La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 136: Epílogo (3)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


—¿Sabes dónde está la marquesa? —le preguntó Aria a una sirvienta inclinada. La mujer  se sorprendió pero pronto respondió cortésmente.

—Está dando un paseo por el jardín.

—¿Qué jardín?

—Puede verlo desde la puerta principal del primer piso.

—Ah, el gran jardín que puedo ver desde mi habitación. Gracias por hacérmelo saber —le agradeció Aria con una sonrisa suave, y desapareció con pasos elegantes.

—Oh… Dios mío —exclamó la sirvienta nerviosa cuando Aria desapareció de su vista.

Si fuera un día normal, otros sirvientes la regañarían por comportarse de esa manera aún fuera de la vista de sus amos, pero esta vez fue diferente. Los otros trabajadores, preguntándose qué habló con Aria, se acercaron de inmediato.

—¿Algo le incomoda?

—¿Necesita algo?

—¿Te han regañado?

Eran preguntas que basaron en cómo pensaban que era la amante del príncipe heredero y la nieta del estricto márques de Piast. No era raro que las hicieran porque desde que había llegado a la mansión no había salido de su cuarto, a excepción de las comidas.

Al escucharlos, la sirvienta negó con la cabeza lentamente.

—No… Preguntó dónde está la marquesa.

—¿Busca a la marquesa…?

—¿Es eso cierto?

La dama parecía incómoda y la evitaba. 

Era tan obvio que todos en la mansión lo sabían. Cada uno tenía curiosidad, pero entonces la sirvienta agregó algo más.

—Y cuando respondí lo que me preguntó, me dio las gracias.

Por eso mostró su admiración.

Aria había comenzado a agradecer a los sirvientes de la familia del  onde Roscent por pacificarlos, pero ahora se había convertido en su hábito.

La sirvienta solo le había respondido, como era natural, pero ella le había dado las gracias. Era una palabra que nunca había escuchado en su vida, incluso del maestro anterior al que servía.

—Pensé que solo eran rumores, pero parece que su personalidad es igual a como se dice… —dijo una de las sirvientas en el pasillo lleno de silencio y asombro con ojos brillantes.

Era el carácter misericordioso que le mostró a la mujer malvada que había tratado de dañarla, digno de la persona que le brindó apoyo a la gente común cuando estos mostraron talentos que apreciaba.

—Si ella realmente es ese tipo de persona…

Desearon que fuera su maestra. Nada haría más felices a los sirvientes que trabajar con un amo benevolente.

—¿Así que la señorita Aria está en el jardín donde está la marquesa?

—Tal vez…

A su respuesta, los sirvientes, que estaban callados y recelosos unos de otros, se apresuraron hacia la ventana que daba al jardín por donde caminaba la marquesa.

Allí estaba su maestra, paseando tranquila por el jardín de flores, sin saber todavía su futuro. ¿Por qué Aria, su nueva maestra, estaba tratando de encontrar a la señora Violet? Esperaban que fuera algo bueno. Pensando así, miraron por la ventana con las mejillas rojas y el corazón palpitante.

—Marquesa de Piast —la llamó Aria, acercándose a Violet, quien se volvió rápidamente por la sorpresa.

—¿Aria?

Las mejillas de Violet se enrojecieron. Nunca se habría imaginado que Aria iría a buscarla, por lo que su rostro estaba intentando contener la emoción.

—¿Puedo dar un paseo contigo?

¡Por supuesto!

Más bien, Violet había estado pensando en hacer eso juntas muchas veces, así que asintió apresuradamente y le hizo un gesto a Aria para que se acercara.

—¡Sí! Este es el jardín más hermoso de la mansión. Demos un paseo juntas.

—Gracias, señora. Hace frío.

—Lo sé. Supongo que el invierno está a la vuelta de la esquina. Será difícil salir si no damos un paseo en este día soleado. ¿Por qué no sales durante el día? Hay muchos otros jardines además de aquí, así que puedes disfrutar de un paseo tranquilo en cualquier momento.

