Traducido por Jenny
Editado por Sakuya
La espaciosa habitación no tenía ni una sola ventana, ni cortinas, ni un espejo de bronce, no lucía como la habitación de una mujer, pero acostada en la gran cama de caoba se encontraba una esbelta y delicada mujer. Sus ojos estaban ligeramente cerrados, su rostro no mostraba signos de dolor, ni estaba pálido. Era como si estuviera simplemente durmiendo tranquilamente. Sin embargo, la atmósfera dentro de la habitación no estaba en calma, en frente de la cama, un anciano sintió el pulso de la señorita mientras constantemente se limpiaba su sudor, sin atreverse a mirar hacia el centro de la habitación donde estaba parado un distinguido y nervioso joven general.
Después de un largo tiempo, el anciano lentamente retiró su mano, Su Yu se dirigió de inmediato y preguntó ansiosamente: — ¿Cómo está ella?
El joven quien había invitado al anciano a la mansión para examinar a la dama inconsciente, dijo que ella era la esposa del general Su, por lo que no podía ser ni un poco negligente en su diagnóstico, ya que no podía afrontar las consecuencias en absoluto en caso de un diagnóstico erróneo. Con Su Yu mirándolo de cerca, el anciano estalló en sudor frío, pero tampoco habló precipitadamente, ni pronosticó mal, él respondió temeroso: —El pulso de la señora es constante y su respiración es normal, este anciano… este ignorante viejo realmente no puede diagnosticar lo que es esta enfermedad.
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