Esta Villana quiere mantener al Jefe Final – Tomo I – Capítulo 27

Traducido por Mochi

Editado por Yuusuke


—El origen del rumor es Max Cowell.

—Entonces, la causa debe ser el alboroto en la academia del otro día.

El cachorro de Fenrir en los pies de Aileen parpadeó. Claude frunció el ceño.

—¿Max? ¿Quién es él, Keith?

—Escuché un rumor que lo noqueaste, pero pensé que nuestro rey no tiene memorias de él, como se esperaba.

—¿Algo así pasó?

Si acaso, fue Claude mismo quien tuvo a Max derrotado en frente de Lilia en ese lugar.

Vaya, de alguna manera, siento pena por él.

Max ni siquiera estaba en su radar, el poder del Rey Demonio era inigualable. Jasper tosió a propósito.

—Bueno, solo digamos que hay una diferencia en lo que cada quien sabe. Por ello, explicaré lo que verdaderamente pasó en orden cronológico. Parece que la señorita Lilia ha recibido cartas amenazadoras. No eres apta para ser la prometida del príncipe Cedric, retírate de inmediato, o si no… esa clase de cosas. Bueno, es algo así como un rito de aceptación para una mujer se volverá la esposa del príncipe.

—Ya veo, pero, ¿cómo termine siendo la culpable?

—La razón es que estas amenazas fueron firmadas a nombre de Aileen D’Austriche. Además fueron enviadas usando el servicio de primera clase y tenían el aroma que mi señora usualmente utiliza. El príncipe Cedric, quien recibió las cartas primero, hizo todo un alboroto.

Cuando intentó reírse, Aileen sintió como una punzada de dolor pasaba por su cabeza. Como un rayo, una escena del juego pasó dentro de su mente.

Amenazas, es cierto. La heroína si recibió algo parecido. Por eso, un intento de secuestro sucederá. En el juego, el dueño de las cartas amenazadoras era…

La villana, Aileen D’Austriche, fue la mente maestra detrás del secuestro porque quería reconciliarse con Cedric.

—Denme un respiro, si yo fuera la culpable, escribiría: No te involucres con ella. si lo haces. te mataré. Y se lo mandaría al príncipe Cedric.

—Bueno, nosotros creemos en ti, pero la sociedad no. Especialmente para los nobles que creen que el primer ministro D’Austiche es una molestia, este es un material muy útil para censurarlos.

Me preguntó si alguien está tratando de arrastrarme como en el juego.

Sin embargo, en el juego, la firma de Aileen no estaba en las cartas. Considerando lo infantil de la situación. Aileen sentía que las cosas no estaban avanzando de la misma manera que en el juego.

—Aunque la seguridad personal de la señorita Lilia se ha puesto más estricta debido a las amenazas, las cartas con esa clase de contenidos siguen viniendo. Es por eso, que asumieron que era causado por un monstruo. Y así, terminamos con esta clase de rumores.

—Oh, así que estoy en contacto con los monstruos, esa clase de conclusión fue formada.

En vez de asentir, Jasper suspiró profundamente.

—Ni siquiera investigaron apropiadamente si fue un monstruo o no. Parece que la señorita Lilia estaba llorando porque tenía miedo así que el príncipe Cedric está furioso, es todo un caos por ahí.

—Vaya, como si cartas con amenazas fueran cosas que temer. Yo he recibido cosas parecidas muchas veces. Hubo un tiempo donde arrojé todas las cartas al fuego, hasta las usé para hervir agua, ¿sabes?

—¡También hay un problema con eso!

—De todas maneras, no tenemos tiempo. Primero que todo, pongamos una marca en el culpable y arreglemos una trampa para el.

—Aun si dices que le pongamos una marca…

—Cartas amenazantes lograron infiltrarse y ser enviadas aun bajo la intensa seguridad de los guardaespaldas, la gente no puede evitar pensar que fue trabajo hecho por los monstruos. Así que, fue trabajo de alguien de adentro, ¿no?

Ante la risa confiada de Aileen, Jasper rascó su cabeza.

—Los padres de Isaac manejan el negocio más grande de cartas para damas. Por favor llama a Isaac por mí después. Y, Almendra, ¿me escuchas? Si me escuchas, sal por favor. Por supuesto, tendrás tus recompensas.

—¿Qué pasa?

Jasper tomó un paso atrás al ser sorprendido por el monstruo que voló desde la sombra de Aileen, la cual se extendía hasta la terraza. El cuervo vistiendo un moño rojo se paró en el posamanos de la terraza. Keith se veía con sentimientos mixtos mientras murmuraba.

—Así que podemos usar la sombra de esa manera…

—¡Trabajo! ¡Quiero hacerlo! ¡Es divertido! ¡La recompensa: Pay de Manzana!

—Te daré un pastel también. Es un trabajo donde necesito que traigas la basura del Castillo Imperial.

—¡Fácil! ¡Déjamelo a mí!

 —No tienes permiso.

Quien hizo la objeción fue Claude. Naturalmente, Almendra cambió su actitud.

—¡No está permitido! ¡Me rehúso!

—Es solo la basura del castillo, solo traer los documentos aquí. No hay peligro.

—Definitivamente atraerá la atención de los sirvientes que están tirando la basura. También hay la posibilidad que sea una trampa.

—Rey Claude, creo que lo he dicho antes, pero usted mima demasiado a los monstruos.

—Es una manera natural de encargarme ya que mi poder no alcanza fuera de la barrera.

—Porque es muy peligroso afuera, nos encerramos aquí. Dígame ¿qué cosa se puede resolver haciendo eso? Un padre que no le enseña a sus hijos a usar cubiertos porque es peligroso no es nada más que un tonto. Hasta los monstruos merecen que se les enseñe. Ya que, no puedes proteger todo por ti solo.

