Ya no te amo – Capítulo 49

Traducido por Melin Ithil

Editado por Sakuya


¿Su nombre?

Ladeó su cabeza y pronunció su nombre a la ligera.

—Joachim.

—Ese no es mi nombre de pila.

—De repente estás actuando como un niño.

—Incluso si mi cuerpo es grande, aun necesito afecto.

—Eres más alto que yo. —Incluso cuando usaba tacones, tenía que mirar hacia arriba cuando quería hacer contacto visual con él—. De la altura al cariño, eres codicioso.

—Un hombre sin codicia es un cadáver.

—¿Sir Thorben no te da ningún afecto? —Parecieran cercanos, ¿no era suficiente? Estaba puramente curiosa, pero, él, ¿por qué le fue difícil contener la risa?

—Como amigo… tiene una lengua veloz.

—¿Por qué?

— Rudiger es más directo de lo que parece, ¿sabes cómo nos hicimos amigos? Es porque él me golpeó cuando era más joven.

—¿Se atrevió a vencer al príncipe? —Sus ojos se abrieron un poco más que antes. Esta vez la sorpresa se extendió por su rostro.

Gracias a eso, Arendt no pudo contener su risa.

—Por supuesto que fue porque estábamos peleando. Después de todo, Rudiger no tenía miedo a la pena de muerte, porque nuestras habilidades eran las mismas. Así que practiqué mucho con una espada de madera.

—Y te golpeó.

—Exacto. —Se rió alegremente—. No es nada especial ahora. Cuando quiere mostrarle afecto a su maestro, solo dice “¿Quieres pelear?”

—Parece una relación agradable.

—¿Lo crees? —Sonrió e hizo contacto visual.

Ella miró dentro de la pared azul pálido y asintió en silencio con la cabeza. Era tan curiosa, sentía mucha curiosidad por él, aunque más que curiosidad por él, sentía curiosidad sobre la familia imperial, no tenía suficiente información de ellos.

—Entonces, ¿qué hay sobre tu hermano?

—¿Mi hermano?

—Reiner Arthur Joachim. Legalmente es mi cuñado… Será mi cuñado. Escuché que es la reencarnación de la emperatriz.

Sería una relación complicada. El hermano de Arendt era ahora su suegra y ahora que ella era princesa, Reiner, que también era el esposo de su hermana adoptiva Isolda, sería otra vez su cuñado. Al final era un matrimonio de hermanos y hermanas. Vinfriedt y Thierry ahora son una alianza. Por el momento, el continente estaría en paz.

[Sakuya: Seriamente complicada, no llegué a entender muy bien, así que perdón la edición… @_@]

Mientras ella pensaba, Arendt ladeó su cabeza y continúo hablando.

—Mi hermano y yo somos aliados aparentemente.

—¿Aparentemente?

—Porque mi madre odia a mi hermano.

A las explicaciones que siguieron, ella asintió con la cabeza como si entendiera. Reiner es el actual heredero al trono, por lo que podría ser una semilla de traición.

—Entonces, ¿tendré que quedarme al margen?

—Solo tienes que darle un té fuerte, soy cercano a mi hermano.

—Eso es sorprendente.

—¿Por qué? ¿Es tan extraño que la gente que pelea por el trono pueda estar en paz?

Ante la extrañamente aguda pregunta, ella negó con la cabeza.

—A veces me preguntaban si mi hermano no me odiaba. —Siempre estuvo contento de que en realidad no parecía odiarlo, siempre fue sincero.

—Quizás no tenemos un trono sobre el que discutir, pero a cambio está el amor de nuestro padre. En realidad, no estoy diciendo que Rubiel no haya robado el amor de mi padre, pero a veces resulta amargo.

—Me pregunto si para mi hermano también es así…

—Sería peligroso si cambiara de opinión a tus espaldas… —Fue incapaz de seguir hablando en voz alta y dio una vaga excusa.

Él se echó a reír y dijo que entendía.

—Entiendo tu preocupación, pero no lo hará. A mi hermano no le interesa mucho la política. Es demasiado tolerante, le gusta estudiar y escribir.

—Entonces, ¿escribió un libro lleno de orgullo sobre su país?

—Exacto, lo escribió como un regalo para su suegro, pero fue tan popular que lo publicó. —Asintió obedientemente y sus ojos se abrieron como si de repente hubiera sentido una sensación de asombro—. … ¿Cómo lo supiste?

—Renier, es el nombre del autor del libro que leía en la biblioteca, pero se llama Reiner, está al inverso. —Se tragó sus últimas palabras y rió.

