Joven esposa del Capitán (de 62 años) – Capítulo 57: La intromisión de Su Alteza III

Traducido por Yonile

Editado por Sharon


—S-Su Alteza, e-eso es… —comenzó a hablar la señorita Mary, quizás percibiendo un gran problema.

Su Alteza podría ser alguien a quien ella podía manipular de alguna manera, pero ciertamente no tenía la confianza para engañar al poder judicial.

Sin embargo, Su Alteza la detuvo con una mano.

—Tranquila Mary, seguramente se le dará a Carol lo que se merece.

—P-Pero Su Alteza… Eso podría ser ir demasiado lejos.

—Eres verdaderamente amable, Mary. Eres la víctima, pero aún tienes tanta bondad por Carol, que te hizo sufrir. Como pensaba, mi compañera no debería ser otra que Mary. Sin embargo, ya no hay necesidad de tener ninguna amabilidad por Carol. Sólo déjamelo a mi.

—S-Su Alteza…

Señorita Mary, no creo que Su Alteza Raimundo sea alguien que escuche a otras personas.

Porque una vez que tomaba una decisión, era del tipo que no cedería ni una pulgada. Si fuera alguien que escuchara, habría esperado por mi versión de los hechos durante esa fiesta nocturna.

Aun así, no podía negar mi compasión por Su Alteza.

Sin siquiera darse cuenta de que estaba siendo engañado por la señorita Mary, esa figura que la defendió de esa manera parecía una broma.

—Entiendo.

—¡E-Eso es…!

—Bueno, entonces no debes intervenir. Si se enorgulleciera de poder sentarse con la realeza y los de la casa ducal, entonces puede hablar. Pero eres de la casa de los barones, ¿no es así? En ese caso, guarda silencio.

—¡Tú! ¡¿Cómo te atreves a insultar a Mary?!

—Solo dije la verdad.

—¡Será la princesa heredera! ¡¿Te atreves a hablarle así a alguien de la realeza?!

—Estás hablando del futuro. En la situación actual en la que hasta la reina se opone, eso es difícil de creer. En ese caso, ella sigue siendo la hija de un barón.

—¡T-Tú!

Su Alteza Raimundo golpeó la mesa con la mano.

Sin embargo, no hizo más movimientos. Dado que se decidió llevar el asunto a los tribunales, no intentaría ningún acto de violencia.

Además, incluso si Su Alteza era el primer príncipe, todavía no podía golpear a la gente.

—Bueno, esta discusión ha terminado, ¿verdad? Carol, vámonos.

—Si, madre.

—¡E-Espere por favor! —habló la señorita Mary cuando mi madre y yo estábamos a punto de levantarnos.

—¿Mary?

Estará pensando que será muy malo si deja la situación como está. Seguramente debe estar pensando cómo puede salir de esto.

Hasta ahora, todo salió bien para la señorita Mary.

Acercarse a Su Alteza a pesar de ser la hija de un barón no habría sido un esfuerzo trivial, pero ella superó ese obstáculo, se acercó más al príncipe y usó mentiras para difamarme, quien había sido su prometida. Y el compromiso se rompió. 

No hay otra manera más que describir esa habilidad como espléndida.

Además, incluso acepté la cancelación del compromiso sin ningún rechazo particular y no dije nada más. En este caso, fácilmente podría haber pensado que me rendí a ella.

Incluso debe haberse sentido suprema.

Sin embargo, ahora estaba acorralada. Porque nadie sabía mejor que ella que todas esas acusaciones de que yo la intimidaba eran mentiras,

Todavía estaba por verse, pero la señorita Mary no tiene oportunidad de ganar en la corte.

—¡No voy a demandar a la hija del duque, Carol Ambrose!

—¡Mary! ¡¿Qué estás diciendo?!

—Cuéntanos a qué te refieres. ¿Por qué se niega a llevar a los tribunales las denuncias que ha presentado usted misma?

—E-Eso es… hmm…

Como suponía, estaba en problemas.

En el escenario que ella creó, no había un desarrollo como este. Le mostraré cómo luchar. No era solo yo, incluso su Alteza la estaba empujando a la situación actual. 

—H-Hm… ¡B-Bueno! ¡No quiero hacer más grande este problema!

—M-Mary, ¿qué estas diciendo… ?

—¡Su Alteza! ¡No le guardo rencor a la hija del duque! Más bien, estoy agradecida de poder estar tan cerca de Su Alteza. Hacer este asunto más grave de lo que es…

—Hm… ya veo.

Era una escusa terriblemente pobre, pero convenció a Su Alteza.

Me pregunto si algún día dejará de ser engañado.

—De verdad… realmente eres muy amable, Mary.

—Su Alteza…

—Hmph, perdonar a Carol me es extremadamente difícil, pero lo haré por petición tuya. Estás perdonada solo por esta vez, Carol. ¡Agradece la bondad de Mary!

La discusión se desarrolló unilateralmente.

Miré a mi madre. Ella estaba negando con la cabeza en silencio.

No podría estar más de acuerdo.

—No tiene que perdonarme.

—¿Q-Qué dices?

—Su Alteza, lo repetiré una vez más.

Aquella noche de la fiesta, me culpó por todo lo que le hice a la señorita Mary. No me creyó cuando le dije que no había hecho nada y rompió nuestro compromiso frente a todos los presentes.

Aunque me siento agradecida con él incluso hasta ahora por romper nuestro compromiso, todavía tenía un gran impacto en ese momento.

Entonces, lo diría una vez más.

—No recuerdo haberle hecho nada a la señorita Mary.

—¡T-Tú! ¡Eres descarada hasta el final!

—En otras palabras, no hay razón para que me demanden, y mucho menos para ser perdonada.

Solté un suspiro, e inmovilice a Su Alteza con una mirada.

Soy Carol Ambrose, la hija del suque y la prometida de Su Alteza Raimundo El Flarekista.

Llevando la carga de ser la futura princesa heredera, siempre traté a todos con respeto. Incluso con Su Alteza, que canceló nuestro compromiso, y con la señorita Mary, que me calumnió, siempre hablé con cortesía.

Sin embargo, ya no tendría ningún respeto hacia él.

Así, en todos mis dieciséis años de vida.

Este tono que nunca se rompió desde que tenía siete años.

Como era de esperar, había llegado al límite.

—Deja tus tonterías.

Los ojos de Su Alteza se abrieron como platos ante mis palabras.

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