Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 96: El desafío del primer ministro (3)

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—¿Maestro Romeru…?

—Hmm, no es nada… Por favor, continúa.

Cuando Alf me llama con incertidumbre, le agito mi mano, presionándolo a continuar.

Una vez más, la información que estaba buscando empezó a salir de su boca.

El duque Ferring.

Era de una de las cinco casas de archiduques del Principado de Rinmel, y poseía un vasto territorio en la región noreste. En cuanto a la escala de sus bienes, era la tercera más grande entre las cinco casas, y el actual jefe de la familia era Bruno Ferring.

Su esposa era Kelly Ferring.

Aunque se trataba de un matrimonio político, la pareja tenía una relación favorable, y un hijo y una hija.

—¿Hay nueva información sobre los socios de la casa paterna de Kelly…?

—Hemos repasado todo de nuevo, pero la información sigue siendo la misma: la casa paterna de Kelly Ferring, que es una casa de condes, solo se asocia con los nobles locales de la facción moderada, estando la casa ducal Ferring en lo más alto de esa lista.

Asiento con la cabeza una vez ante la respuesta de Alf.

Después de ver mi reacción, él abre una vez más la boca.

La especialidad local del territorio era el alcohol producido al fermentar cebada.

También se exportaba fuera del país. Gracias a eso, la casa ducal Ferring tenía conexiones con el reino de Tasmeria y el reino de Acacia.

Dentro de nuestro reino sus conexiones todavía estaban limitadas a nivel comercial, pero en el reino de Acacia tenían conexiones que se consideraban a nivel aristocrático en el reino de Tasmeria.

Bruno, el actual jefe de la familia, disfrutaba de la lectura.

En realidad, ese pasatiempo no se limitaba solo a él. Durante generaciones, todos los jefes de familia fueron ávidos lectores; por ello, había grandes bibliotecas en el territorio.

—Tiene la reputación de ser agradable e inteligente… Incluso si quisiéramos sacarle información a golpes, no hablaría. Si lo que se dice de su reputación es cierto, entonces su oposición hacia la invasión al reino de Tasmeria se debe a que no está dispuesto a sacrificar a su pueblo por una guerra… Además, ya que su propio territorio es rico y vasto, no debe sentir la necesidad de expandir su país hasta el punto de tener que hacer sacrificios.

Para organizar la información, que Alf estaba recitando, dentro de mi cabeza, escuché en silencio con los ojos cerrados.

Alf dejó de hablar por un momento, quizás porque estaba a la espera, acostumbrado ya a mi reacción…

—Esa fue una buena evaluación. Gracias, Alf…

Naturalmente, antes de venir aquí, había memorizado toda la información relevante. Aun así, dejé que Alf recitara la información para poder asegurarme de que no había discrepancias en mi memoria, y si había o no algún reporte nuevo.

—No… Casualmente, todavía tengo algunos de mis subordinados ocultos en la empresa comercial Stout, la cual es empleada por la casa ducal Ferring. Y, desde luego, también hay algunos en la mansión del duque.

—Ya veo… Notifícame de inmediato si hacen algún movimiento.

—Sí, maestro.

—Te lo dejo a cargo… No has perdido tu toque, ¿no es así? —pregunté, sonriendo involuntariamente.

—Bueno, no lo sé, maestro. Supongo que no muchas personas pueden ganar contra la vejez.

En respuesta, Alf hizo una sonrisa irónica.

—Ja, ja, ja… Incluso si dices eso, te has hecho bastante mayor desde la primera vez que te conocí. Qué nostálgico esa primera vez que apareciste frente a mí como una sombra de la casa ducal Armelia…

—Sí, recuerdo ese día bastante bien.

Tal vez porque sentía nostalgia del pasado, por un momento, Alf miró a la distancia mientras sonreía.

—Era un poco más joven de lo que es Louis ahora, ¿no es así…? Hmm, si pienso en ello, hemos pasado mucho tiempo juntos. Debido a que pasó tan rápido, normalmente no lo noto en absoluto.

—En efecto… Estoy seguro de que es consciente de ello, pero no lo nota con lo ocupada que es su agenda diaria, ¿no es así?

—Ja, ja, ja… No te equivocas en eso. He sido muy imprudente en cuanto a mi trabajo y, antes de darme cuenta, ya había llegado a esta edad… Ahora que lo pienso, parece que has criado bastante bien a tus sucesores…

—¿Se refiere a Bern? Ciertamente… Creo que ya ha madurado lo suficiente para no darle problemas al joven Louis.

