Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 80: El recién llegado y mi encuentro

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


Dos días después de eso…

No pasó nada en particular, y regresamos a salvo a la Casa del Marqués Anderson.

Bueno, ser atacados por bandidos es un evento bastante raro, pero debo decir que ya es costumbre. Aunque cuando le informé a mi padre los detalles del encuentro, por alguna razón hizo una sonrisa irónica.

Al día siguiente de mi regreso, comienzo a participar en el entrenamiento como Mel.

Como Anna y Enerine ya saben de la existencia de Mel, no hay necesidad de preocuparse de que se enteren.

Por cierto, a esas dos, así como a los miembros del Cuerpo de Guardias que descubrieron que Mel y Mellice son la misma persona, se les prohibió por completo hablar de ello.

—Anna, tu paso es débil… Así serás fácilmente contraatacada.

—¡Sí! ¡Mis disculpas!

Podría decirse que, a cambio, se me pidió que las ayudara cuando estuvieran entrenando.

No estaba mintiendo cuando dije que de verdad quería apoyar su sueño, así que acepté de inmediato.

Por lo tanto, ahora mismo estamos en medio de un combate.

—Una vez más, por favor.

Enerine se coloca delante de Anna y prepara su espada.

Al ver su desafiante mirada, inconscientemente siento que esto es bastante divertido y las comisuras de mi boca se elevan.

Ella blande su espada.

Sí… Esos son buenos movimientos.

Sin una pizca de vacilación, es una esgrima inquebrantable que busca quitarle la vida a su oponente.

A medida que acumulan más experiencia en combate real, su esgrima cambió. De una espada que no busca suprimir a su oponente, sino matarlo con exactitud.

Cuando uno se enfrenta a un enemigo, tratar de capturarlo vivo es mucho más difícil comparado con sólo matarlo…

Mientras no haya una diferencia significativa en número y fuerza física. Si luchas a medias… no sólo pondrás en peligro tu propia vida, sino que también estarán en peligro las vidas de tus compañeros y de las personas que se supone que debes proteger.

Probablemente es por eso que eligieron tener tal voluntad. Para tener la determinación de matar a sus oponentes y la de morir por el mismo.

Mientras recibo los golpes de su espada, también recibo la fuerza de su determinación y voluntad.

—Buenos movimientos. —Aunque la felicito, el ataque de Enerine no disminuye en absoluto—. Sin embargo, tus ataques son repetitivos… Tus enemigos serán capaces de discernir rápidamente tus movimientos… así.

Coincidiendo con sus movimientos, blando mi espada.

La espada que sostiene fácilmente sale volando por los aires. En ese instante, apunto la punta de la mía justo frente a su cara.

—Admito mi derrota…

Junto con esas palabras, alejo mi espada.

—Lo dejaremos por hoy. Después de esto, ambas deben pensar por sí solas las debilidades de sus propios movimientos.

Justo cuando digo eso, Kuroitsu se acerca mientras se ríe.

—Mel, parece que te estás divirtiendo.

—Me parece que eres tú el que se divierte…

—No… Sólo fui infectado por tu alegría.

Ya que dice eso con un tono de voz que hace parecer que está a punto de empezar a tararear en cualquier momento, no tiene ningún poder de persuasión.

Dicho esto, es cierto que guiar a esas dos es divertido, así que no puedo dar más refutaciones.

—¿Es tan divertido entrenarlas?

—Sí… Ha pasado un tiempo desde que hubo alguien que me desafió seriamente.

—Oye, eso hace que suene como si no fuéramos serios al enfrentarte.

—No, no creo eso. Sé que Kuroitsu y todos son serios cuando se enfrentan a mí… como entrenamiento.

—¿En serio lo hacen para matarte?

De repente, una peligrosa luz arde en los ojos de Kuroitsu, como diciendo que no las perdonará si digo que sí.

—No diría eso… ¿Cuál sería una buena manera de describirlo…? ¿Qué ellas me han reconocido como una especie de rival? Puedo sentir profundamente su intención de no querer perder en absoluto. Aunque entienden que su fuerza aún no se compara a la mía, todavía están luchando para hacerme tropezar dada la oportunidad. Como prueba, cada vez que las guío, definitivamente harán suyo lo que les enseñé en la próxima sesión. Creo que ver esa sincera avaricia por la victoria me hace querer ser seria también.

Ante esas palabras, él revela una sonrisa irónica mientras suspira.

—Para poder disfrutar de eso, también estás bastante fuera de la norma… Después de sentirlo, es aún menos probable que bajes la guardia, ¿verdad?

—Para nada, Kuroitsu. Aunque es sólo una situación de qué pasaría si… Yo sería de esa manera, aunque no lo sintiera.

Mis palabras causan que su sonrisa irónica se profundice más.

—Qué admirable, Mel…

Detrás de Kuroitsu, un hombre aparece inesperadamente.

