entonces no puedo creer que el ejército sea capaz de hacerlo… Siendo honesto, me gustaría que esto se solucionara usando solo el cuerpo de guardias.

—En efecto… ¿Cómo manejaremos el asunto en el lado de Cordis?

—Deberíamos dejar los asuntos del Principado de Rinmel al mismo país… Aunque, honestamente, tengo mis dudas… Mientras que podríamos cooperar con ellos para manejar este asunto, ninguna cooperación es perfecta. Además, si tomamos en cuenta la distancia de aquí a allá, tomará tiempo para que la información sea transmitida también… En una situación en la que los eventos están sucediendo al instante, probablemente sería difícil moverse cuando la cooperación no es perfecta. En el caso improbable de que tuviéramos que manejar todo de nuestro lado, sería mejor si tuviéramos la autoridad para hacerlo, pero también carecemos de ella.

—En otras palabras, la cuestión principal es: ¿quién debe tomar la iniciativa en esto? Los cooperantes del Principado de Rinmel sólo incluirían a aquellos que se mueven solo por el bien de su país. Por supuesto, las cosas que queremos proteger son diferentes, y como tal, no hay manera de que nos entreguen el derecho de tomar el mando. Si establecemos una cooperación bajo tales restricciones de tiempo, nuestra cooperación también sería errática. En medio de eso, si ocurriera algo inesperado, el que tomará el mando sería incapaz de adelantar los asuntos por la fuerza… Y, en el peor de los casos, podrían hacer un movimiento individual que nos llevara a todos a la ruina.

—Sí, precisamente.

—Si ese es el caso, entonces no tenemos realmente necesidad de forzarnos a cooperar, ¿verdad? Después de todo, queremos evitar que la situación se convierta en un asunto mayor con cada movimiento que hagamos. Dicho esto, si hiciéramos un movimiento sin avisarles, creo que afectaría negativamente a nuestra relación con ellos, así que mientras compartimos información con el duque Grindal del Principado de Rinmel, podemos tomar la iniciativa nosotros mismos… ¿Cómo suena eso?

—De hecho, esa parece ser la mejor opción… Sin embargo, ¿qué haremos con Cordis? Será difícil obligarlos a aceptar nuestras decisiones sobre qué hacer con él.

—Eso es verdad…

Por un momento, un repentino silencio descendió sobre nosotros.

Con eso, miré hacia mi hijo, Louis. Debajo de sus ojos, había sombras inconfundibles.

Aunque yo también estaba en un estado similar…

—Como pensé, esto es todo lo que podemos hacer…

Me pregunto cuánto tiempo ha pasado desde que nos mantuvimos en silencio…

Aquel que rompió el silencio fui yo, con mi comentario en voz baja.

Aunque se suponía que solo era un pequeño murmullo, resonó más de lo esperado dentro de la silenciosa habitación.

—Alf. ¿Puedes contactar con Bern?

—Sí, por supuesto, maestro.

Ante su respuesta, lo miré.

Mi mirada no solo era seria… sino que, de alguna manera, parecía contener una parte de mi resolución.

—Entonces dile esto: “El próximo duque Sligar debería ser Miles, así que Curtis y Cordis deberían ser eliminados. Toda la responsabilidad de esto será asumida por el primer ministro del reino de Tasmeria, Romeru Jib Armelia”. Si es necesario, también redactaré una carta con esa orden…

Alf me miró con una mirada inquisitiva.

Era extraño que no diera una respuesta inmediata a mi orden.

Como no mostré ni un solo indicio de incomodidad a la mirada de prueba que me dirigió, simplemente aceptó la orden en silencio.

—Es muy probable que los escoltas de Curtis tengan el mismo nivel que los suyos, maestro Romeru… Con ellos alrededor, será bastante difícil asesinar tanto a Curtis como a Cordis… Si es usted, entonces estoy seguro de que puede imaginar lo difícil que es incluso si no entiende su nivel de fuerza.

—Sí. Si haces esa comparación… En este punto del juego, las únicas personas en cuya habilidad confío y puedo depender son Alf y Bern. Por supuesto, si necesitas personal, dinero o provisiones, satisfaré todas esas necesidades. Además, cargaré con todas las consecuencias de esta orden, sin importar lo que suceda como resultado, o lo que suceda en el camino… ¿Hay algo más que quieras confirmar?

—Cuando usted, maestro, dice “todas”, ¿realmente lo dice en serio? —preguntó Alf, sonriendo gentilmente.

Esa sonrisa bondadosa emanó una sensación de tranquilidad a los corazones de todos los presentes.

—Oh, sí.

Sin embargo, en el siguiente instante, su expresión se volvió más severa ante mi afirmación.

—Si ese es el caso, entonces iré con Bern… Por supuesto, continuaremos la interferencia de la comunicación, y dejaré a un subordinado de confianza aquí en mi lugar.

—Lo tengo… Recuerda ser cuidadoso.

—Muchas gracias. Con respecto a los materiales requeridos, los conseguiré yo mismo… Si surge algún problema en la adquisición, me pondré en contacto con usted.

—Muy bien entonces… Louis.

—Sí, por supuesto. Usaré todo mi poder para apoyarlo.

—Muchas gracias, maestro Louis.

Así, Alf emprendió su viaje.

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