Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 124: Los sentimientos de mi mejor amiga

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Una semana después de que los archiduques del Principado de Rinmel volvieron a su país, el tiempo pasó como si nada hubiera sucedido.

No… tal vez algo estaba sucediendo detrás de escenas, pero no fue expuesto al público.

Posteriormente de que los invitados del Principado de Rinmel regresaron a salvo, la atmósfera dentro del país recuperó su calma gradualmente. Y, al mismo tiempo, todos los estudiantes que habían dejado la Academia debido a las festividades, regresaron.

Después de dejar mi equipaje, como llegué a la hora del desayuno, me dirigí al comedor.

Desayunar en el comedor no era obligatorio, así que había un número reducido de estudiantes en el lugar. Después de tomar mi asiento, no había necesidad de esperar mucho tiempo antes de que un empleado del comedor dejara un plato con el desayuno preparado delante de mí.

—Buenos días.

Justo cuando estaba a punto de comenzar a comer, Sharia se sentó en el asiento delante de mí.

—Oh, buenos días.

Bajé mi cuchillo y tenedor, y fijé mi mirada en Sharia.

—Tu vestido en la fiesta fue encantador. También fue muy interesante ver que, aunque era el mismo vestido, tu atmósfera cambió por completo a mitad de la fiesta. Como se esperaba de ti, Mellice.

—Me alegra oír eso. Pensé que me había excedido un poco, así que estaba nerviosa.

—Oh… ¿de verdad?

Tal vez porque mi respuesta fue inesperada, los ojos de Sharia se abrieron ante la sorpresa.

—¿Puedo preguntarte algo…? —exclamé justo cuando llegó la comida de Sharia.

Tomé mi cuchillo y mi tenedor, y recé antes de empezar a comer. Después de masticar un solo bocado y tragarlo, bajé de nuevo los cubiertos.

—Entonces, ¿qué es lo que querías preguntar?

—¿Por qué bailaste durante la fiesta?

Por un momento, Sharia se puso rígida ante mi pregunta.

No le pregunté con quién había bailado. Después de todo, no era una pregunta muy precisa. Aun así, parecía que captó de inmediato mis intenciones.

Era bastante lindo que fuera incapaz de ocultar su agitación.

—Eso es porque… me invitaron a bailar.

Y entonces, respondió en voz baja mientras su cara mostraba un débil rubor.

Al ver eso, no pude evitar suspirar.

¿Cómo demonios había ocurrido tal desarrollo?

Después de todo, con solo ver su reacción, me quedó claro que Sharia no estaba, en absoluto, insatisfecha con el desarrollo… Aunque se desconocía si era o no consciente de ese hecho.

Por eso no podía simplemente pasarlo por alto.

Será difícil que su deseo se hiciera realidad, e incluso si sucediera, no le esperaría nada más que dificultades.

Aunque lo sabía, no podía detenerla.

En parte porque tenía cierta comprensión sobre el carácter de Sharia, y sobre todo, porque yo también era igual…

Antes de comprometerme con Louis… me había angustiado cuando mis sentimientos por él se hicieron más fuertes, sufrí al pensar en la distancia entre nosotros y por cómo nuestros caminos nunca se cruzarían. Cuando pensé en mis sentimientos de entonces, pude entender lo difícil que sería detenerlos.

—Esto puede ser un deseo egoísta de mi parte, pero, por favor, no te preocupes sola. No sufras todo por tu cuenta…

Al oír los murmullos que salían de mi boca, Sharia sonrió. Su sonrisa era hermosa y radiante.

—Gracias, Mellice.

Y luego, cuando terminamos de comer, dejamos el comedor y nos dirigimos al edificio de estudios.

Tal vez porque había mucha gente ausente, nuestra primera lección en un tiempo no progresó tanto como lo habría hecho antes del descanso. A cambio, la clase fue mucho más rápida de lo habitual.

Cuando terminó, no regresé al dormitorio, sino que opté por encontrar un aula vacía en el edificio para ver el entrenamiento de los miembros del departamento de caballeros desde un asiento especial.

—¿Es interesante…?

Justo cuando creí sentir una presencia, resultó ser Sharia… y dejé escapar un suspiro de alivio.