A pesar del breve saludo, la marquesa le dio una larga respuesta, como si quisiera continuar la conversación de alguna manera. Violet se había dado cuenta de que Aria la estaba evitando, por lo que le sugirió que podía caminar sola en cualquier momento y en cualquier lugar en lugar de pedirle que salieran juntas.

—Ya veo. Gracias por decir eso. Tendré que mirar a mi alrededor antes de que haga más frío.

Aria asintió en silencio porque estaba cansada de estar atrapada en la habitación. Era un hermoso jardín por el que valía la pena dar un paseo, así que no pudo evitar asentir.

—Este jardín me lo hizo mi esposo especialmente, ya que no podía salir. Por eso la mansión es tan hermosa.

Debido a los eventos desafortunados, Violet pasó mucho tiempo encerrada en la mansión, al igual que Chloe. Ninguno de los podía mostrar sus rostros afuera.

—Ya veo.

—Así que espero que disfrutes de esta hermosa mansión durante mucho tiempo.

Aria no respondió porque parecía decirle que no regresara después de la boda, cuando lo único que ella quería hacer era regresar al imperio lo antes posible.

—Oh, no, ¿te sientes incómoda conmigo? —le preguntó Violet con una sonrisa cuando la conversación se cortó. Debió sentirse incómoda porque Aria se había encerrado durante días.

—Un poco. Nunca había visto a nadie prestarme tanta atención —le dijo Aria con franqueza ante la sinceridad de Violet.

Era realmente pesado e incómodo. No importaba cuán emparentadas estuvieran en sangre, era una carga porque Violet le prestaba más atención que su madre, que había estado con ella desde que nació.

Si hubiera algo que Violet quisiera, Aria habría reaccionado en consecuencia, pero era aún más pesado porque no tenía segundas intenciones. Incluso su madre, Carin, la había mirado pidiendo algo, pero Violet nunca lo hizo.

—Ya veo —la miró la marquesa sorprendida, y le explicó sus sentimientos con rostro tranquil—. Debo haber estado haciendo un escándalo porque soy una abuela que acaba de conocer a su nieta después de diecisiete años. Ni siquiera lo esperaba. No podía creer que Chloe tuviera una hija que se parece a él y es así de hermosa.

Violet debió haber pensado de verdad que nunca vería a su descendiente porque Chloe, su hijo, había extrañado durante mucho tiempo a una sola mujer, y Frey, su hija mayor, a quien solo conocía por rumores lejanos, no se había casado.

Ella no había tenido un matrimonio feliz en el pasado como para no poder imponer uno a sus hijos. Solo quería que vivieran felices y con buena salud, y nunca pensó que conocería a su nieta.

—Supongo que es por eso que seguí hablando contigo y molestándote porque quería hacer todo lo que no pude antes. Probablemente por eso te sientes incómoda. Lo siento —se disculpó, y la miró esperando que se alejara.

A pesar de que estoy vinculada con ella por sangre, ¿por qué la marquesa de un condado se rebaja ante la hija de la prostituta, una nieta pequeña?

—¿Es la relación de sangre… tan importante? —le preguntó Aria, incapaz de entenderlo—. ¿Es importante que le muestres ese tipo de rostro a una mujer que nunca has visto antes?

Era una pregunta que todos sabían que tenía desde el principio, principalmente al mirarla a los ojos, por lo que Violet le respondió sin avergonzarse.

—Supongo que sí. Nunca he tenido una nieta, así que no sé qué cómo es para otras personas. Estoy abrumada por el afecto y los sentimientos amorosos.

—¿Sin pedir nada a cambio?

—Sí. ¿Cómo me atrevo a hacerle eso a mi nieta? Ah… Quizás sea el precio de haber estado sola tanto tiempo. Solo quiero que estés sana —le dijo con expresión sincera.

—¿Porque soy fruto del amor? —le preguntó Aria, recordando las palabras de Jessie, y Violet se tapó la boca ante la pregunta inesperada. Pronto, sin embargo, sonrió alegre y asintió.

—Es una expresión romántica, pero correcta. Chloe, el fruto de mi amado, conoció a su amante y logró el mismo resultado, como yo.

—Ya veo…

—Te pareces a los dos. Puede que no lo creas, pero tus orejas se parecen a las mías.

—¿Mis orejas?