Aileen se acercó a la cara de Claude sin hesitar. Claude se mantuvo inexpresivo, pero se movió ligeramente para atrás.

—Almendra, ¿qué opinas? ¿Quieres intentar trabajar? ¿O no quieres?

—Yo priorizo la orden del rey.

—Lo de ahora no era una orden, simplemente una restricción.

Almendra giró los ojos. Parecía que estaba pensando en algo, sus ojos se movían sin cesar de Aileen a Claude. Eventualmente, como si fuera vencido por la persistencia de Almendra, Claude suspiro.

—Puedes hacer lo que quieras. Pero, si piensas que la situación es peligrosa, necesitas regresar rápido. Esa es una orden.

Almendra rápidamente asintió con la cabeza. Entonces Claude dirigió su par de ojos fríos hacia Aileen.

—Si algo sucede, ya no permitiré que los humanos salgan y entren del castillo o el bosque.

—Antes que eso suceda, le daré una paliza a cualquier humano que haga algo. Después de todo, Almendra es lindo… ¿y esas caras?

Claude se veía estúpido mientras el mismo Almendra tenía el pico abierto. Tenían una expresión en blanco en su rostro. Jasper se cruzó de brazos después de ponerse de vuelta su boina.

—Me pregunto si es por su usual manera de hablar. El amor de la señorita es inentendible.

—Es una ocasión donde puedo confiar que alguien trabaje durante mi tiempo libre, ¿merece mi amor no?

Aileen ignoró completamente la cara de todos que parecían decir “es por esa forma de hablar”.

—Almendra. Como en la orden del rey Claude, si piensas que la situación es peligrosa, escapa inmediatamente. Y, asegúrate de moverte en grupo. Busquen la basura y traiganla. Ambas de estas instrucciones son necesarias. Te lo dejaré a ti para que decidas quién y qué harán.

 —Yo decidiré.

—Así es, tú eres el capitán.

Las plumas de Almendra se expandieron de manera sorprendente y se podía ver el brillo en sus ojos. Pronto después, habilidosamente dobló una de sus alas e hizo un saludo inteligente.

—¡Entendido mi capitán!

—Vaya, ¿donde aprendiste ese saludo?

—¡Lo escuche de Isaac!

Había un malentendido mezclado, pero el punto era que le gustaba la pose. Sus alas cuando lo hizo, su pecho erguido, había cierto encanto que no lo hacía parecer un monstruo, era bastante adorable.

Con su mirada fijada en Almendra, Jasper silbó.

—Es un saludo estilo de las fuerzas aéreas. Fue hecho habilidosamente. ¡Ciertamente! Es un saludo de las fuerzas aéreas para el Rey Demonio.

—Entonces, es mi deber como comandante impedir que mi subordinado muera.

Claude miró a Aileen quien se reía agriamente. Y entonces, pregunta calladamente.

—¿Hay algo que yo pueda hacer?

Sorprendidos, los ojos de todos se abrieron llenos de sorpresa. Los ojos de Aileen también se abrieron especialmente amplios y se mantuvieron tensos durante varios segundos. Mientras tanto, Claude desplomó su mirada hacia el suelo.

—Se siente extraño, este sentimiento de querer hacerte llorar no cambia.

—¡Por favor cambia eso!

—Pero a veces, quiero mimarte hasta que te vuelvas inútil.

Las líneas que deberían ser dulces de repente se movieron a una dirección extraña.

¿Dónde quedó el Rey Demonio de aura distante? Por favor no llegues con este aire de susurrando secretos perversos en una misteriosa luna de miel en medio del día.

Mientras tomaba un paso atrás, Aileen se sintió extraña.

—Tu chiste llegó muy lejos. Yo… eh, ¿y el resto?

—Escaparon a toda velocidad.

Hasta Almendra y el cachorro de Fenrir no se encontraban en ninguna parte. Aileen sintió como si la hubieran usado como sacrificio para el Rey Demonio. Con una mano en su frente, ella tomó un respiro.

Vamos a calmarnos, cálmate. Piensa en lo que es importante, así es ¡ocupó hacer que el rey Claude haga algo por mí! Aquí hay algo, por favor acepta mi propuesta de matrimo…

Aún cuando sus pensamientos llegaron tan lejos, por alguna razón, no podía decirlo. Se sentía como si hubiera sido mimada tanto que se volvió inutil.

—Entonces, durante el banquete nocturno, mejor que cualquier hombre. Por favor escortame de una manera tan genial que Cedric no se pueda comparar.

Aileen no podía parar de pensar que las palabras que salían de su boca eran una petición estúpida. Después de que lo dijo, no pudo evitar quedar sorprendida con ella misma.

¡Mínimo di algo sobre el desarrollo del colágeno! Espera, no, ¡¿eso tampoco está bien?! ¡Ahh, ahora mira al rey Claude, me está mirando como si dijera “¿Qué dice esta mujer?”!

Aileen se cuestionaba, aún cuando tenía innumerables deseos, porque fue esa clase de pensamiento lo que llegó a su mente. Aún cuando ella se sentía tan avergonzada que quería salir corriendo, Claude fue el primero en apartar la mirada.

—En verdad eres difícil.

—¿Ah?

—Te lo prometo.

Antes de que ella pudiera preguntarle lo que significaban esas palabras, Claude golpeó el piso de la terraza con los pies y se elevó del suelo. Aileen cubrió sus mejillas rojas con ambas manos cuando los contenidos de la promesa llegaron a su mente.

♦ ♦ ♦

En la mañana del banquete nocturno. Un conjunto completo, desde el vestido, los zapatos y accesorios, para que Aileen usará en el banquete estaba acomodado al lado de su cama. Incluía una carta firmada por Claude Jeanne Elmeir.

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