Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 130: Mi aflicción (2)

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


De repente, levanté la cabeza.

—¿Por qué me has dicho la verdad ahora…?

En el momento en que pregunté eso, Louis bajó su mirada.

—¿Qué sucedió…?

Lo miré fijamente, buscando una respuesta.

Al principio, evitó mi mirada, pero…, eventualmente, dejó escapar un pequeño suspiro antes de mirarme.

—Nord está a punto de moverse.

—No me digas, ¿están planeando cooperar con mi tío…?

—No… Si estuvieran planeando cooperar juntos, entonces se habrían movido mucho antes. Y, aunque estuvieran planeando cooperar con Wels, ya es demasiado tarde. Después de todo, el general Gazelle ya ha atacado a Wels… Es demasiado tarde incluso si quieren salvarlo. Por lo que he recogido del informe de Abel, esto es probablemente Nord arrasando por su cuenta.

—Arrasando por su cuenta…

—Sí. Parece que Cordis ha sentido que algo estaba fuera de lugar en el plan que implementamos de interferir en las comunicaciones entre Nord y Wels. Entonces… descartó a Nord. Como resultado, Nord está arrasando… Usando a Curtis como pretexto, han reunido las tropas de la casa ducal Sligar y se dirigen hacia el reino de Tasmeria. Junto con los mercenarios que reunieron en secreto, parece que… su número total probablemente equivale a la fuerza militar de un país pequeño.

—Mi padre está atrapado en el territorio del marqués Anderson ocupándose del asunto de mi tío, por lo que será imposible dirigirse. ¿Qué pasa con mi hermano mayor?

—Después de compartir el paradero del hierro, ideó un plan para evitar que se filtre. Ahora mismo, desde que el general Gazelle se ha dirigido al frente de batalla, ha asumido el mando de la retaguardia.

Sonreí un poco al darme cuenta que a mi hermano le conviene más la retaguardia… Y al mismo tiempo, me di cuenta de por qué Louis me contó todo esto.

Para un incidente causado por un miembro de la casa del marqués Anderson, es mejor tener el menor número posible de terceros involucrados.

Y por encima de todo, no podemos permitir que el ejército se enfrente al Principado de Rinmel. En el momento en que lo hagamos, existe la posibilidad de que estalle una guerra.

Esa era la razón.

Mi padre y Louis eligieron… no enviar al ejército, sino a mí en su lugar.

—No tengas miedo…

Aunque dije eso… En realidad, estaba asustada.

¿Puedo ganar…? No, tengo que ganar. El orgullo de la casa del marqués Anderson está en juego. No obstante, incluso si ganamos o si regreso con vida… No sabía si podría estar de nuevo con Louis. Porque el nombre de la casa del marqués Anderson caerá junto con mi tío Wels.

Por lo tanto, cuando regrese, probablemente no tenga un lugar aquí. Después de todo, para él, y para la casa ducal Armelia, mi existencia solo será un obstáculo.

No importa cuánto lo desee, no importa cuánto lo ame… eso solo será un muro insuperable. Y eso me asustaba mucho.

—Definitivamente volveré a ti con vida, futuro esposo… El único lugar al que puedo volver es a tu lado.

Por eso puse mis pensamientos en palabras. Para decírselo a Louis… Aunque en realidad, lo decía por mí misma.

No quiero entregarlo a nadie más. Él me pertenece… Este es el único lugar al que debería volver.

—Por supuesto, no planeo dejarte escapar… —respondió, quizás porque sintió todas mis despreciables emociones o porque ya sabía de todas ellas…

—Louis…

—Aunque no puedo luchar a tu lado, mi corazón está contigo. Soportaré tus cargas y te protegeré de todo lo que bloquea tu camino. Es por eso que… déjame el resto y concéntrate en lo que debes hacer.

—¿Soportarás también mis cargas…?

—Sí.

—Mientes…

—Como si fuera a mentir sobre algo como esto… Si tienes que cargar con ese crimen, entonces lo cargaré contigo. Si hay algo que te bloquee el camino, entonces haré lo que pueda para eliminarlo. Si hay un obstáculo que nos impida caminar juntos, entonces usaré todo mi poder para aplastarlo. A cambio, solo tú puedes ser mi esposa.

Una vez más lo abracé en silencio. Sentí un nudo en la garganta cuando las lágrimas comenzaron a fluir naturalmente.

Gracias a Dios… De verdad, gracias a Dios. Esta persona me ama tanto como yo lo amo.

—Por eso, no te rindas… Debes volver aquí y caminar conmigo por este camino.

—Sí… Sí… —respondí, aferrándome con fuerza a su pecho, como si estuviera tratando de reafirmar su existencia…

De forma que nunca olvidara este sentimiento.

—Entonces, regresaré —añadí con una sonrisa.

Con eso, me dirigí al Principado de Rinmel junto con una parte del cuerpo de guardias de la casa del marqués Anderson que había venido por orden de mi padre.


Lugiia
Si les soy honesta, se me salió una lagrimita a mitad del cap

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