Te equivocaste de casa, villano – Capítulo 17: ¿Debería arruinar la historia original? (3)

Traducido por Shroedinger

Editado por Hime


—¡Hola, señorita Yuri!

Me encontré a Anne-Marie de camino al trabajo. Me saludó feliz y yo le devolví el saludo.

—Buenos días, Anne-Marie.

—¡Creo que hoy hace buen tiempo! Sería bueno hacer un picnic en un día como este. ¿No te parece?

Como siempre, su inmutable y clara sonrisa radiante iluminó los alrededores. Al ver eso, la fatiga emocional que estaba sintiendo debido al invitado no planeado en mi casa, pareció desvanecerse.

—Tienes razón. Hay un lugar cercano donde la gente suele ir a ver las flores en primavera. Te lo haré saber más tarde para que puedas ir con Hestia.

—¿De verdad? Gracias.

Apenas había pasado medio año desde que Anne-Marie se había mudado a este lugar, por lo que aún tenía que pasar la primavera en Ferret. Así que cuando dije eso de pasada, Anne-Marie estaba encantada y sonrió alegremente.

—Señorita Yuri, deberías venir de picnic con nosotras cuando las flores florezcan.

—¿Yo?

—¡Si! Un picnic es más divertido con más personas.

¿Es eso así? Creo que han pasado varios años desde que fui a algo parecido a un picnic con otra persona. Al menos, estoy segura de que nunca lo he hecho en esta vida.

—Está bien, cuando tenga la oportunidad.

Esta vez tampoco di una respuesta definitiva e hice una promesa para más tarde, pero la sonrisa de Anne-Marie seguía siendo tan brillante como siempre.

—Si. Definitivamente tenemos que irnos cuando tenga la oportunidad, Srta. Yuri.

Al ver a Anne-Marie así, no pude evitar pensar que ella era realmente la protagonista femenina curativa. Bueno, por supuesto. Tiene sentido por qué los protagonistas masculinos de la novela, con todos sus pasados agotadores, se sintieron atraídos por Anne-Marie, incluido el villano. Quiero decir, solo mirarla me hizo sentir como si estuviera bañada de calor.

Mientras caminaba hacia la cafetería, pensé que había hecho bien en mantener a Lakis lejos de ella.

Oh. Correcto.

Entonces, de repente, recordé algo y busqué en mi bolsillo.

—Traje esto para usted, señorita Anne-Marie.

Lo que saqué fue una cinta roja que se podía usar como lazo para el cabello. Salí a hacer un pedido la otra noche y mientras caminaba por el distrito comercial, vi algo que se vería bonito en Anne-Marie, así que lo compré.

Mi perro en mi vida anterior, Coco, tenía un collar con este tipo de cinta roja, que le gustaba.

Ah, por supuesto, esto no significa que pensara en Anne-Marie como un sustituto de mi antiguo cachorro…

Es solo que mirar a Anne-Marie me recordaba a Coco, así que cuando pasé por delante de algo que evocaba a Coco, naturalmente pensé en Anne-Marie y cuando recobré el sentido, ya estaba entregándole el dinero al comerciante…

Eso era todo.

Mmm, pero aun así, Anne-Marie podría sentirse mal si lo supiera, así que no le dije nada sobre Coco.

—¡Gracias, señorita Yuri! Es muy bonito.

El rostro de Anne-Marie se sonrojó. Parecía feliz de recibir un regalo.

Desde que conocí a Anne-Marie, hubo momentos como este en los que le di un regalo sin previo aviso. Al principio, ella no sabía cómo reaccionar porque tenía un presupuesto ajustado debido a que se ocupaba del sustento propio y de su hermana, por lo que no podía preparar nada para pagarme.

Sin embargo…

—Para mí, verte feliz es suficiente recompensa. Poder ver a mi amiga sonreír es algo que deseo, señorita Anne-Marie.

Ahora, dado que dije eso, ella aceptó felizmente mis regalos con un puro corazón. Por supuesto, dado que la mayoría de mis emociones eran básicamente nulas, realmente no me sentía así con Anne-Marie. No fue más que un discurso diseñado, después de comprender su forma de pensar, para hacer que ella se sintiera cómoda .

Pero, de nuevo, cada vez que Anne-Marie sonreía, mi corazón parecía calentarse, por lo que podría no ser una mentira completa.

Ella jugueteó tímidamente con el regalo que le di. Sus manos todavía estaban claras y bonitas, pero tenían leves ampollas debido a su trabajo en la clínica.

—Creo que esto le quedaría genial, señorita Yuri…

—Prefiero verlo en ti que en mí.

Cuando dije eso, Anne-Marie pareció aún más conmovida.

Uh, realmente no dije eso para que se sintiera conmovida. Solo estaba diciendo la verdad. No importa lo bien que me adornara y me mirara al espejo, realmente no podía sentir nada. Por otro lado, cuando miraba a Anne-Marie, que me recordaba a Coco, sentía una pequeña pizca de sentimiento, como una espora de diente de león en mi corazón.

Además, aunque dejaras todo a un lado, mirar cosas bonitas te hacía sentir bien, ¿no? En ese sentido, Anne-Marie era alguien a quien disfrutaba regalar.

Y así, Anne-Marie y yo caminamos juntas hacia nuestros diversos destinos con la clara luz del sol brillando sobre nosotras.

