Vida feliz – Capítulo 68: Doce años. Callado y alegre (lleno de vida)

Traducido por Soyokaze

Editado por Ayanami


Recientemente, en el instituto de magia, me han estado tratando con mucha cautela.

Si ya de por si me daban un trato algo especial al ser la hija del actual líder del instituto, aun así, extrañamente, siento que ahora me han estado haciendo a un lado debido a lo que pasó en la rebelión.

Cabe la posibilidad de que su comportamiento se deba al temor de que mi Padre los podría reprender si es que me llegaran a tocarme de manera imprudente y herirme. Tal parece que proyecto una imagen de un muro infranqueable y muchos, simplemente, se limitan a observarme desde lejos.

Pienso que lo lógico sería tratar de ganarse el favor de los hijos de los nobles influyentes, pero supongo que ellos son de los que prefieren observar la situación antes de hacer cualquier movimiento. Ya que no me recibieron con los brazos abiertos, dudo que, a estas alturas, me puedan hablar casualmente siquiera. 

De todas formas, deseo que me dejen sola, ya que es molesto que me importunen y, para alguien como yo, su comportamiento es muy conveniente… pero sí que me incomodan sus miradas. Las siento sobre mí, continuamente.

Siento como sus persistentes miradas perforan mi espalda.

Se supone que deberían estar trabajando o investigando… pero es muy complicado no darme cuenta de que, personas de todas las edades, se me quedan viendo insistentemente. No son nada sutiles. De hecho, cuando volteo a hurtadillas, veo claramente como sus ojos están clavados directamente en mí.

¡Es tan cansado! ¿Cómo pueden ser tan exagerados por cada movimiento que hago, aunque sólo sea respirar?

¡Es muy duro trabajar así! Murmuro esas palabras sin mover mis labios.

Es precisamente por situaciones como ésta que trato de salir lo menos posible, pero es lo mejor que puedo hacer y no hay de otra. Cuando quiero consultar libros de magia, el instituto de magia es el mejor lugar para hacerlo, ya que únicamente aquí puedo encontrar las novedades en cuanto a magia se refiere.

Mi padre llamó a Gilles, y él, de mala gana, se fue hacia donde se le indicó. Me siento, de cierta forma, desamparada al estar buscando libros yo sola en un lugar con este tipo de ambiente. Es muy incómodo. 

Recientemente, siempre estoy acompañada por alguien, ya sea por Gilles, Cecil-kun, o Ruby; por eso, hay veces, que quisiera estar sola… pero ahora que lo estoy, me siento un poco triste.

Era tan evidente que sólo a mí me estaban acribillando con sus persistentes miradas y era tan molesto que sin poder evitarlo fruncí mi frente, así que mejor me escabullí entre los estantes de libros buscando un lugar donde fuera lo menos visible posible.

No tenía caso que fuera a las estanterías donde estaban los libros técnicos y los de historia y geografía, así que elegí ir expresamente hacia donde se encontraban los de magia. Lo hice para evadir las miradas, pero de todos modos sé, con seguridad, que algunos podían verme todavía.

Sé también que no puedo hacer nada sobre ello y, a pesar de que decidí ignorarlos, las miradas persistentes aumentaban. Me dediqué a buscar libros. Por mucho que lo intentara, los libros de hasta arriba no los podía alcanzar a mano, debido a que los libreros eran el doble de grandes de mi estatura y nadie hacía nada para ayudarme; si se me van a quedar viendo, al menos deberían tener la amabilidad de traerme una escalera, caray.

De momento, me limité a verificar si había o no algún título que me pudiera ser de utilidad. 

Muchos libros eran sobre la vida de algún mago famoso, otros tantos eran una explicación pormenorizada de lo que era la magia y muchos otros eran ininteligibles. Estaba estupefacta con el hecho de no poder encontrar lo que estaba buscando.

¿No debería haber libros novedosos de técnicas mágicas por aquí? ¡No encontré ni un sólo libro de magia avanzada!

—¿Por qué rayos no hay ningún manual de técnicas mágicas avanzadas…?

¿Me habré saltado libros sin darme cuenta? Es posible, ya que los de hasta arriba son muy difíciles de ver. Pero mi vista es buena, es difícil que se me haya pasado alguno y se supone que recorrí la estantería de principio a fin. Sin embargo, eso no significa que no se me haya pasado alguno. A lo mejor elegí los estantes incorrectos.

Solté un suspiro, deseando que Gilles estuviera conmigo en momentos como estos, ya que él podría bajarme libros.

Entonces, de repente, apareció un libro que no había visto, cuyo título era: «Aprendizaje de magia avanzada». Quise bajarlo, pero, sin querer, solté un sonido de lamento ante mi imposibilidad de alcanzarlo.