Recordó que él no se había dado cuenta tan rápido como Niveia, de que el nombre estaba al revés, no fue hasta que involuntariamente lo reflejó en un espejo que se dio cuenta. Había sido tan malicioso. Desde entonces, cuando veía el nombre de alguien, tenía la costumbre de leerlo al revés.

No es necesario que ella sepa eso.

Mirando el nombre de Niveia, era difícil notar que pudiera estar en orden inverso.

—Es raro encontrar un libro que elogie tanto a Vinfriedt, así que pensé en el hecho de que había oído que el príncipe había escrito un libro de historia en el pasado. —Era extraño que un libro así estuviera en la biblioteca de Thierry, pero no le importó. Giró su cabeza para mirarlo y todavía no podía salir de su sorpresa, estaba haciendo una mueca.

—Ya veo, tienes buenos ojos.

—¿Te lo dije por casualidad?

—No, no lo sabía, es increíble.

¿Resulta tan sorprendente?

Ignorante del hecho de que el libro había sido traído a la biblioteca en forma de alquiler. Se preguntó—: Me sorprende que se lleve bien con su medio hermano. —Según el libro, la relación entre la emperatriz y la reina no era buena. De todos modos, es de sorprender que los hermanos se lleven tan bien con madres tan desafortunadas.

Una sonrisa traviesa apareció en los labios de Arendt cuando ella calificó como buena su relación.

—Es bueno cuando una amistad es buena, ¿no es bastante emocionante? Quiero criar a nuestros hijos en buenos términos.

—Nosotros… ¿niños?

—Bueno, ¿te gustaría uno de cada uno?

Ante su ingenio, estaba desconcertada. Solo se había concentrado en el matrimonio y la inmigración inminente y no había pensado en tener descendientes.

 —Sí… sí… deberíamos tener un hijo… Niño… un niño… —Siguió murmurando sin comprender. No sería parte de otra familia noble, no, sería de la familia imperial, por supuesto que necesitaba un heredero. Para que eso suceda, incluso entre marido y mujer… Bastó un instante de ese pensamiento para que sus mejillas se calentaran. No por pensamientos sexuales, si no por los puntos ciegos en sus planes. Era una vergüenza que se diera cuenta tan tarde. Debo haber pensado ciegamente en el matrimonio como un medio. Al grado de que nunca pensó en tener un hijo o dormir en su misma cama. Incluso con Valor nunca lo pensó de esa manera. Aunque no había recibido la educación sexual adecuada, sabía que un niño no lo traería la cigüeña. Mientras pensaba en eso, de repente recordó lo que le dijo Arendt por la mañana.

—¿No sería buena idea dormir en una cama por primera vez en Vinfriedt?

Vagamente, había pensado que tendrían un dormitorio juntos porque serían pareja, pero… ¿habría otro significado en sus palabras? Hablando de la hora de dormir… ¿Quizás él esperaba tener la versión de una familia y esposa perfectas? En términos de trabajo, incluso siendo ella, ese lado sería difícil. Debería haberse preparado mejor. ¿Qué pasa si lo decepciono? Entonces, ¿él cambiaría su elección con respecto a ella?

Al principio pensaba en platicar con él al respecto de tener un hobby, pero ahora que habían sacado otro tema, sentía que caía. Miró de un lado al otro y volvió a hablar—: Lo intentaré.

Sus palabras dejaron a Arendt perplejo, en parte trataba de hacerle una broma porque eran pareja, pero al ver que ella se lo tomaba tan en serio, respondió con una voz risible y algo desconcertada—: ¿Qué intentarás hacer?

—Escuché que las clases nupciales incluyen aprendizaje en las artes maritales, sé que es algo importante. —Me esforzaré en aprender.

Mientras continuaba con sus palabras, la sonrisa de Arendt se desvaneció de sus labios, no entendía por qué ella se lo tomaba con tanta determinación.

Ella, sin darse cuenta de la expresión ajena, continuó—: Será mi primera vez aprendiendo al respecto, por lo que puede que no resulte con suficiente experiencia, pero de todos modos haré lo mejor que pueda, seré una emperatriz con la que estés satisfecho. —Sonaba un tono de urgencia en su voz, quizás tan desesperado que era imposible para quien la oyera decir que no estaba siendo honesta, no era demasiado profundo.

Ahora que lo pensaba, ella había sido así desde el principio, desde la primera vez que le propuso matrimonio. La recordó explicando su utilidad como si fuera un caño de fuego rápido cuando no le dio una respuesta inmediata. Ahora estaba haciendo lo mismo.

—Si me da una oportunidad, lo haré bien. Seguramente no seré experimentada al principio, pero me enfocaré en analizarlo la primera vez, entonces…

—… ¿Entonces?

—No cambies de opinión.

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