El sonido de Anne-Marie parloteando alegremente a mi lado era como el canto de un gorrión.

♦ ♦ ♦

Mi día en la cafetería era el mismo de siempre. Aceptaba un pedido cuando llegaba un cliente, y cuando el negocio no funcionaba, limpiaba u organizaba la tienda.

—Hola, señorita Yuri. ¡Es una tarde clara, soleada y hermosa!

Y a veces, incluso tenía que darle la bienvenida a un cliente molesto y no deseado.

Al escuchar la voz familiar que se clavó en mis oídos, miré al cliente frente a mí con ojos ligeramente fríos.

¿Viniste de nuevo?

Ese fue el pensamiento que cruzó por mi mente tan pronto como vi al hombre con una gran sonrisa en su rostro. Él no se inmutó por mi mirada helada, y sonrió aún más.

—¡Vaya, al verla en este momento, parece la diosa del sol, señorita Yuri! ¡Así que hoy le presento un girasol a su imagen!

Un hombre con cabello castaño ligeramente desordenado escupió un montón de tonterías antes de sacar una flor escondida detrás de su espalda con un ‘¡tada!’.

Sus ojos estaban ocultos detrás de su flequillo, haciendo que su rostro fuera difícil de ver, pero por su nariz afilada, su boca siempre sonriente y su mandíbula aguda, se podía adivinar que el rostro debajo de la sofocante cabellera era bastante atractivo.

Pero su atuendo descuidado, su cabello tupido que parecía no haber sido lavado en cuatro días y su sonrisa estúpida lo hacían parecer patético. Más aún hoy, porque sostenía un girasol con el tallo medio roto.

Este hombre era un cliente habitual del café. Su nombre era Snow.

Hace unos tres meses, comenzó a aparecer con frecuencia en este vecindario.

—No acepto regalos personales.

Hablé con frialdad después de mirar el girasol que se extendía ante mí. Entonces Snow abrió la boca como si preguntara qué quería decir con eso.

—¿Eh? Escogí este girasol por mí mismo. ¡Te estaba mostrando para que puedas echar un vistazo!

No encontré palabras para hablar.

—¿Podría ser que lo quieras? Tiene sentido, mi girasol es tan bonito que te enamorarás a primera vista. Mmm, pero tendré que negarme. Este girasol es mío desde hoy.

Naturalmente, me quedé paralizada, y como si se burlara de mí, él tenía una mirada seria en su rostro mientras ponía su risible girasol en el pecho.

—Una taza de café, ¿verdad? Fuerte.

Sí, ¿Qué estaba haciendo incluso tratando con este tipo? Ignoré al hombre y me di la vuelta.

Se escuchó un jadeo a mis espaldas

—¡Eso es correcto! La señorita Yuri debe estar muy interesada en mí. Pensar que incluso recuerdas eso…

Eso es porque siempre pides lo mismo.

—Pero… pero aun así, mi girasol…

—No estoy interesada. No lo quiero.

Corté la voz que venía detrás de mí.

Todo su emotivo juego de actuación, luego ponerse hosco y hablar de su girasol no era divertido en absoluto. Snow ni siquiera vivía en la calle Ferret, pero hizo todo lo posible para venir a esta cafetería desde lejos, y se convirtió en un cliente habitual aquí. Además, era un bicho raro que no se dejaba intimidar por mi mirada fría que ahuyentaba a la mayoría de los hombres.

Al principio, esto me molestó, así que verifiqué sus antecedentes. Tenía veintitrés años. Desempleado. Un hombre corriente, que vivía en la calle Swan, el barrio cercano.

—Aquí está tu café.

—Gracias.

Cada vez que venía, farfullaba este tipo de tonterías impredecibles, pero su irritabilidad no me ofendió realmente. En particular, una vez que la bebida que ordenó estuvo frente a él, se quedó callado como si no hubiera estado parloteando, y bebió su café lentamente, degustando el sabor casi con reverencia.

Aunque era un bicho raro, definitivamente era diferente de los hombres desagradables que aparecían de vez en cuando. Así que simplemente lo traté apropiadamente y dejé que viniera a la cafetería.

De hecho, había una razón por la que me sentía tan generosa. Pude vislumbrar sus ojos a través de su espeso cabello y descubrí que eran de color violeta. El violeta era el color de los ojos de mi personaje favorito en ‘Cadena de flores’. Por supuesto, mi personaje favorito era alguien tan atractivo que ni siquiera se le podía comparar con este frívolo hombre.

Mi personaje favorito era uno de los sub-personajes de la novela, y fue apodado el guardián de la región oriental que era donde yo vivía actualmente, así que, naturalmente, era incomparable.

Veamos…

Como ya estaba pensando en mi personaje favorito y tenía algo de tiempo libre, decidí que bien podría organizar la historia de la novela en mi cabeza nuevamente. Quiero decir, especialmente desde que Lakis Avalon, el sub-villano, también había aparecido.

Se tituló: “Cadena de flores”.

El mundo de esta novela se dividía en un total de cuatro secciones y cada sección se gestionaba de forma autónoma. Entre estos cuatro, el escenario principal de la novela tuvo lugar en el Este, que era donde se encontraba la calle Ferret (donde yo vivía).

El escenario para la aparición de personajes se limitó a la región este y oeste, donde se encontraba Carnot, mientras que solo se hizo referencia al sur y al norte.

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