Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 77: Asistente personal, maestra y escolta (3)

Traducido por Lugiia

Editado por Sakuya


—¡Mellice-sama!

Cuando regresé a la posada, olvidé llamar a la puerta y la abro bruscamente.

—¿Cómo estuvo…? —pregunta ella con calma, en contraste con mi apariencia nerviosa, mientras lleva un traje completamente diferente al de antes.

Hecho con una tela de buena calidad, lo que lleva no es un vestido, sino una ropa simple y fácil de llevar para hombres.

Su cabello está atado en una cola en su cabeza, y lleva una espada en su cintura.

—Mellice-sama… Esa apariencia…

—Más importante aún, ¿cuál es la situación?

Me estremezco momentáneamente ante la mirada aguda que me dirige mientras me pregunta eso. Además, su forma de hablar es diferente a la habitual.

Su elegante y gentil voz es indiferente, haciéndome sentir como si me estuviera interrogando.

—S-Sí… Parece que han aparecido bandidos.

—Ya veo… Vamos, Anna.

Lo dice tan despreocupada como si se dirigiera a la Casa Ducal Armelia. La forma en que habla lo hace parecer como si fuéramos a hacer algo normal, confundiéndome aún más.

—¡¿A-A dónde vamos…?!

—¿No es obvio? Vamos a salir.

—¡Ahh! Así que estamos escapando, ¿verdad? Entonces prepararé el carruaje.

—El carruaje es innecesario. ¿Puedes montar a caballo?

—S-Sí…

Persigo apresuradamente a Mellice-sama, que está avanzando a zancadas. Y luego el Cuerpo de Guardia me sigue.

—Siendo ese el caso, síganme. Iremos a donde está Enerine.

—¿Qué…? ¡No puedes! ¡Por favor, escapa! Aunque esto puede ser presuntuoso de mi parte… si usted, que no puede luchar va a ese lugar, sólo será un estorbo.

—En este momento, hay ciudadanos temblando de miedo ahí. Y entre ellos se encuentra también mi asistente personal, Enerine… no hay forma en que no pueda ir.

—¡Sin embargo…!

—Y… me pregunto quién dijo que no podía luchar.

—¿Eh…?

—¡Si quieres salvar a Enerine, entonces deja de hablar y sígueme! —dice fuertemente.

No logro decir nada más, y sólo me concentro en seguirla.

Cuando llegamos a los establos, Mellice-sama se monta ágilmente sobre un caballo.

Mientras miro asombrada la escena, yo también preparo uno, ya que no puedo permitirme quedarme atrás.

Y entonces, comienza a galopar.

Espera, espera, ella es demasiado rápida.

Mi cara hace una mueca involuntaria por la velocidad a la que Mellice-sama sale corriendo, ya que apenas puedo alcanzarla. Siento que si llego a relajarme aunque sea un poco, me dejará atrás.

Cuando miro a un lado por accidente, los dos miembros del Cuerpo de Guardias muestran expresiones similares, así que lo más probable es que yo no sea particularmente lenta…

Mientras galopamos de forma tan angustiosa, las sombras de tres figuras delante del caballo líder llegan a mi línea de visión.

Entre ellas, una parece estar a punto de empujar una espada hacia una persona en el suelo. En ese momento, Mellice-sama delante de mí acelera aún más la velocidad de su caballo.

¡¿Así que todavía puede ir más rápido?!

Reteniendo mi deseo de gritar eso, la sigo de cerca.

Más bien, permitir que el maestro de uno vaya delante de los escoltas y asistentes personales en una situación tan peligrosa, ¿no nos hace fracasar en nuestro trabajo?

En el breve instante en que tengo tales dudas en una situación en la que no podemos hacer nada de momento, Mellice-sama, liderándonos, saca su espada y corta al hombre del caballo.

—¿Qué…? Eso…

Luego, mata a los otros dos, uno tras otro.

Reflexivamente, me encuentro fascinada por su vívida esgrima.

Tan bella como si estuviera bailando, la forma en la que blande su espada sin una pizca de vacilación mientras roba la vida de las personas la hace parecer una Diosa de la Muerte.

Mientras miro eso aturdida, cuando los guardias y yo la alcanzamos, ella ya los ha cortado a todos.

—¿Estás bien?

Mellice-sama llama a la persona que está en el suelo, que parece ser una aldeana, desde lo alto del caballo.

—S-Sí…

Tiembla al mirarla y asiente con la cabeza.

—Ya veo… Destacarás si te quedas aquí. Date prisa y entra en la casa.

—S-Sí…

Cuando recibe una respuesta afirmativa, hace que su caballo comience a correr de nuevo.

—¡Gracias… ¡ ¡Muchas gracias…!

Finalmente, reconociendo el hecho de que ha sido salvada, llora mientras expresa su gratitud hacia la espalda de Mellice-sama innumerables veces.

Tal vez esa gratitud llega a sus oídos, ya que mira una vez por encima de su hombro y sonríe. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, una vez más continúa galopando hacia adelante.

—¡P-Por favor, espere…!

Sin prestar atención a mi grito, simplemente sigue galopando.

Uno por uno, elimina a los bandidos que atacan a los aldeanos cuando los encuentra.

Tanto los guardias, como yo, sólo podemos seguirla.


Lugiia
¡¡Eso!! Alaba a nuestra hermosa Mellice

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One thought on “Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 77: Asistente personal, maestra y escolta (3)

  1. Alina Lugo Valdez says:

    Ha, ojala no tarden mucho en actualizar los siguientes capítulos. ¡Gracias por la traducción de esta Light Novel !
    Ahora que hace su debut como heroína Mellice, es increíble ante sus guardias. No como Mel, la guardia de Mellice sino como ella misma. Jajaja, que buen impulso. Ha, ojala también actualicen pronto la historia de su hija, ciertamente quedo muy frustrante el momento en ambas. Justo en donde se pone buena por la entrada de Mellice como una guerrera. Esta novela no pierde en nada y le agrega mucho sabor a la historia con la hija como principal protagonista.

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