Si recuerdo bien, su nombre es…

—Abel.

—La percepción de Mel hacia las artes militares es asombrosa. ¿Podría hacer que también me guíes?

—Gracias por tus generosas palabras. Sin embargo, sería mejor pedirle orientación a un profesional… Aunque si quieres un oponente para entrenar, será un placer para mí.

Es importante trazar una línea.

Hasta ahora, he dado algunos consejos durante el entrenamiento, pero al final sólo eran consejos. Son cosas que creo importantes para mis oponentes durante el entrenamiento.

Llamarlo orientación sería presuntuoso…

Si me atreviera a proclamarlo, sentiría como si estuviera untando barro en las caras de los instructores, así que como es de esperar, me abstengo de hacerlo.

—Eso está bien. Entonces, por favor.

Mientras dice eso, Abel prepara su espada.

Al mismo tiempo, Kuroitsu, Anna y Enerine que han estado a nuestro lado, se distancian.

Por un momento, cierro los ojos y dejo escapar un suspiro. Dentro de mí, el ruido que entra en mis oídos se vuelve distante.

Después de concentrarme tanto, abro los ojos. Y, entonces, preparo mi espada.

—Por favor, trátame bien…

Justo cuando digo eso, Abel blande la espada que aparece ante mis ojos.

Es rápido…

La detengo y retrocedo para tomar distancia.

—Como se esperaba de Mel…

A cambio, lo ataco mientras dice eso. Por un segundo su reacción se retrasa, pero pronto se ocupa de mi ataque.

Más profundo, más agudo… En tal estado, toda mi conciencia está enfocada en los movimientos de mi oponente y los míos, así como en la punta de la espada.

Al mismo tiempo… una sensación de placer brota del fondo de mi corazón de forma natural.

¿Cómo va a reaccionar ahora?

¿Cómo manejaré su próximo movimiento?

Cada vez que chocamos nuestras espadas, aunque a veces siento una sensación de incomodidad por sus movimientos, es tan divertido que no puedo evitarlo.

No obstante, ese tiempo llega a su fin en un abrir y cerrar de ojos. Mi espada repele la suya, y la envía volando por el aire.

—Admito mi derrota… —declara en ese momento, levantando ambas manos.

—Muchas gracias.

También enfundo mi espada e inclino mi cabeza.

—Como se espera de ti, Mel… No fui un oponente en absoluto.

—Estás siendo demasiado modesto. Me sentí incómoda todo el tiempo.

—¿Podría tenerte como mi oponente de nuevo en el futuro?

—Sí, por supuesto. Más bien, soy yo quien quiere pedirlo.

Nos sonreímos el uno al otro.

Cuando estábamos peleando… esa sensación de inquietud, que sentía en momentos inesperados, se debía a que parecía usar un tipo de esgrima desconocido… Y eso, sin querer, hizo que mis reacciones fueran lentas.

Probablemente no ha mostrado todas las cartas de su mano.

Pero, ¿y qué? En cualquier caso, somos iguales.

En un simulacro de batalla normal, no usaría toda mi fuerza en el verdadero sentido… porque terminaría rompiendo a mi oponente.

Si considero eso, ha pasado mucho desde que tuve un simulacro de batalla tan agradable.

Aunque se esté conteniendo, creo que tener enfrentamientos con él será beneficioso.

—Bueno, entonces, lo diré sin más… ¿Podría tener otro combate? —pregunta mientras recoge su espada.

—Por supuesto.

También respondo una vez más con una sonrisa.

Simplemente continuamos blandiendo nuestras espadas.

Es cierto que el tiempo parece pasar en un abrir y cerrar de ojos cuando te estás divirtiendo, ya que la orden de terminar el entrenamiento llega después de varios combates.

—Eres realmente increíble. No hay tantos tipos que puedan tener tal intercambio contra Mel.

En el momento en que nos dicen que nos vayamos, los miembros del Ejército comienzan a reunirse alrededor de Abel.

—No… Si tuviera que decir, sería más correcto decir que ella es la que se está conteniendo. Para empezar, no fue un combate serio, sino un simulacro de batalla que pedí para recibir consejo. Si ella fuera seria, no duraría ni un segundo.

A cambio, Abel hace una amarga sonrisa mientras responde.

—Mel es bastante peligrosa cuando está seria después de todo~

Cuando tal intercambio entra en mis oídos, admiro cuán hábilmente se expresa.

—Muchas gracias, Mel.

Anna y Enerine aparecen a mi lado cuando tengo esos pensamientos.

—Buen trabajo a las dos. Regresaré a la mansión, pero si ustedes quieren continuar entrenando, siéntanse libres de hacerlo. Se lo diré a la señorita.

—Entonces… nos aprovecharemos de su amabilidad.

Así, las dejo atrás y regreso a la mansión por mi cuenta.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *