Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 131: Al campo de batalla

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Después de despedirme de Louis, me dirigí a nuestra mansión en la capital, donde el cuerpo de guardia de la casa del marqués Anderson ya estaba alineado en el campo de entrenamiento.

Me puse rápidamente la ropa de Mel en mi habitación y me dirigí al campo. Ahí, desde la plataforma, miré a los aproximadamente cien miembros del cuerpo de guardia.

Para luchar contra el equivalente a la fuerza militar de un país pequeño, teníamos una abrumadora escasez de números… Para bien o para mal, los que estaban aquí eran aquellos con los que había entrenado y eran como una familia para mí… En otras palabras, todos ellos eran mis conocidos.

—Me conocen como Mel… pero mi verdadero nombre es Mellice Reese Anderson. Soy la hija de Gazelle, el jefe de la casa del marqués Anderson.

Ante mi anuncio, pude ver claramente gritos internos a través de sus ojos. Al verlos de esa manera, me reí un poco para mis adentros.

—Como habrán oído de mi hermano mayor, Parks, hay noticias de que un ejército se está alzando en el Principado de Rinmel. Debemos derribarlo solo con los que estamos aquí presentes… si queremos mantener el orgullo y el nombre de la casa del marqués Anderson.

Con eso, el lugar se sumió completamente en silencio… Solo mi voz resonó a través del campo.

—Sin embargo, será una batalla dolorosa y complicada. Muchos de nosotros aquí probablemente no regresaremos con vida. Es por eso que… si no quieren morir, entonces no los culparé por retirarse en este momento.

Dejé de hablar por un momento y cerré los ojos. Es muy probable que alguien se retire.

Para este asunto, no podemos depender del ejército… En otras palabras, además de estar en desventaja en términos de números, Nord también tiene ventaja geográfica.

Bajo tales circunstancias, no se puede evitar que elijan huir. Más bien, les sería difícil retirarse después de habernos puesto en marcha.

Me mantuve de esta manera por un tiempo, pero no pude sentir que alguien se moviera sin importar el tiempo que pasara, así que decidí abrir los ojos.

Y delante de mí… permanecían todos en la misma posición. Ni uno solo se había movido.

—Todos ustedes me han demostrado firmemente su determinación… Entonces, intrépidos guerreros que han sido templados por el general Gazelle, afilen sus espadas y avancen hacia adelante sin mirar atrás. Hónrense a sí mismos y sigan avanzando mientras vivan… ¡Síganme!

Con esas palabras, el área se tiñó con una atmósfera de tensión. Y entonces, las expresiones de todos se volvieron mucho más serias comparadas con las de antes.

—¡Sí! —respondieron todos, ofreciéndome sus espadas.

—Gracias… —murmuré en voz baja mi gratitud al ver su postura.

Después de eso, monté mi caballo y dejé la capital, acompañada por el cuerpo de guardia.

Al salir, seguí el camino designado por mi hermano mayor. Por lo general, está prohibido llevar soldados que excedan un cierto número a través de las tierras de otros territorios sin permiso.

Es una regla establecida para evitar conflictos innecesarios entre territorios, y es la razón por la que uno necesita enviar una solicitud de antemano para recibir permiso de llevar un gran número de escoltas entre la capital y su propio territorio.

Por lo tanto, debería haber sido extremadamente difícil dirigirse al Principado de Rinmel de esta manera… Como tenemos una cantidad de soldados, debemos pasar por varios territorios en el camino, pero ¿cómo diablos recibió permiso de todos estos territorios?

Y aún más admirable fue que, de alguna manera, se las arregló para recibir permiso para entrar al Principado de Rinmel con todos estos soldados.

Con eso, nos dirigimos con un ritmo acelerado y una mínima cantidad de descansos.

Antes de llegar a la frontera con el Principado de Rinmel, tomamos nuestro último descanso. Para evitar sobresalir, descansamos en un sendero de animales en el bosque a poca distancia de la carretera principal.

En el pasado, cuando perseguí a mi hermano mientras me dirigía al territorio del marqués Anderson, también había tomado descansos en estos lugares para evitar ser encontrada por todos…

Cuando recordé ese momento, reí para mis adentros.

—Señor Shurei, el mapa…

Sin embargo, tan pronto regresé a la realidad, llamé a uno de los soldados que estaba cerca.

—Aquí.

Después de extender el mapa, lo miramos.

—Solo para confirmar, mi hermano y Louis predijeron que el enemigo se dirigirá al sur usando esta ruta, ¿correcto?

—Sí… ¿Hay algún problema con eso?

—Gracias a todos, hemos logrado avanzar más de lo que mi hermano y Louis anticiparon. Si ese es el caso, estaba pensando que podríamos montar el asalto al Principado de Rinmel en este lugar —dije señalando una parte del mapa.

—Eso es posible… En principio, el plan era crear una emboscada y luchar cuando llegaran, pero… a este ritmo, es posible que lleguemos uno o dos días antes.

—Aunque también es posible que el otro lado se mueva más rápido de lo esperado… Hmm, si recuerdo correctamente, mi hermano y Louis sobreestimaron lo temprano que el lado enemigo se movería…

—Sí.

Escuchando la respuesta afirmativa del señor Shurei, cerré los ojos y me sumergí en mis pensamientos.

Consideré las rutas que podríamos tomar y la velocidad del enemigo, verificando si mi idea funcionaría o no. Por supuesto, el plan de mi hermano y Louis era sólido. Es solo que, como nuestra velocidad de viaje era más rápida de lo esperado, teníamos mucho más margen de maniobra en comparación con cuando partimos.

—Todos los enemigos ya se han unido, ¿correcto? Además, no hay duda de que se mueven en grupo, ¿no es así?

—Sí. Ambos fueron confirmados por un caballo rápido. Su velocidad de viaje es también la inicialmente prevista.

Escuchando las palabras del mensajero recién llegado, tomé mi decisión.

—Entonces, avanzaremos aquí —exclamé, señalando otra parte del mapa.

—¿Ahí?

—Sí. Antes de que el enemigo llegue a este lugar, nos estableceremos ahí. ¿Tenemos un explorador? Me gustaría tener información sobre el terreno de antemano.

—Sí, lo tenemos.

—De acuerdo. Entonces partiremos tan pronto como terminemos de discutir. Todos, empiecen a prepararse.

—¡Sí!

Seguí a uno de los soldados mientras miraba de reojo que todos se empezaron a mover siguiendo mis órdenes.

Cuando terminé de hablar con el explorador, me tomé un momento para pensar e imaginar el terreno de esa zona, analizando los pros y contras del plan.

—Señorita Mellice.

Escuchando la familiaridad de una voz femenina, mi conciencia regresó a la realidad.

—¿Qué sucede, Anna?

Mi asistente Anna decidió acompañarme en esta batalla. Como discutir nos habría hecho perder tiempo precioso, le permití hacer lo que quisiera.

Los miembros del cuerpo de guardias de la casa del marqués también la recomendaron, diciendo que era un soldado de pleno derecho, lo suficientemente fuerte como para poder nombrarse a sí misma un miembro del cuerpo de guardias.

—Hemos recibido la noticia de que los preparativos para la salida están completos.

Por un momento, cerré los ojos ante su voz. Luego reflexioné sobre la responsabilidad que debía asumir ante mi decisión.

—Ya veo… como se espera de todos. Entonces, vamos.

—¡Sí!

Una vez más montamos nuestros caballos y nos dirigirnos al campo de batalla.

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