¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 69: Ella y su apuesta (2)

Traducido por Lucy

Editado por Ayanami


—Hiii, fue terrible…

Habiendo obtenido, por fin, algo de espacio, solté un profundo suspiro.

Como estaba previsto, en este momento, Freed se dirigió a la oficina.

Está bien, pero, por alguna razón, terminamos haciéndolo dos veces antes de que se fuera.

Pensé que tendría prisa después de que Clara se fuera, pero diciendo algo como “todavía tengo un poco más de tiempo” me empujó hacia abajo con la ropa todavía puesta. Sólo me quitó la ropa interior, y lo hicimos al estilo perrito dos veces >o<.

No tengo ni idea de cómo es que tiene tanta energía.

—Inigualable, príncipe salvaje…

Lo maldije, pero la cosa es que no puedo decírselo a la propia persona.

El día que se lo diga directamente, estoy segura de que pasaré por una experiencia aún más terrible.

Me gustaría ya no hacerlo, al menos por el día de hoy. Me duelen las caderas.

Por eso, al final, tuve que despedirlo de la cama, pero quizás eso también sea una estrategia de Freed.

No permitirme levantarme de la cama…

Si ese es el caso, qué estrategia más aterradora. Si no fuera por la medicina oculta para recuperar la resistencia, no tendría ninguna posibilidad de ganar.

—Kh… no puedo mover mi cuerpo.

Cuando intenté moverme, aunque fuera un poco, me dolieron terriblemente las caderas y el estómago.

Siento un dolor punzante en lugares que no puedo contar o, mejor dicho, literalmente no puedo poner fuerza en mis caderas.

Para empezar, ya me dolían los músculos de todo el cuerpo, y luego recibí este tratamiento dos veces más.

Freed es absolutamente un sádico brutal por naturaleza. No tengo ninguna duda. Porque, después de aplastarme en sus brazos, sonrió con cara de alegría.

Es realmente un hombre implacable.

Mientras caía en la cama, pensé en qué hacer después de esto.

Para ser sincera, quería llamar a Caín después de tomar la medicina y recuperar mis fuerzas físicas, pero no tengo ni idea de cuándo será eso. En mi estado actual, tomar la medicina es honestamente difícil.

Es vergonzoso que sea tan obvio lo que estábamos haciendo, pero no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos.

Será mejor que me de prisa y me escape.

Rápidamente, acomode mi ropa desaliñada, me preparé y llamé a Caín en voz baja.

—Caín…

—¿Mm? ¿Llamaste?

Me solidifiqué de la sorpresa cuando Caín apareció ante mis ojos en ese mismo momento.

—Me has sorprendido… ¿No has venido demasiado rápido?

—Sí, porque la barrera del Príncipe Heredero fue retirada. Pensé que debía esperar. Más bien. ¿Qué pasó? Princesa. Se ha vuelto increíble afuera.

—¿Increíble?

Cuando le pregunté sin entender a qué se refería, Caín asintió con la cabeza y envió una mirada a la puerta.

—Los guardias reales estaban por todas partes, la red de seguridad es impresionante. Incluso las damas de la corte que caminaban por los pasillos parecían preocupadas por algo.

—Aah…

Aunque las palabras de Caín me sorprendieron, me convencieron.

Parece que es exactamente lo que Freed prometió hacer, en primer lugar, reforzó la seguridad. Seguramente, en cuanto saliera de la habitación los Guardias Reales me empujarían educadamente diciendo:

—Por favor, vuelva a la habitación Princesa Consorte.

—¿Tienes alguna idea?

—Sí… La tengo. Pero antes, ¿podrías pasarme una medicina? Es una medicina para restaurar la resistencia. Es vergonzoso, pero no puedo moverme…

—Sí, lo tengo.

Cuando pregunté con las cejas bajas, debió adivinar la razón por la que estoy vergonzosamente tumbada en la cama.

De repente, el rostro de Caín se tiñó de rojo.

Por favor… Deja esa reacción inocente. Me está avergonzando.

—¿Está bien tu cuerpo…?

—Sí, sí… Gracias.

Recibí la medicina que me entregaron ansiosamente. Lo engullí de una sola vez y la pesadez de mi cuerpo desapareció rápidamente. Con esto, por fin, puedo moverme.

