La Villana Revierte el Reloj de Arena – Capítulo 137: Epílogo (4)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


Violet parecía feliz de que Aria fuera el centro de atención. El marqués de Piast, que estaba a su lado, también asintió satisfecho.

Es Violet quien revela su verdadera identidad, pero ¿por qué soy el centro de atención?

—Felicidades, marqués de Piast —se presentó rápidamente un hombre de mediana edad mientras todos buscaban la oportunidad de hablar con Aria. A pesar de dirigirse al marqués, su mirada no se despegó de ella.

—Bienvenido, conde Rint.

—No me digas, esta dama es el personaje principal hoy… —comenzó el conde, queriendo que le presentaran a Aria. Como no era nada que ocultar, el marqués se alegró de llamarla.

—Esta es mi nieta, Aria. Es Aria Piast —enfatizó el marqués como si ya no quisiera adjuntar el apellido Roscent—. Debido a que nació y se crio en el imperio, finalmente nos conocimos —agregó, junto con una advertencia—: No me preguntes los detalles.

El conde Rint, que conocía al marqués, notó el significado oculto en sus palabras, por lo que no hizo más preguntas.

—Es un placer conocerte, Aria Piast —saludó con una reverencia cortés para mostrarle su favor y darle la bienvenida como miembro del reino de Croa.

—Lamento que el imperio nos haya privado de una gran dama —la alabó alguien, apareciendo de repente, y pronunciando los pensamientos del conde Rint.

—¡Su majestad!

No era otro que Lohan. La gente se inclinó y lo saludó con una cara muy orgullosa, pero Lohan fue hacia Aria atravesando a las personas saludándolo.

—¿Te quedarías en Croa por mucho tiempo, Aria Piast?

La sonrisa de Lohan, besando el dorso de su mano, parecía bastante insidiosa. Ella sacó su mano de manera natural y rápida, y le respondió con una sonrisa brillante.

—Bueno, lo siento, pero estoy a punto de regresar al imperio. Hay alguien esperando —dijo de manera bastante cruel. Desaprobando su actitud, Lohan habló en tono burlón.

—Ahora que el príncipe heredero del imperio lo tiene todo, creo que estará bien si la señorita Aria se queda en Croa.

—Eso no es asunto tuyo.

—Es verdad. Pero tu familia se ha reunido por primera vez en mucho tiempo y quieres regresar al imperio con tanta frialdad. ¿No te compadeces de ellos? —dijo Lohan, señalando a la pareja marquesa. Parecía estar pensando en usarlos para quedarse con Aria.

—Ahora que Aria es una adulta, ha pasado el tiempo para que esté encerrada en los brazos de su familia —respondió Violet con una cara sonriente, pero incapaz de borrar su expresión arrepentida del todo, tal y como el rey esperaba.

—Sí, eso es lo que estoy diciendo. Cuando se convierta en adulta, nunca más podrá quedarse con su familia, así que no estoy seguro de si debería irse tan temprano —dijo Lohan triunfalmente, como si hubiera ganado. Parecía pensar que Aria no sería capaz de enfrentarse a él ahora que mencionó la historia de su familia.

Aria intentó responderle con frialdad y sin corazón, para indicarle lo poco que le importaba la familia, pero extrañamente, sintió que algo le apretaba la garganta y no pudo decir nada.

—Así que me pregunto qué le parece quedarse al menos hasta su cumpleaños, Aria Piast. De todos modos, no queda mucho, ¿verdad? Puede ser una oportunidad para tener tu primer y último cumpleaños con su familia real, a diferencia del príncipe heredero que estará contigo por el resto de tu vida.

¿Cómo puedes decir cosas que me molestan tanto?

Quería resoplar y cortar sus palabras porque sabía que solo estaba bromeando para que no pasara su cumpleaños con Asher, pero se dio cuenta de la expresión de Violet cuando pensó que podría pasar su cumpleaños en Croa.

—Bueno, no quiero que le prestes demasiada atención porque es un pequeño consejo. Felicito sinceramente a Chloe por su matrimonio, marqués Piast— se despidió Lohan, que ya había notado la vacilación de Aria, y se trasladó a su asiento.