—¿Quieres éste…? —Me preguntó un hombre desconocido bajando el libro.

—Muchas gra… ¿cias?

Terminé agradeciendo a medias, ante la voz firme que escuché arriba de mi cabeza. Es que se me hizo muy sospechoso. ¿Quién es y con qué motivo me ayudó?

Tomé el libro con ambas manos y, con una sonrisa algo forzada, volteé la cabeza para mirarlo. Sé muy bien que fue rudo de mi parte, pero no pude evitar tener cierto recelo ante la repentina aparición de esta figura alta.

Al voltear, terminé chocando ligeramente, sin querer, con el pecho de esa persona alta. ¡Era enorme! Medía, por lo menos, dos cabezas más que yo. Sin embargo, no vestía una túnica de mago; su vestimenta era más parecida a la de un caballero y, por si fuera poco, llevaba una espada en su cintura. No podía ser un mago, seguramente pertenecía a la orden de caballería. Siendo así, no puedo evitar preguntarme por qué está en un lugar como éste y porque me ayudó con el libro.

El extraño hombre y de expresión inexpresiva, que estaba parado frente a mí, me hizo parpadear. Era guapo, pero tenía cara de pocos amigos. Sí… su expresión era hosca y eso me incomodaba un poco, pero, ¿por qué no se va?

—Lizbeth-sama…

—Di- diga.

—No debería estar sola. ¿Dónde está su sirviente?

¿Eh? ¿Pero qué me está preguntando de repente?

El hombre me miraba seriamente, sin cambiar su expresión hosca. Bueno, lo dije antes, ¿no? Su repentina aparición me sorprendió de sobremanera.

—¿Eh? Ah… mi padre llamó a Gilles…

—Ya veo… Pero que irresponsable, descuidando sus obligaciones…

 —¡Gilles no es esa clase de persona!

No se quién sea, pero, sin duda, este hombre estaba malinterpretando a Gilles.

Gilles es amable, me protege y valora. No siento que nuestro cariño de amo-sirviente haya escalado a tal grado, pero aún sin eso, él está a mi lado y me ayuda en lo que puede.

Es por eso que Gilles no es de los que descuidan su trabajo. Al contrario, me gustaría que se tomara unas vacaciones y descansara… ¡Eso es! La próxima vez le voy a dar vacaciones. Seguramente, ha de estar cansado de estar pegado a mi todo el tiempo.

—…Parece que él es un hueso duro de roer. Y el otro parece que es el nieto del archimago George. Con esos antecedentes, ¿crees que esos dos son merecedores de tu confianza?

Fui frunciendo mi frente ante las francas palabras de ese hombre. Probablemente, no las decía con mala intención. No se veía que hubiera malicia, era más como si pensara que me estuviera dando un consejo extremadamente importante. 

Sin embargo, aunque esa haya sido su intención… sus palabras me irritaron. A mi parecer, sentí que los estaba menospreciando.

—…Con todo respeto, yo creo en lo que veo con mis propios ojos. Ellos han estado muchos años conmigo, así que conozco mejor que nadie la personalidad de ambos. Además, han estado conmigo en las buenas y en las malas.

Deben haberse formado unas profundas arrugas en mi frente, pero no me importa. Para mí, esos dos, son más importantes que eso.

Que sospechen sin fundamentos de mi mejor amigo y también de mi guardia y maestro, ¿no es lógico que me sienta ofendida?

—¿Cómo se atreve a decir tales palabras de personas que ni siquiera conoce…? Así que le pido de la manera más atenta que deje de hablar mal de ellos—, solté esas palabras con una fría y penetrante voz. Parece que estaba más enfadada de lo que yo misma pensaba.

Reconozco, hasta cierto punto, que no me tendría que portar altiva con este hombre, ya que, hasta cierta medida, él sólo escuchó rumores, pero, de todas formas, escuchar eso me causaba nauseas, como si hubiera tragado algo extraño. Soy consciente de que es inmaduro de mi parte y que debería de tratar de suavizar la situación. ¡Pero en verdad odio que hablen mal de ellos!

El hombre se me quedó viendo algo asombrado, cuando me le quedé viendo con rabia. Es la primera vez que experimento un cambio en mi expresión, pero, probablemente, no era bueno.

Abracé el libro dirigiéndole una firme mirada de descontento. El hombre, a su vez, levantó las cejas y acto seguido bajó la cabeza e inclinó su cuerpo exclamando:

—¡Lo siento mucho! Lo que dije estaba fuera de lugar. —Dijo el hombre, inclinándose en un ángulo exacto de cuarenta y cinco grados. Ese hecho inusual me sorprendió de sobremanera. 