—Aah, estaba cansada. Entonces, Caín. Tengo una petición.

—¿Una petición?

Caín inclinó la cabeza ante mis palabras.

—Sí. ¿Puedes devolverme a mi mansión sin que nadie se de cuenta?

—¿Sin ser notada? Claro que puedo, pero ¿por qué?

Como es lógico, dudó, así que le expliqué con detalle mi apuesta con Freed.

Cuando terminó de escuchar, Caín se volvió hacia mí con una cara de asombro.

—Por qué se produjo una charla tan problemática… Como dijo el Príncipe Heredero, no tienes que ir a casa.

—¿Ha? ¡Por qué!

Parpadeé sorprendida, al ser atacada en un lugar inesperado.

Nunca esperaría que Caín dijera eso.

—Porque, Princesa, tú amas al Príncipe Heredero, ¿no es así? Además, pensando en la seguridad, después de todo, es mucho mejor estar aquí. Más bien, creo que estarás absolutamente segura al lado del Príncipe Heredero, así que te recomendaré hacer eso.

—Algo así como lo… ¡amor! ¡Es… es diferente!

Al ser dicho algo escandaloso lo negué con pánico.

Eso todavía está en la zona gris. Hasta que llegue a la conclusión, quiero dejarlo estar.

—Aah… La segunda parte pasó completamente por encima de tu cabeza, y sólo recogiste eso. Princesa, ¿has oído lo que he dicho sobre la seguridad?

Mientras sonreía amargamente, Caín me preguntó, a mí, quien estaba muy nerviosa.

—Seguridad… Ah sí, lo he oído.

—Sí, entonces, decía que es mejor que te quedes con esa persona. Pero bueno, la Princesa es mi ama. Si la Princesa lo desea, no hay manera de negarse.

—Quiero ir a casa…

Me quedé en silencio por un instante, pero cuando puse mi decisión en palabras, Caín sonrió ampliamente.

—De acuerdo, lo entiendo. Entonces, movámonos con rapidez. Escaparemos rápidamente.

Aunque me sentí aliviada de que Caín estuviera totalmente motivado para lucirse, recordé algo importante. Así es, no debo olvidarlo.

—Espera un momento. Voy a escribir una carta.

Al decir eso, Caín me lanzó una mirada curiosa que decía “¿qué significa eso?”

—¿Carta?

—Sí. Una carta diciendo que me voy a casa. Si no dejo una, podría parecer que, posiblemente, hubo un secuestro.

Recordando mi error de la última vez, se lo expliqué a Caín.

Tomé prestado el papel y el bolígrafo que había en el escritorio de Freed y, suavemente, escribí una carta.

Caín me miraba con gran interés y dio una palmada, como si estuviera convencido.

—Efectivamente. Normalmente no podrías colarte en esta red de seguridad. Si la princesa desaparece de repente, habrá un gran alboroto, eh.

—Por eso mi madre me regañó una vez… Y listo, ya está.

Completé la carta, haciendo uso de palabras floridas que había pensado cuando estaba bajo el arresto domiciliario de mi Padre y la sellé firmemente. Asegurándola con algo cercano, que es como un pisapapeles, la coloqué sobre el escritorio.

—Ya he terminado. Ahora, debemos hacer… ¿Qué debo hacer?

Me volví hacia él y le pregunté si tenía alguna instrucción para mí.

Caín dijo que sí y miró al techo.

—Si estuviera solo, utilizaría la ventilación por encima del techo. Pero, ciertamente, no puedo hacer que la Princesa camine por un lugar así.

—Estoy segura de no ser atlética.

Mientras anunciaba claramente eso, Caín presionó su frente y suspiró, entendiendo mis palabras.

—Haa, Princesa, pareces torpe. Así que no puedo evitar la curiosidad de saber cómo es que puedes subir y bajar por una cuerda.

Levanté mi dedo hacia el sospechoso Caín que alardeaba.

—Lo he repetido todos los días. He practicado. Y practicado. Puedo hacerlo gracias a que lo he hecho durante años, ¡pero no tengo ninguna confianza en hacerlo ahora!

—¿Por qué pareces tan orgullosa…?

—¿No es mejor que darse aires sin sentido?

—Es cierto, pero normalmente no intentarías darte aires aquí.

