Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 127: La determinación de un hijo

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—Por aquí.

Dejando atrás a mi padre y al señor Romeru, guié a Louis hacia la oficina.

Y así, pasaron tres días… Ni él ni yo dejamos la habitación.

Además de nosotros, había dos miembros del cuerpo de guardias dentro de la oficina. Los cuatro usamos la información de Louis como base para elaborar una estrategia para la futura batalla.

A veces había criadas que entraban y salían para traernos comida, pero, aparte de eso, pasamos todo el tiempo confinados dentro de la habitación.

Y entonces, en el momento en que el tercer día estaba a punto de terminar…

Louis y yo, así como los del cuerpo de guardias, regresamos al estudio de mi padre.

Después de ver mi apariencia reflejada en la ventana, me reí para mis adentros. Para ser sincero, me veo muy delgado y demacrado…

Al mirar a mi lado, las otras tres personas que estaban en la habitación conmigo estaban en un estado similar.

—¿Se las arreglaron para hacer un buen esquema?

—Sí, padre. Esta es la estrategia para esta operación. Por favor, léela una vez y dime si surge alguna duda.

—Entiendo… Buen trabajo, todos. Lamento hacer que nos acompañaras por tanto tiempo, Louis. Descansa en nuestra casa hoy y podrás volver mañana.

—No, está bien. Está bastante cerca, así que volveré a mi casa… Me disculpo por no poder quedarme mucho por ahora. Con eso, me retiraré.

Louis rechazó la oferta de mi padre y luego dejó la habitación.

Tanto mi padre como yo sabíamos que él tenía mucho trabajo como ayudante del señor Romeru, así que no lo detuvimos y simplemente nos despedimos.

—Me pregunto si planea continuar su trabajo después de su regreso —murmuró mi padre distraídamente, mientras veía el carruaje alejarse desde la ventana.

—Es probable —respondí a su lado, observando de igual manera su partida.

—Realmente está trabajando duro. También debería aprender de él… Aunque, para empezar, con todas las dolencias que han empezado a afligir mi cuerpo, no puedo emularlo del todo.

—Verlo es muy educativo para mí también —dije, alejándome de la ventana y sentándome en el sofá de la recepción.

—Hmm, Parks.

—¿Sí?

—Romeru y Louis ya lo dijeron, pero… es probable que me juzguen por este asunto.

—Como el próximo marqués, será natural que tenga que pasar por el mismo juicio.

—No, pero tú eres…

—Creo que sería bastante sospechoso si fuera el único que evitara ese juicio —respondí de inmediato, interrumpiendo las dudas de mi padre.

—Ya veo… Tienes razón. La casa del marqués Anderson podría llegar a su fin. El destino de toda la familia será determinado por esta batalla —dijo mi padre sonriendo levemente por un instante.

Esa sonrisa solo podía ser descrita usando una sola palabra: efímera. Una palabra que no era habitual para describir un acto de mi padre.

—¿Qué vas a hacer con Mellice? —le pregunté de repente.

—Ella ya pertenece a la casa ducal Armelia. Por eso, si es capaz de vivir sus días felizmente en esa casa, estará bien…

—En efecto…

Ante las palabras de mi padre, también hice una sonrisa efímera, pero que además contenía mi determinación.

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