Sorprendida, Aria se las tocó y volvió los ojos a los oídos de Violet. Podía ver su forma pequeña pero con una suave curva.

¿Se parecen a las mías?

Aria estaba avergonzada porque nunca se había mirado de cerca las orejas.

—Sí, si miras bien. También tienen una linda mancha en los lóbulos. Chloe también las heredó. Son diferentes a las de Carin.

La mirada de Aria continuó en las orejas de Violet. Entonces pudo ver realmente un pequeño punto en los lóbulos que también estaba en sus orejas.

Realmente se parecen. Pensé que era una mujer sin vínculos conmigo.

Aria se sintió extraña cuando lo encontró. Se sintió diferente cuando vio a Chloe por primera vez. De un vistazo, se parecía mucho a ella, por lo que podía aceptarlo como padre sin resistencia, pero era diferente con Violet.

Además, al mirar el rostro de la marquesa, sintió que se parecía a ella y a Chloe. Una vez que encontró un parecido, muchas cosas comenzaron a aparecer en su vista.

—¿Cómo no puedo pensar en ti como mi familia cuando nos parecemos tanto? ¿Quién no querría que sus familiares sean infelices? No sé cómo será para otros, pero… al menos eso es cierto para mí.

—¿Es… así?

—Sí, así que espero que no te sientas demasiado agobiada por un favor gratis. Eso es lo que hace la familia. Pero si aún te sientes incómoda… arreglaré mi comportamiento. No te sentirás presionada.

Sería más fácil si le pidiera a Violet que hiciera eso, pero no pudo porque sintió que la suave sonrisa que la mujer le dio mientras sostenía su mano lucía verdadera. Le recordó a la sonrisa de Sarah, que había sido amable sin pedirle nada a cambio.

Quizás Sarah también esperaba algo de Aria, pero hasta ahora al menos, siempre había sido honesta con ella y no le había pedido nada.

—Me quedaré un poco más y te haré saber si es incómodo en ese momento. Todavía tenemos un par de días antes de la boda y tendré que quedarme en la mansión hasta entonces.

—Gracias, Aria.

♦ ♦ ♦

A partir de entonces, Aria ya no se limitó a su habitación, sino que salió a caminar con la marquesa o a tomar el té con ella. Solo Violet y Aria tenían tiempo de sobra, mientras Chloe y Carin se preparaban y recibían lecciones con el marqués Piast para recibir su título.

Violet, por supuesto, también tenía que prepararse para entregar el puesto de marquesa, pero tenía poco que decirle a Carin porque no había estado involucrada en los asuntos de la familia.

Aria había estado de visita para asistir a la ceremonia de la boda y organizar su registro familiar, por lo que no tenía nada más que hacer y, naturalmente, pasó más tiempo con Violet, al punto en que ya no se sentía tan incómoda como al principio.

—¿Así que tampoco asististe a fiestas o reuniones en el Castillo Imperial?

—Sí, era incómodo asistir al lugar donde solo se reunían los nobles, y no podía soportar los eventos donde los miembros de la realeza iban y venían.

—¿Te pasó algo malo?

—Más bien, no podía soportar la atmósfera tan intensa que tenían —le respondió Violet. Parecía más vulnerable de lo que pensaba.

Sin embargo, ¿cómo pudo ocultar y criar a Chloe en secreto? Debe haber tenido una gran resolución para soportar la aventura más grande de su vida.

Aria, que se dio cuenta de que no tenía nada más que ganar con Violet, consintió y terminó la conversación.

—Ya veo. Gracias por decir eso.

—Me temo que te estoy molestando.

El rostro de Violet se oscureció un poco. Esto se debió a que había sido expulsada del Castillo Imperial después de desatar un gran escándalo que pasaría a la historia durante mucho tiempo. Si se supiera que Violet era su abuela, ciertamente no recibiría buenos comentarios.

Pero Aria no estaba preocupada en absoluto. En el pasado, incluso había sido insultada por cómo comía. Además, ella no tenía un carácter débil, y a diferencia de cuando estaba sola, ahora tenía varios aliados fuertes.

—¿Me veo tan débil? —le respondió con una sonrisa confiada.