—En lugar de darle problemas…, creo que es Louis quien ha estado confiando en él bastante, ¿no es así?

—Es más de lo que se merece como sombra… Sin embargo, ¿estuvo bien? Haberle enseñado mi técnica a Bern, quien es una de las “sombras del país”.

Dejé escapar un suspiro ante la pregunta de Alf.

—Cultivar personal con talento es un asunto urgente para el país… Debido a que necesitábamos asegurar rápidamente gente con talentos como los suyos, no se podía evitar. Además, él es el tipo de persona que se ofrecería para proteger el país… Como primer ministro, responsable del gobierno, eso es muy tranquilizador.

—¿Es eso lo que quiso decir hace unos momentos a Kuroitsu y compañía, la parte de que somos compañeros que persiguen el mismo objetivo?

—Sí… No obstante, tú eres el que aceptó mi petición de enseñarle. ¿Te pareció bien hacerlo? Después de todo, es tu técnica personal. Como señalaste, al final, Bern no es uno de los nuestros, sino alguien que pertenece al país. ¿No te preocupa que eso haga que sea difícil trabajar con él en el futuro?

—Lo que le enseñé fueron varias fuentes importantes de información, además de cómo adquirir nuevas fuentes y lo básico que debe saber cuándo debe infiltrarse solo. No le dije quiénes eran mis proveedores de información o mis colaboradores. Por eso, no hay ningún problema en particular.

—Ya veo… En otras palabras, a juzgar por cómo ha estado trabajando últimamente, ha estado reuniendo de forma constante nuevas fuentes de información para construir una red de información.

—Así parece. Gracias a eso, fue capaz de captar a tiempo el asunto del tráfico de esclavos de la casa ducal Baskar.

—Ahora que lo pienso, eso es cierto. Parece que Bern ha estado informando fielmente a Louis a intervalos establecidos.

—Después de todo, Bern fue alguien que el maestro Louis encontró… Estoy seguro que un 10% de sus informes al joven amo son porque se siente en deuda con él.

—10%… Entonces, ¿qué hay del 90% restante?

—Si él va a priorizar la velocidad a la que los informes llegan a usted, maestro Romeru, entonces dar sus informes al joven Louis es la mejor manera. La ruta oficial sería la del palacio y… debido a la organización de la corte imperial, los informes tendrían que pasar por varios intermediarios entre el maestro Louis y Bern, y como tal, eso haría que tomara más tiempo. En otras palabras, esto solo demuestra que juzgar el asunto de esta vez como urgente, fue la razón principal para ello… Aunque, dado que el joven Louis ha estado ayudando extensamente a la labor de usted, maestro Romeru, tomó en consideración que sería más probable que él compartiera la información con usted, y decidió que, como tal, no habría problemas en darle la información.

En cuanto a “los informes que implican asuntos importantes para el país”, en última instancia, todos ellos me llegarán. Ya que era el deber del primer ministro tomar decisiones a nivel oficial.

Sin embargo, como dijo Alf, había una gran diferencia de posiciones entre yo y Bern, así que sus informes pasaban por los ojos de varias personas antes de llegar a mí.

Mientras que era útil tener información compartida con todos los miembros involucrados, era un asunto completamente diferente para los informes urgentes.

—Tomará bastante tiempo para que los informes lleguen a mí, ¿no es así…? Eso es todo un problema.

—Así parece… Si el país va a hacer uso del personal necesario como Bern, entonces debemos reorganizar su estructura. Para la información, la “novedad” es la clave. Si le toma demasiado tiempo llegar a quien toma las decisiones, entonces puede llevar a errores de juicio.

—Sí, tienes toda la razón… Además, si envío órdenes basadas en ese juicio, podría causar confusión entre la gente del sector. Las decisiones tomadas de acuerdo a una información antigua serán inadecuadas para una situación de la vida real.

—Sí, es como usted dice.

—Tendré que pensar en cómo arreglar el sistema… Cuando las cosas se calmen un poco, hablaré con Gazelle acerca de ello —murmuré mirando a mi alrededor, como para poner en orden mis pensamientos.

En ese tiempo, Alf sirvió nuevamente té en mi taza vacía.

—Bueno, entonces, maestro Romeru, iré a confirmar la ruta y el sistema de escoltas para nuestro viaje de mañana a la casa del duque Grindal, así como a la del duque Ferring. Si me disculpa, me retiraré.

—Por supuesto, te lo dejo a ti.

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