—No importa, Aria. Soy más feliz cuando haces lo que quieres —le dijo Violet, pero solo la puso más nerviosa.

¿Qué es una familia? Me hace sufrir tanto.

Frunciendo el ceño, se giró hacia el sirviente que Asher le había enviado. Como había dicho Lohan, si quería pasar su cumpleaños en Croa, tenía que enviarle una carta.

♦ ♦ ♦

—¿Qué va a hacer, señorita?

La boda de Carin había terminado, arregló su registro familiar y ahora tenía que regresar al imperio.

Aria no tenía más motivos para quedarse en Croa porque Carin y Chloe habían dejado el país para hacer un viaje corto antes de asumir formalmente el título. Aun así, Aria no dio órdenes ni comenzó los preparativos para partir, por lo que Jessie se acercó para saber qué quería hacer.

—¿Qué?

—Si está pensando en volver al imperio, debería empezar a prepararse. Tiene mucho equipaje.

—Así… es.

Aunque no tenía tiempo para pensarlo, Aria seguía agonizando.

Si está preocupada, ¿no sería mejor quedarse hasta su cumpleaños? —le dijo Jessie—. Se supone que es su ceremonia de mayoría de edad, pero si cree que es la última vez que podrá estar en Croa, ¿por qué no se queda? Si envía una carta, estoy segura de que el príncipe heredero lo entenderá. Han pasado diecisiete años hasta que pudo conocer a su familia, no será duro con usted.

Además, Violet no podía visitar al imperio. A diferencia de Aria, que había sido tratada con desprecio solo por su origen, ella sería seriamente insultada por sus acciones y el error que cometió.

Por supuesto, el hecho de que Aria y Violet estaban emparentadas se difundiría. Por más que no le insultaran de manera directa debido a la fría mirada del príncipe heredero, no dudarían en difundir rumores sobre Aria.

Así que no estaría mal quedarse en Croa unos días más para Violet, que estaba tan feliz. A diferencia de Asher, con quien pasaría el resto de su vida, este era el único momento que podía pasar con Violet.

—Tráeme un papel.

Lo que finalmente la convenció fue el afecto de Violet, que nunca antes había recibido. Era un amor que ni siquiera su propia madre le había dado.

Si tuviera que elegir entre Asher y Violet de manera indefinida, su respuesta habría sido diferente, pero sólo serían unos días antes de su cumpleaños. Aria escribió la carta con cuidado para no ofender a su novio y le ordenó a un sirvienta que la entregase.

—¿Solo esta carta? Entiendo.

El sirviente parecía comprender las intenciones de Aria cuando solo recibió la correspondencia, pero no dijo nada más y solo se inclinó cortésmente.

Al escuchar que Aria se quedaría por unos días mas, Violet quedó sin palabras por la sorpresa.

—¿Es… eso cierto?

—Sí, estoy pensando en irme justo después de mi cumpleaños de todos modos.

—¡Oh, Dios mío! Esto no es un sueño, ¿verdad?

La imagen tranquila que hacía al beber el té no podía encontrarse por ninguna parte. Frente a ella ya no estaba la marquesa de movimientos elegantes y gráciles, sino una abuela feliz porque su nieta pasaría tiempo con ella.

—Bueno, solo faltan unos días, ¡así que es mejor que nos demos prisa y nos preparemos! —exclamó, poniéndose de pie.

Como dijo, en realidad faltaban unos días para el cumpleaños de Aria y tenía mucho que preparar.

—¿Qué tipo de fiesta de cumpleaños te gusta, Aria? —le preguntó antes de irse, dándose cuenta que la cumpleañera estaba frente a sus ojos.

—No me importa nada.

Sin embargo, la respuesta que llegó fue apática. Nunca había participado en una fiesta de cumpleaños de la nobleza, y no conocía a nadie en el reino. Aunque enviaran las invitaciones con la red de conocidos de la familia marquesa, solo llamarían la atención como durante la boda de Carin. Para Aria sería suficiente una cena tranquila con su familia.