Alguien podría señalarla como arrogante si la veían de esa manera, pero era necesaria para superar la vida imperial que Violet no soportó.

La marquesa abrió los ojos de par en par por un momento ante la respuesta sin reservas de Aria, y enfrentando su mirada sorprendida, ella endureció su rostro. Tal vez fue porque Violet se había estado sintiendo cómoda últimamente en su compañía, pero se dio cuenta que por un momento le había mostrado su verdadera personalidad que tanto había ocultado.

—No, solo estaba preocupada de que sufrieras molestias innecesariamente. —Contrariamente a las preocupaciones de Aria, Violet respondió con una sonrisa, diciendo—: Incluso tu arrogancia escondida es encantadora.

Violet estaba tan aliviada que Aria se sintió avergonzada por un momento.

—Pero me siento feliz de que parezcas tener un carácter audaz. Eso es suficiente para sobrevivir en la familia imperial.

A pesar de no ser una sirvienta que tuviera algo que ganar con tales elogios, parecía realmente feliz de haber sido burlada. Ante tal reacción, Aria se quedó sin palabras, por lo que Violet continuó.

—No sé si es una solicitud desvergonzada, pero ¿podrás enviarme una invitación cuando te cases? Aunque no podré asistir, me gustaría conservarlo como recuerdo.

—¿Por qué no puedes asistir?

—¿Cómo puedo asistir si todavía hay personas que recuerdan mi rostro? Habrá críticas no solo para mí, sino también para ti.

¿Solo aceptarás una invitación y la conservarás? Si quieres asistir, puedes hacerlo.

Aria frunció el ceño ante la expresión del rostro de Violet que parecía estar llena de pesar.

—No vale la pena hacer algo así solo por estar preocupada por mí. Como dije, no soy tan débil —le dijo Aria, y Violet la miró sorprendida—. Y como no tengo la intención de casarme dos veces como mi madre, no tendrás otra oportunidad.

Debía lamentar tener que mantener la cabeza baja por lo sucedido.

En lugar de responder, Violet meditó las palabras de Aria.

¿Por qué estoy diciendo esto? Estará bien si lo ignora. De esa forma no surgirá ningún chisme nuevo. ¿Por qué la estoy animando?

—Ya… veo —pronunció Violet después de algo de tiempo.

Sólo entonces Violet mostró una sonrisa gentil en su rostro. Era algo frágil, pero pudo recibir los sentimientos profundos de Aria.

—Como era de esperar, eres una persona encantadora.

—¿Por qué… llegaste a esa conclusión? —No importaba lo que dijera o hiciera, Violet solo sonreía con felicidad, y Aria frunció el ceño de nuevo.

Fue una reacción extraña e invisible para Aria.

♦ ♦ ♦

Unos días después, por fin, se celebró la boda de Chloe, el heredero de la familia marquesa de Piast, y Carin. Todos los nobles del reino estaban muy encantados y asistieron a celebrar, pensando que por fin el marqués podría descansar.

Por supuesto, hubo algunos que no asistieron simplemente para celebrar sino porque se preguntaban quién era el heredero y quién era la marquesa. Querían comprobar si Violet, la mujer expulsada del palacio imperial, era la anterior marquesa, y si el heredero era el hijo que tuvo de su relación extramarital. Los nobles, que visitaron a la familia marquesa con esa curiosidad en sus mentes, se sintieron abrumados por un personaje inesperado que vieron allí.

—¿Quién es?

—¿La Estrella del Imperio…? ¿Aria Roscent?

—¿Dónde?

—Allá —la señaló una noble con su abanico.

Allí se encontraba la brillante Aria, que no era el personaje principal de hoy.

—¿Es la Aria Roscent de los rumores?

En el Reino de Croa, solo se conocía su nombre, por lo que quedaron fascinados al verla por primera vez. Aria, notando sus miradas, luchó por ocultar su desaprobación mientras mantenía una postura elegante. Le preocupaba atraer más atención que su madre, y que ella se enfadara más tarde.

—La fama y la belleza de la señorita Aria capturaron los corazones de los nobles de Croa —susurró Violet con una sonrisa de alegría y felicidad.

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