¡Caray…! Posiblemente, su consejo si era genuino… tanto su advertencia como su actitud. Con tal disculpa, no podía enojarme más con él, aunque quisiera… Aparte de que todo me tomó totalmente por sorpresa…

Entonces, el hombre levantó su cuerpo hasta quedar completamente derecho y acto seguido, inclinó ligeramente su cabeza, al hacerlo, su cabello castaño rojizo se agitó y, posteriormente, se marchó.

¿Quién rayos era ese hombre…? Lo que si comprendí es que era un caballero.

—Estee…, te pido disculpas en su nombre —dijo una voz a mis espaldas, mientras yo sólo tenía inclinada mi cabeza, ante los inesperados hechos que acababan de pasar. 

Era una voz diáfana de soprano que resonó cerca de improviso. Eso me tomó por sorpresa y ¡temblé sin poder evitarlo!

Al voltear asustada, pude ver que quien se estaba disculpando era una bella mujer, cuyo cabello castaño rojizo caía como una cascada a la altura de sus hombros y miraba hacia donde me encontraba.

—Lizbeth-sama, le pido disculpas por el comportamiento grosero de mi hermano mayor.

—Usted es… ¿su hermana?

—Sí, lamento haberla sorprendido —respondió agachando su cabeza.

Ciertamente, se parecían, el color de cabello y sus facciones. Bueno, su expresión suave era completamente diferente.

—No parecía que tuviera malas intenciones, así que no estoy tan enojada con él.

—Siendo así, me alivia. Más tarde… hablaré seriamente con mi hermano, ¡se lo aseguro!

—¡Se lo encargo! —Dije sonriendo a la entusiasta hermana, palmeando sus hombros en modo conciliador.

Quizás, debido a que tenía sus mangas dobladas, creí sentir una cierta atracción hacia ella por sus brazos tonificados.

Bi-bien… no sé cómo explicarlo, pero ella sí que parecía ser su hermana menor. De alguna forma, ella estaba muy motivada.

—Mi hermano descubrió su talento para la magia gracias a Welf-sama, así que lo admira mucho. Al parecer, por eso ve a Lizbeth-sama como objeto de protección.

—¿Pro-protección?

—Nuestra rama familiar ha producido caballeros por generaciones. Por supuesto, mi hermano también es uno, aunque, de momento, está estudiando en el instituto de magia.

Gracias a la explicación de la hermana, finalmente pude comprender quién era él. Como vestía ropas de caballero, pensé que podría ser uno y mi suposición era correcta. Además, resultó ser uno de los talentos descubiertos por mi padre.

No me extraña, mi padre también le ha servido de guía a los caballeros… Aunque ha de haber varios a los que no les gusta la magia. De entre los nobles, no hay muchos que se conviertan en caballeros; para empezar, a la mayor parte de ellos les interesa administrar territorios o trabajar en el instituto de magia.

—Mi hermano reconoció a Welf-sama como su señor… Es por eso que él se preocupa mucho por Lizbeth-sama. Estaría muy agradecida si pudiese perdonar su descortesía.

—Ambos se disculparon, así que por mi está bien.

—Muchas gracias.

La hermana del caballero sonrió aliviada. ¡En verdad es muy linda! Es una bella señorita, cuya apariencia se asemeja, hasta cierto grado, a la de un jovencito, nada que ver con las jóvenes damas que usualmente encuentras en las fiestas de té. ¿Podría decirse que ella es del tipo que podría gustarle inclusive a personas del mismo sexo? Esa es la impresión que me da.

Fue agradable poder encontrarme con alguien tan hermosa como ella… pero, a fin de cuentas, ¿quiénes son? Lo único que sé es que es la hermana menor del hombre de hace rato.

—Disculpa… ¿podría decirme cuál es su nombre?

—Oh, perdón por no haberme presentado antes. Mi nombre es Fiona Westrem y mi hermano se llama Roland Westrem.

—Así que se llama Fiona.

Fiona-san y Roland-san, ¿eh? Los tendré en mente. Digo, ¿cómo podría olvidar a dos hermanos que contrastan el uno con el otro de diferentes maneras? A diferencia de la hermana que es jovial, siento que el hermano es inexpresivo.

—¡Más tarde, haré que mi hermano venga y se disculpe como es debido!

—¡No tiene por qué!¡En verdad no tiene importancia!

—¡Por supuesto que no! ¡Haré que venga, aunque sea a la fuerza!

Por ahora, lo que sé de Fiona-san es que, sin duda, es una persona muy activa.

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