Tal vez, pero tal cosa no tiene sentido.

—Es una pérdida de tiempo. Aunque diga que puedo hacer lo que no puedo, el resultado será el mismo. Entonces, es mejor que entiendas la situación con precisión.

—Es así… Sí, entonces, al final, sólo hay un camino. ¿Debemos saltar?

Reaccioné a la sugerencia de Caín con un respingo.

—¿Saltar, es lo que me mostraste antes?

—Sí, como era de esperar, es imposible hacerlo de una vez, así que saltaremos varias veces seguidas. Agárrate a mí, cualquier lugar está bien.

—Sí.

Recuerdo su charla sobre hacer señales, así que para no entorpecerlo rodeé su cintura con mis brazos desde atrás. Me pegué firmemente a él y me preparé para cualquier impacto que viniera.

—¡¡Está bien, vamos!!

—¡No está bien! Dije que cualquier lugar está bien, pero oye… ¡Princesa, qué estás haciendo! Tus… ¡están tocando!

Caín estaba espléndidamente consternado al ser abrazado por detrás.

—¿Eh? Caín dijo que me sujetara, ¿no? Vas a estar saltando continuamente, ¿no? Me preocupaba que me dejaras caer a mitad de camino, así que pensé que era mejor agárrame fuerte… ¿He cometido algún error?

—Quien te dejaría caer… Podrías haberte agarrado a otra cosa como mi brazo, así que por qué elegiste abrazarme… Ah, si se descubre, me matarán sin duda… Haa.

—Ser asesinado, eso es una exageración. No importa eso, vamos. Si no nos damos prisa, tengo miedo de que Freed vuelva.

En el peor de los casos, puede volver diciendo que ha terminado sus deberes.

Es el último recurso, pero huir es ganar.

Apúrate, mientras lo apuraba, Caín hizo las señas sin cuidado.

—¡Ah cielos! ¡Ya lo tengo! ¡¡Vamos a ir así!!

La escena cambió inmediatamente.

Después de repetirlo varias veces, logré escapar.

♦️ ♦️ ♦️

—No es de extrañar que sea derrotado… La princesa estará a salvo con los guardias proporcionando seguridad, así que iré a ver a la abuela un rato.

Después de acompañarme a la mansión, Caín me dijo eso con cierta desgana.

Desde hace un rato, se presiona el ojo con los dedos.

Me preocupaba si era algo anormal, pero, al parecer, le duele si el arte secreto se usa en exceso.

Parece que no será así cuando se acostumbre, pero como aún no ha pasado mucho tiempo, todavía resulta incómodo.

Me sentí aliviada, porque no habría ningún problema si le diera tiempo, pero el gesto de Caín de presionar su ojo hacia abajo era muy parecido a la pose que hacía cuando usaba demasiado la PC en mi vida anterior, así que perdóname por reírme.

No los he visto, pero me pregunto si hay colirios en este mundo.

Parece que serían muy eficaces para Caín ahora.

—Lo siento. Gracias por hacer lo mejor posible. Gracias a ti estoy salvada.

Realmente volví sin problemas.

Sería absolutamente para mí sola.

Ciertamente, pensé en usar todo lo que pudiera, pero pedirle ayuda a Caín casi se siente en contra de las reglas.

Cuando le di las gracias por haberme salvado, Caín estrechó mi mano mientras la otra le apretaba el rabillo de su ojo.

—No necesito agradecimientos. Es mi trabajo hacer que los deseos de la maestra se hagan realidad… Woah, me vino un ligero dolor de cabeza. Después de todo, voy a ir a casa de la abuela por alguna medicina.

Un dolor de cabeza, mientras se usan los ojos en exceso. Sonreí amargamente, pensando en dónde había escuchado esas palabras.

Aunque creo entender sus sentimientos, antes me di cuenta de que parece haberse acercado a la señora DeIris, y cómo va a ella, le hablé.

—¿Podrías pasarle un mensaje a la señora DeIris si vas con ella? Quiero decirle que iré a visitarla pronto.

—Entendido. Entonces, me voy.

Me pregunto si su dolor de cabeza es tan intenso, ya que Caín asintió con una mueca, y al instante siguiente desapareció de mi vista. Supongo que le dolió mucho.

