Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 24: Vamos a llevarnos bien

Traducido por Lugiia

Editado por Yonile


Nuevamente, el estúpido príncipe se va después de que mi hermano lo hace llorar. ¿Qué quiere lograr al venir aquí todos los días?

Hoy, mi hermano también tiene clases por la tarde, así que regresa a casa más temprano. Se me ocurre ir al lugar de encuentro mucho antes y esperarlo, así que llamo a la bestia sagrada, me subo a su lomo y nos dirigimos allí.

Aunque tenía la intención de ser la primera en llegar, Dirk ya estaba esperándome.

—Lo siento, ¿esperaste mucho? —le pregunto.

Él niega con su cabeza con bastante fuerza. ¿No se te romperá el cuello? ¿Estás bien?

Cuando saco la manta de picnic de la cesta, me ayuda a extenderla en el suelo.

—Muchas gracias.

—No hay problema…

El menú de hoy es Onigiri. Los más recomendados son los rellenos de carne. Ya que son mi mejor obra, Dan me pidió que le enseñara a prepararlos.

Aparte de eso, tenemos bastante comida frita y otros platillos en una lonchera, incluyendo el postre que es Madeleine.

Les entrego tenedores a ambos, sirvo los platos y comenzamos a comer.

Como pensé, Dirk come bastante rápido. En cambio, la bestia sagrada y yo comemos a nuestro ritmo.

—Está delicioso —me comenta mientras prueba el postre.

Parecen gustarle bastante los dulces ya que se toma su tiempo para saborearlos. No está tan nervioso como ayer. Es increíble el efecto que tiene una comida deliciosa.

—Umm, por favor… dime tu nombre

—¿Eh?

¿Quién fue la persona que dijo que no cometería ningún error? ¡Yo! ¡¡Y me olvidé por completo de esto!!

¡Soy una idiota!

¡Una estúpida!

Omitiendo mi grito interior, me presento con una sonrisa.

—Disculpa mis modales. Mi nombre es Rosarin Rosenberg. Por favor, llámame Rosarin.

—Rosarin.

—¿Sí, joven Dirk? —pregunto esta vez de forma educada.

—Umm, no me gusta que me llamen así. Aunque mi padre es un marqués, no soy muy bueno con las formalidades, así que no sé qué responder cuando me hablan tan educadamente.

—Hmm, entiendo. ¿Cómo debo llamarte entonces?

—Puedes seguir llamándome solo Dirk.

—Está bien, Dirk.

—Sí.

Qué lindo. Su rostro avergonzado es muy hermoso. Como se espera de mi mayor fetiche… Es un ángel. ¡Qué maravilla!

—Dirk, ¿puedo abrazarte?

—¿Eh…?

—¿Puedo?

—¿Sí…?

Aunque su respuesta parece una pregunta, decido interpretar como que me ha dado su permiso. ¡Estoy muy feliz! Me frotaré contra él…

—Eso hace cosquillas…

Su piel es tan suave. Oh, Dios mío… Si no te disgusta esto, me dejaré llevar, ¿sabes?

—Dirk, muéstrame tu forma de bestia.

—No tengo problemas con ello, pero ¿no me tienes miedo, Rosarin?

—Para nada. El que tiene miedo eres tú, ¿no?

—Sí, así es…

En un abrir y cerrar de ojos, se convierte en una pantera negra.

Fufufu~ ¡Quedarás hechizado con la maravilla de mis dedos! ¡Te haré ronronear!

Y, en efecto, unos minutos más tarde, Dirk ronronea bastante fuerte.

Su pelaje es tan suave y sedoso… ¡Esto es una bendición! ¡No puede ser! ¡Estoy demasiado feliz! Tanto así, que no me importaría morir… No, ¡viviré! ¡Como si dejara que algo me separara de este mofumofu!

—Eres un poco extraña, ¿verdad, Rosarin?

—¿Sí?

—Por lo general, las personas encuentran a los hombres mitad bestia repugnantes.

—Entonces, estoy feliz por no ser normal. Eres muy amable y encantador, Dirk.

—Como pensé, realmente eres una niña extraña.

Dirk, en su forma de bestia, inclina su cabeza con perplejidad. Sin embargo, parece estar de buen humor.

—¿Podemos vernos mañana también? Volveré a preparar un almuerzo.

—El pollo de ayer estuvo delicioso.

—Lo haré de nuevo entonces.

Aunque no quería separarme de él, suena la campana de la tarde. Y con ello, desafortunadamente, el descanso termina.

—Hasta mañana.

¡Sí! ¡No puede ser! Hemos intercambiado una promesa. Estoy deseando que llegue ese momento.

—Parece que se han hecho amigos.

—Es gracias a ti, bestia sagrada. Te daré mi parte de Madeleine.

—Todo lo que preparas es un manjar.

—Aunque me hagas cumplidos, solo puedo darte dulces. De todas formas, muchas gracias por acompañarnos hoy nuevamente.

—Hm, no seas reservada.

—También dependeré de ti mañana.

—Sí, déjamelo a mí.

Al terminar la conversación, llegamos a la oficina de mi padre y terminamos el trabajo restante.

9 respuestas a “Solo soy la hija “normal” de un duque – Capítulo 24: Vamos a llevarnos bien”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

error: Contenido protegido