Por otro lado, Violet mostró una gran decepción. Era normal porque sería el primer y último cumpleaños que tendría con su nieta, y quería que fuera tan colorido y hermoso como fuera posible.

En ese momento, Jessie se acercó lentamente a Violet.

—He… preparado su fiesta de cumpleaños antes, así que sé lo que le gusta —le susurró en voz baja.

Violet abrió mucho los ojos con sorpresa y se volvió hacia Jessie. No importaba cuánto le importaba a Aria, ella era solo una sirvienta, y no debería hablarle a la marquesa sin recibir su permiso, pero como dijo algo tan interesante, los ojos de Violet brillaron.

—Lo siento, Aria, pero ¿puedo terminar la hora del té ahora? Algo urgente surgió de repente —dijo, dándole una mirada silenciosa a Jessie para indicarle que la siguiera. La sirvienta parpadeó en silencio para confirmar la orden.

—Ya… veo. Bueno —suspiró Aria. Como el intercambio había sucedido frente a ella, no le costó comprender lo que estaban planeando.

Aria admiraba la personalidad de Violet, que había sobrevivido en el Castillo Imperial durante casi treinta años.

♦ ♦ ♦

Con la acción de Violet y el adecuado consejo de Jessie, la fiesta de cumpleaños de Aria estuvo lista, pero como no le habían hecho fiestas de acuerdo a sus sentimientos sinceros desde que creció, las decoraciones eran bastante infantiles.

Violet tenía una expresión feliz al realizar los preparativos, al punto en que cualquiera que la viera se sentiría alegre. Por un tiempo, hubo muchas risas en la familia del marqués de Piast.

Mientras tanto, Aria pasó los días observando a Jessie y Violet prepararse, y ocasionalmente respondía preguntas sobre comida y color, fingiendo no estar interesada.

—El pastel tiene cinco niveles y el color general de la fiesta es azul…

Intentaban mantenerlo en privado, pero era tan obvio que Aria tuvo que fingir que no lo sabía.

¿Es necesario ir tan lejos?, pensó Aria, pero a pesar de esto, la comisura de sus labios se elevó con una sonrisa.

No era lo mismo que cuando sus sirvientes habían preparado la fiesta con todo su corazón y alma. Su trabajo no la había impresionado porque lo habían hecho para recibir algo a cambio, pero Violet era diferente. Parecía estar preparándose solo para celebrar su cumpleaños y queriendo que ella fuera feliz. Su comportamiento parecía decir que la felicidad de Aria era la suya propia.

Entonces, ¿cómo podría no conmoverme?

El tiempo pasó rápido, y finalmente, el día de la fiesta Carin y Chloe regresaron. Habían escuchado que realizarían el festejo de Aria en Croa gracias a un sirviente enviado desde la mansión, por lo que volvieron tan rápido como pudieron.

—¿Por qué volviste tan temprano?

—Chloe dice que realmente quiere asistir a tu fiesta de cumpleaños.

A pesar de decir que era por voluntad de su padre, su madre tenía una expresión que decía que también había querido celebrar juntas el día en que se convertiría en adulta.

—Por cierto, ¿cómo pudieron hacer tales espléndidos preparativos? —dijo Carin, mirando alrededor de la mansión. Aún era temprano, por lo que los invitados todavía no habían llegado. De esa manera, ellos pudieron echar un vistazo tranquilo a los alrededores de la mansión que Violet había preparado con todo su corazón.

—Se ve más brillante que mi boda —dijo Carin, divertida.

Parecía muy natural y agradable. Tal espectáculo nunca se habría producido durante su matrimonio con el conde Roscent, de quien habían desconfiado y luchado para ganarse su favor.

—Bueno, para mí tu boda fue más hermosa. Además, las fiestas de otros siempre se ven más brillantes —le respondió Aria en tono juguetón, y Carin se echó a reír.

—¿Vas a volver cuando termine la fiesta?

—Sí, mañana por la mañana temprano.

Tenía que volver lo antes posible, porque había decepcionando a Asher, quien le había dicho que se prepararía para darle un gran regalo.