—Sí, lo es. A veces puedo ver algunos movimientos inesperados.

—Um… ¿Louis sabe de tu entrenamiento?

—Lo sabe… Incluso dijo que está bien para mí ser como soy.

—Qué maravilloso… —murmuró Sharia.

Que sus palabras sonaran de una manera un tanto desoladora no fue, de ninguna manera, solo mi imaginación.

—¿Por qué te atrajo esa persona? —pregunté.

—¿Atracción, dices…?

—Oh, ¿me equivoco? A mis ojos, eso es lo que parece.

Escuchando mis palabras, Sharia emitió un pequeño suspiro y sonrió.

—¿Necesito una razón?

—¿Qué?

—¿Necesita uno una razón para enamorarse de alguien…?

No pude evitar reírme de sus palabras.

—Eso es cierto… No importa qué tipo de razón uno trate de inventar, no importa qué te impulsó a ello, una vez que te enamoras, eso es todo —respondí.

—Sí… Al principio, pensé que nunca me enamoraría de él. Más bien, porque no tengo un prometido, incluso pensé en él como una molestia por tener un ojo sobre mí. Además, me sentía cautelosa ya que parecía que te estaba investigando, pero… —Sharia se detuvo, sonrió y luego añadió—: Probablemente fue justo después de la vez que te conté sobre sus movimientos, Mellice… Algunas veces, tuve la oportunidad de hablar con él. Pasó el tiempo, y antes de darme cuenta, empecé a encontrar divertidas nuestras conversaciones. Aunque puede sonar un poco vergonzoso…, comencé a pensar en cómo quería estar a su lado y qué podía hacer para apoyar a esa persona que eventualmente tendrá que cargar con una enorme responsabilidad… No me tomó mucho tiempo darme cuenta de que la emoción era amor.

—¿Has tratado de discutir esto con alguien más aparte de mí…?

 —No hay manera de que pueda hacerlo. Puede que no esté tan bien informada de lo que pasa en el castillo como tú, Mellice, pero incluso así, sigo siendo la hija de un conde. Lo entiendo hasta cierto punto… que mis sentimientos solo incomodarán a esa persona.

El rostro de Sharia se oscureció momentáneamente. Sin embargo, con el tiempo, se transformó en una expresión seria.

Aunque yo también era una mujer, me cautivó por completo la belleza de su perfil.

—Por eso, está bien… Estoy satisfecha. Aunque no todo fue positivo, pude experimentar la sensación de amar a una persona… y estoy agradecida por ello.

Realmente admiraba la fortaleza interna de Sharia.

En el pasado, en cambio, armé un alboroto y le causé muchos problemas a mi entorno…

Por otra parte, sentí que sus palabras eran muy diferentes a como se expresaba normalmente.

Si fuera la Sharia habitual, entonces sin importar qué tipo de dificultades le deparaban, tomaría una decisión y seguiría adelante, sin que exista la posibilidad de que se arrepienta.

Por eso, pude notar un cambio en su actitud.

La actual Sharia parece dudar de si debe seguir adelante o no… Tiene miedo de dar un paso adelante y parece ya haberse decidido a ir en contra de sus propios sentimientos.

Sin embargo, elegí no decir nada. Porque interceder con eso aquí sería irresponsable.

Para empezar, la otra parte es la realeza… Uno no puede expresar descuidadamente sus sentimientos hacia ellos.

Incluso si, de casualidad, ella expresa sus sentimientos y recibe una respuesta positiva, solo habría problemas en su futuro.

Es por eso que no podía animarlos a la ligera.

—No importa la elección que hagas, siempre serás mi mejor amiga. Haré todo lo posible para protegerte.

—Oh, Dios… Fu, fu, tengo la escolta más fuerte. Si fueras un joven amo, la alta sociedad se habría vuelto loca por ti. Estoy segura de que habrías tenido dos… no, muchas más señoritas interesadas en tu mano.

—Fu, fu… ¿quién sabe? De todas formas, mientras sigas siendo tú misma, te protegeré… Eso es lo que he decidido. No lo olvides.

—Sí. Gracias, Mellice.

Incluso mientras los ojos de Sharia se humedecieron un poco, hizo una sonrisa increíblemente encantadora.

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