Chi Yan tuvo un sueño. Soñó que acababa de hacerse adulto, Ye Ying Zhi estaba sentado en un largo banco del jardín, sosteniéndolo en su regazo y le susurraba algo al oído.
En el jardín del templo había grandes extensiones de flores de pétalos blancas como la nieve, rosa pálido y púrpura. También dos altos árboles sagrados junto al banco y racimos de flores blancas como la nieve en ellos. Sopló una ráfaga de viento y las flores cayeron de los árboles, esparciéndose sobre ellos y los bancos. Seguí leyendo “El Perseguido – Capítulo 149: Poder divino”