Ella le había enviado una carta, pero estaba muy incómoda. Por su personalidad, no estaría enfadado, pero debía sentirse triste.

Ante la respuesta de Aria, Carin respondió asintiendo.

—Ya veo. No he hecho mucho por ti, pero has crecido y vivirás lejos.

Su expresión maternal era desconocida en el rostro de Carin, quien parecía estar pidiéndole disculpas por sus errores. Muchos pensarían que era demasiado tarde para algo así, pero Aria entendió que Carin sabía que no había sido una buena madre todo el tiempo, y que no había sido a propósito.

—Por favor, no digas que no hiciste nada por mí. Te agradezco por darme a luz y criarme.

Aunque aquellos días pacíficos habían pasado hace mucho, Carin había tenido la opción de dejarla a un lado. En su lugar, nunca abandonó a Aria hasta el final, y permaneció a su lado hasta que llegó el día en que se convirtió en adulta. En el ambiente difícil en que se encontraron, esto era suficiente para Aria.

—Nunca te he resentido, madre, así que no pienses en eso; más bien, te agradezco. No es fácil para una mujer soltera criar a un hijo.

—Aria… —Carin se quedó sin palabras ante la respuesta adulta de su hija.

—Así que espero que vivas tan feliz como eres y no te preocupes por mí.

Carin tomó la mano de Aria en silencio.

Era una mirada completamente diferente a la suya, quien siempre había ocultado sus sentimientos fingiendo estar tranquila y relajada. En el pasado, Carin no pudo evitar su muerte, pero ahora encontró la felicidad que no habría imaginado antes, y Aria tampoco pudo contener su corazón.

—Sé que hay una frontera, pero está justo al lado. Intentaré ir a verte tanto como pueda.

—¿Quién se atrevería a detener a la marquesa de Piast? Haré tiempo para tus visitas.

Con eso, terminaron la conversación; tomadas de la mano durante un rato, se miraron las caras, pensando al mismo tiempo que todo había salido bien.

♦ ♦ ♦

—La felicito, señorita Piast.

—Felicidades por convertirse en una adulta.

—La vi en la boda de hace unos días, y me alegro de verla de nuevo.

—Me alegro de que una mujer tan buena fuera la dama de la familia del marqués de Piast.

Aria, bendecida por tantos, sonrió alegremente y les agradeció. Fue un espectáculo que no se podía imaginar en el pasado ya que había sido la mujer malvada del siglo.

¿Cómo fue cuando me convertí en adulta en el pasado? Mirando hacia atrás, no estaba tan feliz. Aria recordó que estaba borracha y armó un escándalo. Las doncellas de Mielle prepararon un brindis para felicitarme con bebidas alcohólicas, pero yo no lo sabía, así que no dejé de tomar como una tonta.

—Mi pobre… y patético pasado.

Y mientras sonreía ante los elogios de la gente sin su corazón, recordando el pasado que ya no estaría allí, la entrada a la mansión se hizo repentinamente ruidosa.

—¿Qué es ese ramo tan grande? —escuchó decir a alguien con sorpresa.

—Son tulipanes, ¿no? No sé quién es, pero ella sigue siendo una amante del príncipe heredero del imperio. La está halagando demasiado —dijo otra voz desdeñosa, y ella se volvió rápidamente hacia la puerta principal.

—¿Por… qué? —De manera inesperada, Asher, que se suponía que estaba en el imperio, había llegado con un enorme ramo de tulipanes en los brazos.

—¿Su alteza Asterope? —exclamó Annie, que la había seguido, revelando la identidad de Asher.

Las personas que lo habían estado mirando con frialdad y desdén, se apartaron rápidamente y se inclinaron.

Gracias a eso, el interior se volvió silencioso y el sonido de los pasos de Asher resonó silenciosamente en la mansión. Los ojos de todos lo observaban avanzar hacia Aria, y cuando la alcanzó, sonrió brillantemente entre el ramo de flores en sus brazos.

—Dijiste que no podías venir, así que vine yo.

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