Cuando me quedé sola, pensé en qué hacer a continuación.

—Nn, supongo que no hay nada más que hacer que escribir una carta avisando que he llegado.

No se puede saber mi paradero por la carta que he dejado.

Tendrá un significado, sólo después de que me comunique adecuadamente acerca de que he llegado a la mansión, esto resolverá el juego. Se podría decir que es exactamente una declaración de victoria.

—Me pregunto qué debo escribir.

Tomé mi juego de cartas favorito de un cajón del escritorio y cogí la pluma. Como no sabía quién podría ver la carta anterior, la escribí formalmente, de acuerdo con la etiqueta de la Corte Real, hice uso de técnicas que complacieran al máximo a mis superiores.

Tengo la intención de que esta carta sea entregada directamente a Freed, así que, tal vez, debería hacerla más simple.

—Mm… Lo he decidido.

Dejé de hacer girar la pluma con la mano y me senté en el escritorio.

Solo escribí unas pocas palabras.

Al mirar con satisfacción lo que terminé de escribir sonreí.

La sellé con firmeza y llamé no al administrador, sino a un mayordomo.

Su nombre era Zechs Camine, llevaba un tiempo considerable sirviendo a nuestra familia como mayordomo, desde la época del anterior jefe de la familia, es una persona tanto refinada como excelente. Se alisó concienzudamente el cabello canoso que se acerca al color blanco y siempre lleva ropa de mayordomo con clase.

Como suele ocurrir con los mayordomos, no se ha casado y ha dicho que quiere servir a la casa lo mejor posible. Es el único sirviente que tengo cerca desde que nací y en el que puedo confiar.

—Milady, ¿ha llamado?

Cuando vino en respuesta a la convocatoria, solo le entregué la carta que había escrito.

—Zechs, entrega esto a Su Alteza el Príncipe Heredero. Por favor, date prisa.

—Por supuesto.

Lo dije como si fuera un asunto insignificante, pero propiamente hablando, no está permitido enviar cartas directamente al Príncipe Heredero. Aun así, soy su prometida. Como era de esperar, estoy dotada de, al menos, ese privilegio.

Al recibir la orden de informar al Príncipe Heredero, las cejas del mayordomo se crisparon por un instante, pero recibió la carta de mi parte, como si estuviera convencido.

—Se la entregaré al Príncipe Heredero pase lo que pase.

—Sí, por favor, hazlo.

Después de confirmar que Zechs se fue al castillo, finalmente me senté en un sofá de mi propia habitación.

Con esto, he hecho todo lo que debía.

Ahora, qué pensará Freed cuando vea esta carta.

—Me pregunto si he sido un poco injusta…

Cuando me calmé, la sensación de haber hecho demasiado se filtró.

Pensando que así quedaría atrapada, utilicé la medida de emergencia de pedirle ayuda a Caín, pero para ser sincera quería hacer algo por mí misma.

Pero tenía cero confianza para escapar a través de esa red de seguridad.

Mientras salía le eché un vistazo, y el grosor de la seguridad, honestamente, llamaba mi atención.

Aunque las serias palabras de Freed, de que no me dejarían escapar, tomaron una forma desagradable pero comprensible, qué tan serio puso la seguridad contra una sola joven.

Era perfectamente inmaduro.

—Bueno… Pues somos iguales en ese aspecto… supongo.

Puede que nos parezcamos un poco en nuestra sucia forma de hacer las cosas.

Pronto está prevista una fiesta nocturna patrocinada por el Palacio Real.

En cualquier caso, nos encontraremos ahí, y me secuestrarán de nuevo.

Por eso, hasta entonces, pienso disfrutar plenamente de mi libertad.

Si puede aguantar hasta la fiesta de la noche, es la cuestión…

—Me pregunto si es imposible…

No entiendo cómo ha llegado a este punto, pero su obsesión por mí es considerable. Siento que pronto vendrá a buscarme. Bueno, si eso sucede, también está bien. Pensemos qué hacer cuando llegue el momento.

Levanté el punto con desgana.

—Vic~ to~ ria~

Por ahora, intentaré disfrutar de mi victoria…

| Índice |

One thought on “¡No quiero ser Princesa! – Capítulo 69: Ella y su apuesta (2)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *